Estación Quilmes: 2019

  Fernando Delgado

10 de diciembre de 2019




Estamos

Estamos aquí cantando para salvar la alegría
Estamos aquí soñando cómo será el nuevo día
Para abrigar la esperanza, llevaremos una flor
Iremos sembrando estrellas donde se acuna la luz del sol

Estamos aquí cantando debajo del mismo cielo
Estamos aquí soñando, son nuestros mismos desvelos
Haremos que nuestras manos, unidas con otras más,
señalen nuestro camino, destino donde encontrar la paz
                         
Descubramos hoy el día
y esta ilusión
Que el viento no se detenga, tendremos siempre una canción
Que el viento no nos detenga, tendremos siempre esta pasión

Desde esta tierra al Sur
puedo comenzar
Ir, es volver a empezar. Y
por eso estoy aquí, cantando, cantando, cantando…

Estamos aquí cantando para salvar la alegría
Estamos aquí soñando cómo será el nuevo día
Para abrigar la esperanza, llevaremos una flor
Iremos sembrando estrellas donde se acuna la luz del sol



Fernando Delgado
(1954) Nacido en Wilde, Avellaneda. Poeta y letrista



Ensayo Coral de Avellaneda
Dir. Esteban Tozzi

Música y arreglo: Esteban Tozzi

Olavarría - 7/ 12 / 2019



  Rodolfo Alonso

1 de diciembre de 2019




Libres libres


yo los invito
a pasear el amor entre los indiferentes
su color sin moral su altar en armas
su identidad feroz que inauguran los niños

en asamblea previenen esta cena
ellos los esperados




Octubre 4


sueles morir de amor de noche al ver la noche
para vivir hay que saber
y es a pesar de todo el gran milagro

de juventud de rabia de bisiesto
hasta cubrir la muerte con tu fiebre

vestido desarraigas la capital del eco
el rigor de tu infancia que te bebe las palmas

has aprendido a ganar el día sin paciencia
dejas al fin tus viejas manos tu reloj
y te sientas en el barco al lado de los jóvenes

hoy manejas tu apéndice ilusorio
en el límite
jugándote el cerebro a sólo un as y con todas tus trampas
y descubres la vida al pie de tu percance




La cintura del mundo


la muerte ha de morir
sabemos lo que amamos
sobre qué piedra sobre que raíz
habrán que aventurarse

resiste su virtud
lo que nos queda en pago
la condición el ojo triste la palabra
que habrán de compartirse con los hombres

tú confirmas la vida con tu voz
dejas caer tu aroma y te desvistes
en todos los que parten




Rodolfo Alonso
De: "Salud o nada", en Antología consultada de la Joven Poesía argentina - Compañía general Fabril Editora S. A.

Argentino, nació en Buenos Aires en 1934. Poeta, traductor y ensayista.


Fotografía extraída: http://www.prensachica.com.ar/

  León Gieco

11 de noviembre de 2019




Cinco siglos igual


Soledad sobre ruinas, sangre en el trigo rojo y amarillo,
manantial del veneno, escudo heridas,
cinco siglos igual.
Libertad sin galope, banderas rotas, soberbia y mentiras,
medallas de oro y plata contra esperanza,
cinco siglos igual.
En esta parte la tierra la historia se cayó,
como se caen las piedras
aun las que tocan el cielo
o están cerca del sol,
o están cerca del sol.

Desamor, desencuentro, perdón y olvido,
cuerpo con mineral, pueblos trabajadores, infancias pobres,
cinco siglos igual.
Lealtad sobre tumbas, piedra sagrada,
Dios no alcanzó a llorar, sueño largo del mal,
hijos de nadie,
cinco siglos Igual.

Muerte contra la vida, gloria de un pueblo desaparecido.
Es comienzo, es final, leyenda perdida cinco siglos igual.
En esta parte de la tierra la historia se cayo,
como se caen las piedras aun las que tocan el cielo
o están cerca del sol,
o están cerca del sol.
Es tinieblas con flores, revoluciones
y aunque muchos no están nunca
nadie pensó besarte los pies.
Cinco siglos igual.



León Gieco
Músico y compositor argentino.



Nació el 20 de noviembre de 1950 en una chacra cercana a la localidad de Cañada Rosquín, en el centro de la provincia de Santa Fe. Empezó a trabajar a la temprana edad de 7 años.


  Marcos Silber

31 de octubre de 2019




Nova Troya


Es un caballo. Eso es un caballo.
Eso que cubre el cielo es un caballo.
Que desciende al aquí.
Que se adelantó en la ilusión de todos
porque no cabía en la de sólo uno.
Se lo ve grande caballo se lo huele.
Llena el aire el sudor de su bruta carne.
Sí, es un caballo. Que viene todo
ocupado con humillados y mordidos.
Baja el caballo, regresa
a la historia que lo devoró
y apresado fue entre las páginas
71 y 74 de la leyenda.
Salvaje alegría lo espera. Al grande caballo
que aparece y es toda la escena
de uno a otro lado del paisaje del día.
Y canta. Himnos de gloria canta
gran caballo que llega cantando.
Y abre las piernas la bestia
para que una dos cien meadas de fuego
le aneguen la boca
al color de la miseria;
abre las piernas la bestia
para que una dos cien meadas de fuego
le azoten los ojos al abandono;
abre las piernas
para que una dos cien meadas de fuego
le arranquen la lengua al desamor.
Y canta. Himnos de gloria canta
gran caballo que llega cantando.
Es un caballo. Eso es un caballo
grande como el sueño de Dios cuando era niño.




Marcos Silber
De: Convocados – Selección poética 1968- 2010



Argentino – 1934  -  Ed. Monte Ávila

Imagen de portada, extraída: https://www.cartamaior.com.br/?/Editoria/Cartas-do-Mundo/Carta-de-Nova-Iorque-Entre-el-caballo-de-Troya-humanitario-y-una-eventual-guerra-en-la-Cuenca-del-Caribe/45/43257

  Máximo Simpson

23 de octubre de 2019




Gimnasia

A Horacio Clemente

Jamás ,señor ministro de salud,
fue la salud más mortal.
César Vallejo

Me puse a respirar, hacer gimnasia:
deliraban los aires por adentro,
circulaba el relente alborozado,
la mañana y su escarcha;
era un olor a mundo,
un viento de memorias,
pedregullos remotos que dejaron al aire
la sustancia del tiempo y su comarca,
y respiré lugares, vagabundas aldeas,
pueblos que caminaban,
sitios que se hallan lejos.


