Estación Quilmes: 2017

  Miguel Hernández

30 de abril de 2017




Nanas de la cebolla


La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa
ríete mucho,
que es la risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto,
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus ojos
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.




Miguel Hernández
Nació en Orihuela, en 1910, falleció en Alicante, 1942




Interpretación: Alberto Cortez y Joan Manuel Serrat
Música y arreglos: Alberto Cortez

  Pablo Romero

23 de abril de 2017





La vida es sueño


Improvisar una pérdida:
salir del cuerpo de la madre
arrancar de cuajo la existencia
en esta intensidad de rompernos
como quien juega con la muerte
un triciclo
el sol
la infancia hermosa y triste
como Ofelia acariciada por el mar

así nacen las tristezas;
en ese hacer empuje en la carne
descosernos la sombra mientras dios
equilibrista y tambor
no sabe sostenerse
sin arrancar de la hondura esto que somos:

hombres ineptos de toda angustia
que no aprendieron a rechazar lo persistente
-esta vida-
la vida que nos ha confiado

sin dar espacio a huelga





Romper un vaso


Estaba al borde. Lo juro. Casi imperceptible,
atento a la ruina como a punto de darse muerte
como sabiendo el lugar exacto dónde hacer fuga.

Estaba al borde.

Tuve un amor alguna vez. Era como vivir de la sed,
darse contra el mar hasta romper el cuerpo.

Pero no era mi cuerpo lo que se fragmentaba
en la caída,
no esta vez. El vaso caía por el peso de su nombre,
dije vidrio y no necesité más para cortarme.

La poesía hace estas cosas.





Pablo Romero
Argentino – 1999



Es poeta, editor y agitador cultural. Su primer libro: “Los días de Babel” fue editado por Stillnes & Blood Press – México.


Foto extraída de: www.vallejoandcompany.com

  Fernando Cabrera

12 de abril de 2017





El tiempo está después


La calle Llupes raya al medio
encuentra a Belvedere
El tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza

Aquellas filas infinitas
saliendo de central
El empedrado está tapado
pero allí esta

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
Se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar

Y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
Mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón

Un día nos encontraremos
en otro carnaval
Tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después





Fernando Cabrera
Nació en Uruguay, Montevideo 1956. Poeta, músico y compositor.



56 canciones y un diálogo (entrevista de Alicia Migdal, Trilce, 1992).
libro + dvd (poemas y canciones) (Ayuí / Tacuabé, 2012).


Interpretación: Perota Chingo


  Alicia Eguren de Cooke

29 de marzo de 2017





Buenas noches, mi tierra, por ti he andado
sobre la blanca curva de la siega
final, y desde allí sólo me llega
la dicha del silencio innominado.
En marchitas gavillas cae el juego
desalentado de la sucesión
humana, y con inagotable son
difúndese la permanencia luego.
¡Ay, qué sabor, mi Dios! ¡Ay Dios, qué clima!
¡Ah, camoatí inicial del paraíso!
¿Por qué, mi Dios, por qué luego la grima
de la caída y su quebrada flecha?
¿Si cuando el alma palpo y analizo
más desolada la hallo y más deshecha?
Por sobre el maizal, un viento rubio,
con hálito repleto de cosecha
me augura que, para próxima fecha,
la buena gente ha de unirse en connubio.
Un incontable olor en la garganta
marca el sonoro tiempo de la entrega,
y el sibilante anuncio de la siega
crece en el pecho del varón que canta.
Ya veo el mazorcal volcando en tierra
su rebosante germen... ya el eterno
círculo en el pobre suelo cierra.
¿Ah, soledad de Dios!... sobre este enjambre
dámete de tal modo que el infierno de tu ausencia
cese, y se calmen mi sed y mi hambre.




Alicia Eguren de Cooke
Argentina (1924 – 1977)


Poeta, escritora, periodista y docente desaparecida en 1977. Colaboró en el periódico Con Todo, dirigió la revista Nuevo Hombre y editó la revista cultural Sexto Continente.

