Estación Quilmes: 04-abr-2010

  Marcos Silber

4 de abril de 2010



HACER EL ODIO (Con verso perverso)
CANTATA CIANURA PARA CORO MURGUERO DE MARGINADOS,
RELATOR RUFIAN Y MEZZO BUSCONA SOLISTA.

en la voz del autor


Hay sequía loco. Va para largo que no cae una gota de merca. El Monje está guardado, y no alcanza el fervor maternal de la rusa María, la braguetera del callejón no alcanza. Ni alcanza el fueguito que Juan Mechita sostiene como llama votiva. Entonces nos juntamos –vea- a gritar cantar entre todos: decimos queremos hacer el odio no el amor y decimos: con los derechos de la misiadura y decimos: el que no canta grita que se borre y decimos: el que se borra es hijo de la yuta.

Hay sequía loco. Va para mucho que no cae una gota de merca. Aunque el Nene Manguera anuncia: hoy vienen. Viene el alemán barbudo, se llama Carlos y la tiene clara; te la dice posta cómo te tragan los de arriba. Chamuya fino pero se entiende. Y también viene Vladimiro, el bocha que no deja de chillar: "todo el poder a la doce". Y anuncia Manguera: algo traen, no sé. Son de peligro dice la taquería.
Deben traer de la buena; sería grande que no tarden. Aquí hay bronca y soledad y frío y oscuridad hay aquí. Se supo, fue el cuervo Marito quien se volteó a la sorda del quiosco. Y Manguera dice que Vladimiro dice que Carlos dice: "los de abajo no deberían lastimarse entre sí"

Hay sequía loco. Va para demasiado que no cae una gota de merca. Entonces nos juntamos –vea- para gritar cantar "queremos hacer el odio no el amor"
y decimos: con los derechos de la misiadura y decimos: así que vengan los pesados del verso los grandotes de la palabra que vengan. Que venga el portugués Fernando con sus múltiples sombras; que venga el Ciego Mayor Señor de los Laberintos, aquí lo espera el arca con las cenizas de Alejandría. Que venga el cabrón Perse con sus "poemas hechos de nada". El tano Salvatore que venga el Quasimodo porque "anochece y estamos solos sobre el corazón de la tierra"; que venga el Raúl el Ángel que se venga con sus lunas, sus gatillos, el agujero de su media; y que venga Federico, el espléndido marica, en la calle ésta de los cuchillitos estaremos a las cinco en punto de la tarde. Que venga el Capitán de Chile con sus mineros que venga con sus versos más tristes y el azul de metileno. Y el Cholo Cesar que venga, que se traiga su jueves, el puto jueves, la puta muerte, el aguacero.

Hay sequía loco. Va para eternidad que no cae una gota de merca. ¿Qué pasa? ¿Se murieron los Dilers? ¿Todos se murieron? ¿Qué dice la gilada? ¿La tele que dice? ¿Dice de nosotros? ¿Algo dice? ¿Por qué no vienen?
¡Arrugan eh! ¿Tienen miedo? ¿No quieren que mostremos la jeta? ¿Malos somos? ¿Somos feos? Monstruos, eso somos; forajidos y oscuros y perdedores y reos somos, eso. ¿Qué pasa hoy, no servimos? ¿No vendemos? ¿No hicimos ningún barullo grande, no nos fumamos todo, no tapamos el cielo? ¿No somos noticia hoy? ¿Ningún chico se regaló para fiambre? vengan turros y díganle a la gilada que aquí es siempre noche, sólo noche, y que te devora las tripas la víbora de fuego; y que el silencio, esa rata de la oscuridad se pone arriba del día, y digan que te pudre, que mata, revienta. Vengan turros y vean la tiniebla, que vive aquí, Que no se corre, que se queda.

Hay sequía loco. Va para olvido que no cae una gota de merca. No queda otra entonces que juntarnos a cantar gritar "queremos hacer el odio no el amor" y decimos: pesa el bajón, loco, pesa. Va para el reloj de todo el tiempo y no da para más la sequía. No. Así que vengan los pesados del verso los grandotes de la palabra que vengan, que vengan a levantarla aquí. Aquí donde vamos a regarla con alcoholes de zozobra y blancas de soledad vamos a regarla; con los gritos nuestros los cantos de nosotros disparados desde las tripas nuestras de nosotros; que vengan los pesados los grandotes que vengan los Papás de la espléndida palabra que vengan hasta/para el corazón la cabeza de nuestro fugitivo chiflado mísero día. De cada día. Aquí.


Marcos Silber
Nació en 1934, actualmente reside en Buenos Aires. Ha publicado numerosos libros, entre ellos: Volcán y trino (1958), Las fronteras de la luz (1962), Ella (1968) y Doloratas (2001). También ha participado en antologías nacionales y extranjeras. Colabora en revistas y publicaciones locales y del exterior. Es autor de la versión argentina de Raíces (teatro) de A. Wesker, editada por Nueva Visión. Fue invitado al Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia). Es Faja de Honor de SADE 1968 así como 1º premio en Mérida (España) con el libro Preposiciones y buenos modales. Entre sus premios y participaciones en concursos se destacan: Finalista con Thrillers en Casa de las Américas; 1º y 2º premio Certamen nacional de Poesía de la APDH; 1º premio Casa de la Amistad argentino-cubana (Viaje a Cuba); 1º premio (publicación Editorial La Luna Que); premio 1999 y 2000 Certamen prosa breve de Contextos (Radio Cultura). Es miembro de las Sociedad de los Poetas Vivos.