Estación Quilmes: 2012

  Julio Cortázar

31 de diciembre de 2012

  En los meses Enero-Febrero de 2013 las publicaciones serán cada 5 días.  














Happy New Year


Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.



Julio Cortázar
Argentino (1914 – 1984)

De: “Salvo el crepúsculo”
Ed. Alfaguara – 2004

Fotografía: www.noticiasmercedinas.com

  Saúl Yurkievich

28 de diciembre de 2012

  En los meses Enero-Febrero de 2013 las publicaciones serán cada 5 días.  



















Sospecha


Los Arcontes no ven.
No nos ven.
Enceguecidos por el resplandor
van tan desorientados
como nosotros
sin rumbo van
como los hombres
sujetos al tiempo de la precariedad
también desaparecerán
se perderán en el olvido cósmico.
¿Dónde los mirlos
dónde los rocíos
el leve trémulo sauce
entre trigales el camino
DÓNDE?
Videntes y no visibles
los Arcontes cejan, están cegados.
A tientas van
como los humanos
se encenagan.
¿Cuál la anchura del decir
cómo ensanchar el entender?
Teniente a Dios
no soy quito de mal
y con suciedad me untan.
Cuero y carne
mi vestidura
con la carcoma en derredor
a Su mezquindad.
Trabajosas las noches
me estremezco
se sobrecoge mi vislumbre.







¿Dónde los sones
dónde los dones
y los advenimientos?
De la casa del lodo eres
tierra es tu avenencia
y en el polvo
está
tu fundamento
tu tumbadero.
Los Arcontes ¿desde cuándo?
Desmontado
como ciclista que lleva
su bicicleta con la mano
me apeo
me allano.
¿Matar a Dios
para que no nos separe de los hombres?
Sometido estoy
a una persistente espera:
no veo el fin




Saúl Yurkievich
Argentino  (1931 – 2005)

Nació en La Plata. Poeta, prosista, ensayista, ha colaborado con numerosas publicaciones. Reside en París. Ejerce alternativamente la creación y la crítica literarias. Ambas actividades son para él complementarias, caras de una misma moneda, dos tratamientos igualmente creativos de la palabra que imagina o dilucida mundos. Catedrático de la Universidad de París, ha enseñado en diversas universidades americanas y europeas. Ha publicado numerosos libros de poemas y ensayo, algunos de los cuales han sido traducidos a otros idiomas, especialmente al francés.

  María del Rosario Solá González

25 de diciembre de 2012




















Verano en Mendoza


Un serpentario de tormentas negras
arde en el fondo de la caja de costura.
Entonces los olivos de los óleos se abren con el aceite de plata
y la pluma descampada.
La vieja música que viene de los libros empieza.
Es el verano,
entra en la casa a golpes de tormenta.
Alguien prepara la sartén y unta el plato manchado  mientras el
granizo se derrumba.
Luego se queda inmóvil.
Inmóviles todos en la casa.
Entonces el piso se mece lentamente.
Ciénaga de terciopelo.
Movida por la mano de niña de la muerte que sabe. Ni juegos,
ni revanchas,
ni se asombra y se lleva
al hombre en pijama que mordía la tabla de lavar rodeado de
humos y tabacos sagrados cerca de la ventana.




María del Rosario Solá González
Argentina – 1954









De:"El humo de los músicos"  
En: Poetas Argentinas (1940 – 1960)
Ed. Del Dock – 2006

Nació en Mendoza y reside en la Pcia. De Salta. Publicó: “Música de invierno” (1982); “El humo de los músicos” (2000); “Poema negro” (2002, ed. Digital El Heresiarca) y la novela “La luz de la siesta” (2000).


Obra: Serpiente con cabellera humana – Glicón

  Luis Alberto Spinetta

22 de diciembre de 2012














La soledad


Para saber como es la soledad,
habrás de ver que a tu lado no esta,
que nunca a ti te dejara pensar
en donde estaba el bien, en donde la maldad.
La soledad es un amigo que no esta,
es su palabra que ya nunca ha de llegar;
si es que sus sueños son luces en torno a ti,
tu te das cuenta que el ya nunca ha de morir.
Al observar como muere la flor
tu veras que también muere la paz,
y es que esa paz revivirá en su voz,
la flor te la dará para cantarla igual.
La soledad es un amigo que no esta,
es su palabra que no ha de llegar igual;
si es que sus sueños son luces en torno a ti
tu te das cuenta que el ya nunca ha de morir...
nunca ha de morir...
Para saber como es la soledad,
habrás de ver que un amigo no esta...




Luis Alberto Spinetta
Argentino (1950 – 2012)


Intérprete: Leonardo Favio
Argentino (1938 – 2012)

  Juan Manuel Roca

19 de diciembre de 2012

















Sueño con ángeles
Han llegado los ángeles en un buque de carga
María Baranda. 



Por el sueño navega un barco cargado de ángeles. Vienen en cajas de madera, en guacales de tablones salvados de un naufragio.
Los marineros los ven comiendo flores en su cepo como reos andróginos de una mudez de ostra.
Su destino es un misterio. No se sabe si serán vendidos a un zoológico, a un circo, a un aviario, a un taxidermista, a un tratante de alas.
Por tratarse de un extraño contrabando – aunque no hay leyes marítimas que prohíban el transporte de ángeles en barcos-, por tratarse de un tráfico de sueños, el capitán evita tocar los grandes puertos del mundo.
Es como si el barco estuviera condenado a no anclar nunca, a viajar sin destino con la carga emplumada y melancólica. Cada día huelen peor, a pústulas y almizcle, los maltrechos ángeles en sus podridos guacales. La nave se enfantasma en la niebla apagando sus luces y sus voces. Y la tripulación empieza a impacientarse, empieza a impacientarse...



Juan Manuel Roca
Colombia – 1946


Obra: El viaje de la luna – Ronald Companoca (Perú)
www.ronaldcompanoca.blogspot.com

  Raquel Fernández

16 de diciembre de 2012













Lucy

“Alguien te llama, respondes lentamente,
La chica con ojos de caleidoscopio”
John Lennon


La chica con ojos de caleidoscopio
fluye,
se vierte,
gotea.
Hay mariposas
que se rompen como espejos,
y vientos de músculos feroces
que la arrastran.
La chica se aferra a la mañana,
pero no alcanza:
no se puede tener tres años toda la vida.

Pero el cielo es el cielo
y la chica
tiene el sol en los ojos.

La magia se aventura
en la grafía inédita del cuerpo.
Hay nubes echadas a sus pies
y flores migratorias.
Jamás fatigada por el día,
la chica
es un ancho relámpago
hilvanando diamantes.

Hay un puente.
Un hilo de luz
sobre lo escaso de la memoria.

La chica sube al tren.
Mira hacia atrás
para decir adiós.
Y él canta.
Canta.
Canta.

Tengo tres años,
piensa ella.



Raquel Fernández
Argentina – 1967







De: “La antigua enfermedad del otoño”
Ed. La Iguana – 2011 (I Certamen de Poesía.)