Fotografía extraída: www.contrainfo.com

  Manuela Fingueret

20 de marzo de 2017







Mi padre


No fue sabio
No fue justo
No fue valiente

Sólo un pobre carpintero judío
recorriendo el verano
en bicicleta

Detenido en Tolstoi
entre los cielos de Chagall
hacia la tierra prometida
Jerusalem fue un sueño
que terminó en abandono

No fue músico
No fue rabino
No fue maestro

Sólo un pobre carpintero judío
remontando la guerra
y el origen
para vivir a tiempo
en la palabra de su hija.




Manuela Fingueret
De "Eva y las máscaras"  - Ed. Último Reino – 1987



Argentina (1945 – 2013)

Docente y escritora. Publicó en poesía: “Tumultos contenidos” (1975); “Heredarás Babel” (1977); “La piedra es una llaga en el tiempo” (1980); “Ciudad en fuga y otros infiernos” (1984); “Eva y las máscaras” (1988); “Los huecos de tu cuerpo” (1992); “Uva y racimo.” (1998); “Esquina” (2001);  “En el revés del cielo” (16 poetas argentinas y españolas). 2006- Selección y prólogo de Concha García (poeta y periodista española). “Fábulas con moraleja”, publicado por GEAL (Grupo Editor de América Latina -2009).  2010: La vida espuma, muestra con la artista visual Mirta Kupferminc.


Obra: Niño con paloma – Marc Chagall

  Eduardo Mileo

12 de marzo de 2017




Paisaje de la muchedumbre en la plaza



Todo está ahí,
Entre las alas que se alejan
Y los pies.
El pensamiento es un objeto frío.
Él quiere creer
Que debajo de la vida hay puentes.
Cuando se cansa dobla
El sobretodo negro como un rito.

Deberían hablar
Las veredas mojadas.
El sin trabajo mira sin ver
El hormigueo de la gente.
Plaza de Mayo.
Hace falta un cuerpo.
Algo que organice una acción.




Eduardo Mileo
Argentina – 1953



De: Poemas del sin trabajo - Ed. en Danza – 2007


Editó: “Quítame estas cruces” (1982); “Tiendas de campaña” (1985);  “Dos épicas” (con A. Muñoz, 1987); “Puerto depuesto” (1987); “Mujeres” (1989); “Misa negra” (con A. Muñoz, 1992); “Poema del amor triste” (2001); “Poemas sin libro” (1er premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes, 2002); “Muro con lagartos” (2004) y Poemas del sin trabajo (2007).
Fue miembro del consejo editorial de la revista de poesía La Danza del Ratón hasta su último número, aparecido en 2001. En el año 2000 recibió una beca nacional del Fondo Nacional de las Artes. En el 2001 ganó el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes. Integra la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).


Foto extraída de: http://entrever.com.ar/2017/02/10/caminando-en-circulos-siempre-hacia-adelante/



  Gustavo Tisocco

1 de marzo de 2017




Oruga


Me increpo en el piso,
me arrastro, se del frìo,
del cemento,
la pradera.

Ignorado
bestial
insignificante
partícula ínfima
alimento de águilas.

Paciente
previsor
calmo
certero
vital.

Aguardo…
Me crecerán alas, lo sé.




Gustavo Tisocco
De"Cicatriz" - Ed. Vinciguerra – Colección Summa – 2009


Argentino – 1969


Imagen extraída de: la huertina de Toni

  Carlos Kuraiem

25 de febrero de 2017





Los sueños de Carmelo



Carmelo se jugó la Biblia al monte
porque ya no tenía con qué apostar
y la perdió.
<<¡Que Dios lo perdone!>>
exclamaban las maestras
en la vieja Escuela Nro. 45
y Carmelo juró que mañana
volvería a jugar con dos Biblias
y lo echaron
porque pensaron que ya
no lo podrían corregir
ni lo intentaron.

