Estación Quilmes Estación Quilmes

  Pablo Romero

23 de abril de 2017





La vida es sueño


Improvisar una pérdida:
salir del cuerpo de la madre
arrancar de cuajo la existencia
en esta intensidad de rompernos
como quien juega con la muerte
un triciclo
el sol
la infancia hermosa y triste
como Ofelia acariciada por el mar

así nacen las tristezas;
en ese hacer empuje en la carne
descosernos la sombra mientras dios
equilibrista y tambor
no sabe sostenerse
sin arrancar de la hondura esto que somos:

hombres ineptos de toda angustia
que no aprendieron a rechazar lo persistente
-esta vida-
la vida que nos ha confiado

sin dar espacio a huelga





Romper un vaso


Estaba al borde. Lo juro. Casi imperceptible,
atento a la ruina como a punto de darse muerte
como sabiendo el lugar exacto dónde hacer fuga.

Estaba al borde.

Tuve un amor alguna vez. Era como vivir de la sed,
darse contra el mar hasta romper el cuerpo.

Pero no era mi cuerpo lo que se fragmentaba
en la caída,
no esta vez. El vaso caía por el peso de su nombre,
dije vidrio y no necesité más para cortarme.

La poesía hace estas cosas.





Pablo Romero
Argentino – 1999



Es poeta, editor y agitador cultural. Su primer libro: “Los días de Babel” fue editado por Stillnes & Blood Press – México.


Foto extraída de: www.vallejoandcompany.com

  Fernando Cabrera

12 de abril de 2017





El tiempo está después


La calle Llupes raya al medio
encuentra a Belvedere
El tren saluda desde abajo
con silbos de tristeza

Aquellas filas infinitas
saliendo de central
El empedrado está tapado
pero allí esta

La primavera en aquel barrio
se llama soledad
Se llama gritos de ternura
pidiendo para entrar

Y en el apuro está lloviendo
ya no se apretarán
Mis lágrimas en tus bolsillos
cambiaste de sacón

Un día nos encontraremos
en otro carnaval
Tendremos suerte si aprendemos
que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero
que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos
el tiempo está después





Fernando Cabrera
Nació en Uruguay, Montevideo 1956. Poeta, músico y compositor.



56 canciones y un diálogo (entrevista de Alicia Migdal, Trilce, 1992).
libro + dvd (poemas y canciones) (Ayuí / Tacuabé, 2012).


Interpretación: Perota Chingo


  Alicia Eguren de Cooke

29 de marzo de 2017





Buenas noches, mi tierra, por ti he andado
sobre la blanca curva de la siega
final, y desde allí sólo me llega
la dicha del silencio innominado.
En marchitas gavillas cae el juego
desalentado de la sucesión
humana, y con inagotable son
difúndese la permanencia luego.
¡Ay, qué sabor, mi Dios! ¡Ay Dios, qué clima!
¡Ah, camoatí inicial del paraíso!
¿Por qué, mi Dios, por qué luego la grima
de la caída y su quebrada flecha?
¿Si cuando el alma palpo y analizo
más desolada la hallo y más deshecha?
Por sobre el maizal, un viento rubio,
con hálito repleto de cosecha
me augura que, para próxima fecha,
la buena gente ha de unirse en connubio.
Un incontable olor en la garganta
marca el sonoro tiempo de la entrega,
y el sibilante anuncio de la siega
crece en el pecho del varón que canta.
Ya veo el mazorcal volcando en tierra
su rebosante germen... ya el eterno
círculo en el pobre suelo cierra.
¿Ah, soledad de Dios!... sobre este enjambre
dámete de tal modo que el infierno de tu ausencia
cese, y se calmen mi sed y mi hambre.




Alicia Eguren de Cooke
Argentina (1924 – 1977)


Poeta, escritora, periodista y docente desaparecida en 1977. Colaboró en el periódico Con Todo, dirigió la revista Nuevo Hombre y editó la revista cultural Sexto Continente.

Fotografía extraída: www.contrainfo.com

  Manuela Fingueret

20 de marzo de 2017







Mi padre


No fue sabio
No fue justo
No fue valiente

Sólo un pobre carpintero judío
recorriendo el verano
en bicicleta

Detenido en Tolstoi
entre los cielos de Chagall
hacia la tierra prometida
Jerusalem fue un sueño
que terminó en abandono

No fue músico
No fue rabino
No fue maestro

Sólo un pobre carpintero judío
remontando la guerra
y el origen
para vivir a tiempo
en la palabra de su hija.




Manuela Fingueret
De "Eva y las máscaras"  - Ed. Último Reino – 1987



Argentina (1945 – 2013)

Docente y escritora. Publicó en poesía: “Tumultos contenidos” (1975); “Heredarás Babel” (1977); “La piedra es una llaga en el tiempo” (1980); “Ciudad en fuga y otros infiernos” (1984); “Eva y las máscaras” (1988); “Los huecos de tu cuerpo” (1992); “Uva y racimo.” (1998); “Esquina” (2001);  “En el revés del cielo” (16 poetas argentinas y españolas). 2006- Selección y prólogo de Concha García (poeta y periodista española). “Fábulas con moraleja”, publicado por GEAL (Grupo Editor de América Latina -2009).  2010: La vida espuma, muestra con la artista visual Mirta Kupferminc.