Imagen extraída de bebesymas.com

  María Elena Walsh

13 de diciembre de 2012




Oración de la Justicia



Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.

Actualiza la balanza
y arremete con la espada,
que sin tus buenos oficios
no somos nada.

Lávanos de sangre y tinta,
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren
el expediente.

Espanta a las aves negras,
aniquila a los gusanos
y que a tus plantas los hombres
se den la mano.

Ilumina al juez dormido,
apacigua toda guerra
y hazte reina para siempre
de nuestra tierra.

Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.



María Elena Walsh
Argentina (1930 – 2011)



  Rodolfo Braceli

10 de diciembre de 2012













Preguntas, desde la cornisa



¿Cuánto hace que no damos un abrazo sin motivo alguno, de repente?
¿Cuánto hace que no nos hincamos, para beber el agua?
¿Cuánto hace que no caminamos descalzos, por la tierra?
¿Cuánto hace que no comemos nueces con pan, a esa hora en que la tardecita es rumiada y devorada por la noche?
¿Y cuánto, cuánto hace que no ponemos nuestro oído sobre el pecho indefenso de alguien que duerme en nuestra habitación?

En verdad, vivimos despilfarrándonos.

Respiramos impunemente. Para colmo homenajeamos a la muerte. Hacemos minutos de silencio cuando algún notorio se muere. Pero ¿por qué no hacemos eso cuando encontramos a alguien que está vivo y además, despierto?

Vayamos del dicho al hecho: ya que estamos, hagamos ahora, un momento de silencio por los vivos que están vivos; por los pocos vivos que quedan despiertos, desesperadamente despiertos.

…………………………………………………………………………………………….

Y enseguida vociferemos, y desnuquemos el silencio:
- ¡Aleluuuyaaa! ¡Huiiijaaa! ¡Alehuiiijaaaa!
¡A ladrar, a ladrar, a ladrar hasta que la sangre se nos subleve!




Rodolfo Braceli 
Argentino – 1940

De: “Cuerpos AbraSados”
Ed. De la Flor – 1984

Poeta, ensayista, novelista, dramaturgo, cineasta, periodista.
Nació en Luján de Cuyo, Mendoza, en 1940. Vive y trabaja en Buenos Aires desde 1970.
Varios de sus libros fueron traducidos al inglés, francés e italiano. Algunos son texto de estudio en escuelas de periodismo, talleres de teatro y en universidades argentinas y de los Estados Unidos.
Sus Reportajes Latinoamericanos aparecieron en diarios y revistas de 23 países y en 9 idiomas.
Poesía: “Pautas eneras” (Primera edición, prohibida y quemada, junio de 1962; segunda edición, diciembre de 1962); “El último padre” (1974, 1978 y 2004); “La conversación de los cuerpos” (1982) “Cuerpos abraSados” (1984); "Vincent, te espero desnuda al final del libro". Alción Editora, 2007. Segunda edición, Galerna, 2009. (La obra de Rodolfo Braceli se puede encontrar completa en la Biblioteca Nacional, Argentores, Biblioteca Teatral Hueney, Biblioteca Gral. San Martín, de Mendoza, TEA, entre otras.)

  Javier Aduriz

7 de diciembre de 2012



Ante la ley


Los extremos de mi barba ya se enredan
con las uñas que sangran por el dorso.
En cada mano puedo plantar un ombú
aunque la condición se compromete
desde que todo lo presente pica
igual que un piojo.

Por qué no sabré ver ahora
la luz en la pared de la caverna
y sólo este bastidor sucede
haciendo sobras
                           de sombra,
remedos de un remedo
ataviados
como una mercancía.

El vacío se borda y desteje
inhumano. Ahí detrás
alguien consume
                   con usura
una enormidad de nada.

Debo darme bríos:
                                no sé que hago aquí,
                                no sé qué espero.




Javier Aduriz
(1948-2011)
De "La forma humana" (1999)

  José Lezama Lima

4 de diciembre de 2012




















La madre


Vi de nuevo el rostro de mi madre.
Era una noche que parecía haber escindido
la noche del sueño.
La noche avanzaba o se detenía,
cuchilla que cercena o soplo huracanado,
pero el sueño no caminaba hacia su noche.
Sentía que todo pesaba hacia arriba,
allí hablabas, susurrabas casi,
para los oídos de un cangrejito,
ya sé, lo sé porque vi su sonrisa
que quería llegar
regalándome ese animalito,
para verlo caminar con gracias
o profundizarlo en una harina caliente.
La mazorca madura como un diente de niño,
en una gaveta con hormigas plateadas.
El símil de la gaveta como una culebra,
la del tamaño de un brazo, la que viruta
la lengua en su extension doblada, la de los relojes
viejos, la temible
y risible parlante.
Recorría los filos de la puerta,
para empezar a sentir, tapándome los ojos,
aunque lentamente me inmovilizaba,
que la parte restante pesaba más,
con la ligereza del peso de la lluvia
o las persianas del arpa.
En el patio asistían
la luna completa y los otros meteoros convidados.
Propicio era y mágico el itinerario de su costumbre.
Miraba la puerta,
pero el resto del cuerpo permanecía en lo restado,
como alguien que comienza a hablar,
que vuelve a reírse, pero como se pasea entre la puerta
y lo otro restante,
parece que se ha ido, pero entonces vuelve.
Lo restante es Dios tal vez,
menos yo tal vez,
tal vez el raspado solar
y en él a horcajadas el yo tal vez.
A mi lado el otro cuerpo,
al respirar, mantenía la visión
pegada a la roca de la vaciedad esférica.
Se fue reduciendo
a un metal volante con los bordes
asaltados por la brevedad de las llamas,
a la evaporación de una pequeña
taza de café matinal,
a un cabello.




Mayo y 1971


José Lezama Lima
Cuba (1910 – 1976)

De: “Fragmentos a su imán” (póstumo)
En: 24 poetas latinoamericanos
Ed. Aique – 2011


Nació en 1910 en un campamento militar cercano a La Habana.
Se graduó como abogado y publicó su primer librote poesía en 1937. Entre ese año y 1944 fundó tres revistas literarias. Durante la Revolución y al triunfo de ésta, no dejó de leer y escribir; comprendió que su lugar estaba ahí.
Murió en 1976.
Obra poética: Muerte de Narciso (1937); Enemigo rumor (1941); Aventuras sigilosas (1945); Dador (1960); Poesía completa (1975); Obras completas (póstumo – 1977);
Fragmentos a su imán (póstumo – 1978); Poesía completa (póstumo – 1985).

Imagen extraída de cubaliteraria.com

  Violeta Parra

30 de noviembre de 2012


La jardinera


Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra.
En ella espero encontrar
remedio para mi pena.

Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas.
Tendré lista la corona
para cuando en mí te mueras.

Para mi tristeza, violeta azul,
clavelina roja pa’ mi pasión,
y, para saber si me corresponde,
deshojo un blanco manzanillón:
si me quiere –mucho, poquito, nada–,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos.
Cuando ya estén florecidos,
irá lejos tu recuerdo.

