Estación Quilmes: Oscar Hahn
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  Oscar Hahn

17 de julio de 2020




Parque de entretenciones


La Tierra había llegado a rotar
a la velocidad precisa
Ni un segundo más rápido
ni un segundo más lento
pero no estábamos conformes
y la hacíamos girar
como si estuviéramos en una
de esas ruedas descomunales
que dan vueltas y vueltas
en los parques de entretenciones
mientras se escuchan los gritos
y las risas nerviosas
de los que suben y bajan
de sus asientos colgantes
Pero nosotros no íbamos 
a salir de este parque
porque el planeta seguía
girando y girando
y lo que venía era la última vuelta
lo que venía era la última vuelta
y no podríamos bajarnos




Oscar Hahn
De: La primera oscuridad - Ed. FCE - 2011
Chile – 1938


  Oscar Hahn

8 de febrero de 2016




Hueso


Curiosa es la persistencia del hueso
su obstinación en luchar contra el polvo
su resistencia a convertirse en ceniza
La carne es pusilánime
Recurre al bisturí a ungüentos y a otras máscaras
que tan sólo maquillan el rostro de la muerte
Tarde o temprano será polvo la carne
castillo de cenizas barridas por el viento
Un día la picota que excava la tierra
choca con algo duro: no es roca ni diamante
es una tibia un fémur unas cuantas costillas
una mandíbula que alguna vez habló
y ahora vuelve a hablar
Todos los huesos hablan penan acusan
alzan torres contra el olvido
trincheras de blancura que brillan en la noche
El hueso es un héroe de la resistencia



Oscar Hahn
Chile – 1938




En: "La poesía del siglo XX en Chile. Antología"
Ed. Visor -  2005

Imagen extraída de: xatacaciencia.com


  Oscar Hahn

25 de julio de 2014



Tratado de sortilegio


En el jardín había unas magnolias curiosísimas, oye,
unas rosas re-raras, oh,
y había un tremendo olor a incesto, a violetas macho,
y un semen volando de picaflor en picaflor.
Entonces entraron las niñas en el jardín,
llenas de lluvia, de cucarachas blancas,
y la mayonesa se cortó en la cocina
y sus muñecas empezaron a menstruar.
Te pillamos in fraganti limpiándote el polen
de la enagua, el néctar de los senos, ves tú?
Alguien viene en puntas de pie, un rumor de pájaros
pisoteados, un esqueleto naciendo entre organzas,
alguien se acercaba en medio de burlas y fresas
y sus cabellos ondearon en el charco
llenos de canas verdes.
Dime, muerta de risa, a dónde llevas
ese panal de abejas libidinosas.
Y los claveles comenzaron a madurar brilloso
y las gardenias a eyacular coquetamente, muérete,
con sus durezas y blanduras y patas
y sangre amarilla, aj!
No se pare, no se siente, no hable
con la boca llena
de sangre:
que la sangre sueña con dalias
y las dalias empiezan a sangrar
y las palomas abortan cuervos
y claveles encinta
y unas magnolias curiosísimas, oye,

unas rosas re-raras, oh.



Oscar Hahn
Chile – 1938



(de Arte de morir, 1977)


Obra extraída: http://www.viajeslibres.com/2011/02/


  Oscar Hahn

26 de septiembre de 2012














La memoria de los espejos


En este espejo que cuelga
en el baño de mi dormitorio
ella se peinó una noche
y después se fue para siempre

Ahora me pregunto si su imagen
no habrá quedado presa en el espejo
como la joven que se peina
en el cuadro de Renoir

Día a día la busco
por los rincones del azogue
pero lo único que encuentro
es el reflejo de la cama vacía

De esa noche sólo me quedan
dos cabellos suyos
enredados en mi cepillo
y la triste certeza
de que los espejos no tienen memoria




Oscar Hahn
Chile – 1938

De: La primera oscuridad
Ed. Fondo de cultura Económica – 2011


Obra: La mujer del espejo – Diego Velázquez (España)

  Oscar Hahn

20 de abril de 2011



Arrojó sobre la triple ciudad un proyectil
único, cargado con la potencia del universo.
Mamsala Purva
(Texto sánscrito milenario)


Visión de Hiroshima


Ojo con el ojo numeroso de la bomba
que se desata bajo el hongo vivo.
Con el fulgor del hombre no vidente, ojo y ojo.

