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  Jorge Marziali

10 de julio de 2018





Así hablaba Don Jauretche


Se llamaban "tierra adentro"
la pampa y la cordillera,
después fueron "campo afuera"
porque las palabras pesan;
con esas cosas empiezan
a vaciarnos la sesera.

Empiezan cuando en la escuela
no hablan del común destino,
ni explican por cual camino
llegamos a ser despensa;
ni enseñan porqué averguenza
a veces ser Argentino.

Hablan del ornitorrinco,
de Gracia y de las Cruzadas,
pero jamás dicen nada
de asuntos Americanos,
ni del alma del paisano
que se jugó en las patriadas.

Y así van formando peones,
tilingos y perdedores,
que no distinguen errores
ni entran en la discusión,
pensando que la Nación
es asunto de "Dotores".

Si quiere ver un tilingo
métase un rato en un bar,
y escúchelos conversar
de huelgas y obreros vagos
y no pagan ni su trago
si el dueño no quiere fiar.

Rodeados de portafolios,
no les importa quien mande,
y van del mar a los Andes
haciendo gorda la vista,
pero son "coimisionistas"
de los tilingos más grandes.

Al tiempo ese medio pelo
ya es un zonzo hasta la jeta,
y envidia la camiseta
de jugadores contrarios,
y así jugando de otario
le han de colgar la galleta.

Lo propio no tiene historia
mientras la historia se empaña;
si sos criollo y te das maña
serás leido, nunca culto,
mientras el gringo hace bulto
y nos corre con la vaina.

Judío o Turco mugriento
le dicen al inmigrante,
que se hizo criollo al instante
y se mezcló en el gauchaje,
a combatir los ultrajes
de sajones elegantes.

Si uno es inglés o francés
ya tiene el "don" en la mano,
pero si es gallego o tano
lo miden con otra cuerda:
"tano" o "gallego" de mierda
será siempre ese paisano.

No hay mayor soberanía
que una banca nacional,
los pueblos la pasan mal
cuando viene un extranjero,
a decir quién es primero:
si el hombre o el capital.

Con los sueldos achicados
crece un hambre insoportable,
mientras con un gesto amable
los dueños del comedor,
dicen que estamos mejor
porque hay saldo de exportables.

No importa si los billetes
los imprimen argentinos,
puede ser negro el destino
por más que nos den la lata,
que el que presta la plata
es el que marca el camino.

La patria tiene salida
con cultura nacional,
que es todo lo universal
visto con ojos de criollo,
sin comerse los embrollos
del cipayaje local.

A los milicos los ponen
pa que cuiden las finanzas
porque al ladrón no le alcanza,
con mantenerse escondido,
el miedo se le hace un nido
si ve pueblo y esperanza.

Los viejos que no se quejen
ni se curen en salud...
enseñen con rectitud
que es el joven el que calla,
jineteadas y batallas
las gana la juventud.

El que tiene moral baja
tiene contado los días,
desde siempre es mala guía
andar triste y deprimido,
no hay pueblo que esté vencido
si lucha con alegría.

Y aquí termino señores,
yo seguiré mi camino,
disculpen el desatino
de andar pensando orgulloso;
de cualquier modo es hermoso
haber nacido Argentino.

Les he dicho todo esto
pero pienso que pa nada,
porque a la gente azonzada
no la curan los consejos
cuando muere el zonzo viejo
queda la zonza preñada.




Jorge Marziali
Disco : San Lagente.

Nació el 19 de febrero de 1947 en San José, Guaymallén (Mendoza) Argentina. Falleció el 9 de julio de 2017 en la ciudad de (Santa Clara) Cuba.



