Estación Quilmes

  Silvio Rodríguez Domínguez

12 de abril de 2011


    

Ala de colibrí


Hoy me propongo fundar un partido de sueños,
talleres donde reparar alas de colibríes.
Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor,
tullidos, enanos, vampiros y días sin sol.

Hoy voy a patrocinar el candor desahuciado,
esa crítica masa de Dios que no es pos ni moderna.
Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar,
desaparecidos, deudores del banco mundial.

Por una calle descascarada
por una mano bien apretada.

Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas,
de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas,
de sombras en pena del reino de lo natural
que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar.

Por el levante, por el poniente,
por el deseo, por la simiente.

Por tanta noche, por el sol diario.
En compañía y en solitario.

Ala de colibrí,
liviana y pura.
Ala de colibrí
para la cura.




Silvio Rodríguez
Cuba – 1946

Del álbum: “Domínguez” – 1996

Obra: Colibri de Isabel Labeau

  Oscar Hahn

10 de abril de 2011




Canis familiaris


Llegará. Siempre llega. Siempre llega puntual
el sin cesar ladrido del perro funerario.

Entra por la ventana y repleta tu cuerpo
con puntiagudos ruidos.

Es una larga máquina de escribir, con cabezas
de perro como teclas. No te deja dormir

el tecleo canino de ese perro canalla.
El sin cesar ladrido del perro funerario

llegará. Siempre llega. Siempre llega puntual.



Oscar Hahn
Chile – 1938

  Idea Vilariño

8 de abril de 2011



Siempre


Siempre habrá alguna bota sobre el sueño
efímero del hombre
una bota de fuerza y sinrazón
pronta a golpear
dispuesta a ensangrentarse.
Cada vez que los hombres se incorporan
cada vez que reclaman lo que es suyo
o que buscan ser hombres solamente
cada vez que la hora de la verdad la hora
de la justicia suenan
la bota pega rompe ensucia aplasta
deshace la esperanza la ilusión
de simple dicha humana para todos
porque tiene otros fines como Dios
como dicen los curas que su dios
tiene otros altos fines misteriosos
otros planes en que entran Hiroshima
España Argelia Hungría y todo el resto
en que entran la injusticia la opresión
el abandono el hambre el frío el miedo
la explotación la muerte
todo el horror todo el dolor del hombre.
Va cambiando de pies según el oro
según la fuerza y el poder se mudan
pero siempre habrá alguna
a veces más de una
pisoteando los sueños de los hombres.


Idea Vilariño
Uruguay (1920 – 2009)

De: “En lo más implacable de la noche”
Ed. Colihue - 2009

  Caetano Veloso

6 de abril de 2011


   

O Leãozinho


Gosto muito de te ver Leãozinho
caminhando sob o sol
gosto muito de você Leãozinho

Para desentristecer Leãozinho
o meu coração tão só
basta eu encontrar você no caminho

Um filhote de leão, raio da manhã
arrastando o meu olhar como um ímã
o meu coração é o sol pai de toda a cor
quando ele lhe doura a pele ao léu

Gosto de te ver ao sol, Leãozinho
e de te ver entrar no mar
tua bele, tua luz, tua juba

Gosto de ficar ao sol, Leãozinho
de molhar minha juba
de estar perto de você
e entrar Numa.




Me gusta verte, leoncito
caminando bajo el sol
Me gustas mucho, leoncito

Para desentristecer, leoncito
a mi corazón
basta encontrarte en el camino

Un cachorro de león, rayo de la mañana
arrastrando mi mirar como un imán
mi corazón es el sol, padre de todo color
cuando le dora la piel al león

Me gusta verte en el sol, leoncito
de verte entrar en el mar
tu piel, tu luz, tu juba

Me gusta quedarme en el sol, leoncito
mojar mi juba
estar cerca de ti y entrar en una.



Caetano Veloso
Brasil – 1942

  Marcos Silber

4 de abril de 2011



Las Meninas

Meninas I

Abril de 1656


De la casa de don Diego
parten las Meninas,
de contar sobre aguas salvajes, fuegos benditos
y cosas del vivir.
Y todo es cierto jura el caracol ciego, el oscuro;
a la casa de don Pablo llegarán.
Traviesas las chiquitas, juegan,
una ronda, otra y otra;
cruzan hogueras de brujas
y fuentes de doncellas,
piedras de doler, campos de sedas preciosas
y levitan cuando el mago de la historia
manda levitar.
Y todo es cierto jura el caracol ciego, el oscuro.
Sólo para amasar se detienen las chiquitas,
tejer en las tardes cuando lluvia,
y parir, lavar las enaguas y volver a parir.
De la casa de Velásquez parten las Meninas.
Una ronda, otra y otra;
a la casa de Picasso llegarán.



Meninas II

Abril de 1937


No debió dejarlas salir don Pablo;
por más que lloraran, no debió.
Qué es eso de andar a esas horas por ahí.
Nada de rondas y nada
con ese cielo de dar miedo y bajar sombrío.
No debió dejarlas don Pablo.
A quién se le ocurre consentirlas,
y que fueran por hamacas
a la plaza central de la Guernica.
Ahora vaya a dar razones.
Extrañas las Meninas, así, desconocidas.
Un solo ojo una; dos bocas la otra;
un brazo (¿de quién?) nacido de la nada,
y una mano (¿de quién?) tapiando la luz.
Vaya a dar razones ahora, a las mamás.
A los papás no.
Los papás no llegaron a la tela;
de a uno entraron a las urnas del Ebro.
No debió darles las llaves de la paleta
don Pablo.
No debió dejarlas salir.