De la flor de la amapola
seré su mejor amiga.
La pondré bajo la almohada
para dormirme tranquila.

Cogollo de toronjil,
cuando me aumenten las penas,
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas,
heredarás estas flores:
¡ven a curarte con ellas!



Violeta Parra 
Chile (1917 – 1967)

En: Violeta – El folclore y la pasión.


Intérpretes:  Ligia Piro y Liliana Herrerro


  Liliana Souza

27 de noviembre de 2012






















VI


algún día
                  dejaré de sentir


correré las cortinas
cerraré los cajones
los puños
los dientes
me sentaré a ayunar


preguntarán quién soy
diré que ya no la que era
ni seré otra tampoco


algún día
     dejaré de pensar

     me haré la muerta





IV


haber nacido
es no tener
dónde esconderse


haber nacido
es malversar
que he muerto
mañana




Liliana Souza
Argentina – 1958

De: Cuarto de costura
Ed. Del Dock - 2012

  Luis Eduardo Alonso

25 de noviembre de 2012




Trabajo a tristeza


quien sólo vendió y vendió una nada que arrastraba blandiendo
                                                                               como un demente
y vio sus sueños en grandes letras prenderse y apagarse LEVI’S
                                                                              FORD
quien fue tornero
o pintor o telefonista alucinada por ser hermosa en la habitación
                                                                              44 del loquero
quienes soñaron que no tenían que comer y al despertar nunca
                                                                tenían que comer
quienes sin estar borrachos sólo salían de las fábricas sabiendo
                                                                que no hay más trabajo
quienes saltaron desde un edificio poseídos a altas horas
                                                                 de la desesperación
y frente a la Naturaleza muerta de las máquinas fueron felices
                                                                 con un pico y una piedra
quien en vano puso a su almacén nombres como
                                                                 EL PORVENIR
                                                                                   EL TRIUNFO
quien fue portuario y boxeador y nuevamente portuario
y quien se mató por miedo a todo esto y creyó en Dios
                                                                                   en Perón
mientras la mujer
ay mi madre lavó treinta años el mismo plato tras la melancolía
                                                                    de la jaula de los canarios
son golpes a la cabeza, al estómago
Loche esquiva en un ring donde los héroes sucumben
                                                                                     bruscamente
y aplaudimos
semejanzas
parentescos entre ídolos y el pueblo
esquivar los golpes y quedar intactos
hemos dejado las alas quietas ente un liberalismo que chorrea
                                                                                      nuestra sangre
años quemados en el propio fuego que encendimos y votamos
                                                                           aunque sea yeta nombrarlo
vivimos muy tristes, trabajamos
a tristeza




Luis Eduardo Alonso
Argentino (1951 – 2002)

De: Sudestadas (1999) - En: Los poetas de Mascaró
Ediciones Desde la Gente – 2012


Foto de Daniel Grad extraída de: www.revagliatti.com.ar

  Edgar Bayley

21 de noviembre de 2012




El poeta político


El poeta era también político. Se interesaba por los problemas
pequeños y grandes de las gentes y era capaz de encontrar y
aplicar soluciones. Su generosidad era eficiente. Podía sostener
una empresa. Podía dominar los pequeños detalles. Podía
enunciar, exponer. Su elocuencia había superado la impostura,
y entre las gentes sencillas y buenas el poeta político había
logrado ser uno más. Pero, si el poeta, más allá de la palabra,
atendía  a las cosas del mundo, sintiéndose simplemente vivir
también sentía la urgencia de la palabra misma. También
experimentaba  la necesidad de demorarse, de interrumpir la
fluencia entre el mundo y él. Entonces el poeta empezaba a
hablar para sí mismo en un intento de hablar mejor, más hondo,
a todos los hombres. Y perdía su voz y rompía su instrumento.
Así era, así será siempre.




Edgar Bayley
Argentino (1919 – 1990)

De: Obra poética  -  Ediciones Corregidor (1976)

Miembro fundador de la revista Arturo y de la Asociación Arte Concreto-Invención, fue un poeta tan libre como alegremente inteligente, y entre sus contemporáneos brilla con estilo propio.

Obra: El poeta y su sombra – Rafael Trelles

  Anne Sexton

18 de noviembre de 2012




Cuando un hombre entra en una mujer


Cuando un hombre entra
en una mujer,
como el oleaje que muerde la orilla,
una y otra vez,
y la mujer abre la boca del placer
y sus dientes brillan
como el alfabeto,
Logos aparece ordeñando una estrella,
y el hombre
dentro de la mujer
hace un nudo,
para que nunca más estén separados
y la mujer
sube a una flor
y Logos aparece
y desata los ríos.

Este hombre,
esta mujer
con su doble hambre,
han procurado penetrar
la cortina de Dios,
lo cual brevemente
han logrado
aunque Dios
en su perversidad
deshace el nudo.



Anne Sexton
Estados Unidos (1928 – 1974)

De: Poetas americanas
Ed. Leviatan – 1998

Obra: Hombre y mujer – Picasso (España)


  Federica Rosenfeld

15 de noviembre de 2012




Los ruidos


Los ruidos son triángulos chatos, especulares y
rotos. Insignificados introducidos hasta mi sangre
con tijeras de cirujano.

El ruido es un monstruo de órganos grandes, sueltos.
cuando se acerca me da la fiebre de los maxilares
y empieza a dolerme la nariz.

Los ruidos se pasean por mis encías, me pellizcan
el entrecejo y al irse dejan todos los puentes levantados.

La tonadillera Kitty lapida cada día mis ojos. Por
detrás y desde su garganta se avecina un mazo ululante
que gira por la cara interna de un tubo opaco.

Los ruidos pueden ser distraídos con harina o corcho
molido, pero emergen.




Federica Rosenfeld
De: Poetas americanas - Ed. Leviatán – 1998

Nació en Buenos Aires en 1914. Murió en la misma ciudad en 1998. Fue una de las primeras mujeres que obtuvo el título de arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Residió en la provincia de San Juan, a cuya capital se trasladó para trabajar en la reconstrucción tras el terremoto, desde 1948 hasta 1970. Publicó cuatro libros de poesía: La matinée danzante (Utopía, 1962), Cerco (Botella al Mar, 1978), La taza china (Carrá, 1986) y Poemas sin metáforas (Mugnani, 1993). Sus poemas fueron incluidos en la Antología de poesía argentina de Raúl Gustavo Aguirre (ediciones Fausto, 1973).