Juglar, poeta, compositor, Jorge Marziali empezó a despuntar el vicio de recorrer los caminos de la música argentina desde mucho antes de su primer recordado disco "Como un gran viento que sopla", aparecido en la primavera democrática del 83. Desde su Mendoza natal, hacía escuchar -abrazado a la guitarra- un puñado de coplas y cantares que hablaban de lo que pasaba.
"Los obreros de Morón", "Cebollita y huevo", "Este Manuel que yo canto" y "Coplas de la libertad" se convirtieron en una suerte de himnos que todavía hoy se cantan en peñas y guitarreadas de amigos.
De este modo, Marziali fue marcando su propia huella en la música criolla. Y para sellarla con su impronta, empezó a recorrer el país, alternando sus recitales, con charlas y conferencias en universidades, escuelas y centros culturales de la Argentina profunda.
En 1986, el disco "Marziali cerca nuestro" le permite afianzar definitivamente un espacio dentro de la nueva canción argentina. Y sus temas se instalan en el gusto popular de otros países, como Uruguay, Chile, Venezuela y México.
Su tercer registro discográfico es de 1990, cuando edita "Marziali de diario", con portada de Hermenegildo Sábat y presentación de María Elena Walsh. Y cuatro años más tarde es convocado para componer las canciones del largometraje "El general y la fiebre", dirigido por Jorge Coscia. Además, debuta en ese film como actor.
La música criolla
Su fidelidad con los géneros del canto popular, su rescate de ritmos olvidados como la refalosa, la polca y la cueca, y su valorización de la letra en el cancionero argentino, son tres características que han mantenido a Marziali entre los artistas más respetados de la música argentina.
En noviembre de 1997 obtuvo con su obra "El niño de la estrella", el primer premio para el rubro "Canción" en el certamen organizado por la Federación Universitaria Argentina (FUA) y la Multisectorial de Apoyo a Cuba, sobre el tema "30 años de la muerte del Che Guevara".
En 1999 edita "Miradas", su cuarto álbum. Y en octubre de ese mismo año es declarado "Maestro del Alma" por la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En el 2000 aparece "¿Y por qué?", un disco con 12 canciones para niños. Y en el 2004 edita "Padentrano", un trabajo en el que profundiza su visión de la música argentina de raíz criolla.
En estos días se presenta en las principales salas del país, para recorrer su música de siempre y anticipar los temas de su más novel trabajo -el séptimo en su camino-, de reciente aparición.


Fuente: https://www.last.fm/es/music/Jorge+Marziali/+wiki


Fotografía: http://www.epsamusic.net/?p=1327

   Kay Ryan

22 de junio de 2018




Las cosas no deberían ser tan duras



Una vida debería dejar
profundas huellas:
surcos en el sitio
en que ella salía y volvía
para buscar el correo
o mover la manguera
en el jardín;
donde solía
pararse ante el fregadero,
un lugar desgastado;
bajo su mano,
los tiradores de porcelana
frotados hasta convertirse
en pastillas blancas;
el interruptor que solía
buscar tanteando
a oscuras
casi borrado.
Sus cosas tendrían
que conservar sus marcas.
El paso de una vida
debería verse;
mostrar su erosión.
Y cuando la vida se interrumpe,
un cierto espacio
-por pequeño que sea-
tendría que exhibir las cicatrices
de ese tránsito
grandioso y dañino.
Las cosas no tendrían
que ser tan duras.





Insignificancia


Si te place, Dios,
que menos ocurra.
Nivela curvatura
de nuestra Tierra, aplana
el Eiger, suaviza
el Gran Cañón.
Haz los valles
un poco más altos,
amplía las fisuras
hasta que sean tierras cultivables,
reduciendo a la mitad
o duplicando
todos los accidentes geográficos,
tendiendo a la humildad.
Deja de pasar sobre nuestros corazones.
Retira tu grandiosidad
de estas regiones.






Kay Ryan
(1945, California, Estados Unidos.

Traducción: Mirta Rosenberg (en "El Paisaje Interior" - 2012,  BAJO LA LUNA)

Fotografía extraída: https://www.poetryfoundation.org/poets/kay-ryan



  Liliana Ancalao

4 de junio de 2018




EL FRÍO

las mujeres y el frío
(fragmento)


yo al frío lo aprendí de niña en guardapolvo
estaba oscuro
el rambler clasic de mi viejo no arrancaba
había que irse caminando hasta la escuela
cruzábamos el tiempo
los colmillos atravesándonos
la poca carne
yo era unas rodillas que dolían
decíamos qué frío
para mirar el vapor de las palabras
y estar acompañados



las mamás
todas
han pasado frío
mi mamá fue una niña que en cushamen
andaba en alpargatas por la nieve
campeando chivas
yo nací con la memoria de sus pies entumecidos
y un mal concepto de las chivas
esas tontas que se van y se pierden
y encima hay que salir a buscarlas
a la nada.


