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  Jorge Fandermole

9 de septiembre de 2018




Cuando 



Cuando te despiertes cada día
con el cuerpo de aire y ese olor
feliz del sueño manso de las lilas
sin miedo al movimiento ni al dolor.

Cuando yo no tenga casi nada
de sangre en la garganta de papel
ni un agrio pez nadando en la mirada
ni quiera más amparo que la piel.

Van a ser los días esos barcos
de luz que una vez pude escribir
y la alegría que hemos olvidado
volviendo por los huesos a subir.
Yo me alimento con una quimera
en que los ojos al sol verán brillar
los brazos de mi padre en las banderas
y una ceniza negra, y una ceniza negra
y una ceniza negra que se va.

Cuando me convenza que la suerte
me rige a la par que la pasión
y no el temible arcángel de la muerte
velando sobre el campo del reloj.

Si lo consumado y lo posible
tienen siempre la cara del horror
en esta patria de lo inaccesible
en este tiempo olvidado de Dios.

Yo digo que mis ávidos amores
son fuertes y viven más que yo
son gigantes tenues como flores
que alientan este turbio corazón.
Los alimento con una quimera
en que los ojos al sol verán brillar
los brazos de mi padre en las banderas
y una ceniza negra, y una ceniza negra
y una ceniza negra que se va.




Jorge Fandermole

Nació en Santa Fe, Argentina, en 1956. Autor, compositor, intérprete y docente de música.

Junto a otros músicos fundó en 1988 la Escuela de Músicos de Rosario; proyecto educativo, de creación y de producción artística basado en las expresiones musicales populares.
Reacio a la limitación que imponen las definiciones de género dentro de la canción y partidario de la multiplicidad de lenguajes, su producción compositiva integra elementos de las diversas formas de la canción urbana y rural de Argentina.




Intérprete: Juan Carlos Baglietto 

  Julio Cortázar

22 de agosto de 2018





Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de
llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que
insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u
ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido
espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el
llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le
resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo
exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del
estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos
con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la
cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto,
tres minutos.




Haga como si estuviera en casa


Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía:
"Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le
puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la
costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar.
Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden.
La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía:
La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia
del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de
verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los
anteriores. Rajá, perro.




Julio Cortázar
Argentino (1914 – 1984)


Fotografía:  Sara Facio



  Roberto Malatesta

11 de agosto de 2018






A veces decís:
¿parece mentira, no?
O bien: como si hubiese sido un sueño.
Pero lo decís nomás,
no lo creés.
Esta vez no,
esta vez todos
nos dijimos lo mismo.
y era verdad la mentira,
y el sueño había salido de su cauce
y estaba ahí,
entre nosotros
y seguías sin creerlo.




Roberto Malatesta
De: El silencio iluminado - Ed. leviatán - 2011



Pcia. de Santa Fe, Argentina – 1961



Imagen extarída: https://desmotivaciones.es/1430741/No-tapes-la-realidad

  Rolando Revagliatti

4 de agosto de 2018





representatividad



un general de la nación un escritor de la nación
la esposa de un paleontólogo de la nación
el hijo político de un cerrajero de la nación
toda una dama de beneficencia de la nación distinguidísima
la hermana de una galletitera de la nación
se sentaron a mi mesa saborearon mis postres
aludieron a la economía al malestar social
a los inextricables —dijeron— senderos del arte
a la resurrección de la carne
bebieron mi licor de huevo
con el café y cada uno protocolarmente
sucesivamente obsequiáronme disimulando los bostezos
irrisorias medallas rebosantes de tics y muecas incontrolables
bastones y coronas repujados y repujadas respectivamente
agradecieron mis cumplidos y exquisiteces
me alabaron de paso representativos federales
obligados por las buenas costumbres pero sin prosternarse
me adjudicaron la banda presidencial de la nación
bastones coronas tics y muecas de la nación
licores y huevos de la nación
y así seguirá siendo a lo largo y proficuo de todo mi mandato



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mi novia


mi novia es deliciosa
no sé a quién quiero más
si a mi novia o a mi caballito de madera
mirando bien voy a evitar describirla
simpatiquísima con sus atuendos y sus manías
en la cama donde a mí se consagra
con fe sostenida

el nuestro es un noviazgo moderno
probablemente a la francesa


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encierros


en el mejor de los mundos los pensadores encierran sus músculos

tras la puerta dejó alguien encerrada la luz de su cuarto

es un chico quien atina a encerrar la tremenda caricia en un sueño




Rolando Revagliatti
De "de mi mayor estigma" (si mal no me equivoco): 4a edición-e corregida
Ediciones Recitador Argentino

(Buenos Aires, 1945)

Puede descargarse en:
http://www.revagliatti.com/demimayor.html






  Alfredo Zitarrosa

21 de julio de 2018




Adagio en mi país


En mi país, que tristeza,
La pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
Desde el fondo del tiempo otro tiempo
Y me dice que el sol brillará
Sobre un pueblo que él sueña
Labrando su verde solar.
En mi país que tristeza,
La pobreza y el rencor.