Carmelo creció y se hizo grande
y quiso ser actor dramático.
Nos lo dijo un día
que apareció en el barrio
con un libro de Laferrere debajo del brazo,
y arrodillándose en medio de la vereda
nos interpretó (con verdadera pasión)
un fragmento de una obra de Shakespeare,
y nosotros lo aplaudimos
porque la madre estaba contenta con su hijo
y lo miraba desde la platea de su puerta.
¡Carmelo como los grandes actores
quería morir sobre un escenario!

Carmelo un día se compró un carro,
un caballo viejo y consiguió un perro flaco
que lo seguía a muerte.
(Los vecinos miraron con desconfianza
cada uno de sus pasos esta vez),
Carmelo se cuidaba la garganta
-porque ahora cantaba-,
mientras tanto para vivir era botellero,
un trabajo como cualquier otro
y juntaba botellas
compraba vestidos rotos
y cubiertas de autos
ya descartadas
y los domingos descansaba el caballo
y el perro.
Carmelo era feliz
porque lo que ignoraban los vecinos
es que este era un medio
que le permitía con el tiempo
alcanzar su verdadero sueño de cantor.




Miguel



El no vende su mandolina.
Todo el año trabajó de albañil
rompiéndose las manos con la cal
y esperando diciembre
en que saca la silla a la vereda
y pulsa la mandolina.
No necesitan más que cuatro cuerdas
sus manos
para arrancarle los sonidos
de su provincia,
-él hunde en ella su canto-,
él sólo pide cuatro cuerdas
para llegar a las estrellas,
dormir la tarde en su rodilla
y a las doce de la noche
guardar la mandolina en su estuche
y tomarse todo el vino
que encuentre en la casa,
-él no la cambia ni por un pasaje
a su provincia-
porque cuando él la toca
tiene a toda su tierra bailando
en sus manos.






Carlos Kuraiem



De "La mirada y el vértigo"  Obra Poética - Editorial Dunken (2017)
Los poemas pertenecen a: "El canto del Gallo Rojo"

Investigación y edición: Marta Goddio.


Nació en Buenos Aires, 1956 Poeta, escritor y músico.


Fotografía extraída: https://mimosparaelalma.wordpress.com

  Carlos Kuraiem

20 de febrero de 2017




CARLOS KURAIEM – CUARENTA AÑOS DE POESÍA
  

Carlos Kuraiem / La mirada y el vértigo, Obra poética, 2017.

Carlos Kuraiem – La mirada y el vértigo, Obra poética – Tercera edición, 256 páginas. Editorial Dunken 2017. Buenos Aires. Argentina.

Carlos Kuraiem , Buenos Aires, 1956. Poeta, Escritor, Músico (compositor, guitarrista y songster. Su obra abarca poesía, novela y canciones, comprende la producción de cuarenta años (1974-2014), completada, acrecentada y perfeccionada continuamente por su autor. Con el título La mirada y el vértigo, se reúne su Obra poética. La acompañan fragmentos de recuerdos, observaciones, cronología, retrato del poeta y músico, notas y comentarios, apreciaciones y críticas sobre Kuraiem, recogidos de las palabras y de los escritos de sus contemporáneos más próximos.


Incluye los libros: El canto del gallo rojo, El poeta salió a pelear la realidad, De laúdes y mistoles, La canción del Borracho, El cuello de la noche, El hilo de Ariadna, Poblado de ella, Un río nos separa, Fundación de la vereda, La vida devaluada. Completan la obra: siete separatas de poemas. El libro contiene traducciones al inglés, italiano y catalán.


  Malcolm Lowry

9 de febrero de 2017





Delirium en Vera Cruz


¿Dónde se ha ido la ternura? Le preguntó al espejo
Del hotel Biltmore, habitación 216. Ay,
¿Puede ser que su reflejo se apoyase, también, contra el cristal
preguntando dónde me perdí, dentro de qué horror?
Y ahora me mira con espanto
detrás de tu barrera frágil y ladeada? La ternura
Estuvo aquí, en este refugio, en éste
Lugar; vio tu figura, escuchó tus lamentos.

