Estación Quilmes Estación Quilmes

  Héctor Negro

12 de noviembre de 2018






Levántate y canta


Si algún golpe de suerte, a contrapelo,
a contrasol, a contraluz, a contravida,
te torna pájaro que quiebra el vuelo
y te revuelca con el ala herida...

Y hay tanto viento para andar las ramas.
Tanto celeste para echarse encima.
Y pese a todo, vuelve la mañana.
Y está el amor que su milagro arrima.

Por qué caerse y entregar las alas.
Por qué rendirse y manotear las ruinas.
Si es el dolor, al fin, quien nos iguala.
Y la esperanza, quien nos ilumina.

Si hay un golpe de suerte, a contrapelo,
a contrasol, a contraluz, a contravida.
Abrí los ojos y tragate el cielo.
Sentite fuerte y empujá hacia arriba.



Héctor Negro
(1934-2015) Buenos Aires. Poeta y periodista argentino


Ensayo Coral de Avellaneda
dirección y arreglo: Esteban Tozzi
Bella Vista, 23 de septiembre 2018


Música: César Isella

  Sergio Manganelli

9 de noviembre de 2018



Librería Hernández
Edipo libros
Librería del alumno
Sudeste libros
Librería Los Gracos-Latinoamérica

  Anónimo (Negro Spiritual)

5 de noviembre de 2018




Swing low, sweet chariot


Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.
Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.

Miré al río Jordan, y ¿qué es lo que vi
viniedo para llevarme a casa?
Un grupo de ángeles venían tras de mi,
para llevarme a casa.

Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.
Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.

A veces estoy animado, otras deprimido
(Viniendo para llevarme a casa)
Pero aún así mi alma se siente maravillosamente unida.
(Viniendo para llevarme a casa)

Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.
Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.

El día más iluminado que puedo contar
(Viniendo para llevarme a casa)
cuando Jesús lavó mis pecados
(Viniendo para llevarme a casa)

Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.
Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.

Si llegó allí antes que tu
(Viniendo para llevarme a casa)
abriré un agujero y tiraré de ti a través de él.
(Viniendo para llevarme a casa)

Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.
Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.

Si llegas tú primero que yo
(Viniendo para llevarme a casa)
dile a todos mis amigos que yo también llegaré.
(Viniendo para llevarme a casa)

Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.
Balancéate suávemente, dulce carruaje,
viniendo para llevarme a casa.



Traducción: Juan Peribáñez

Nota: Existen muchas versiones sobre quién fué el autor de este cántico tradiccional de música góspel. Se habla de él como una melodía que los esclavos de la América de principios del siglo XX entonaban cuando escapaban de su cautiverio. Eran los tiempos de los afroamericanos poblando los campos de algodón del sur de EEUU. Pero hay una versión que cuenta que la letra fué obra de un tal Wallis Willis, del año 1862. Un indiano que se inspiró en el Red River, relacionándolo con el río Jordan y el profeta Elías, el cual llegó al cielo en un carruaje.


Interpretación: Ensayo Coral de Avellaneda
Arreglo y dirección: Esteban Tozzi

Encuentro coral: 14 de octubre de 2018. - Catedral de Morón






  Alberto Cortez

11 de octubre de 2018






Como el primer día


Te sigo queriendo, como el primer día,
con esta alegría con que voy viviendo;
mas que en el relevo, de las cosas idas
en la expectativa de los logros nuevos.

Como el primer día, de un sentir primero,
como el alfarero de mis fantasías,
con la algarabía de un tamborilero;
y el gemir austero de una letanía,

como el primer día te sigo queriendo.
Te sigo queriendo valga la osadía,
con la garantía de mis pobres sueños,
es decir empeños, por que todavía
vive el alma mía de seguir creyendo

Como el primer día, como el primer beso
y el primer exceso de melancolía,
como la afolia del primer intento,
como el argumento, de una profecía
como el primer día, te sigo queriendo.

Te sigo queriendo, si no lo diría,
se que no podría con mis sentimientos
lo que llevo adentro se convertiría
en una jauría de remordimientos.

Como el primer día, eres el velero,
la estrella, y el viento de mi travesía.
Mi filosofía, mi apasionamiento
mi mejor acento, mi soberanía
como el primer día, te sigo queriendo.



Alberto Cortez

Nació en Rancul, La Pampa en 1940. Cantautor y compositor argentino.