Meninas III

Abril 2010


Iluminada la ventanita en la casa del Velásquez.
Y que nadie dude,
no dejó de pintar el aire don Diego
adentro de un desvelo de cuatro siglos.
Irrumpen las Meninas,
de regreso las revoltosas. Cueros y metales,
rockeras las chiquitas.
Golpe al ojo, vértigo en el corazón,
sismo en la copa que se vuelca,
sacudón en la paleta, se aturden los colores.
Pero no hay espanto que lo pueda al maestro,
la grande luz, todo el nacer, en gigante ola
lo resucita, estalla en su cabeza.
Y con sí mismo se reúne el Velásquez
que manda: “calma niñas”; y manda
“vuelta a casa todos, a la escena
con Ruy Ascona y Marcela de Ulloa
que va a sentenciar: “con estas loquitas
se degollará el silencio”.
Nicolasito enano que se presente
para mortificar al mastín que lo extraña;
Mary Barbola, la cabezona, ya, aquí,
para chillar: “vivan las Meninas
aunque ya no se parezcan”.
La Infanta Margarita y José Nieto que vuelvan
pero no los reyes. Ni siquiera al espejo.
Los reyes no.
Y manda el maestro: cada cual a su puesto
a contar la aventura, la travesía
los sueños empantanados
y los del asalto a los cielos.
Y manda don Diego: a respirar hondo,
a tomar el aire fresco, ahora,
y a pintar. Pintemos.
El verderío de un otoño festivo
desciende sobre la tela.
Rezagado como buen caracol,
el oscuro caracol, el ciego,
viene cantando.



Marcos Silber
Argentino – 1934

Poesía a la Vista
Dic. 2010
Ed. El Mono Armado.

  Dana Gelinas

2 de abril de 2011



La Doncella de Hierro


Desde niña,
antes de ser elegida Primera Ministra de Inglaterra,
Margaret se peinó a la usanza de un Supremo Juez
(usó infinita laca sobre su cabello
hasta que terminó con la bienaventuranza
de nuestra gran capa de ozono).

Esta Doncella de Hierro,
ella misma un sillón de tortura con puñales en asiento y espalda,
se transformó en la Dama de Hierro Más Gélida del Planeta.

Con ella se abatieron los sindicatos de hombres duros
del acero y de las minas
del duro Gales, de la digna Escocia
y del resto de Inglaterra.
Con ella tories y comunes pálidos
enmudecieron en su fe.

Bajo su ira, el hielo fue transfigurado en nitrógeno líquido
sobre las Islas Malvinas,
cuando Margaret disparó contra un buque-lancha
con un cargamento de niños
reclutados de las escuelas
de la noche a la mañana.

Con ella, un extremo del planeta se congeló aún más
cuando otros grupos de estudiantes,
en suelas de goma,
fueron a defender el honor de la República Argentina.
Una Alaska del Sur para la Dama.

Una estatua de hielo se apoderó de mi alma
cuando leí que Margaret desembarcó mercenarios kurdos
inyectados de droga
para degollar
batallones de niños
con las suelas de goma de sus tenis
fusionadas al hielo de la Antártida.



Dana Gelinas



De “Los trajes nuevos del emperador” (en proceso de edición - 2011)
(Coahuila, México, 1962).
Premio Nacional de Poesía Tijuana, 2004), Altos Hornos (Editorial Praxis, 2006) y Boxers (Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, Joaquín Mortiz, 2006).

Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas

  Federico Mehrbald

1 de abril de 2011




Océanos

I

La resaca de whisky en los ojos
Dentro
La melancolía lejana
De nubes al viento.


IV

Turistas en mejillones
Calurosos
Dispuestos a prenderse fuego
Batallando la inmensidad del canto rodado.

Presos en un barco hundido
Con reptiles en barcitos
Al amarillento sol
Que no deja huellas.


VI

Vi cómo a paso aligerado
Tambaleaste el piso roñoso
En una lluvia interna
Que amarillentó el momento.

Perderse fuego

La embriaguez del sol
Que quema mórbidos corazones
En los cuerpos infectados

Podría acordarme de respirar
En el chapuceo caliente
Del cráter giratorio

Rebotan las capas de la vida
Sonríen en colores divertidos

La mar me vino a la casa
Flotaré en una isla oscura
En una preciosa mazmorra
De vista a los brillos.



Federico Mehrbald

Nació el 6 de Abril de 1983 en la ciudad de Lanús, Buenos Aires. Vivió en Puerto Madryn, Chubut y actualmente sigue residiendo en la Patagonia Sur Argentina, en la fría Comodoro Rivadavia. Estudió Licenciatura en Comunicación Social.
Colaboró con diferentes medios gráficos, radiales y audiovisuales de la región.

Obra: Mural - El niño de las pinturas (Granada-España)