Estación Quilmes: Alberto Girri
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   Alberto Girri

10 de mayo de 2018




Llamamiento


El cazador
que dentro de mí
atisba
y tiene emboscadas,
atrapando
lo que cae en ellos,
y cuenta sus presas
cuando el viejo sol
termina su paseo,
y se deja husmear
después de la caza
por hienas y chacales,
perros salvajes,
demonios
que piden carroña
e imitan
con aullidos y graznidos
la voz de los muertos,
no es
tan sólo mis impulsos
de destrucción y pánico,
de él
me viene la memoria ancestral
de la desobediencia
al espíritu vivificante,
el gusto desdichado
de la persecución.

Yo no soy
ni bueno ni malo
por escencia
sino por participación,
cómo no reconoces, mi huésped,
que no quiero asimilar tus rasgos
más allá de la vigilia.
Yo te guardo,
yo te cuido,
deja en paz mis noches.



(De La condición necesaria)




Debajo del cielo


          está el fuego,
lo circunscribe, casi lo lame,
está muy cerca y sin embargo
el cielo nunca sufre el fuego.

El fuego son imágenes,
pequeños demonios negros
vistos en Jerusalén, en Babel,
en el respaldo de los tronos,
en la extensión de los cetros,
en la nuca de los arrodillados,
en las epístolas áureas del docto,
en el que tiende a lo perfecto,
en el que se ofrece como mucho,
en los que crían para nada,
en el que adquiere y pone precio,
en los que se sientan a la mesa,
en los que se niegan a servir,
en los que escriben de este fuego
escribiendo de consuelos y castigos.

Debajo del cielo está el fuego;
somos la madera, la sequedad,
el soplo que mantiene el fuego.


(De La penitencia y el mérito)




Alberto Girri
"POESÍA ARGENTINA" - Universidad Nacional de Quilmes Editorial
Selección del Instituto Torcuato Di Tella


(1919-1991) Buenos Aires.

Obras:
Juegos alegóricos. 1993.
Trama de conflictos. 1988.
Páginas de Alberto Girri. 1983.
Lírica de percepciones. 1983.
Lo propio lo de todos. 1980.
Recluso platónico. 1978
El motivo es el poema. 1976.
Quien habla no está muerto. 1975.
Penitencia y el mérito. 1957.
El tiempo que destruye. 1950.
Trece poemas. 1949.
Coronación de la espera. 1947.
Playa sola. 1946


Fotografía: Solitary Dog Sculptor I




  Alberto Girri

6 de octubre de 2014




Mosaicos


Sólo para mantener en pie
ese puente
tendido hacia Bizancio,
para relajar
con un formalismo inteligente
nuestras ataduras
a los emblemas
de cuando la luz era incierta
y la paloma, el pez, el ancla y el pastor
decoraban catacumbas.

Solo para que la fe
quede reemplazada por el dogma
incapaz de cambiarnos
de lobos en perros
se desplegaron
como un único, vasto esqueleto,
sobre las paredes y ábsides
cristalizando
hileras de vírgenes, mártires y palmas,
los objetos del culto,
la sofisticada corte de Teodora.

Solo para el triunfo
en líneas claras y figuras sin volumen
sugiriendo, no representando,
con el blanco, color de la verdad,
el azul, color de la noche
(rojo, el manto de Cristo,
azul profundo,
el cielo).

Solo para sentirnos
tan alejados de Jerusalén
como de la antigua camaradería de los dioses.




Alberto Girri
Argentino (1919 – 1991)

 

De: Poemas - Antología
Ed. CEAL – 1982


Obra: Mosaico de Teodora - Iglesia San Vital de Rávena, Siglo VI

  Alberto Girri

22 de diciembre de 2011



El agradecido


La eternidad es conservar el ángel de los orígenes.
Más allá de la sana educación y de la idea de la muerte,
en los festivales del fuego
donde los alaridos primeros sorprenden al corazón que dormita,
allá donde los ojos de lo increíble caen como viejas fragancias
ante el gozo de cantar y hacer que todo viva,
y vivan las guaridas del arco iris.
Allá donde las vocaciones infantiles que sirven la soledad
miran irritadas como en lugar de sortijas
el azar, el ocio, la intangible venda del amor
les coloca sombras lánguidas de niñas
para recibir dignamente la sed que se inaugura,
el ángel (se adivina su gracia de ciego)
revela que el mundo es una llama
rendida sólo a la blanca codicia de perderse,
o devastarse contra un hombro.
Lo demás, collar vergonzoso de palabras,
flechas lanzadas hacia prostituciones
y engaños,
y uniones criminales,
y bien dotados hechizos para tranquilizar a los poetas,
conservémoslo también.



Alberto Girri
Argentino (1919 – 1991)

De: Coronación de la espera, 1947

En: “Los poetas del 40” – Selección CEAL – 1968

  Alberto Girri

1 de noviembre de 2010




Lamento y retirada

Y bien, pura gracia, señora de estos años
Piensa que será de ti, de mí,
De lo que reclaman los dientes
Antes de marchitarse,
De la prieta fe que se arrima
A nuestro amor enamorado
Y crece como hierba en cada beso;
Qué será del confiado futuro
Ahora que hemos destituido
Al detestable infatuado yo
Con la negligencia y capricho,
Crueles nervios del azar.

Siendo apasionados
Comprendimos el poder del amor
Y no era entonces la cuestión
Buscar porque sí la victoria
Combatiendo con un cadáver.
Error fue creernos diferentes
Y ya que nuestra devoción
No pudo ser exacta, simultánea,
A qué deshacer sustancia tan preciada
En una pugna incierta
O dolorida por la costumbre
O simplemente neutra.
He dado el veredicto,
Los pensamientos y sentimientos
Léelos, húndelos,
Tratemos ahora de dormir como siempre
Y mañana practiquemos un arte más feliz
Que el de amantes infortunados.



Alberto Girri
Argentino (1919 – 1991)


De: “El amor en la poesía argentina”
Selección de Eduardo Romano
Ed. Del Club - 2003

Nació y murió Buenos Aires (1919-1991), ciudad a la que agradeció el anonimato y la posibilidad de aislarse. Su primer libro "Playa Sola" es publicado en 1946. Colaborador de el suplemento literario de La Nación y de Sur es considerado entre la "generación de los cuarenta", aunque el estilo de su obra es tan personal que se resiste al encasillamiento.. Su producción principal se compone de más de treinta volúmenes de poesía y varios libros de prosa. Girri fue también un entusiasta traductor y divulgador de la obra de Elliot, Spender y Wallace Stevens, con los que compartía la visión estética de que la poesía es un vehículo del pensamiento filosófico.
Algunos de sus títulos publicados: “Playa Sola” (1946); “Coronación de la espera” (1947); “Trece poemas” (1949); “El tiempo que destruye” (1950); “Penitencia y el mérito” (1957); “Poesía de observación”; “Quien habla no esta muerto” (1975); “El motivo es el poema” (1976); “Lo propio lo de todos” (1980); “Lírica de percepciones” (1983); “Páginas de Alberto Girri” (1983); “Trama de conflictos” (1988); “Juegos alegóricos” (1993).