Obra: Barrio – Xul Solar (Argentino)





  Oliverio Girondo

12 de noviembre de 2012













9


¿Nos olvidamos, a veces, de nuestra sombra o es que nuestra sombra nos abandona de vez en cuando?
Hemos abierto las ventanas de siempre. Hemos encendido las mismas lámparas. Hemos subido las escaleras de cada noche, y sin embargo han pasado las horas, las semanas enteras, sin que notemos su presencia.
Una tarde, al atravesar una plaza, nos sentamos en algún banco. Sobre las piedritas del camino describimos, con el regatón de nuestro paraguas, la mitad de una circunferencia. ¿Pensamos en alguien que está ausente? ¿Buscamos, en nuestra memoria, un recuerdo perdido? En todo caso, nuestra atención se encuentra en todas partes y en ninguna, hasta que, de repente advertimos un estremecimiento a nuestros pies, y al averiguar de qué proviene, nos encontramos con nuestra sombra.
¿Será posible que hayamos vivido junto a ella sin habernos dado cuenta de su existencia? ¿La habremos extraviado al doblar una esquina, al atravesar una multitud? ¿O fue ella quien nos abandonó, para olfatear todas las otras sombras de la calle?
La ternura que nos infunde su presencia es demasiado grande para que nos preocupe la contestación a esas preguntas.
Quisiéramos acariciarla como a un perro, quisiéramos cargarla para que durmiera en nuestros brazos, y es tal la satisfacción de que nos acompañe al regresar a nuestra casa, que todas las preocupaciones que tomamos con ella nos parecen insuficientes.
Antes de atravesar las bocacalles esperamos que no circule ninguna clase de vehículo. En vez de subir las escaleras, tomamos el ascensor, para impedir que los escalones le fracturen el espinazo. Al circular de un cuarto a otro, evitamos que se lastime en las aristas de los muebles, y cuando llega la hora de acostarnos, la cubrimos como si fuese una mujer, para sentirla bien cerca de nosotros, para que duerma toda la noche a nuestro lado.



Oliverio Girondo
Argentino (1892 – 1967)


De: Espantapájaros
En: Veinte poemas para ser leídos en el tranvía y otras obras.
Ed. CEAL - 1991

  Valeria Pariso

9 de noviembre de 2012












Estoy
sentada en tu silencio
tan cómodamente
como si fuera mío.

La palabra nos mira
con esa cara que siempre
pone el temblor ante el silencio.



. . . . . . . . . . . . . . . .


Antes
cuando te quería
todo se podía
comprar con monedas.


. . . . . . . . . . . . . . . .




No me olvides.

Mi madre llamaba así
a unas florcitas blancas
como ojitos de azucar.
Bueno, eso es aparte.
No me olvides.





Valeria Pariso
De "Cero sobre el nivel del mar" (2012) - Ediciones Aql

Nació en la Provincia de Buenos Aires en 1970. En 1993 egresa con el título de abogada de la Universidad de Buenos Aires. Publicó antología con varios autores, entre ellos "II Colección de Autores contemporáneos - II Certámen de poesías, cuentos y cartas de amor", "Poesía encontrada" (2007), "Vuelo Íntimo" (2008) y "Lunario" (2008). Sus cuentos y poemas son publicados en numerosas revistas literarias (tanto digitales como en papel) y en diversos blogs. En 2012 publica su libro de poesía "Cero sobre el nivel del mar", Ediciones AqL.

  La Franela

8 de noviembre de 2012




Hacer un puente


Si te veo, amor,
del otro lado,
no voy a dudar,
todo lo que veo,
más todo lo que siento.
Si te veo, amor,
del otro lado,
yo voy a cruzar,
todo lo que tengo
es todo lo que intento.
Un carnaval,
un río bravo,
una calle en contramano,
un hospital abandonado,
la oscuridad,
de corazón yo voy andando de tu mano.
Si te veo, amor,
del otro lado,
no voy a dudar,
todo lo que veo,
más todo lo que siento.
Si te veo, amor,
del otro lado,
yo voy a cruzar.
Todo lo que tengo
es todo lo que intento.
Un temporal,
un circo malo,
una playa sin verano
en espiral abandonado,
la claridad,
de corazón yo voy andando de tu mano.
Sin ganar,
vos no mentís,
no está tan mal,
nada mal.
Va a ser tan lindo hacer un puente,
de verdad,
todo para vos.
Va a ser hermoso hacer un puente,
sobre el mar,
solo para vos.


La Franela
Es una banda argentina de rock formada en 2008.

  Clarín. Un invento Argentino

5 de noviembre de 2012

Publicado el 24/11/2012 por  TVPublicaArgentina 



Primer capítulo doble, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."



Segundo capítulo, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."



Tercer capítulo, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."



Cuarto capítulo, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."



Quinto y sexto capítulo, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."



Séptimo y octavo capítulo, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."

  Mario Trejo











El aguantadero de la calle Providencia


Tengo apenas dos patrias:
la infancia y mis amigos.
Y es de noche.

Lo trajeron aquí
abrazándose el vientre
jugando al doble ciego.
Y es de noche.

Cayendo fueron los días
otoño dijo invierno.
Y es de noche.

Luego empezó a sospechar
sombras siluetas
ojos en otros ojos.
Y es de noche.

Abrió los ojos.
Todos le oyeron decir:
silencio no es olvido.
Y es de noche.

Cóndores fatigados
águilas en decadencia
volando entre delitos de perfil indeciso
bajo una nieve que cae eternamente
sobre una hoguera que arde eternamente.
Y es de noche.




Seconal 6.75


Mejor me paro ahora
y cuento mis suicidas
escopetazos en el paladar
saltos desde un décimo piso
comas barbitúricos
ahorcados al amanecer
cráneos que estallan sobre el mar y entre las rocas
caras queridas desehechas por las hélices
venas cortadas
simples balazos en la sien
tiros al aire
navajas locas

Bestiario de suicidas
Asesinos
Yo
el que estuvo entre ustedes
dónde sobrevive ahora?

Quiero encontrarlo.



El Cairo, 1971



Mario Trejo - (1926-2012)
De "Antología poética" - Fondo Nacional de las Artes

Nació en Buenos Aires.



  Pablo Queralt

2 de noviembre de 2012












12


encontrás palabras nuevas para tirarle todas las flechitas
y contarle al demiurgo de temperley y al jorobadito de la
estación que nunca estuviste ahí que por eso no olvidás
la luminosidad sin cosas del nacimiento de esos ojos

que recogen fotos en la memoria que llegan a tocar
como cuando jugabas al gallito ahí en la belleza del dolor
que se zambulle en corrientes de luz entregada palpable
nuestra, hermosa aria y alguien dice que la parte del barítono la
                                                                                       /haga

la soprano que canten todos los músicos no quiero oír las notas
solo su risa al correr sonando para siempre
en su vaso iluminado con precisión de atleta
para que el biógrafo pase por las calles
para verificar el daño del naufragio
de los cuerpos amados carcomidos por la sal

el vigilante de la noche hace su ronda
como un hombre que carece de destino
que no sabe del drama
y sueña el camino que lo leve al cielo de una vida verdadera






17


desde el fondo se escucha la música del ensayo
adictos al sexo mamá ursula papá elvis en el shock
de los planetas se salvan levitan en el desmayo del placer
nos querían tirar del avión nos querían tirar

del lenguaje como palabritas dando vueltas
a la cabeza de la calavera con sus pájaros
que matan para matar el dolor y ponen
palabras en la cabeza huéspedes de su negrura

la ilusión del yo se va diluyendo
y volvemos a este país de la
locura al teatro abierto por túneles
venas azules después hicimos un agujero

en el portón hay cosas que nunca
voy a olvidar salimos con luz en
los ojos resbalando por las veredas
escarcha y sangre pintando un cuarto

para el bebé yo sabía que esto sucedería
arnaldo estos muertos no mueren
igual vos hacé lo que tenés que hacer
después me robó la peluca y me dijo
                                                que seas feliz.