¿Dónde está el error? Soy esa imagen temeraria y dividida?
¿Es el fantasma del amor lo que reflejas?

Ahora en segundo plano tequila, colillas, cuellos sucios
Perborato de sodio y una página garabateada
Para los muertos, el teléfono desconectado?
Rompió todos los espejos de la habitación. Factura 50 dolares.




Felicidad

Montañas azules con nieve y fría agua azul tumultuosa,
Un cielo tormentoso lleno de estrellas encendiéndose
Y Venus y la luna menguante al amanecer
Gaviotas siguiendo una lancha contra el viento,
Los árboles con ramas enraizadas en el aire
Sentado al sol del mediodía junto a la furiosa
Sombra humeante de la chimenea de la cabaña
Las águilas volando a favor del viento,
Las golondrinas de mar impulsadas por las ráfagas,
Una marca nueva de tabaco a las once,
Y mi amor que regresa en el autobús de las cuatro
-Dios mío, ¿por qué nos has dado todo esto?



Malcolm Lowry
Poeta y novelista inglés nacido el 28 de julio de 1909 en Birkenhead aunque posteriormente adquiriría la nacionalidad canadiense. Progresivamente alcoholizado, transformó sus obsesiones en materia de una brillante obra literaria, influida por Melville y por Joyce.
Falleció el 26 de junio de 1957 en Sussex, Inglaterra


Fotografía: http://www.openroadmedia.com/contributor/malcolm-lowry/

  Silvio Rodríguez

2 de febrero de 2017




Qué esperas de mí


Qué esperas de mí
cuando sólo vi el árbol, no la puerta
nunca el sofá,
cuando sólo vi la dura piedra virgen,
no la ciudad.
Anda con quien pueda ver mejor
que yo veo frío en vez de amor.

Me gustaría saber del roce
de una hierbita con otra
de las patitas de la hormiga
sobre húmedos terrones,
suerte loca, y,
mi médula nació (creció) en un área
de centellas y ciclones
por eso mi corazón canta
con disparos y explosiones.

Qué esperas de mi
cuando sólo oí la voz del huracán,
no el ventilador,
cuando sólo oí carnívoros,
no dientes de roedor.
Anda con quien oiga más allá
que yo sólo escucho un retumbar.

Me gustaría...

Qué esperas de mi
si sólo soy un enorme torbellino
donde caer
si sólo soy una espada ensangrentada
por una fe.
Anda con quien sueña algo más gris
que mi sueño es justo y es feliz.



Silvio Rodríguez
Cuba – 1946

(Tema nunca grabado oficialmente)

Obra: Rapto de Alfredo Sosabravo  (Cuba – 1930)



  Marcelo Marcolin

27 de enero de 2017




Desde las otras aguas llegaron aquellas aguas


I

Desde los esteros de la distancia el viento trae aquellas imágenes:
son cuerpos dispuestos en la inocencia
viajando hacia los suburbios de la lluvia
en un tren de fuego.
Entonces como le explico a los años
a las horas de las otras horas
al olvido que nunca pudo ser olvido
a mis manos sin viernes ni cabellos.
Cómo serán los días en que no hubo días
al espacio que la ausencia sugiere
Cómo viajaran los astros y las ansias
en los periplos que las almas proponen
cómo esquivo interrogantes sin noviembres.
Serán las aguas enigmáticas de aquel mar de los Egeos
o podrán las sombras de Kleber olvidar los pasos
las indiscreciones oportunas
los cielos de otras tierras
el peregrino incesante que escribe frente a la tempestad?


II

Quién puede rescatar aquellos pasajeros
del vagón 21?
Quién soltó las amarras al barco de los sueños?
Quién no pudo atreverse a más?

Mañana,
seguramente
diremos
que todo fue ayer.