Las vértebras en alto,
me puse a respirar, hacer gimnasia:
el juego de los músculos y goznes,
resortes y compuertas,
arcos que se dilatan,
curvaturas,
los intrépidos brazos,
pantorrillas audaces,
el indómito ritmo de una música tensa,
de un compás dominante y volandero,
el corazón motriz,
brindis de regocijo,
aleluya la tráquea, reina del panorama,
épicos vaticinios, profecías del aire,
las atrevidas pausas y enérgicas flexiones,
movimiento hacia el centro y hacia afuera,
tendones hacia arriba y hacia abajo,
los omóplatos llenos de huracanes,
trombas que me recorren,
me ventilo la médula,
me alimento de rachas y corrientes,
tremolinas que inhalo,
transparencia de todo lo que existe.
Aspiro pleno el mundo,
con fe ciega en el aire y sus olores:
soy el dueño del clima,
lo contengo en mi pecho.


Esto dije y entonces
murciélagos atroces cabalgaron el aire,
nebulosas de monstruos me inundaron la lengua,
me buscaron el hueso y las arterias;
amenazas de aire, taimadas ventolinas
penetraron a saco:
bocanadas de muerte,
dije muerte y la muerte se vistió de gimnasia.




Aniversario


Quiero hacerme un regalo, un agasajo,
pues pronto, una vez más, cumpliré años.
Es hora de cambiar, de pensar mucho,
y en esta coyuntura haré un esfuerzo,
realizaré por fin algo sensato.
Me he de comprar un trozo de seriedad profunda,
una solapa grave,
una mirada nueva que trasunte confianza.
Y andaré por las calles olvidado del tiempo,
sin apuro.
¡Qué envidia me tendrán si lo consigo!:
“¡Ahí va el hombre dichoso, nada espera,
nada puede turbarse paso calmo!”




Mensaje


Acabo de enterrar un manuscrito,
y así tal vez me salve.
Qué resplandor, qué asombro,
cuando el arqueólogo remoto,
especialista en huesos,
en casas de pensión del siglo XX,
en dolores de estómago y en cartas
de apasionado amor,
tropiece con mi esquela, mi pobre testimonio.


Allí dejé mi nombre con una indicación:
“Hoy ha llovido,
y olvidé mi impermeable allá en la percha.”
Y agregué que no entiendo
Y agregué que no entiendo
por qué razón el tiempo,
por qué esta distracción,
este ir al empleo
sin saber si estoy muerto o estoy vivo.


Enterré el pergamino en el jardín:
hice un pozo muy hondo
cuando nadie miraba,
y así tal vez me salve.


Sabrán que yo he sufrido,
conocerán mi nombre,
quizás me hagan justicia.


Ahora no me importa lo que digan,
que soy esto, lo otro, soy aquello,
camino en veinte patas y no entiendo
el origen y el cómo y el porqué.

Ahora estoy tranquilo,
y limpiaré mi traje:
ya no me importa Dios.


Bueno, Laura, hasta luego, tengo dudas,
iré a tomar un té porque hace frío,
porque el aire me duele, porque es tarde,
porque no sé si han de encontrar el papelito.



Máximo Simpson
De "Poemas del hotel melancólico"   3ra. Edición  -  Ediciones Botella al Mar

(1920-2017) Nació en Buenos Aires. Recorrió América Latina y residió largos años en México y Brasil. Ha sido periodista.


Fotografía extraída: www.excentrica.com.ar


  Juan Gelman

3 de octubre de 2019




Cambios


“no olviden los orgullosos/ que cuando a la tumba vayan/ allí
lo mismo se rayan/ humildes y poderosos”
pero nosotros no solamente queremos la igualdad en la muerte
también queremos la igualdad en la vida
queremos la justicia en vida

¿por qué estaba triste ese peón del ferrocarril en la mañana
apoyado contra la verja de la estación?
¿por qué se le perdía la mirada sin ver a nadie de los que
pasaban junto a él?
¿por qué estaba triste ese hombre?

¿por qué hay tantos hombres y tantas mujeres tristes en el
país?
¿por qué a cierta hora del día parece que un oleaje de tristeza
fuera a arrasar la ciudad?
¿por qué tanta gente sale por sus ojos así o saca por sus ojos
tristeza?
¿por qué esa tristeza golpea de noche las ventanas?

estas reflexiones suben en mí
metido en la litera alta de la celda 4 en el pabellón de castigo
de la cárcel de Villa Devoto
eugenio abajo oye su radio a transistores
un rayo de sol pasea lento por la celda

¿por qué se pasea ese rayo de sol por acá?
eugenio quedó encorvado
por las torturas pero no sacaron
una sola palabra de él
eugenio es un obrero tierno delicado
no le sacaron una sola palabra
la mujer de eugenio a veces llora sin saber por qué
interminablemente sin saber por qué llora y deja la casa una
semana o dos
lo deja a eugenio una semana o dos
un rayo de sol pasea por la celda ahora.

¿y yo? ¿por qué estoy oyendo crepitar la tristeza de eugenio
si se que hay pocos tan puros como él?
¿entonces su pureza no lo defiende del dolor?
¿a veces se le pierde la mirada sin ver a nadir
de los que
pasan junto a él?

en las celdas de enfrente
los comunes
no tienen litera ni colchón
a medianoche les dan un colchón para dormir
tienen que ir a buscarlo desnudos

los guardiacárceles obligan a los comunes desnudos a correr
tirarse al suelo arrastrarse para buscar el colchón
el invierno no puede calentar las baldosas heladas del
pabellón de castigo
eugenio se encorva más todavía cuando el jadeo de los
comunes choca contra la puerta de la celda 4

¿esos ruidos tan las crepitaciones de la tristeza de Eugenio?
¿eugenio crepita de furor ahora?
¿la tristeza se congela en pajaritos que arden de furor?
¿en furor va a dar la tristeza de los pobres del mundo?

¿la tristeza de ese peón del ferrocarril dará en furor?
¿un oleaje de furor arrasará la ciudad?
¿arrasará las literas del pabellón de castigo de la cárcel de
Villa Devoto?
¿arderán las baldosas heladas del pabellón y los comunes y
nosotros?

nosotros no solamente queremos la igualdad en la muerte
también queremos la igualdad en la vida
queremos la justicia en vida
aunque sea corta y larga la muerte



Juan Gelman
Argentino (1930 – 2014)



En: Interrupciones 1 - Ed. Seix Barral – 1997



  Raúl Artola

7 de septiembre de 2019




Eros pedagógico


¿Para qué usar palabras
donde caben brazos,
muslos, vientre?
¿Por qué cantar un himno
si dispongo del gesto
patriótico del sexo?