Los ancianos huían decapitados por el fuego,
encallaban los ángeles en cuernos sulfúricos
decapitados por el fuego,
se varaban las vírgenes de aureola radioactiva
decapitadas por el fuego.
Todos los niños emigraban decapitados por el cielo.
No el ojo manco, no la piel tullida, no sangre
sobre la calle derretida vimos:
los amantes sorprendidos en la cópula,
petrificados por el magnesium del infierno,
los amantes inmóviles en la vía pública,
y la mujer de Lot
convertida en columna de uranio.
El hospital caliente se va por los desagües,
se va por las letrinas tu corazón helado,
se van a gatas por debajo de las camas,
se van a gatas verdes e incendiadas
que maúllan cenizas.
La vibración de las aguas hace blanquear al cuervo
y ya que no puedes olvidar esa piel adherida a los muros
porque derrumbamiento beberás, leche en escombros.
Vimos cúpulas fosforecer, los ríos
anaranjados pastar, los puentes preñados
parir en medio del silencio.
El color estridente desgarraba
el corazón de sus propios objetos:
el rojo sangre, el rosado leucemia,
el lacre llaga, enloquecidos por la fisión.
El aceite nos arrancaba los dedos de los pies,
las sillas golpeaban las ventanas
flotando en marejadas de ojos,
los edificios licuados se veían chorrear
por troncos de árboles sin cabeza,
y entre las vías lácteas y las cáscaras,
soles o cerdos luminosos
chapotear en las charcas celestes.

Por los peldaños radioactivos suben los pasos,
suben los peces quebrados por el aire fúnebre.
¿Y qué haremos con tanta ceniza?


Oscar Hahn
Chile – 1938

  Oscar Hahn

10 de abril de 2011




Canis familiaris


Llegará. Siempre llega. Siempre llega puntual
el sin cesar ladrido del perro funerario.

Entra por la ventana y repleta tu cuerpo
con puntiagudos ruidos.

Es una larga máquina de escribir, con cabezas
de perro como teclas. No te deja dormir

el tecleo canino de ese perro canalla.
El sin cesar ladrido del perro funerario

llegará. Siempre llega. Siempre llega puntual.



Oscar Hahn
Chile – 1938

  Oscar Hahn

19 de marzo de 2011




Televidente

Aquí estoy otra vez de vuelta
en mi cuarto de Iowa City
tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell
frente al televisor apagado
la pantalla refleja la imagen
de la cuchara entrando en mi boca
Y soy el aviso comercial de mí mismo
que anuncia nada a nadie.



Sábana de arriba

Me instalé cuidadosamente doblado
entre la ropa blanca del closet
Sacaste las sábanas de tu cama
y me pusiste de sábana de arriba

Te deslizaste debajo de las tapas
y te cubrí centímetro a centímetro

Entonces fuimos barridos por el huracán
y caímos jadeando en el ojo de la tormenta

Ahora yaces bañada en transpiración
con la vista perdida en el cielo raso

y la sábana de arriba aún enredada entre las piernas.



Oscar Hahn
Chile – 1938

Nació en la ciudad de Iquique, Chile.
Reconocido como uno de los escritores de la Generación del 60' en Chile, también llamada Generación Trilce.
En 1959 obtuvo el Premio Poesía de la Federación de Estudiantes de Chile. El año 1961 obtuvo el Premio Alerce de la Sociedad de Escritores de Chile por la obra Esta rosa negra. En 1967 obtuvo el Premio Único del Primer Certamen Zonal de Poesía Nortina de la Universidad de Chile, ex sede Antofagasta.
Estudió y ejerció la carrera de Pedagogía en Literatura en la Universidad de Chile, sede Arica. En 1972 obtuvo el grado de Master of Arts en la Universidad de Iowa. Volvió a Chile, donde ejerció el cargo de docente en la Universidad de Chile sede Arica. Posteriormente fue detenido el 11 de septiembre de 1973, razón que lo obligó a buscar nuevos horizontes tras encontrarse cesante diez días después, cuando fue puesto en libertad.
En 1974 se radicó en Estados Unidos. Es miembro de la Academia Chilena de la Lengua.
El 31 de mayo de 2006, el Jurado Calificador integrado por José Manuel Caballero, Luis García, Jesús García, Benjamín Prado, Imma Turbau y Anna María Rodríguez-Arias, le concedió Hahn el VI Premio Casa de América de Poesía Americana , por su obra En un abrir y cerrar de ojos.
La obra de Óscar Hahn se encuentra compilada en las siguientes publicaciones: “Esta rosa negra”, 1961; “Suma poética”, 1965; “Agua final”, 1967; “Arte de morir”, 1977; “Mal de amor”, 1981; “Imágenes nucleares”, 1983; “Flor de enamorados”, 1987; “Estrellas fijas en un cielo blanco”, 1989; “Tratado de sortilegios”, 1992; “Versos robados”, 1995; “Antología virtual”, 1996; “Poemas de amor”, 2001; “Apariciones profanas”, 2001; “Obras selectas”, 2003; “Sin cuenta poemas”, 2005; “Obra poética”, 2006; “En un abrir y cerrar de ojos”, 2006; “Archivo expiatorio”, 2007; “Hotel de las nostalgias, antología”, (Lima: Lustra editores, 2007); “Poemas sin fronteras, Antología”, (Santiago: Editorial Pfeiffer, Colección 33, 2010).