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  Chabuca Granda

18 de enero de 2018



El surco


Dentro de un surco abierto vi germinar
un lucero de infinita soledad
y con una canasta le vi regar
con agua de un arroyo de oscuridad.

Ay malaya la siembra se echó a perder
y el agua del arroyo se echó a correr
al lucero le gusta la libertad
y al agua del arroyo la claridad.

No dio fruto el lucero, se fue a alumbrar
y el agua del arroyo le fue a cuidar.

En una hora triste quise cantar
y dentro de mi canto quise gritar
y dentro de mi grito quise llorar,
pero tan sólo canto para callar.

Ay malaya la hora en que fui a cantar
ay malaya la hora en que fui a gritar
si gritando se llora para callar
y mi vaso sediento no llega al mar.

Ay malaya la hora en que fui a cantar
Ay malaya la hora en que fui a gritar

Y así se fue el lucero a su claridad
y así se fue el arroyo a su libertad
No les llegó la hora de clarinar
No les llegó la hora de clarinar
De clarinar. de clarinar, de clarinar.




Chabuca Granda
Cotabambas, Perú 1920 - Estados Unidos, 1983. Fue una cantautora y folclorista peruana.




Intérpretes:

Voz: Jorge Drexler
Guitarra y arreglos: Ernesto Hermoza
Percusión: Cali Flores
Zapateo: Pierr Padilla

  Yamandú y Tabaré Cardozo

30 de diciembre de 2017




SOY


Con los añicos del cristal
armar mi espejo
Y en los escombros del jardín
ser tierra y flor

Con los retazos del ayer
Tejer mi manta
Leyendo el mapa de mi piel
oír tu voz

Y al sembrar tu luz
renazco en tu milagro
Y en el viento sur
soplando vida al barro
sé quién soy

Soy todos los pasos valientes de mis abuelas, su latir furioso que dio vueltas la tierra, partió los muros, y estalló al silencio hasta vencerlo entero.
Soy todos los pájaros de humo tejidos en su aire, nacidos para buscarme.
Soy la terquedad de mis abuelos, su semilla sedienta y justa, la profecía imposible de sus libros y el mar lejano de su niñez.
Soy los ojos de mi madre, el fuego de su sangre, el eco de su esperanza.
Soy las manos buenas de mi padre hechas cuna,
soy la carcajada mas alta del mundo en una foto sobre sus hombros.
Soy todas las esquinas de esta ciudad de candiles y tempestades y cicatrices y alas
Sus treinta mil ausencias ardiendo, viviendo en los brazos que sostienen los carteles, que me hacen ser quién soy.

Y al sembrar tu luz
renazco en tu milagro
Y en el viento sur
soplando vida al barro
sé quién soy
Al sembrar tu luz
renazco en tu milagro
Y en el viento sur
soplando vida al barro
sé quién soy.



Yamandú y Tabaré Cardozo
Uruguay


Esta canción y video fueron realizados para el Ciclo “Teatro x la Identidad La Plata”.
Todo el trabajo de los músicos, técnicos y realizadores fue donado para acompañar la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo.