Pablo Queralt
De "Perfume animal"  -   )el asunto(    - Milena Caserola, 2011.

Nació en Buenos Aires, es poeta y médico.

  Angela Hernández

30 de octubre de 2012














Sólo hombres


Cada hombre es su porción de cielo e infierno. De tiempo suspendido
e iluminado barro. De situaciones donde el predominio de la muerte
aniquila la historia. Cada hombre es el eco oscuro de lo que el sueño
ha destruido. Instantes varios donde fue sepultando esperanzas.
Donde fue encadenando cobardía y venganza. Oscuras pasiones que
hacen insondable la vida. Cada hombre es la suma de sus ausentes.
De su desnudez imperturbable de llanto y silencio. De su no sostener
la rosa del pensamiento. Cada hombre es la oveja negra de sí mismo.
Accesorio moribundo donde queda corroída la morada de los dioses.
Cada hombre es flagelo sangre árbol caído enamorada sombra de lo
adverso. Cada hombre es el peligroso amante de la muerte.




Reflejo


Si por primera vez retuviera la claridad
Confortadora de mi conciencia

Si mis rodillas bucearan la intimidad del árbol

Y al correr se desprendieran
Piedras con criaturas vivientes

Si pudiera decir yo
Sorprendiendo ese universo
Que hasta el fin ignoramos…



Angela Hernández
Poeta, narradora y ensayista. Nació en Jarabacoa, República Dominicana, en 1954. Ha obtenido los Premios Nacional de Poesía

  Atahualpa Yupanqui

27 de octubre de 2012



El poeta


Tú crees que eres distinto,
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte,
más allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna,
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros,
 los hombres en el trigal,
 y cántale a los que luchan,
por un pedazo de pan.

Poeta de ciertas rimas:
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas,
del hachero y sus miserias.

Poeta de ciertas rimas:
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas,
del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo;
no lo mires desde afuera,
que lo primero es el hombre,
y lo segundo, poeta.

De tanto mirar la luna,
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros,
 los hombres en el trigal,
 y cántale a los que luchan,
 por un pedazo de pan.



Atahualpa Yupanqui
Argentino (1908 – 1992)

Héctor Roberto Chavero fue su nombre, pero el mundo lo conoce como Atahualpa Yupanqui. Cantautor argentino. Durante años actuó sin descanso en numerosas ciudades de su patria, hasta que en la década de 1940 conoció el éxito como poeta renovador de la música folclórica argentina, y en 1948 se exilió a París desde donde inició una brillante carrera internacional.

  Arbolito

24 de octubre de 2012



Huayno del desocupado


Chupa tu matecito, el hambre se va.
Solo por un ratito, el hambre se va.
Las manos rechazadas, la cabeza cansada
y Dios que no se ha vuelto a mirar atrás.
Con los zapatos rotos a caminar
el hambre en cada esquina y a caminar.
No hay pan para mis dientes en la ciudad caliente
solo esta angustia para masticar.

Padre, desde lo cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por al ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate si estas,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no se de que sirve haber nacido,
me miro las manos rechazadas
y que no hay trabajo, no hay...
¿Qué le diré a mis hijos al regresar?
¿Qué le diré a mi madre que no da más?
El frío del invierno y el frío del gobierno
y la esperanza seca de esperar.
Chupa tu matecito, el hambre se va.
Solo por un ratito, el hambre se va.
Y así andamos millones, cansados, no cagones
y la paciencia se va a terminar.

Chupa tu matecito, el hambre se va.
Solo por un ratito, el hambre se va.
Y así andamos millones, cansados, no cagones
y la paciencia se va a terminar.

(Recitado)

Bajate un poco, contemplá
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estomago vacío
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, ¡y perseguido!
te digo que no entiendo, Padre, bajate,
tocame el alma, mirame
el corazón,
si yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
bajate si estas, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y voy a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
porque no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
¡bajate! ¡qué hicieron
de tu criatura Padre!



Arbolito
Sobre el Poema de Juan Gelman “Oración de un desocupado”
Del disco:  “Folclore”

Agustín Ronconi: voz, flauta traversa, quena, charango, violín, guitarra
Andrés Fariña: bajo y coros
Diego Fariza: batería y bombo legüero
Ezequiel Jusid: voz, guitarra acústica, guitarra eléctrica
Pedro Borgobello: clarinete, quena, coros

Arbolito es una banda dedicada a la fusión del rock con ritmos folklóricos argentinos, como la zamba y la chacarera y compuesta por egresados de la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Su nombre es elegido en honor al indio ranquel que -según cuenta el historiador Osvaldo Bayer en su libro "Rebeldía y esperanza" degolla al Coronel Rauch en venganza por el genocidio cometido contra los indios de su tribu.
A fines del año 1998, editan su primer demo en casette, titulado “Folklore”
Su primer disco, "La Mala Reputación", de edición independiente, sale en junio de 2000. En 2002 lanzan su segunda placa, "La Arveja Esperanza”. Su tercer disco es "Mientras La Chata Nos Lleve". Fue grabado en vivo, y es un compilado de las mejores canciones de Arbolito. El título es un homenaje al vehículo que compraron en 1999 para realizar la primera gira de la banda. En 2007 sale "Cuando Salga El Sol", primer disco editado por un sello discográfico multinacional (Sony/BMG). En 2009 sale “Despertándonos” .
Desde mayo de este año suena su último trabajo “Acá estamos” el cual están presentado por todo el país.

  Javier Heraud

21 de octubre de 2012














Nadie te molesta, hermano 

 
    Nadie te molesta,
    hermano.
    Hoy duermes en tu cuna
    Y en tu leche,
    hoy duermes en tu sueño
    y en tu noche.
    ¿Qué espantos, qué
    miedos te cogerán
    en madrugada y
    te sacudirán en
    viernes o en sábados
    o en sábados convulsos?
    No. Aquí estoy yo,
    hermano,
    velando tu tranquilidad
    y tus noches,
    mirando tus manos
    enlazadas con
    la luna,
    mirando tu rostro
    hundido en tus
    sus otoñales.
    Invierno. Y aquí
    está  tu hermano,
    tu colcha, tu
    sábana, y
    tu almohada,
    y tu hermano
    para evitar que
    ángeles perversos
    paseen por tus
    ojos
    para coger tus
    sueños y arrullarlos
    fieramente.
    Hoy, durmiendo,
    cuidando tu muerte
    por momentos,
    evitaré que nuevos
    soles nazcan en tu
    frente, evitaré
    las tinieblas y las
    ruinas,
    las miserias y,
    los males,
    (que hoy se vislumbran
    en mis ojos)
    para hacer de ti,
    hermano,
    un nuevo hombre
    nacido aquí en
    la aurora.
     