Obra: Niño con paloma – Marc Chagall

  Eduardo Mileo

12 de marzo de 2017




Paisaje de la muchedumbre en la plaza



Todo está ahí,
Entre las alas que se alejan
Y los pies.
El pensamiento es un objeto frío.
Él quiere creer
Que debajo de la vida hay puentes.
Cuando se cansa dobla
El sobretodo negro como un rito.

Deberían hablar
Las veredas mojadas.
El sin trabajo mira sin ver
El hormigueo de la gente.
Plaza de Mayo.
Hace falta un cuerpo.
Algo que organice una acción.




Eduardo Mileo
Argentina – 1953



De: Poemas del sin trabajo - Ed. en Danza – 2007


Editó: “Quítame estas cruces” (1982); “Tiendas de campaña” (1985);  “Dos épicas” (con A. Muñoz, 1987); “Puerto depuesto” (1987); “Mujeres” (1989); “Misa negra” (con A. Muñoz, 1992); “Poema del amor triste” (2001); “Poemas sin libro” (1er premio de poesía del Fondo Nacional de las Artes, 2002); “Muro con lagartos” (2004) y Poemas del sin trabajo (2007).
Fue miembro del consejo editorial de la revista de poesía La Danza del Ratón hasta su último número, aparecido en 2001. En el año 2000 recibió una beca nacional del Fondo Nacional de las Artes. En el 2001 ganó el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes. Integra la Comisión Directiva de la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).


Foto extraída de: http://entrever.com.ar/2017/02/10/caminando-en-circulos-siempre-hacia-adelante/



  Gustavo Tisocco

1 de marzo de 2017




Oruga


Me increpo en el piso,
me arrastro, se del frìo,
del cemento,
la pradera.

Ignorado
bestial
insignificante
partícula ínfima
alimento de águilas.

Paciente
previsor
calmo
certero
vital.

Aguardo…
Me crecerán alas, lo sé.




Gustavo Tisocco
De"Cicatriz" - Ed. Vinciguerra – Colección Summa – 2009


Argentino – 1969


Imagen extraída de: la huertina de Toni

  Carlos Kuraiem

25 de febrero de 2017





Los sueños de Carmelo



Carmelo se jugó la Biblia al monte
porque ya no tenía con qué apostar
y la perdió.
<<¡Que Dios lo perdone!>>
exclamaban las maestras
en la vieja Escuela Nro. 45
y Carmelo juró que mañana
volvería a jugar con dos Biblias
y lo echaron
porque pensaron que ya
no lo podrían corregir
ni lo intentaron.

Carmelo creció y se hizo grande
y quiso ser actor dramático.
Nos lo dijo un día
que apareció en el barrio
con un libro de Laferrere debajo del brazo,
y arrodillándose en medio de la vereda
nos interpretó (con verdadera pasión)
un fragmento de una obra de Shakespeare,
y nosotros lo aplaudimos
porque la madre estaba contenta con su hijo
y lo miraba desde la platea de su puerta.
¡Carmelo como los grandes actores
quería morir sobre un escenario!

Carmelo un día se compró un carro,
un caballo viejo y consiguió un perro flaco
que lo seguía a muerte.
(Los vecinos miraron con desconfianza
cada uno de sus pasos esta vez),
Carmelo se cuidaba la garganta
-porque ahora cantaba-,
mientras tanto para vivir era botellero,
un trabajo como cualquier otro
y juntaba botellas
compraba vestidos rotos
y cubiertas de autos
ya descartadas
y los domingos descansaba el caballo
y el perro.
Carmelo era feliz
porque lo que ignoraban los vecinos
es que este era un medio
que le permitía con el tiempo
alcanzar su verdadero sueño de cantor.




Miguel



El no vende su mandolina.
Todo el año trabajó de albañil
rompiéndose las manos con la cal
y esperando diciembre
en que saca la silla a la vereda
y pulsa la mandolina.
No necesitan más que cuatro cuerdas
sus manos
para arrancarle los sonidos
de su provincia,
-él hunde en ella su canto-,
él sólo pide cuatro cuerdas
para llegar a las estrellas,
dormir la tarde en su rodilla
y a las doce de la noche
guardar la mandolina en su estuche
y tomarse todo el vino
que encuentre en la casa,
-él no la cambia ni por un pasaje
a su provincia-
porque cuando él la toca
tiene a toda su tierra bailando
en sus manos.






Carlos Kuraiem



De "La mirada y el vértigo"  Obra Poética - Editorial Dunken (2017)
Los poemas pertenecen a: "El canto del Gallo Rojo"

Investigación y edición: Marta Goddio.


Nació en Buenos Aires, 1956 Poeta, escritor y músico.


Fotografía extraída: https://mimosparaelalma.wordpress.com