  Nicanor Parra

21 de diciembre de 2017




La trampa


Por aquel tiempo yo rehuía las escenas demasiado misteriosas.
Como los enfermos del estómago que evitan las comidas pesadas
Prefería quedarme en casa dilucidando algunas cuestiones
Referentes a la reproducción de las arañas,
Con cuyo objeto me recluía en el jardín
Y no aparecía en público hasta avanzadas horas de la noche;
O también en mangas de camisa, en actitud desafiante,
Solía lanzar iracundas miradas a la luna
Procurando evitar esos pensamientos atrabiliarios
Que se pegan como pólipos al alma humana.
En la soledad poseía un dominio absoluto sobre mí mismo,
Iba de un lado a otro con plena conciencia de mis actos
O me tendía entre las tablas de la bodega
A soñar, a idear mecanismos, a resolver pequeños problemas de emergencia.
Aquellos eran los momentos en que ponía en práctica mi célebre método onírico,
Que consiste en violentarse a sí mismo y soñar lo que se desea,
En promover escenas preparadas de antemano con participación del más allá.
De este modo lograba obtener informaciones preciosas
Referentes a una serie de dudas que aquejan al ser:
Viajes al extranjero, confusiones eróticas, complejos religiosos.
Pero todas las precauciones eran pocas
Puesto que por razones difíciles de precisar
Comenzaba a deslizarme automáticamente por una especie de plano inclinado,
Como un globo que se desinfla mi alma perdía altura,
El instinto de conservación dejaba de funcionar
Y privado de mis prejuicios más esenciales
Caía fatalmente en la trampa del teléfono
Que como un abismo atrae a los objetos que lo rodean
Y con manos trémulas marcaba ese número maldito
Que aún suelo repetir automáticamente mientras duermo.
De incertidumbre y de miseria eran aquellos segundos
Es que yo, como un esqueleto de pie delante de esa mesa del infierno
Cubierta de una cretona amarilla,
Esperaba una respuesta desde el otro extremo del mundo,
La otra mitad de mi ser prisionera en un hoyo.
Esos ruidos entrecortados del teléfono
Producían en mí el efecto de las máquinas perforadoras de los dentistas,
Se incrustaban en mi alma como agujas lanzadas desde lo alto
Hasta que, llegado el momento preciso,
Comenzaba a transpirar y a tartamudear febrilmente.
Mi lengua parecida a un beefsteak de ternera
Se interponía entre mi ser y mi interlocutora
Como esas cortinas negras que nos separan de los muertos.
Yo no deseaba sostener esas conversaciones demasiado íntimas
Que, sin embargo, yo mismo provocaba en forma torpe
Con mi voz anhelante, cargada de electricidad.
Sentirme llamado por mi nombre de pila
En ese tono de familiaridad forzada
Me producía malestares difusos,
Perturbaciones locales de angustia que yo procuraba conjurar
A través de un método rápido de preguntas y respuestas
Creando en ella un estado de efervescencia pseudoerótico
Que a la postre venía a repercutir en mí mismo
Bajo la forma de incipientes erecciones y de una sensación de fracaso.
Entonces me reía a la fuerza cayendo después en un estado de postración mental.
Aquellas charlas absurdas se prolongaban algunas horas
Hasta que la dueña de la pensión aparecía detrás del biombo
Interrumpiendo bruscamente aquel idilio estúpido,
Aquellas contorsiones de postulante al cielo
Y aquellas catástrofes tan deprimentes para mi espíritu
Que no terminaban completamente con colgar el teléfono
Ya que, por lo general, quedábamos comprometidos
A vernos al día siguiente en una fuente de soda
O en la puerta de una iglesia de cuyo nombre no quiero acordarme.



Nicanor Parra
De "Los Latinoamericanos" - Editorial Losada - Editorial Perfil Libros

  Compiladora: Claudia Dubkin








Nació el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico, cerca de Chillán (Chile).

Pintura: "Perros jugando pocker" - Cassius Marcellus Coolidge (Nueva York)
Extraída de: http://www.entreelcaosyelorden.com/2012/06/la-serie-completa-de-cuadros-perros.html

  Néstor Perlongher

29 de noviembre de 2017





Corto pero ligero


Y no habría de ser: esa chupada, ese lambeteo: cebado el mate
          junto al fogón de los arrieros, que arden de...
          ese descanso de la tropa alzada, en grupas: no
          habría de bajarme el chiripá, descendiendo a este
          encuentro. Ahora susurra el viento en la ventana
          que da al aljibe: hurras blande
                          no desacordonarme la manea
          donde tremolo temblorosa?)
Una historia de sables, de pistolas
De trincheras con flores de sapo y de zarza parrilla
Como hecha a dedo, a pecho
Echada en el camino de Tarija
Por un gendarme ríspido, montés
Trasiego, belicosa?
Belfo y flande
Congoja
Si tuviera que ver este lenguaje
con el terror de esos paisanos
que al ver al General piensan en Hoffman
Si su respiración no moviera las borlas de la cama de Rosas,
                            de Esmeralda

Y él no se lo encontrase, al regreso de un vado, en la catrera:
          en el encame jabonoso, como un lagarto entre los lienzos
aparece con labios de obsidiana y perfume de ajenjo: huele a chipre
(Si no me hubieras dicho qué paso
en esa noche de Cañuelas, la última
- un bolero: si bien -
aún te querría?)
Un general moviendo espadas en la sombra
Cacha y espuela, blonda y nácar
Coro de férulas:
           Un general que agita los pendorchos
           y se entrega al de enfrente, saltando los tapiales
           es más mujer que hombre, es más mujer para ser hombre
           hombre de más para mujer: un general,
           un artesano de la muerte
Chupa, lame esta hinchazón del español