Junio. 1960. 



Javier Heraud
Perú (1942 – 1963)






En 1958, ingresa en el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica del Perú.En 1960, es nombrado profesor de inglés en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”. Además obtiene, con César Calvo, el Primer Premio en el Concurso “El Poeta Joven el Perú”. En 1961, es nombrado profesor de Literatura en la Gran Unidad Escolar “Melitón Carbajal”. El 20 de JuIio viaja a Moscú, invitado al Fórum mundial de la Juventud.

En 1962, viaja becado a Cuba para seguir estudios de cinematografía.

En 1963, retorna al Perú como militante del Ejército de Liberación Nacional del Perú (en donde utilizó su seudónimo “Rodrigo Machado”) y muere baleado en medio del río de Madre de Dios. (Puerto Maldonado).

Obras: “EL Río” (1960); “EL VIAJE” (1961); “ESTACIÓN REUNIDA”; ‘Poemas de la Tierra”; “Viajes imaginarios”; “Poesías completas y homenaje” (1973).

  Aldo Oliva

18 de octubre de 2012















Fábula barrial: Primavera


Un hombre joven (EL PIANTAO
lo llamaban en el barrio),
matarife en un pulcro frigorífico del sur,
cayó en el hábito de soñar, en
los atardeceres de los perturbados equinoccios,
que tenía relaciones carnales con equívocas
flores que hubieran desertado de
consabidos bellos jardines (a quienes él consideraba impúdicos
antros de clausura).

Los pétalos acariciantes lo amaron,
entonces; era un roce fluido como la brisa
que aleatoriamente se desliza en esta zona.
La violencia de la penetración sexual
fue abolida; sólo la perduración de
una tibieza epidérmica lo elevaba
de su fervor encelado, de su
cruenta tarea, de su abusivo fumar.

Las constelaciones fueron ignoradas.
La Cruz del Sur fue mera resonancia
de palabras; el viraje ritual, en el
sortilegio que octubre emana
de esplendor floral y su lenta extinción
lo instalaron en el círculo de la magia
obsesiva de lo Único.

Cuando fue acusado por el Sindicato
de los Republicanos Anestesiados
y por la Asociación
Progresista de Argentina Machista
(APAM), fue condenado a ser
recluido entre las rejas de un poema:
ominoso ostracismo del que no se vuelve.

Pero, en prisión, forjó el sentido
de su muerte; la procreación
de la danza de las imágenes en
la emersión fulgente de la niñez,
en la explosión florida, y de sus contemporáneos,
los agitados, pálidos seres;
en la altiva petalización de los actos;
en la insurgencia del óvulo del limo,
levemente violenta, de la historia,
donde somos todos en lo Único.




Aldo Oliva
Argentino (1927 – 2000)

De: “Ese general Belgrano y otros poemas” (2000)
En: Otro río que pasa. Ed. Bajo la Luna – 2010

Nació en Rosario, el 27 de enero de 1927.
En 1986, y a los 59 años, publicó su primer libro, “César en Dyrrachium”.
“De fascinatione”, su segundo libro, aparece 11 años más tarde, en 1997.
En 1999 da a conocer “Ese general Belgrano y otros poemas”.
Muere el 22 de octubre del 2000, en Rosario, a los 73 años. Es reconocido entre las grandes figuras de la poesía de la generación del 50

Obra: s/t de Leonid Afremov (Bélgica)
Extraída de: angel-amoreternal.blogspot.com.ar

  Los Redonditos de Ricota

15 de octubre de 2012



Rock para los dientes


Este mundo, esta empresa, este mundo de hoy
que te esnifa la cabeza una y otra vez
en una línea y otra línea
y otra línea más.
Voy cumpliendo como puedo...
¡Yo trabajo acá!
Y te esnifo la cabeza cada día más
y me esnifan la cabeza
y nada ni nadie lo puede parar.
Vos creés ser el más fiero,
el más prontuariado aquí,
el animador del juego
(el condimentador)
Estás buscando un pequeño
infierno para vos,
donde soportar el fuego
de mi ataque de hoy.
Sos un tipo pan comido,
no es tu culpa, no,
zambullido en el caldero
(es la fatalidad)
Es endemoniadamente caro lo que sos
¡este clip me pone tieso!
¡yo me bajo acá!
Y te esnifo la cabeza
y nada ni nadie nos puede parar.




Los Redonditos de Ricota
Del disco En directo - 1992


Obra: s/t  - Tetsuda Ishida (Japón)

  Julio Adames

12 de octubre de 2012






















Espanto fiel

I

Apocalipsis 17:8
Buscarás en la efímera tentación de las horas
En la soledad de la herida
En la expiación de a oscura bebida de los muertos
Aquí allá dando traspiés en el centro del delirio que nos mata
Dando voces en la casa vacía la tarde entre rejas
La mirada en el seno de la oscura lila ahí entre el alba y el alba
La noche gozando el cuerpo de la muerte y la caída de vértigo
En micras de años
Altas puertas detrás de mí en el paisaje apócrifo de la página en
blanco
Sin saber en qué lugar dónde esto en qué mirada de estupor
Tú misma limándonos con tu violín hablarás del error
Así será el espanto de la espera
Horrendas manos cabalgando entre los remolinos de la maldición
Y el insoportable insomnio del hedor a escritura
La belleza atascada en los labios del salvaje de hirsuta cabellera
Chocando contra la húmeda lividez del paisaje
Un león morado olfateándose las venas sin poder acceder a la vía
(La vida agitada en el recuerdo y el pensamiento pensado por la
estupefacción)
Mi altísima lengua lamiendo el insomnio de todos los poetas del
planeta
Tú debajo de cada velo diciendo lo peor ya pasó persignándose detrás
del cáliz
Ya pasó y me sangran las ideas
Mordiéndose los labios con insolente burla
La noche ha vuelto a derramarse sobre el capote de Dios en su Forma
Limbo
Tal como ha sido concebido por su Omnisciencia
El miedo escinde tu lengua Oh poeta
El grito desgarrado en tu garganta ha vuelto a suspender la
expectación
La rigurosa ley de lo efímero te arrastra por los desfiladeros del
Averno
Misma luz de los mártires tocamos su dolor
Misma turbación de lunas en el fango de los ocultamientos
Satán desnudo olfatea la escritura del presagio y el pasmo de los
tiempos
El adjetivo muerto entinta su piel de gusano crepuscular
En la ceniza de la Epoca
Así termina lamiéndose el sollozo
Así fluyen las bóvedas del corazón y un brote de olvidos
¡Perros y llantos!
El hipertexto escalda sus venas en la escritura y pone en juego
La apariencia del límite
El tulipán del patio gana en la ostentación de su silencio
Los dedos húmedos del brote entran a la luna ensangrentada del
llamamiento
Todo se lee en el envés del Todo
Lejos de allí el significado de la Epoca señala el punto de la ley
Donde se inclina la balanza
A favor del crimen
El narcotirador espía la gravedad de la orden detrás del muro
El vino de la oscuridad flamea en las copas de los bailes
Es la hora de bailar entre sombras
Es la hora de entrar con el cuerpo aceitoso por el túnel de la razón y
provocar
Los encuentros clandestinos entre el yo y la duda insomne del poeta
Allí en el pórtico detrás de los siete corazones del habla