Pasan los siglos,
querido Marqués,
y siguen ensañando
mal en las escuelas.


De Antes que nada



***


Entre lo dicho y lo callado
asoma una luz negra
intensísima.
La orquesta arranca con un tango
pero tus ojos me distraen
aletean en mi memoria
más negros y más grandes.

El escenario estaba vacío
y ahora esta música
y esos ojos
Dios
esos ojos.


De Aguas de socorro



***


A saber:
yo comía pomelos
ella comparaba
reproducciones de Magritte
sonaba el piano de Keith Jarrett
en una grabación
el fuego hacía su trabajo
el rosa pálido salmón del pomelo
me miraba
¿Quién era el artista?


Inédito



***


La mujer golpea la puerta
saluda en tonos del violeta
se descubre
y me ofrece el prodigio negro
de su torso.
¿Se puede aceptar el homenaje?
Su ambición de gloria
en esos pechos
¿resignarán mis manos
para siempre?

Materia de poesía
en busca de su forma.


De Aguas de socorro


Raúl Artola
En Abrazo Austral (Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos C. L.


Nació en 1947 en Las Flores, provincia de Buenos Aires, en 1947, y está radicado en Viedma, provincia de Río Negro, Patagonia argentina.


Fotografía extraída: http://www.surysur.net/raul-artolallevo-viviendo-en-la-patagonia-mas-de-40-anos/

  Rubén Lena

22 de agosto de 2019




Cuando empieza a amanecer


Ni rengo ni manco…
La mirada franca,
una pinta blanca,
bien lustroso el anca,
tranco, tranco, tranco.

Cuando empieza a amanecer
y a aclarar el horizonte,
se comienza a divisar
el negro perfil del monte.

Y allí está el Cebollatí,
como un espejo de lindo
y el lucero está temblando
sobre las aguas del río.

Mañanita no te apures,
que el silencio está quietito
y en las puntas de los pastos
está dormido el rocío.

El verde oscuro del junco
se hace negro en el bañado
y el Juan Grande anda en lo suyo
pensativo y cabizbajo.

La noche se hizo la ciega
pero ha sentido remando
y el río como un gran padre,
las soledades velando…

Mañanita no te apures,
que el silencio está quietito
y en las puntas de los pastos
está dormido el rocío.





Rubén Lena



Nació en el barrio España de la ciudad de Treinta y Tres en 1925 (Uruguay) - Falleció en 1995. Fue un escritor, compositor y docente uruguayo.


Intérpretes: Larbanois & Carrero con Pepe Guerra

  Tim Rice

9 de agosto de 2019



No llores por mí Argentina


Será difícil de comprender
Que a pesar de estar hoy aquí
Soy del pueblo, jamás lo podré olvidar
Debéis creerme
Mis lujos son solamente un disfraz
Un juego burgués, nada más
Las reglas del ceremonial

Tenía que aceptar, debí cambiar
Y dejar de vivir en lo gris
Siempre tras la ventana sin lugar bajo el sol
Busqué ser libre pero jamás dejaré de soñar
Y sólo podré conseguir la fe que queráis compartir

No llores por mí, Argentina
Mi alma está contigo
Mi vida entera te la dedico
Mas no te alejes, te necesito

Jamás podréis ambicionar
Mentiras dijeron de mí
Mi lugar vuestro es, por vosotros luché
Yo sólo quiero sentiros muy cerca
Poder intentar abrir mi ventana
Y saber que nunca me vais a olvidar

No llores por mí, Argentina

No llores por mí, Argentina
Mi alma está contigo
Mi vida entera te la dedico
Mas no te alejes, te necesito

¿Qué más podré decir
Para convenceros de mi verdad?
Si aún queréis dudar mirad mis ojos
Ved como lloran de amor





Tim Rice
Su nombre completo es Timothy Miles Bindon Rice (n. 10 de noviembre de 1944) es un autor inglés de letras para musicales,

Música: Andrew Lloyd Weber

Interpretación: Music video by Elena Roger performing No Llores Por Mi Argentina (Don't Cry for Me Argentina). (C) 2012 The Really Useful Group Ltd.

  Luis Eduardo Aute

6 de agosto de 2019




Sin tu latido


Hay algunos que dicen
que todos los caminos conducen a Roma
y es verdad porque el mío
me lleva cada noche al hueco que te nombra
y le hablo y le suelto
una sonrisa, una blasfemia y dos derrotas;
luego apago tus ojos
y duermo con tu nombre besando mi boca.

Ay, amor mío,
qué terriblemente absurdo
es estar vivo
sin el alma de tu cuerpo,
sin tu latido.

Que el final de esta historia,
enésima autobiografía de un fracaso,
no te sirva de ejemplo,
hay quien afirma que el amor es un milagro
que no hay mal que no cure
pero tampoco bien que le dure cien años;
eso casi lo salva,
lo malo son las noches que mojan mi mano.

Aunque todo ya es nada,
no sé por qué te escondes y huyes de mi encuentro.
Por saber de tu vida
no creo que vulnere ningún mandamiento;
tan terrible es el odio
que ni te atreves a mostrarme tu desprecio,
pero no me hagas caso,
lo que me pasa es que este mundo no lo entiendo.




Luis Eduardo Aute

Nació en Manila, la capital de Filipinas, el 13 de septiembre de 1943. Su padre, catalán, llevaba trabajando en aquel país desde 1919, en una compañía tabaquera y había contraído matrimonio con una filipina de la burguesía de ascendencia española.


Es un músico, director de cine, pintor y poeta.

  Roberto Fernández Retamar

22 de julio de 2019





El otro


Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?


1 de Enero de 1959





Una salva de porvenir


A Jacqueline y Claude Julien.
A Fina y Cintio.


No hay pruebas.
Las pruebas son que no hay pruebas.
No estaban, no están, no estarán dadas las condiciones.
Creer porque es absurdo,
Y creemos.
Más absurdo que creer es ser,
Y somos.
Nada garantiza que fuera menos absurdo
No ser ni creer.
Las llamadas pruebas yacen por tierra,
Húmedas reliquias de la nave.
Se derrumbaron las estatuas mientras dormíamos.
Eran de piedra, de mármol, de bronce.
Eran de ceniza,
Y un grito de ánades las hizo huir en bandadas.

No guardar tesoros donde
La humedad, los bichitos los mordisqueen.
No guardar tesoros.

