Estación Quilmes: Dardo Dorronzoro
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  Dardo Dorronzoro

29 de julio de 2015




Condición de tigres


Cuando
Nos transformamos en tigres,
Nuestras pupilas van al fondo de las entrañas
Toda carne nos enternece y lloramos
Por la mirada ansiosa de los hombres
Por
Su andar
De pobres corderos perseguidos.
Vemos
Que todos marchan tras del pan, del minuto exacto.
Del miedo
Que
No llegue
El día siguiente. Pero
Igual
Los devoramos.



Dardo Dorronzoro
Argentino (1913 – 1976)




Foto extraída de: taringa.net

  Dardo Dorronzoro

16 de junio de 2010



Declaración Jurada

"No es solamente la luna ni el rocío ni la luz celeste de los pájaros, puede también ser una alpargata vieja, toda agujereada, toda casi muerta después de andar fábricas, andamios o duros y calientes caminos de noviembre. No, no necesariamente todo lo poético debe ser bello.
Yo he visto horribles chicos grises como la tierra comiendo tierra, yo los he visto ahí, con sus andrajos y su mugre, reptando, y los he tocado, acariciando su piel y convertido en ángeles, en mariposas, en viento de septiembre. Porque todo antes de ser poesía debe pasar por mi corazón, darlo vuelta con el grito para arriba, colocarlo para el alba, cara al cielo. Todo debe pasar por mi sangre, por mis huesos, por mi respiración, por el corazón de mi sangre.
Pues yo soy un poeta no un hacedor de versos bonitos. Yo soy un poeta que ama a los que no tienen amor ni pan, a los que se van sin haber llegado, a los que a veces sonríen, a los que a veces sueñan, a los que a veces les crece un fusil en las manos y salen a morir por la vida.
En suma: yo he sido, soy y seré un poeta revolucionario.
Sobre mi tumba verán florecer un puño."


Dardo Dorronzoro
Argentino (1913 – 1976)

  Dardo Dorronzoro

15 de junio de 2010



Mientras me matan

Comenzaron a matarme de a uno hace muchos siglos,
después de a setenta, después de a quinientos,
hay que ver cómo me matan ahora de a miles en cada esquina,
en cada feriado,
cómo fabrican sueldos y galones con los huesos que me quedan,
cómo fabrican calabozos para poner algún rincón de mis pantalones,
y cómo se turnan entre gordo y gordo para
ver de qué ojo muero primero,
pero resulta
que cada vez soy más uno de los otros,
uno de los que nacen y renacen y vuelven a nacer entre los fuegos,
que cada vez tengo más luz, más pájaros, más flores en la puntería,
que cada vez
me soporto más elegantemente entre los fierros y los veranos,
y hay veces que me pregunto —me digo para mí— si ellos
no harían mejor en cambiar de uñas y de cuentas,
de andar de peldaño en peldaño hacia abajo de las luces,
o en comprarse una sangre nueva, una sangre más limpia
para usar en feriados y domingos.


Dardo Dorronzoro
Nació en San Andrés de Giles en 1913, provincia de Buenos Aires, Argentina, en el seno de una numerosa familia socialista que termina instalándose en Luján a causa de las presiones por sus ideas políticas. De oficio herrero, trabajaba en su taller todas las mañanas y por la tarde se dedicaba a la poesía. Recibió menciones y premios en diferentes concursos nacionales. Fue secuestrado el 25 de junio de 1976 y permanece desaparecido.
Obra: “La nave encabritada” (premio de novela Emecé, 1964); En poesía: “Una sangre para el día” (1975); “Llanto americano” (aparecido ocho años después de su desaparición, en 1984). Trabajos inéditos: “La grieta”; “Para no morir” ; “Quien heredará nuestra sangre”; “Fusiles al amanecer”; “La porción del diablo” (cuentos).