II

(Post Versión Marginal 1)


He aquí el viento de la noche
He aquí la huella del que va recordando en futuro
Como aullidos de lobos los signos del presente manchan el porvenir
Corren sin dirección en su pequeña jaula de locura
Hasta que viene un sol negro y los mata
Su grito se repite cada noche en las aguas negras del delirio
La sangre entonces amaina la violencia de los velos y unta su muerte
blanca
Sobre los bordes de las colmenas del Ojo
A lo lejos el crepúsculo ahuyenta sus enjambres en la página en
blanco
Toda flor entra a soñar en la historia del fuego
Todo recuerdo huele una y otra vez ceniza del alma
¡Qué perfume tan alocado!
¿Cuántos vientos sellan esta liturgia?
¿Cuántos ciclos de luz tiene este lenguaje?
Ven acércate a mi lado
Escoge el punto de aflicción que te señala humedecida
En las profundidades del espejo
Grita la fiebre de Dios con lengua oculta en la noche de los
atormentados
Allí donde seres extraños roen las cosas que no vemos
Ven sacude el polvo de mis costados
Luego húndete en la pulpa viva del ave de la eternidad de los fuegos
Despierta y echa agua en mi talón
Y no digas nada
LA ACCION ES LA TEMPLANZA DEL OCIO



III


Es cierto
Dios está solo
Del ojo a la luz su mirada persiste en un significado sin cuerpo
Lengua de hidra en el hoyo del ser
La palabra por alimento
La jarra púrpura del vino tras el racimo perla de los sollozos
Un hondo comienzo de piel sumando argollas en el espacio
Un sorber de nada en ambas lenguas
Sus manos abarcan rivalidades
Sus pies soportan un sol de pétalos negros en los latidos del umbral
Esa lengua es oído y es pájaro
DIOS ESCRIBE DIOS ESTA SOLO




Julio Adames
(1963). Constanza, República Dominicana.
Publicaciones: Huéspedes de la noche (1991), El treno fatigado (1994), Espejo de la oruga (1996), Bajo un velo de llamas (1999), Parábolas para muñecas (2000)


Obra: Espanto  - Jean Dubuffet

  Bertolt Brecht

11 de octubre de 2012















Loa de la dialéctica


Con paso firme se pasea hoy la injusticia
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: "Todo seguirá igual".
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: "Ahora es cuando empiezo".
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
"Jamás se logrará lo que queremos".
Quien aún esté vivo no diga "jamás".
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan,
hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir "jamás"?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquel que está abatido!
¡Aquel que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.




Bertolt Brecht
Alemania (1898 – 1956)

En: Poemas y canciones
Ed. Alianza – 2010
Trad. Vicente Romano



Obra: Drinnen und draussen – George Grosz (Alemania)

  Jorge Calvetti

8 de octubre de 2012














Maimará


Este es mi pueblo.
Su nombre quiere decir: “Estrella que cae”.
Hasta aquí llegan pocas noticias del mundo.
Recibo cartas de mis amigos; me dicen que todo marcha bien, que en
algunos países se vive una vida verdadera
Y que en otros, la esperanza crece.
Yo no sé nada. Me alegro por momentos
Y me encierro otra vez en mi pueblo.

Todo se habla de soledad.
El viento sacude las noches como árboles.
Los mismos pájaros despiertan las mismas mañanas.
El tiempo golpea las casas
Y las casas golpean contra el tiempo.

Aquí he vivido mi infancia.
Era feliz. Ignoraba hermosamente la vida.
La infancia...
Los recuerdos más viejos vagan por la memoria, como doña Melchora por el
pueblo.
Tiene ciento cuatro años. Habla sola, como los recuerdos.
Cuando me ve, me dice: buenas tardes maestro...
Aquí estoy,
Buscado y dejado y encontrado por el amor.
Pero no crea que puede hablar de soledad.
Todos tenemos mucho que hacer en el mundo y no hay tiempo para estar
solos.
Es que el futuro está subiendo desde el fondo de la tierra,
Lo veo crecer en mi hijo. Mira con los ojos de mi hijo.

Sí, ya lo sé. Son hermosos, los carnavales y los pájaros y la fastuosa
inocencia de los pájaros...
Pero sé también que el canto y la alegría y el coraje de muchos amigos
del pueblo están durmiendo en una botella de vino
¡y nosotros tenemos mucho que hacer!

Yo por lo menos,
Trataré de luchar con mis palabras.
Tengo que decir a mis amigos que no estamos solos y que debemos trabajar
para que el mundo sea mejor.

Este pueblo es muy chico.
Un carnavalito puede envolverlo.
El golpe de un caballo es demasiado para él.
¡Qué hermoso sería levantar su estrella y llamarnos, con verdad,
hermanos en un mundo sin justicia!

Mi pueblito es muy chico.
Así deben ser todos los pueblos chicos del mundo.
Por la calle de mi casa veo pasar la vida;
La desgracia, el amor, la humildad, los borrachos...
Pero creo que nadie piensa en nadie.
Nadie sale de sí mismo.
Todos casi todos, están ahogados en ellos mismos y es necesario cambiar.

Aquí sigue todo igual...

Si subiera a las cumbres, estoy seguro, vería pasar los años como esos
perros que acezando y husmeando el miedo pasan interminablemente
ocupados en sus sensaciones y eso no puede ser, ¡no puede ser!




Jorge Calvetti
Argentino (1916 – 2002)

En: Los poetas del 40 – Selección
Ed. CEAL – 1968


Nació en Maimará, provincia de Jujuy. Vivió la literatura argentina de casi todo el siglo. Entre sus amigos se contaron Roberto Arlt, Alfonsina Storni y Carlos Mastronardi (de quien fue su albacea), Jorge Luis Borges y Xul Solar, entre muchísimos otros.
En 1955 fundó el grupo Tarja, de Jujuy, y la revista del mismo nombre cuya dirección compartió con los escritores Mario Busignani, Andrés Fidalgo, Néstor Groppa y el artista Medardo Pantoja. Formó parte de numerosas instituciones culturales de nuestro país. Fue miembro de la Academia Argentina de Letras durante nueve años, e integrante de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.). Durante 30 años se desempeñó en el diario La Prensa, y fue colaborador de innumerables revistas.
Libros publicados de poesía, entre otros: Fundación en el cielo, 1944; Libro de homenaje, 1957; Imágenes y conversaciones, 1966; La Juana Figueroa, 1968; Solo de muerte, 1976; Memoria terrestre, (antología), 1983; Poemas conjeturales, 1992;  Obra Poética Antología, Colección Poetas Argentinos Contemporáneos, FNA, 1997.