El tesoro es no guardarlos.
El tesoro es creer.
El tesoro es ser.

No existen las hazañas ni los horrores del pasado.
El presente es más veloz que la lectura de estas mismas
palabras.
El poeta saluda las cosas por venir
Con una salva en la noche oscura.
Sólo lo difícil.
Sólo lo oscuro.
Y contra él, en él, el fuego levantando
Su columna viva, dorada, real.

El amor es
Quien ve.



París-La Habana, 1992-1994 



Roberto Fernández Retamar
(1930-2019)

Poeta e intelectual cubano, nacido en La Habana.

Fotografía extraída: http://www.uneac.org.cu/noticias/roberto-fernandez-retamar-en-voces-de-la-ciudad

  Franco Rivero

8 de julio de 2019




petỹ (Tabaco en guaraní)


a mí el campo me entró con el tabaco
por la nariz
después por las manos
la vista
hojas con venas
nunca había visto
las tocaba
como quien no ve
o no cree
en lo que ve
es tabaco
me dijo mamá
era la primera vez
que recuerdo llegar
a casa de la abuela
cuando la vi
ella tenía un cigarro
en la boca
y ese olor
fue como saludar a una planta
como si una planta
me saludara
años después
aún niño
toqué hojas de tabaco secas
el color era oscuro
las venas
estaban intactas
cuando fuimos a vivir
a casa de la abuela
ella me enseñó
a armar cigarros
la hoja más chica
son para hacer chripa
me decía
las colocábamos después
en una hoja más grande
tené que enliarle parejo
me repetía a cada rato
después me mostraba
cómo se pegaba con engrudo
el borde de la hoja
para que el cigarro
no se desarme
también me enseñó a fumar
me gustaba recorrer el campo
a pie
vicheando
buscando nidos
y una vez
encontré un murciélago
en el tronco de un árbol
había un hueco
y él estaba ahí
como escondido
metí la mano
lo toqué
lo alcé
acaricié sus alas
fue como acariciar tabaco
alas como hojas con venas
hojas que son casi tela
hasta en el color
se parecían
me enamoré del murciélago
lo visitaba a diario
y a veces se lo llevaba a la abuela
para mostrarle sus alas
el parecido que había
qué cosa no
decía
no se animaba a tocarlo
anoche en caa cati
alguien sacó unos cigarros
como los de la abuela
después de cenar
el olor el color las venas
volvían a mí
la laguna era como un espíritu
de fondo
hubo guitarra
acordeón
y cajón peruano
para variar
mi chamígo fabián fumaba
con nosotros
lo miraba y pensaba
no le falta nada para ser
de acá
allá volví a ver
manos morochas que
se parecen a esas hojas
de tela casi
con venas como caminos
me enamoro
de esas manos
el día que ame
él las tendrá así




Franco Rivero
Argentino - 1981

De: "Disminuya la velocidad" -  Ed. deacá

Publicó: Situación desbridamiento (Ananga Ranga, 2010); Vos ahora voz (Deacá, 2014); la plaqueta Nudo de agua en el viento (Madre Agua, 2016) y ud no viaja asegurado (2° Premio en el género Poesía del Concurso del Fondo Nacional de las Artes) editado por Editorial Deacá, 2016. Su poemario Disminuya velocidad obtuvo el Primer Premio del Concurso de Letras 2017 del Fondo Nacional de las Artes.

  Jamila Medina Ríos

29 de junio de 2019


EMIGRO.


Hay algo ahí con la desposesión:
raíces sin tener dónde agarrar.
Mi padre vuelve a La Vana.
La sometía a los 19 sobre un jeep
(la lid de los rebeldes frente a los inadaptados
los soldados contra el francotirador).
Mi madre viene después
como saliendo de un túnel de ventanas:
a su espalda veo Holguín luminosa
a sus espaldas, más allá, Baguaní abandonado
alzado en casas de pilotes
madera americana bien cortada
para dejar correr el aire.

Mi padre y mi madre.
Vienen descoronados.
Por ver si pongo un huevo
apretujo mis raíces en un hueco de araña y
asegurándolas con caca y con saliva
les prometo crecer.
Padre maneja lentamente recordando los semáforos
de noche no porque no tiene luz el carro
de noche no porque no veo bien
(sólo me preocupa el destello de La Vana 60
la de noche en todavía mediodía
en su ojo azul
el todavía poderoso).
Madre pregunta si en el Habana Libre vive alguien
todo el tiempo
puntualiza
mientras mi padre    sin paciencia    asiente:   que sí  que una    propiedad lineal.

En el Ministerio del Trabajo ofrecen plaza al emigrante
en las enormes oficinas del Ministerio de Vivienda
los empleados mueven rítmicamente la cabeza
diciendo NO
política de desarrollo de ciudad
política de desarrollo de un país.

Padres
hasta aquí hemos venido...... prométanme que sólo a pernoctar:
Irak aniquilada, las ondulandes avenidas de la noche de Egipto
Canadá escurriéndoseme como nieve entre las manos
Madrid, Checoslovaquia, Rusias de mi cabeza
no pueden haber sido sólo puertas ilusorias
que conducían hastaquí.

De parque en parque vagamos                   al comprar algo
buscando dónde sentárnoslo a comer
como las personas                              dice mi padre con seguridad.

Báguanos parpadea
parpadean Las Villas
el club de béisbol las fiestas de disfraces
donde ganaban invariablemente mis abuelos
la mata de cerezas y el aljibe del patio
el columpio debajo de la guayaba y de las uvas
mi cara com(o) un lirio asomada a un ventanal
parpadea El Infierno
mi padre nació desnudo y en el infierno          por variar

las chimeneas
del central
relumbran
(las dos               no este muñón)
juntando                el bagacillo
para la ropa blanca del sábado

relumbra al sol la casa de mi abuelo Luis
levantada frente a un árbol del que nadie puede recordar el nombre
y al cruzar:
la vacada calmosa
parpadea Sancti Spíritus;
tras la casa de mi abuela Victoria
–mi padre dobla con un giro suave–
anidan el cine y el parque municipal de Baguaní
con el invariable monumento a la madre         cívico/pulcro homenaje de la masonería
veo las casas de pilotes alzándose de nuevo
derruidas
para dejar correr mejor el aire
por la avenida viene llegando viene subiendo el carnaval
yo vuelvo
a huir del bambolear del muñecón
y dejo de mirar a los ojos de mi madre
cuando comienza a desfilar Holguín
(la escalinata y el valle respirando tranquilo, ajedrezado
fiestas de mayo y de noviembre y de enero
el barro frío del piso del Parque San José
y la distinta sombra de las plazas a las distintas horas).