III

Sé que está la primavera dando vueltas
por los corredores del pensamiento
y alguien reconoce tus ojos entre la multitud
mientras convoco a las aguas atrevidas
a que fluyan por las geografías más exquisitas
convoco a los dioses del olvido
a que recuperen el aliento y la mirada
Dejo sobre este sueño
las ansias y el abrazo púrpura
que las pasiones arrojan en los secretos
que todavía descansan en el umbral adolescente
de tus ojos que aun estallan de tanta magia.




Marcelo Marcolin
De "Otros elefantes de regreso a la constelación de Orión"  - El ojo de la Ballena 2009



(1957-2011) Poeta y editor. Miembro de la Generación Subterránea.
Nació en Buenos Aires.



Pintura: Michael Cheval
Extraída de: https://www.taringa.net/post/arte/13288586/Megapost-surrealista-Michael-Cheval.html

  Susana Szwarc

19 de enero de 2017





Detrás del tiempo



Ahí no hay nada: ni lluvia ni moneda ni yo ¿ni alguien como yo?, que lo detenga: va y va.
Sabe, como las hojas copiosas de mi árbol (hojas que entran a los cuartos, a la mesa, y hacen volar las sombras mías con su viento). Cada estación la misma severa insistencia. Ese árbol me acaricia con el ímpetu colosal del hombre que estrecha cuerpos sin memoria.
Pero cuando ese hombre y yo ¿o alguien como yo?, nos miramos a través de la historia, y arden las voces sin descanso y no es tan fácil hallar del árbol su frescor y el desprecio de los ojos hace algún recuerdo y el camino se vuelve piedra y él me agradece la compañía, ¿la mía o la de alguien como yo? –pedacitos vagan, se fatigan bajo un cielo que salpica nuestras cabezas, “dan en hueso las almas”-, seguiremos sin saber dónde ponernos y, encima de todo, ¿dónde poner lo más perdido?





Susana Szwarc
Argentina – 1954



De: Bárbara dice: Ed. Alción – 2005


Foto extraída de: tatuajes.com - s/dato de autor.


  Melba Guariglia Zás

11 de enero de 2017




Casa invadida


I

Abrieron los umbrales con los dientes
las baldosas resistían botas certeras
en desigual batalla
temblaba el hogar
cuello apretado por dedos deformes
cimientos doloridos de pesados pasos
invernales
en tanto los libros apilados
clamaban páginas enteras
lo demás era estupor
rabia
asombro dividido entre miedo
y silencio


II

Con las uñas extendidas esperan
parapetados en los pretiles
hora tras hora aguardan signos de cansancio
confundiéndose con los espíritus
escudriñan alfombras en busca de pasos
besos detenidos en cartas
huellas de un amor universal
sin cerrojos.


III

Toda la casa estremeció ladrillos
cuando las ratas invadieron la tarde
en multitudinaria afrenta
pocos sabían de la siniestra ronda
los destrozos
el odio pertrechado en las cobijas
del puñetazo oculto tras la trampa.




Melba Guariglia Zás
Uruguay – 1943

De: La casa que me habita  -  Ed. de la Banda Oriental – 1986


Foto extraída: https://plus.google.com/108130343322404249276


  Roberto Juarroz

5 de enero de 2017




76


Es más difícil despertar del sueño de los ojos abiertos
que del sueño de los ojos cerrados,
despertar sin volver a cerrar los ojos
ante la amenaza o la nitidez excesiva del paisaje,
despertar sin volver a caer en otro sueño.

El mal está en los ojos, no en las cosas.
El hombre es una fúnebre mirada
que cae de sueño en sueño
porque no sabe cuándo debe
cerrar o abrir los ojos.

Por eso, equivocadamente,
los abre cuando nace
y los cierra cuando muere.




Roberto Juarroz
Argentino (1925 – 1995)



De: Fragmentos verticales - En: Poesía vertical I - Ed. Emecé – 2005


Obra: nu assis sur un divan (la belle romaine) (Detalle) de Amedeo Modigliani
Extraído de invertirenarte.es