Estación Quilmes: 12-feb-2018

  Antonio Porchia

12 de febrero de 2018




En la fuente de mi sed, bebí hasta agotar mi sed.
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Puede haber un desierto donde hay luz; donde hay noche, no.
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La pena humana, durmiendo, no tiene forma. Si la despiertan, toma la forma de quien la despierta.
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Mis verdades duran poco en mí: menos que las ajenas.
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El niño muestra su juguete, el hombre lo esconde.
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Aunque obtuviese el bien que no merezco, no podría vivirlo; el bien que merezco sí podría vivirlo, aunque no lo obtuviese.
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Donde hay una pequeña lámpara encendida, no enciendo la mía.
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Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos.
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La infinita luz no alcanzó a abrir mis ojos del todo. La infinita noche, ¿alcanzará a cerrar mis ojos del todo? ¡Quien sabe!
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Sí, también me resigno a no ser bueno, cuando no puedo ser bueno.
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Te quiero como eres, pero no me digas como eres.
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Si no creyera que el sol me mira un poco, no lo miraría.
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Hay sueños que necesitan reposo.
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La montaña que he levantado me pide un grano de arena para mantenerse en pie.
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De lo que yo esperaba, llegó mi costumbre de esperar.
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Si me dijeran que he muerto o que no he nacido, no dejaría de pensarlo.
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Hace mucho que no pido nada al cielo y aun no han bajado mis brazos.
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En la fuente de mi sed, bebí hasta agotar mi sed.
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Si no has de cambiar de ruta, ¿por qué has de cambiar de guía?
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Cuanto menos uno cree ser, más soporta. Y si cree ser nada, soporta todo.
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Veía yo un hombre muerto. Y yo era pequeño, pequeño, pequeño…
¡Dios mío, qué grande es un hombre muerto!
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Sí, es necesario padecer, aun en vano, para no vivir en vano.
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Como me hice, no volvería a hacerme.
Tal vez volvería a hacerme como me deshago.
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Ante cada nuevo drama me pregunto: ¿éste es el drama?
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Quien no sabe creer, no debiera saber.
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Sólo algunos llegan a nada, porque el trayecto es largo.
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La pena humana, durmiendo, no tiene forma.
Si la despiertan, toma la forma de quien la despierta.
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Mis verdades duran poco en mí: menos que las ajenas.



Antonio Porchia 
De: Voces - Edición de "IMPULSO" (1948) - Agrupación de gente de arte y letras.



(1886-1968), había nacido en Italia, pero residió en la Argentina desde la adolescencia hasta su muerte. La modesta casa que constituía su retiro, en Olivos, era un lugar de encuentro para quienes veían en él a un verdadero maestro en la expresión de la verdad y la belleza.
Su obra VOCES fue editada varias veces (1943, 1948, 1956, 1964, 1965, 1966, 1970, 1972 y ahora 1973). Roger Caillois tradujo este libro al francés ya en 1949. En Bélgica, en 1962, Fernand Verhesen incluyó a Porchia en una selección de autores argentinos que tradujo al francés con el título de Poésie vivante en Argentine. Asimismo, en Estados Unidos, W. S. Merwin tradujo y publicó en 1969 una selección de poemas intitulada Voices.