Padres
los he traído a la Vana
traigo también la cabeza descubierta
la postal de esta ciudad
pegada con caca y con saliva
no se va a sostener dentro de mí
allá está el oro de mis pies
recuerdos nítidos que puedo sin equivocarme repasar
como al collar de caracoles de un día en el lago de Fayoum
(IrakEgiptoBaguaníSanctispíritusCanadáMadridChecoslovaquiaHolguín    Rusias de mi cabeza).
Parpadeo
cierro los ojos       enrollada      en mis raíces como     en un velo denso
para dormir y regresar.



del libro Primaveras cortadas, 2012




LANGUSTIA


Textos textos textos
tejeduras
lanzaderas
te (a)saltan sus gritos sobre la cabeza
te brotan de ella como pétalos
y de pronto: tienes toda la testa coronada
espinada de palabras

no es saludable (pare)ser un girasol
–dios no amanece
y húrtante el sitio de mirar
camino
desolado–
no es saludable la cabeza laureada
se deshoja después
como rama segada desde el invernadero
y los cristales que habían crecido en ella
quiébranse callados
apáganse: de velas
chisporrotean hacia dentro oh llama
demasiado arrimada al ventanal
abrupto
abierto

dejarse crecer la cabeza hacia dentro
–anahidrópica–
cierra todas las bocas que te hablan al oído
las venas muerdan(te)
huye de las compuertas los poros el encaje
cuida retrato de ti

si continuas dejando que te bailen
esos textos textos sobre la cabeza
que no te acabas de cortar
de hacer una sangría para extraer lo otro
si dejas se te prendan
ataduras al cuello
hilos que te indican pasadizos afuera (out of out of)
carne haciafuera de ti
si dejas que se aten cada uno a tu mano al pie
la mejilla (ofrecida):
repicarás en cien pedazos disgregado
–carnero
partícipe–
ojos colgando carafuera

es lasfixia lo que debes construir
hacia ti has de inclinar tu frente tuya
desdoblarte hacia ese espejo que has dejado empañar
enlutado (harto de barro)
la boca abierta la mirada
como lapa al cristal
–observante del otro–

ta(r)jas ta(r)jas ta(r)jas
taxidermia de ti
sembrarse un sitio y zambúllete en tu boca:
gargantabajo para siempre.

no quiero ver(te) burbujas
barbotear borbotear desde tu labio
desesperado hálito
nostálgico del otro
palabras sueltas que pretendan (ll)amar
–aludan–
referente
reflejo

respiradentro
tala tala tala
ten el pulcro civismo de presentar al aire:
una cabeza (por fin) descoronada.



del libro Huecos de araña, 2010



Jamila Medina Ríos
(Holguín, 1981 - Cuba)

Poeta, narradora y ensayista.

  Hakushu Kitahara

5 de junio de 2019




Sen Rikyu *


Sen Rikyu amaba el té
porque le complacía el espíritu del té.
Alma tranquila y noble del amanecer y del atardecer.
El humo era más amado aún que el té.
Mantener la sutileza en la apariencia
equivale a purificar el alma con sutileza.
Por eso Rikyu permanecía sentado
y le sonreía al sol tenue bajo el pabellón de té.




Palma de la mano


En la palma de mi mano reluciente
está un Buda de Oro.
De mi alma reluciente
desapareció el Buda en un parpadeo.
Volteando la palma de mi mano reluciente
busqué al Buda todo el día.




Impresión del crepúsculo


Delicia de los besos... murmullos...
Mas la sangre invisible gotea en el cielo
como el rugido de una bestia herida y agonizante.
¿Por qué duele tanto?



* Sen Rikyu: Fundador de la escuela Urasen-ke de la ceremonia del té.



Hakushu Kitahara
(1885-1942)

Nació en una familia tradicional de vinicultores de la Provincia Fukuoka,
al sur del Japón. Empezó a escribir poemas al estilo japonés (tanka) a los
dieciocho años. Cuando tenía veinte años se traslada a la capital, Tokio,
donde entra al departamento de letras inglesas de la Universidad de
Waseda, pero abandona los estudios. Poco después se hace miembro del
grupo literario Shin-shi-sha (Grupo de la poesía nueva), colaborando
para su revista Myodyo (El Lucero). Es uno de los primeros poetas japoneses
que escribieron bajo la influencia baudelairiana. En 1909 publica
su primer libro de poesía, Dyashumon (La herejía), en el que expresa su
marcada inclinación hacia el erotismo decadente y exotismo simbolistas.

  Coetus

22 de mayo de 2019






De los centros de la luna


Imposible que la luna le quite
al sol su carrera.
Más imposible será
quitarme de que te quiera.
Quitarme de que te quiera
no me lo quito ninguna.
Ay porque los suspiros nacen
del centro de la luna.
De los centros de la luna
de lo que no tiene fin.
Más cuando no te veo
es tan grande mi sentir.


Popular chilena



No voy solo


Los primeros amores
no sé qué tienen.
Se metan en el alma
salir no pueden.
Rondadora, rondadora de mi corazón
no voy solo, no voy solo, no voy solo no,
no voy solo que voy con mi amor.
El bailar tiene gracia y el cantar brío.
El tocar el pandero mucho sentío.


Popular galega




Coetus
Orquesta de Percusión Ibérica

Aleix Tobías es el creador y director de la orquesta.

Voces: Juan Quintero, Luna Monti, Eliseo Parra, Ana Rossi, Carola Ortiz

Percuciones: Aleix Tobias, Dídac Ruiz, Martí Hosta, Bernat Torras, Marc Vila, Angelo Manhenzane, Fran Lucas, Anna Tobias, Alberto Carreño, Antonio Sanchéz, Mariona del Carmen y Acari Bertran

 Bajo: Guillem Aguilar
Vientos: Xavi Lozano
Saxos: Martí Serra

Eliseo Parra es cantante, percusionista, guitarrista, bailarín, una voz única dentro del folklore español. Gran conocedor de los ritmos y los bailes del folklore de toda la Península.

https://es-la.facebook.com/Coetus/



  Joaquín Sabina

18 de mayo de 2019




Con la frente marchita


Sentados en corro merendábamos, besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel
Y entre citas de Borges Evita bailaba con Freud,
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de plata.
Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte
Pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta
Cuando el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió
Mándame una postal de San Telmo, adiós cuídate
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Monigotes de miga de pan, caballitos de lata.
Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte
Pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera
A decirme que existe el olvido esta noche han venido
Te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Che
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear
Y al llegar y me puse a gritar ¿donde estás?

Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
Corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte
Ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata
Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.



Joaquín Sabina
Nació en España, Úbeda, Jaén en 1949. Es un cantautor, poeta y pintor español.


Pintura: Joaquín Sabina


Música: P.Varona/S.Castillo/A.G.de Diego

  Cintio Vitier

29 de abril de 2019




El aire


Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.






Ahora que empieza a caer, del cielo


A mi esposa


Ahora que empieza a caer, del cielo
de nuestra vida, que sólo nosotros podemos ver,
profundo, estrellado, carne y alma nuestra,
ese polvillo sagaz en tu nocturno pelo,
ahora que el lápiz finísimo, grabando
una medida sagrada, una cantidad misteriosa
del vino que sube en la jarra de la ofrenda,
empieza a trazar, junto a tus ojos, vivos
como ciervos bebiendo en el agua extasiada,
junto a tus labios que han dicho todas las palabras que adoro,
las huellas del tránsito de nuestra juventud,
ahora, lleno de un fuego y de un peso de amor que desconocía
porque estábamos engendrándolo secretamente en nuestro corazón
y es algo mucho más terrible y precioso que el amor
que diariamente conocíamos,
ahora, mujer, ahora, destinada mía,
es cuando quiero hacerte un canto de amor, un homenaje,
que dice únicamente así:
Te amo, lo mismo
en el día de hoy que en la eternidad,
en el cuerpo que en el alma,
y en el alma del cuerpo
y en el cuerpo del alma,
lo mismo en el dolor
que en la bienaventuranza,
para siempre.





Algo le falta a la tarde


Algo le falta a la tarde,
no están completos los pinos,
y yo mirando a las nubes
siento lo que no he sentido.
A cada instante pregunto
por el tesoro perdido
cuya sombra se desplaza
con melancólico frío.
Mirándome está el deseo,
nocturno, solo, infinito;
callada va la nostalgia
llameando eternos vestigios.
No llega nunca mi gesto
a la tierra del destino;
la vida acaba inconclusa,
quedan los sueños en vilo.




Cintio Vitier

(Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos, 25 de septiembre de 1921 - La Habana, Cuba, 1 de octubre de 2009) Poeta, crítico e historiador cubano, uno de los miembros principales del grupo Orígenes.


Fotografía extraída: http://www.uneac.org.cu/noticias/gracias-cintio-por-su-ejemplo-como-eterno-martiano
 


  Emma Barrandéguy

22 de abril de 2019




Libreto


Sería bueno que por televisión
hicieran una serie sobre Rosas,
aunque tal vez la gente se aburriría
si no se pone una doncella unitaria
que sufre por un federal empedernido
pero noble.
No tendría que llamarse María
y si el libretista se informa como es debido
podríamos saber la verdad sobre las cosas
y las maestras tendrían que volver a aprender
la historia.
Cuando la serie esté por terminar
será el momento de repatriar los restos
y la estatua podría irse instalando en Palermo
como corresponde,
en un lugar propicio para el equipo de exteriores.
La campaña del desierto
que no ha sido tratada a fondo
podría compararse con holgura
con la marcha hacia el Oeste
de otras series norteamericanas.
Y luego estaríamos en paz
rodeados de héroes puros.
las Cámaras Legislativas, y los obreros
y los empleados de oficina
trabajarían con mayor ahínco
y hasta los millonarios
tomarían realmente la ubicación correcta
en las mejores tradiciones.
Los vendepatria bajarían al fin
por la noche de sus caballos de bronce
y se irían a ver la culminación de la serie,
de contrabando,
en el aparato del guardián del cementerio.
Y avergonzados comprenderían
que era necesario que en este país se hiciera justicia.



Emma Barrandéguy
Gualeguay – Entre Ríos
(1914 – 2006)



De Poesías completas
Ediciones del Copista – 2009



Fotografía encabezado: https://elpais.com/ccaa/2017/12/15/madrid/1513336913_149180.html

  Ida Vitale

11 de abril de 2019





ESTE MUNDO


Sólo acepto este mundo iluminado
cierto, inconstante, mío.
Sólo exalto su eterno laberinto
y su segura luz, aunque se esconda.
Despierta o entre sueños,
su grave tierra piso
y es su paciencia en míl
a que florece.
Tiene un círculo sordo,
limbo acaso,
donde a ciegas aguardo
la lluvia, el fuego
desencadenados.
A veces su luz cambia,
es el infierno;
a veces, rara vez,
el paraíso.
Alguien podrá quizás
entreabrir puertas,
ver más allá
promesas, sucesiones.
Yo sólo en él habito,
de él espero,
y hay suficiente asombro.
En él estoy,
me quede,
renaciera.


(De Cada uno en su noche, 1960)




CUADRO


Construimos el orden de la mesa,
el follaje de la ilusión,
un festín de luces y sombras,
la apariencia del viaje en la inmovilidad.
Tensamos un blanco campo
para que en él esplendan
las reverberaciones del pensamiento
en torno del icono naciente.
Luego soltamos nuestros perros,
azuzamos la cacería,
la imagen serenísima, virtual,
cae desgarrada.



(De Oidor andante, 1972)





OTOÑO


Otoño, perro
de cariñosa pata impertinente,
mueve las hojas de los libros.
Reclama que se atienda
las fascinantes suyas,
que en vano pasan del verde al oro al rojo al púrpura.
Como en la distracción,
la palabra precisa
que pierdes para siempre.



(De Reducción del infinito, 2002)



Ida Vitale
(Montevideo, Uruguay, 1923).

Estudió Humanidades en la universidad de su ciudad natal.
Es una poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria uruguaya miembro del movimiento artístico denominado "Generación del 45"

Fotografía: Ida Vitale en la Residencia de Estudiantes, octubre de 2008
ARCHIVO DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

  Laura Liébana

27 de marzo de 2019




Qué quieren decirnos


No sé por qué reacciono.
No sé por qué me voy a los extremos.
No sé por qué
no me causan gracia
los chistes de vodevil.
Ni por qué tengo desconfianza,
me cruzo de vereda,
no contesto,
no sonrío,
no doy conversación.

Qué exagerada sos.
Ya no se te puede decir nada.

Pero, ¿qué quieren decirnos
que realmente queramos escuchar?