Concierto sinfónico en Puerto Rico

  Vicente Feliú

26 de septiembre de 2018




Quién va a morirse esta mañana?


¿Quién no ha caído en su camino,
a quién no le ha pesado un poco más
alguna de sus cruces?
¿Quién no ha dejado algún pedazo
de su fuerza en un obstáculo
cercano de las luces?
¿Quién no ha llorado un día triste,
quién no ha querido echarlo todo
por la suerte de una hora?
¿Quién va a morirse esta mañana?
¿Quién va a morirse esta mañana?

¿Quién no ha cruzado el cementerio,
lo ha visitado alguna noche
para ver los fuegos fatuos?
¿Quién no ha soñado su velorio,
con los amigos dando espaldas
y algún busto de Vallejo?
¿Quién ha vencido a la tristeza,
quién no ha rodado entre sus piernas
en las noches solitarias?
¿Quién va a morirse esta mañana?
¿Quién va a morirse esta mañana?

¿Quién no ha pensado en el suicidio,
quién no ha tratado de justificar
un día a Maiakovski?
¿Quién no ha reparado en que
la muerte es una puta caliente
sobre todos los que sienten?
¿Quién no ha entregado una canción,
al menos una, a la muerte
por no seguir su itinerario?
¿Quién va a morirse esta mañana?
¿Quién?
¿Quién va a morirse esta mañana
de hoy?



Vicente Feliú
La Habana, 11 de noviembre de 1947. Es un músico, cantante, guitarrista y cantautor cubano.




Intérprete: Santiago Feliú

  Jorge Fandermole

9 de septiembre de 2018




Cuando 



Cuando te despiertes cada día
con el cuerpo de aire y ese olor
feliz del sueño manso de las lilas
sin miedo al movimiento ni al dolor.

Cuando yo no tenga casi nada
de sangre en la garganta de papel
ni un agrio pez nadando en la mirada
ni quiera más amparo que la piel.

Van a ser los días esos barcos
de luz que una vez pude escribir
y la alegría que hemos olvidado
volviendo por los huesos a subir.
Yo me alimento con una quimera
en que los ojos al sol verán brillar
los brazos de mi padre en las banderas
y una ceniza negra, y una ceniza negra
y una ceniza negra que se va.

Cuando me convenza que la suerte
me rige a la par que la pasión
y no el temible arcángel de la muerte
velando sobre el campo del reloj.

Si lo consumado y lo posible
tienen siempre la cara del horror
en esta patria de lo inaccesible
en este tiempo olvidado de Dios.

Yo digo que mis ávidos amores
son fuertes y viven más que yo
son gigantes tenues como flores
que alientan este turbio corazón.
Los alimento con una quimera
en que los ojos al sol verán brillar
los brazos de mi padre en las banderas
y una ceniza negra, y una ceniza negra
y una ceniza negra que se va.




Jorge Fandermole

Nació en Santa Fe, Argentina, en 1956. Autor, compositor, intérprete y docente de música.

Junto a otros músicos fundó en 1988 la Escuela de Músicos de Rosario; proyecto educativo, de creación y de producción artística basado en las expresiones musicales populares.
Reacio a la limitación que imponen las definiciones de género dentro de la canción y partidario de la multiplicidad de lenguajes, su producción compositiva integra elementos de las diversas formas de la canción urbana y rural de Argentina.




Intérprete: Juan Carlos Baglietto 

  Julio Cortázar

22 de agosto de 2018





Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de
llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que
insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u
ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido
espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el
llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le
resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo
exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del
estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos
con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la
cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto,
tres minutos.




Haga como si estuviera en casa


Una esperanza se hizo una casa y le puso una baldosa que decía:
"Bienvenidos los que llegan a este hogar". Un fama se hizo una casa y no le
puso mayormente baldosas. Un cronopio se hizo una casa y siguiendo la
costumbre puso en el porche diversas baldosas que compró o hizo fabricar.
Las baldosas estaban colocadas de manera que se las pudiera leer en orden.
La primera decía: Bienvenidos los que llegan a este hogar. La segunda decía:
La casa es chica, pero el corazón es grande. La tercera decía: La presencia
del huésped es suave como el césped. La cuarta decía: Somos pobres de
verdad, pero no de voluntad. La quinta decía: Este cartel anula todos los
anteriores. Rajá, perro.




Julio Cortázar
Argentino (1914 – 1984)


Fotografía:  Sara Facio