mi mamá nos abrigaba
ella es como un adentro
hay que abrigar a los hijos
el pecho
la espalda
los pies y las orejas
dicen así
y les crecen las ramas y las hojas
y defienden a los chicos del invierno
y a veces sale el sol y ellas tapando
porque los brazos se les van en vicio
y hay que sacarles
despacio con palabras
esos gajos


pero el frío no siempre
lo sé porque esa noche en aldea epulef
dormíamos apenas
alrededor de nuestro corazón al descampado.
eufemia descansaba el purrún del camaruco
y la noche confundió su pelo corto con el pasto


era la madrugada y eufemia despertó
con la helada en el pelo
y el frío esa vez tenía boca
y se reía con nosotras
se está poniendo viejo el frío nos decían


las mujeres aprendemos
tarde
que hay un tiempo de vida
en que hasta sin intención
vamos dejando una huella de incendio
por el barrio
ni sé por que la perdemos
y esa tarde yo precisaba
medias de lana cruda para cruzar las calles




Liliana Ancalao
De "Mujeres a la intemperie"   -  2009 - El Suri Porfiado Ediciones 


Nació en Comodor Rivadavia en 1961.
Pertenece a la Comunidad mapuche-tewelche Ñamkulawen.

Fotografía extraída: https://www.lacanciondelpais.com.ar/notas/literatura/poetas-del-pais/liliana-ancalao.html







   Alberto Girri

10 de mayo de 2018




Llamamiento


El cazador
que dentro de mí
atisba
y tiene emboscadas,
atrapando
lo que cae en ellos,
y cuenta sus presas
cuando el viejo sol
termina su paseo,
y se deja husmear
después de la caza
por hienas y chacales,
perros salvajes,
demonios
que piden carroña
e imitan
con aullidos y graznidos
la voz de los muertos,
no es
tan sólo mis impulsos
de destrucción y pánico,
de él
me viene la memoria ancestral
de la desobediencia
al espíritu vivificante,
el gusto desdichado
de la persecución.

Yo no soy
ni bueno ni malo
por escencia
sino por participación,
cómo no reconoces, mi huésped,
que no quiero asimilar tus rasgos
más allá de la vigilia.
Yo te guardo,
yo te cuido,
deja en paz mis noches.



(De La condición necesaria)




Debajo del cielo


          está el fuego,
lo circunscribe, casi lo lame,
está muy cerca y sin embargo
el cielo nunca sufre el fuego.

El fuego son imágenes,
pequeños demonios negros
vistos en Jerusalén, en Babel,
en el respaldo de los tronos,
en la extensión de los cetros,
en la nuca de los arrodillados,
en las epístolas áureas del docto,
en el que tiende a lo perfecto,
en el que se ofrece como mucho,
en los que crían para nada,
en el que adquiere y pone precio,
en los que se sientan a la mesa,
en los que se niegan a servir,
en los que escriben de este fuego
escribiendo de consuelos y castigos.

Debajo del cielo está el fuego;
somos la madera, la sequedad,
el soplo que mantiene el fuego.


(De La penitencia y el mérito)




Alberto Girri
"POESÍA ARGENTINA" - Universidad Nacional de Quilmes Editorial
Selección del Instituto Torcuato Di Tella


(1919-1991) Buenos Aires.

Obras:
Juegos alegóricos. 1993.
Trama de conflictos. 1988.
Páginas de Alberto Girri. 1983.
Lírica de percepciones. 1983.
Lo propio lo de todos. 1980.
Recluso platónico. 1978
El motivo es el poema. 1976.
Quien habla no está muerto. 1975.
Penitencia y el mérito. 1957.
El tiempo que destruye. 1950.
Trece poemas. 1949.
Coronación de la espera. 1947.
Playa sola. 1946


Fotografía: Solitary Dog Sculptor I




  Nicolás Guillén

27 de abril de 2018




CANCION PARA DESPERTAR A UN NEGRITO


Una paloma
cantando pasa:
"¡Upa, mi negro,
que el Sol abrasa!".