  Raúl Carnota

5 de octubre de 2012

















Salamanqueando pa mí


Cuando me pille la muerte
la via´esperar
cajoneando fuerte el bombo
y l´hago bailar...
Salamanca... llévatela.

Me topé con una bruja
y al despertar
m´encontado con mi suegra
y se va quedar...
Salamanca... llévatela.

El diablo me anda buscando
no me encontró,
parece que yo le debo
un alma o dos...
Salamanca... llévatelo.

Mi chacarerita doble
es la sin sol.
"Machadito" y por las noches
sale mejor...
Salamanquero soy señor.

Mi mujer se me había ido
y un despertar,
yo me la encontré gritando
¡A trabajar!
Salamanca... llévatela.

Si es agarrado el pulpero,
créamelo,
después de los veinte vinos
no más me fío...
Salamanca... llévatelo.

Me han robado un gallo flaco
y sin espolón
ni pa´riña ni puchero,
pobre ladrón...
Salamanca... llévatelo.

Mi chacarerita doble
es la sin sol.
"Machadito" y por las noches
sale mejor...
Salamanquero soy señor.




Raúl Carnota 
Argentino – 1947

Nació en el barrio de Almagro de la ciudad de Buenos Aires.
En el año 1968 fue integrante de “Los Huanca Hua” y entre 1969 y 1972 del “Cuarteto Sur”. Entre los años 1974 y 1979 fue músico acompañante de Adolfo Abalos, Susana Rinaldi, Trío de Cuatro, Enrique Llopis, Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez y Silvia Iriondo.
Paralelamente realizó una carrera solista desde el año 1990.
Es un reconocido autor y compositor que ingresa a Sadaic en 1977, y sus temas son grabados por Mercedes Sosa, Ángela Irene, Cantoral, Carlos Torres Vila, Chango Nieto, Los Indios Tacunau, Ariel Ramírez, Jaime Torres, Suna Rocha, Liliana Herrero, Santaires, Caracol Paviotti, Laura Albarracín, Silvia Iriondo, Alfredo Abalos y Los Chalchaleros, entre otros.

Intérpretación: Raúl Carnota

* Nota: En el norte argentino la Leyenda de la Salamanca tiene muchos adeptos, los que están convencidos de su existencia. Los cantores populares han recogido este pensamiento folclórico volcándolo en canciones que hablan de su existencia y logros obtenidos por aquellos que la han visitado.

Básicamente se trata del baile de los diablos, donde asisten los condenados, los perdidos, los poseídos, es decir todos aquellos socialmente repudiados. También entran a La Salamanca aquellos que quieren obtener ciertas destrezas para el canto, la oratoria, la jineteada, etc. que el Diablo les otorga a cambio de su alma, la que debe ser entregada en un tiempo estipulado en el contrato firmado con sangre. En la región montañosa el pueblo la ubica en las cuevas y socavones de las laderas. Dicen escuchar música, risas estridentes y un irresistible deseo de ingresar en ella. En cambio en la llanura boscosa el paisano dice que ésta se halla en lo profundo de los montes. Junto a los diablos , las diablas y los marginales que arman tremendo alboroto cantando y bailando, están las brujas y brujos que van a actualizar sus conocimientos.

* http://www.cuco.com.ar/salamanca.htm


Obra: La fogata de San Juan - Florencio Molina Campos



  Juan José Ceselli

2 de octubre de 2012






















Maleficio


Ella
Cruzaba las piernas y aludía a todas las tentaciones
Cruzaba las piernas y prometía las más intensas
   alucinaciones
Cruzaba las piernas y liberaba los esclavos
Cruzaba las piernas y desataba dulzuras infernales
Cruzaba las piernas y estallaba el asombro
Cruzaba las piernas y me sentía borracho
Cruzaba las piernas y me arrodillaba ante el
   Misterio
Cruzaba las piernas y conocía la Revelación





Violín María


De noche
mientras dentro de sus chinelas las aves construyen
         los nidos de la intimidad
Le diré a mi esclavo que le relate mis hazañas
Y cuando por los rincones se amontonen las breves
         alegrías de los arrebatos
Y caiga sobre nosotros el incesante molino de la borrasca
Se reclinará sobre mi hombro con el cálido peso
         de sus alas en llamas
Las curvas de sus tobillos revelarán la nueva
         geometría de la belleza
Y clavando en mis carnes uno a uno los sombríos
         misterios de la cabala
Acariciando mis gemidos con el filo ensortijado
         de la voluptuosidad
Hará sentirme tan pequeño
que sólo podré amarla a pedacitos




Juan José Ceselli
Argentino (1909 – 1982)

De: Siete surrealistas argentinos
Ed. Leviatán – Colección Poesía Mayor – s/f edición.

Obra: Jean Cocteau (Francia) – S/d de título. Extraída de: canelafina-lula.blogspot.com

  Rosa María Pargas

29 de septiembre de 2012






















Y una anda discutiendo con el sol
que la entretiene
y pidiendo que la olvide en estos días.
Y el jefe, la oficina
que no puedo…
Y este trago de mañana
que me trepa,
que me ahuyenta, que me pierde
que me lleva…
Y esa gente paso-serio
que me duele…
Y querer ser de tierra,
ser igual,
ser de todos los días,
por momentos,
ser de horarios,
por a veces.
Y este día, en esta calle,
que me aleja como a todos,
…siempre igual…




Rosa María Pargas
Argentina (1949 – 1977)

De: hubiera querido
Ed. Libros de la talita dorada – 2011

Nació en Gualeguaychú, Entre Ríos. A los 20 años viaja a La Plata y luego a Bs. As. a estudiar Sociología. Participa de diversas agrupaciones políticas. En 1972 es detenida y trasladada al penal de Rawson. Allí conoce a su compañero Alberto Miguel Camps, uno de los tres sobrevivientes de la Masacre de Trelew. Trasladada a Devoto es liberada tras la amnistía del gobierno de Cámpora. En 1974 se exilian y luego regresan al país clandestinamente y continúan su militancia en Montoneros. El 16 de agosto de 1977 Alberto es asesinado en un operativo parapolicial y Rosa María secuestrada, Al día de hoy permanece desaparecida, siendo vista por última vez, en el CCD “El Vesubio”.

  Oscar Hahn

26 de septiembre de 2012














La memoria de los espejos


En este espejo que cuelga
en el baño de mi dormitorio
ella se peinó una noche
y después se fue para siempre

Ahora me pregunto si su imagen
no habrá quedado presa en el espejo
como la joven que se peina
en el cuadro de Renoir

Día a día la busco
por los rincones del azogue
pero lo único que encuentro
es el reflejo de la cama vacía

De esa noche sólo me quedan
dos cabellos suyos
enredados en mi cepillo
y la triste certeza
de que los espejos no tienen memoria




Oscar Hahn
Chile – 1938

De: La primera oscuridad
Ed. Fondo de cultura Económica – 2011


Obra: La mujer del espejo – Diego Velázquez (España)