Será que mis hermanas
vinieron a buscarme
y salimos juntas
por este incierto
camino
nuestro.






Verano 2019


Verano 2019
en Buenos Aires.
No hay luz,
no andan la B
ni la D.
Las vacaciones
son un espejismo
al que no llegamos
nunca.
Suben las tarifas.
Sube
la temperatura.
Buscamos a alguien
que cuide a los perros,
a los gatos,
a las criaturas
de pelotero.
Pero quién nos cuida a nosotros
de nosotros mismos.





Caída libre 


Me estrello contra vidrios,
contra baldosas,
contra los escalones de mi puerta.
Es duro caer
aun sobre el pasto.
La piel se rasga.
Quedan raspones
que se hacen costra púrpura.
Caer
como una estrella,
brazos y piernas
la rosa
de los vientos.





Laura Liébana
(inéditos)

Buenos Aires, 1962. Vive en Avellaneda. Es profesora de inglés. Escribe cuentos y poemas en sus ratos libres.


  Claudia Masin

25 de marzo de 2019




Mi mundo privado

(Versión del film “My own private Idaho” de Gus Van Sant)


Yo ansié tener un cuerpo que practicara,
como un arte, la ignorancia de sí.
Que cayera rendido con la levedad con que caen
las hojas de los árboles. Cuando fuera inevitable,
nunca antes. Pero de tu cuerpo no deseaba
sino lo que había en él de frágil, de imperfecto:
la cicatriz que te cruzaba el pómulo, las pequeñas
arrugas en la frente. La herida
que te asemejaba a mí. Dos ramitas secas
ante la embestida de la menor brisa,
se quiebran. El camino es interminable, te decía,
da vueltas y vueltas alrededor del mundo
y en alguna de esas vueltas los que estaban
destinados a perderse, se encuentran.

Se dice que a la vera
de cierta ruta que atraviesa el desierto,
es posible hundir una vara en la tierra reseca
y en algún momento brotará el petróleo como un géiser.
Anoche tuve un sueño en el que viajábamos por días
y días para encontrar el yacimiento, a la manera
de los scouts o los cazadores de fortuna
del oeste. Al llegar era de noche,
no había una sola estrella, el pozo
estaba seco. Yo me dormía y te quedabas
al lado mío, cuidando mi sueño. No estabas allí
a la mañana siguiente.

En el sueño, alguien decía:
donde tengas tu tesoro tendrás
tu corazón. Y yo me preguntaba qué pasaría
si tu tesoro se perdiera,
qué pasaría en un juego de cajas chinas
si al llegar a la última,
la que debería contener el objeto precioso,
esa, como todas las otras,
estuviera vacía.




Claudia Masin



De "La vista" (Visor, 2002)

Nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1972, es escritora y psicoanalista. Publicó “Bizarría” (Nusud, Buenos Aires, 1997) “Geología” (Nusud, Buenos Aires, 2001) y “la vista” (Premio Casa de América, Visor, Madrid, 2002). Ha creado y coordinado, junto a un grupo de artistas, los ciclos de poesía “La mirada”, “Poligrafías”, “El pez que habla”, “La musik” y “El gallo y la luna”.


  Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia

24 de marzo de 2019






  Rolando Revagliatti

8 de marzo de 2019




A la mierda


No iré
ni aunque me manden
No me mandaré
Ya estuve allí demasiadas veces
También en el carajo

Renovaré mis puntos
(provisorios)
de destino.




Rumbo a la plaza


—¿Qué quieren matar con tantos crímenes, mami?—
preguntó el niño, mientras caminaban
Y la mami, sin detener la marcha, lo miró a su hijito

—¿Qué quieren, con tantos crímenes
los hombres, matar, mami?—
insistió
Y la mujer intuyó que aunque adorable
el monstruito sospechaba respuestas

—Hay algo que matando no logran
sin embargo, matar, ¿no, mami?—




En los gloriosos sesenta


Después de que los jóvenes esclarecidos
y comprometidos manifestáramos
y repartiéramos flores

con el tomo segundo
de las obras completas
de Lenin

mientras nos reprimían

lo desnuqué a uno de los humillados
policías:

la letra, así
con desnucamiento
no entra.



En abrirse


Tardó
la puerta en abrirse
un buen rato

Yo estaba
ante esa puerta que tardó
en abrirse
un buen rato

Cuando alguien la abrió
yo
estaba cerrado.




A Nietzsche o prohibido escupir en el mundo


La locura o la fe
la verdad o la fe:
elegí

El temor a la locura o la fe:
elegí

El temor a la locura y a la crudeza de la verdad
o elegí
la cocción de la fe.





Rolando Revagliatti
De "Viene junto con"  Ediciones Recitador Argentino - 3a ed. corregida



http://www.revagliatti.com/

Diseño integral: Patricia L. Boero


  Luis Alberto Spinetta

20 de febrero de 2019




Maribel se durmió


Maribel se durmió
Vamos a cantarle porque se hundió
Carroussell, sensación
De que con el alma nos ve mejor
Maribel, Maribel
Dicen que no lleva ningún papel
Vamos ya, vamos ya
Vamos porque viene y porque no está
Canta, canta toda la vida
Canta con emoción
Y al partir sentirás
Una brisa inmensa de libertad
Canta, canta aunque estés distante
Canta conmigo
Canta tus penas de hoy
Maribel se durmió
Vamos a cantarle porque se hundió
Carroussell, sensación
De que con el alma nos ve mejor



Luis Alberto Spinetta
(1950-2012)

Músico y poeta - Argentino


Voz: Gabriela Fiore
Teclado y arreglos: Leo Bernstein



  Roberto Malatesta

18 de febrero de 2019





Último limón para el té


Muy alto el último limón mojado por la llovizna,
vos no lo viste ni me viste, luché por él,
hasta que rendido rodó al pie del árbol.
valió el esfuerzo, limón para el té y tus labios
besando algo más que un té con limón,
algo más que borde de pocillo azul.
Te bebiste mi esfuerzo por bajar un astro,
el último de un árbol exhausto, que como se sabe,
así son estas historias, se ha secado.
Estaba yo en tu beso de media tarde aclarando
todo lo que en mí tiende a cerrarse en lo oscuro.




Mi hija sube a la escalera


Subida a la escalera ella proclama:
¡Estoy en la cima del mundo!
Y uno quisiera estar
junto a ella encaramado,
entonces, desde el llano, manifiesta:
¡Es cierto, es cierto, es cierto!
Y el resto se lo calla.
¿El resto qué diría, si decir se pudiera?:
Saludos de mi parte al nudo de los vientos,
a la inocencia, al horno de las nubes,
al sitio en donde caen las estrellas,
a los ángeles,
y a todo lo que ves y yo no veo.
Y a todo lo que ves y yo veía.