Ya nadie duerme,
ni está en su casa;
ni el cocodrilo,
ni la yaguaza,
ni la culebra,
ni la torcaza...

Coco, cacao,
cacho, cachaza.
"¡Upa, mi negro,
que el Sol abrasa!".

Negrazo, venga
con su negraza.
¡Aire con aire,
que el Sol abrasa!

Mira la gente,
llamando pasa:
gente en la calle,
gente en la plaza.
Ya nadie queda
que esté en su casa

Coco, cacao,
cacho, cachaza.
"¡Upa, mi negro,
que el Sol abrasa!".

Negrón, negrito,
ciruela y pasa,
salga y despierte,
que el Sol abrasa,
diga despierto
lo que le pasa
Ya nadie duerme,
ni está en su casa.

Coco, cacao,
cacho, cachaza.
"¡Upa, mi negro,
que el Sol abrasa!".



Nicolás Guillén
(Camagüey, 1902 - La Habana, 1989)



Poeta cubano. Por su obra ligada a las tradiciones afrocubanas, es considerado el máximo representante de la llamada «poesía negra» centroamericana y una de las principales figuras de la cultura de la isla.


Música: César Isella
Intérpretes: Grupo Azul (Hugo de la Vega)

  Cecilia Elsa Collazo

14 de abril de 2018





Pretende
las manos sin sangre,
mientras recoge
sus cristales rotos.


______________



Una mujer:

Esa gaviota
que cruza
el océano
sin mirar.


______________


Mide, cuenta, guarda…y
se le rompe la regla.


______________


Ayer tenía un vestido.
Hoy nada tiene.

Se levanta
con un vacío en la garganta.



______________


Llora el niño su desamparo.
El abandono de la madre.

Esa otra lluvia.



______________



De sus vestiditos,
con puntillas y volados.

A la fiesta está invitada,
pero no sabe.

No hay espejo
donde mirarse.






Cecilia Elsa Collazo
De "lonja de real"  - modesto rimba 2017

(1962, La Plata, Buenos Aires) - Licenciada en Psicología




  Aníbal Cristobo

30 de marzo de 2018




Hija del pastizal (backpaker version)


A veces miro y está nevando sobre un parque
industrial, sobre el perro que custodia un hotel
bombardeado, sobre las plantaciones de arroz

controladas por puestos de vigilancia que se suceden
del otro lado de la ventanilla
del micro: y si puedo patear

debajo del asiento, y pateo, siempre espero encontrarme
dentro de mi mochila, Esa soy yo, leyendo

cómo irme, cómo fotografiarme
tomando este café con leche en otro highlight
de la carretera, en otro de mis hits
secretos. Una nota

en el diario dice: "dentro de poco

voy allegar a un lugar igual a
este, pero mucho
mejor; y mucho más lejano".-




Hija del pastizal (hipersomnia)


Nuestra vida conjunta solo falla
cuando estamos despiertos: me hablás
de amor, y una fisura -apenas

un reglamento en la placa de rayos
equis- te detiene
a la altura del quinto metacarpo, justo

tras el acantilado de tu cama. Afeitado, me explicás el procedimiento
como si detallaras un menú. Tenés las credenciales
listas, lo que hiciste por mí; el diagnóstico
en el bolsillo izquierdo de la bata -al salir
de la ducha.

Los párpados pesados, otra
vez
no puedo responderte:
dejo que me confundas con las llaves del coche.

Debe ser oficial: los cortes
en el brazo, mirando a cámara, dentro
de la pecera. Las zonas conflictivas resaltadas en rojo.

Cada noche
imagino que me acuesto con vos -como un
faquir- te recuerdo
en un punto distinto de mi espalda.-



Aníbal Cristobo
De "Krakatoa" (2012) en 53/70 poesía argentina del siglo XXI


(Lanús, Buenos Aires) 1971. Es poeta y traductor. Vivió en Río de Janeiro entre los años 1996 y 2001. Reside en Barcelona.


Imagen extraída: https://es.paperblog.com/anibal-cristobo-3916880/