Estación Quilmes: 07-feb-2012

  Rubén Vedovaldi

7 de febrero de 2012



La harina leudante


De la molienda del trigo múltiple
viene el milagro blanco de la harina.
                               Transpiradas manos de hombres pelirrojos
morenos y rubios obreros anónimos
hicieron y hacen la diaria proeza que el periodismo no ha descubierto
                                alimento de los pueblos se vuelve
paquetes de un kilo escatimado de harina leudante
                                  Espera
apilada en los grandes depósitos de la ambición
el devenir de las especulaciones del comercio.
                                En una madrugada fría
sube a camiones repartidores aumentada de precio.
                                Espera en un estante
del pequeño almacén de barrio.
                                Oye la canción llorosa
y la vocecita de un pibe descalzo, flaco, desgreñado
-"Dice mamá que le anote..."
                                  Sale a la calle de tierra
en manos de pobre. Tal vez las manos del hijo
de alguno de los tantos cosecheros mal pagos.
                                Cae sobre la mesa de la cocina
de la mujer del cansancio largo.
                                 Siente rasgarse el papel celeste
que lo guardaba; las duras manos que lo trabajan
el agua, cayéndole desde una lata. Y, poco a poco con caricias,
se va durmiendo...
                                 Se va durmiendo y
le viene un sueño por todo el cuerpo.
                                 Se siente entonces
fritas
y humeantes
y enormes
                 monedas de oro.




Rubén Vedovaldi (Poeta de la Generación Subterránea)
Nació en Rosario, provincia de Santa Fé, Argentina, un 1° de julio de 1951. Vivió en un pueblo cercano: Capitán Bermudez y fue editor de un boletín literario llamado "Poemas de un Lugar". Integró varias antologías como: Las plateadas manzanas de la luna, Laberintos, Nuevas Voces. Fue colaborador de casi todos los medios under citando algunos como referencia: El vidente ciego, Vivir la escencia, Psyglus, Antimitomanía, Noesis, El pibe sietecolores, Invisible. Tiene un cuaderno de poesía junto a Héctor Altamirano: Mester de Juglaría.
Digno de una poesía sagaz y profunda, Vedovaldi penetra con sus palabras y desarrolla desde su interior la fuerza que expande mundos incadescentes.

Nota publicada en El Muro Cultural por Marcelo Marcolin

Rubén Vedovaldi, una luz que llegaba del litoral.

La generación subterránea en su faz poética produjo un quiebre a partir de la restauración de la democracia en Argentina. Muchos de aquellos poetas rebeldes y transgresores prefirieron los perfumes de la formalidad literaria antes que seguir por los caminos trazados por los legendarios beatnicks y los tumultuosos rockers criollos. En esta situación podemos encontrar a varios poetas que niegan su pasado under, a tal punto que cuando dan cuenta de sus biografías es notorio encontrar que todos estos comenzaron ha editar a partir de 1984.
Aquí uno llega a la conclusión que no sólo los especialistas literarios, críticos, medios en general, han ocultado a esta generación, sino que los cómplices de esta nulidad aparece en las propias filas del movimiento. Los traidores aún siguen pululando, aún andan por ahí contando historias estúpidas y tratando de ocultar esa mancha en el pantalón.
Pero pese a todo es interesante poder comenzar, a través de esta columna, a mostrar a los poetas subterráneos que sí viven orgullosos de serlo.