Tú no pediste la guerra,
Madre tierra, yo lo sé.
Dice mi padre que un solo traidor
Puede con mil valientes;
Él siente que el pueblo, en su inmenso dolor,
Hoy se niega a beber en la fuente
Clara del honor.
Tú no pediste la guerra,
Madre tierra, yo lo sé.

En mi país somos duros:
El futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
Está alerta mi pueblo;
Y ya nadie podrá
Silenciar su canción
Y mañana también cantará.
En mi país somos duros:
El futuro lo dirá.

En mi país, que tibieza,
Cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
En su mano de obrero el destino
Y que no hay adivino ni rey
Que le pueda marcar el camino
Que va a recorrer.
En mi país, que tibieza,
Cuando empieza a amanecer.

Coro:

En mi país somos miles y miles
De lágrimas y de fusiles,
Un puño y un canto vibrante,
Una llama encendida, un gigante
Que grita: ¡adelante... adelante!



Alfredo Zitarrosa
Santiago Vázquez, 1936 - Montevideo, 1989. Cantante y compositor uruguayo, considerado uno de los más reconocidos representantes de la canción popular y de protesta de Latinoamérica.



Concierto de Homenaje a Alfredo Zitarrosa al cumplirse 80 años de su nacimiento, realizado en el Estadio Centenario de Montevideo el año 2016.

Intérpretes: Christian Cary, Cristina Fernandez y Washington Carrasco.

(Foto: Armando Sartorotti)

  Jorge Marziali

10 de julio de 2018





Así hablaba Don Jauretche


Se llamaban "tierra adentro"
la pampa y la cordillera,
después fueron "campo afuera"
porque las palabras pesan;
con esas cosas empiezan
a vaciarnos la sesera.

Empiezan cuando en la escuela
no hablan del común destino,
ni explican por cual camino
llegamos a ser despensa;
ni enseñan porqué averguenza
a veces ser Argentino.

Hablan del ornitorrinco,
de Gracia y de las Cruzadas,
pero jamás dicen nada
de asuntos Americanos,
ni del alma del paisano
que se jugó en las patriadas.

Y así van formando peones,
tilingos y perdedores,
que no distinguen errores
ni entran en la discusión,
pensando que la Nación
es asunto de "Dotores".

Si quiere ver un tilingo
métase un rato en un bar,
y escúchelos conversar
de huelgas y obreros vagos
y no pagan ni su trago
si el dueño no quiere fiar.

Rodeados de portafolios,
no les importa quien mande,
y van del mar a los Andes
haciendo gorda la vista,
pero son "coimisionistas"
de los tilingos más grandes.

Al tiempo ese medio pelo
ya es un zonzo hasta la jeta,
y envidia la camiseta
de jugadores contrarios,
y así jugando de otario
le han de colgar la galleta.

Lo propio no tiene historia
mientras la historia se empaña;
si sos criollo y te das maña
serás leido, nunca culto,
mientras el gringo hace bulto
y nos corre con la vaina.

Judío o Turco mugriento
le dicen al inmigrante,
que se hizo criollo al instante
y se mezcló en el gauchaje,
a combatir los ultrajes
de sajones elegantes.

Si uno es inglés o francés
ya tiene el "don" en la mano,
pero si es gallego o tano
lo miden con otra cuerda:
"tano" o "gallego" de mierda
será siempre ese paisano.

No hay mayor soberanía
que una banca nacional,
los pueblos la pasan mal
cuando viene un extranjero,
a decir quién es primero:
si el hombre o el capital.

Con los sueldos achicados
crece un hambre insoportable,
mientras con un gesto amable
los dueños del comedor,
dicen que estamos mejor
porque hay saldo de exportables.

No importa si los billetes
los imprimen argentinos,
puede ser negro el destino
por más que nos den la lata,
que el que presta la plata
es el que marca el camino.

La patria tiene salida
con cultura nacional,
que es todo lo universal
visto con ojos de criollo,
sin comerse los embrollos
del cipayaje local.

A los milicos los ponen
pa que cuiden las finanzas
porque al ladrón no le alcanza,
con mantenerse escondido,
el miedo se le hace un nido
si ve pueblo y esperanza.

Los viejos que no se quejen
ni se curen en salud...
enseñen con rectitud
que es el joven el que calla,
jineteadas y batallas
las gana la juventud.

El que tiene moral baja
tiene contado los días,
desde siempre es mala guía
andar triste y deprimido,
no hay pueblo que esté vencido
si lucha con alegría.