Roberto Malatesta
Argentino – 1961




De: “La estrella roja y otros poemas”
Ed. leviatán - 2014

  Jorge Leónidas Escudero

14 de febrero de 2019





Todavía


M’ encontré nel suburbio donde vegeto
con otro vejete de los que me junto
para recordar ausencias.

E al bar de don Douglas fuimos a ver
si aún tomábamos un traguito.
Llegamos y entre salú y salú
sacamos la cuenta de los amigos muertos. 
Nombrados uno a uno fueron como cuarenta.

¿Qué divertidos no?
Hablamos de lo ayer jamás y nunca. 
Nos pusimos alegres y cuando conté un chiste
largamos toses y carcajadas a granel,
si aquicito nomás
casi en la puerta de nuestra total ausencia.




El pájaro sibilante

Iré mañana al méico ver si me arregla
el asunto e loj moco que se me descuelgan
a la garganta y silban
pa que loj saque de ahí.

Caso curioso este del aire que
entra por la nariz
y al volver del pulmón
toca en la laringe una flauta triste.
Y cuando uste’ tose
no se libra de lo ahí.

O mejor dicho éste es un sibilante
pájaro cantor que desde adentro
anuncia mi involuntario retiro
de bares, viejos amigos
y últimas ilusiones.

Es horroroso
oir en la alta noche la voz fúnebre
dese pájaro burlesco que stá organizando,
al parecer,
mi despedida final con una rechifla.



Jorge Leónidas Escudero
Argentino (1920 – 2016)

De: Dicho en mí - Ediciones en Danza – 2008

Nació y residió en la provincia de San Juan. Comenzó a publicar recién a los cincuenta años. Ha escrito más de veinticinco poemarios y fue merecedor de múltiples distinciones y homenajes. Algunos de sus títulos: “La raíz en la roca” (1970); “ le dije y me dijo” (1978); “Piedra sensible” (1984); “ Jugado” (199); “Viaje a ir” (1995); “Divisadero” (2005); “Tras la llave” (2006).

Fotografía extraída: https://adriancuassolo.blogspot.com/2013/07/jorge-leonidas-escudero.html


  Elida Berelejis

29 de enero de 2019




“hay tanta gente sola/ hoy tanta gente llora”
                                                  Charly García  


cansada   de ser
desnuda

descalza

toda de soledad
en mi lugar de quietud
me visto de pasajera
en un bondi cualquiera
cruzo semáforos
me dejo  arrastraempujar
a los mismos sitios
a lugares donde vamos todos
pero a quién le digo
que hoy  quiero llorar
que se me pegó la letra de una canción
si alguien vio anoche la luna llena
así entre la gente
igual de desnuda
igual de descalza
toda de soledad.






tiempos   


al tiempo que en Roma
cae  una flor marchita
en Berlín hay un hombre
distraído
atropellado en el tránsito
en las costas del Mediterráneo
las algas del mar
envueltas en plástico rojo
llegan a morir a la orilla
en medio de los Alpes Suizos
la anciana no termina de marcar
el número de teléfono del auxilio
un niño en Dinamarca
resulta aplastado por una fórmula matemática
de su manual escolar
que no comprende
al mismo tiempo en Argentina
se deshace la esperanza
en el escándalo provocado





paradojas


a veces
me acuerdo de olvidar
que vi
con ojos cerrados
todo el silencio del mar
cuando  agranda la tormenta
pensándome canoa
de papel
cuando me  abracé al viento
y respondió con sus brazos
enteros
me llevó lejos
vi baldíos
como ciudades
de cemento
a veces
me acuerdo de olvidar
que sembré
naranjas
en medio del desierto.

por la fragilidad
de los cimientos.           




Elida Berelejis
(Inéditos)

Argentina - Reside en "El Pato" Partido de Berazategui - Bs. As.

 


  Alfredo Zitarrosa

18 de enero de 2019




Milonga más triste


Quisiera decir que tengo
alegría en lo que doy
pero con mi canto voy
más triste de lo que vengo.
Tengo un canto que me canta,
tal vez para que me asombre,
cuando canto soy un hombre
con un pueblo en la garganta.
Nací en tierras de estancieros
y ya me sé de memoria
que aquí se escribe la historia
según valen los terneros.
Al pobre nadie lo hamaca,
nadie tasa su desgracia,
la justicia es una vaca
pastando en la democracia.
Si alguien conoce el secreto
supongo que me dirán
por qué donde falta el pan,
siempre sobran los decretos.
Las leyes no son iguales
pa' los que no andan unidos,
con que advierta el que ha sufrido,
dónde están sus propios males.
No se trata del dinero
sino más bien del trabajo,
con los tomates de abajo
se llena el cajón entero.
El que lo entienda primero
que no se ponga tan duro,
que sepa que en el futuro
lo esperan sus compañeros.
Y también decirle quiero
que en la milonga canté
todo lo poco que sé,
todo lo mucho que espero.




Alfredo Zitarrosa

Nació en Santiago Vázquez 1936 y falleció en Montevideo, 1989. Cantante y compositor considerado uno de los más reconocidos representantes de la canción popular y de protesta de Latinoamérica.



  Mario Benedetti

15 de enero de 2019





Bienvenida


Se me ocurre que vas a llegar distinta
no exactamente más linda
ni más fuerte
ni más dócil
ni más cauta
tan solo que vas a llegar distinta
como si esta temporada de no verme
te hubiera sorprendido a vos también
quizá porque sabes
cómo te pienso y te enumero

después de todo la nostalgia existe
aunque no lloremos en los andenes fantasmales
ni sobre las almohadas de candor
ni bajo el cielo opaco

yo nostalgio
tu nostalgias
y cómo me revienta que él nostalgie

tu rostro es la vanguardia
tal vez llega primero
porque lo pinto en las paredes
con trazos invisibles y seguros

no olvides que tu rostro
me mira como pueblo
sonríe y rabia y canta
como pueblo
y eso te da una lumbre
inapagable
ahora no tengo dudas
vas a llegar distinta y con señales
con nuevas
con hondura
con franqueza

sé que voy a quererte sin preguntas
sé que vas a quererme sin respuestas.



Mario Benedetti
Nació en Paso de los Toros, 1920, murió en Montevideo, 2009 (Uruguay)