El circo


soledad del lamé: de lo que brilla
no llora lo que ríe sino apenas la máscara que ríe lo llorado
llorado en lo reído:
lo que atado al corcel, lo que prendido
al garfio
de la soga:
la écuyère: domadora
la que penachos unce por el pelo
prendida a lo que mece: a lo que engarza:
ganchos
         alambres
                     jaulas
              animales dorados
              a los aros
              atados      a los haros
              halos
              aros:
                        la mujer más obesa, la barbuda:
                        la de más fuerte toca:
                        la enganchada
                                       en el aire
                                       en el delirio:
en la burbuja del delirio:
                                        el mago
                                        en sus dos partes:
la que cortada en dos desaparece
y la que festoneada por facones
sangra de corazón: la que cimbréase sin red, la que
desaparece



Néstor Perlongher
de “Alambres” (Buenos Aires, Último Reino, 1987)


Nació en 1949 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires - Falleció en 1992 en San Pablo, Brasil. Fue un poeta, escritor y militante LGBT argentino radicado en Brasil desde 1982. Fue uno de los fundadores y referente principal del Frente de Liberación Homosexual en Argentina, una de las primeras organizaciones LGBT del mundo. (info: https://es.wikipedia.org/wiki/Néstor_Perlongher)

  Graciela Cros

9 de noviembre de 2017






XI.

Soy una dama esponjosa y a veces sólo una esponja. Soy la que con maña chupa la sustancia del Otro. Tengo el cuerpo lleno de orificios y mis fluidos circulan por una red de canales. Soy Venecia sin ti. Voy del padecimiento a la furia.
Yo fabrico mis grillos.


XII.

Soy una dama que trina con defecto. Mi aristocracia es espiritual.
Practico la bondad y tolero el abuso de los fatuos.
Mi cuerpo paga con su dolor moral ese irrespeto.
Yo cultivo las maneras corteses.


XIII.

Soy un lemon pie que otros comen con deleite.
Un bay biscuit una vainilla un brownie una masa quebradiza una mixtura.
Soy un hojaldre pampeano un pastelito criollo un biscochito de grasa para el mate del gaucho. Soy un producto regional. Un sourvenir. Made in Patagonia FOR EXPORT.


XIV.

Soy un muro de los lamentos. Un muro de Berlín. Un muro.
Nada que no pueda ser derribado.
Otras hablan en Mí. Yo hablo por Otras.
En los circuitos de mi osteoporosis se aloja La Cantora.


XV.

Soy una dama que pierde las agendas y anota su deber en papelitos.
Una escribe en la cola del banco en la sala de espera del dentista en el estacionamiento del supermercado en la luz roja del semáforo.
Mi pasión está intacta.
Soy la que sujeta con los dientes. La soga del Ahorque.




Graciela Cros
De "Cantos de la gabiota cocinera" - Amargord Ediciones 1ª ed.(2014)



Nació en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, en 1945. Reside en la Patagonia argentina a partir de 1971. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y desde hace años se dedica enteramente a la escritura.

   Martín Rodríguez

28 de octubre de 2017





*


¿de qué murió la mariposa azul apoyada en tu frente durante la tarde?
¿de qué murió el viejo de la guitarra que cantaba "pase al reino"?
¿y la niña del vestido negro sostenida por un sueño?
-todos murieron de muerte natural, respondía la madre,
fueron agotados en su propio fuego
y agregaba
-los que descubrieron un mar están ahogados
o tienen el alma demasiado profunda-



*


yo vi esa nena
que cortaba la flor
blanca del cantero y se levantaba el vestido
y se ponía la flor dentro
de la bombacha y después
caminaba como un angelito
muda y me hacía temblar,
yo tengo esa imagen
una luz atada al párpado,
puedo borrar lo que escribo en una hoja
con una goma o tacharlo
pero la nena levantándose el vestido
no, es como si me hubiesen abierto
la cabeza y puesto
una cajita musical con esa imagen en el interior
girando sobre la música
la muñeca bajándose la bombacha
poniéndose la flor
blanca




Martín Rodríguez
De "53" poesía argentina del siglo XXI - Editorial Municipal de Rosario
       70

Nació en Buenos Aires en 1978.


imagen: omixmoron.blogspot.com

  Fito Páez

12 de octubre de 2017





Yo vengo a ofrecer mi corazón


Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre que se llevo el río
Yo vengo a ofrecer mi corazón
No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan útil como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor
Luna de los pobres siempre abierta
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Como un documento inalterable
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco más
Cuando no haya nadie cerca o lejos
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Cuando los satélites no alcancen
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Y hablo de países y de esperanzas
Y hablo por la vida, hablo por la nada
Y hablo de cambiar esta nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás
Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón




Fito Páez
Nació en Rosario, 1963. Compositor, cantautor, y pianista argentino, integrante de la llamada Trova rosarina.


Interpretación: Mercedes Sosa y Francis Cabrel