Y aquí termino señores,
yo seguiré mi camino,
disculpen el desatino
de andar pensando orgulloso;
de cualquier modo es hermoso
haber nacido Argentino.

Les he dicho todo esto
pero pienso que pa nada,
porque a la gente azonzada
no la curan los consejos
cuando muere el zonzo viejo
queda la zonza preñada.




Jorge Marziali
Disco : San Lagente.

Nació el 19 de febrero de 1947 en San José, Guaymallén (Mendoza) Argentina. Falleció el 9 de julio de 2017 en la ciudad de (Santa Clara) Cuba.



Juglar, poeta, compositor, Jorge Marziali empezó a despuntar el vicio de recorrer los caminos de la música argentina desde mucho antes de su primer recordado disco "Como un gran viento que sopla", aparecido en la primavera democrática del 83. Desde su Mendoza natal, hacía escuchar -abrazado a la guitarra- un puñado de coplas y cantares que hablaban de lo que pasaba.
"Los obreros de Morón", "Cebollita y huevo", "Este Manuel que yo canto" y "Coplas de la libertad" se convirtieron en una suerte de himnos que todavía hoy se cantan en peñas y guitarreadas de amigos.
De este modo, Marziali fue marcando su propia huella en la música criolla. Y para sellarla con su impronta, empezó a recorrer el país, alternando sus recitales, con charlas y conferencias en universidades, escuelas y centros culturales de la Argentina profunda.
En 1986, el disco "Marziali cerca nuestro" le permite afianzar definitivamente un espacio dentro de la nueva canción argentina. Y sus temas se instalan en el gusto popular de otros países, como Uruguay, Chile, Venezuela y México.
Su tercer registro discográfico es de 1990, cuando edita "Marziali de diario", con portada de Hermenegildo Sábat y presentación de María Elena Walsh. Y cuatro años más tarde es convocado para componer las canciones del largometraje "El general y la fiebre", dirigido por Jorge Coscia. Además, debuta en ese film como actor.
La música criolla
Su fidelidad con los géneros del canto popular, su rescate de ritmos olvidados como la refalosa, la polca y la cueca, y su valorización de la letra en el cancionero argentino, son tres características que han mantenido a Marziali entre los artistas más respetados de la música argentina.
En noviembre de 1997 obtuvo con su obra "El niño de la estrella", el primer premio para el rubro "Canción" en el certamen organizado por la Federación Universitaria Argentina (FUA) y la Multisectorial de Apoyo a Cuba, sobre el tema "30 años de la muerte del Che Guevara".
En 1999 edita "Miradas", su cuarto álbum. Y en octubre de ese mismo año es declarado "Maestro del Alma" por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En el 2000 aparece "¿Y por qué?", un disco con 12 canciones para niños. Y en el 2004 edita "Padentrano", un trabajo en el que profundiza su visión de la música argentina de raíz criolla.
En estos días se presenta en las principales salas del país, para recorrer su música de siempre y anticipar los temas de su más novel trabajo -el séptimo en su camino-, de reciente aparición.


Fuente: https://www.last.fm/es/music/Jorge+Marziali/+wiki


Fotografía: http://www.epsamusic.net/?p=1327

   Kay Ryan

22 de junio de 2018




Las cosas no deberían ser tan duras



Una vida debería dejar
profundas huellas:
surcos en el sitio
en que ella salía y volvía
para buscar el correo
o mover la manguera
en el jardín;
donde solía
pararse ante el fregadero,
un lugar desgastado;
bajo su mano,
los tiradores de porcelana
frotados hasta convertirse
en pastillas blancas;
el interruptor que solía
buscar tanteando
a oscuras
casi borrado.
Sus cosas tendrían
que conservar sus marcas.
El paso de una vida
debería verse;
mostrar su erosión.
Y cuando la vida se interrumpe,
un cierto espacio
-por pequeño que sea-
tendría que exhibir las cicatrices
de ese tránsito
grandioso y dañino.
Las cosas no tendrían
que ser tan duras.





Insignificancia


Si te place, Dios,
que menos ocurra.
Nivela curvatura
de nuestra Tierra, aplana
el Eiger, suaviza
el Gran Cañón.
Haz los valles
un poco más altos,
amplía las fisuras
hasta que sean tierras cultivables,
reduciendo a la mitad
o duplicando
todos los accidentes geográficos,
tendiendo a la humildad.
Deja de pasar sobre nuestros corazones.
Retira tu grandiosidad
de estas regiones.






Kay Ryan
(1945, California, Estados Unidos.

Traducción: Mirta Rosenberg (en "El Paisaje Interior" - 2012,  BAJO LA LUNA)

Fotografía extraída: https://www.poetryfoundation.org/poets/kay-ryan