Estación Quilmes

  Luis Eduardo Aute

1 de febrero de 2011



Acaso

Acaso una mirada me bastara,
mirarte y encontrar una palabra:
nada.

Tu nada con la mía entre las cosas,
decirse dos silencios infinitos,
juntar las bocas,
abrir los grifos,
que inunden nuestro humo las alcobas.

Que el tiempo no dependa de las horas,
que sólo nos apuren los latidos,
quemar las ropas,
sudar tomillo,
desnudos comulgar con la escayola.

Perderse en una fiebre sin memoria
que nadie nos rescate del instinto,
romper parodias,
hacerse añicos,
residuos de una absurda ceremonia.



Luis Eduardo Aute
Nació en Manila, la capital de Filipinas, el 13 de septiembre de 1943. Su padre, catalán, llevaba trabajando en aquel país desde 1919, en una compañía tabaquera y había contraído matrimonio con una filipina de la burguesía de ascendencia española.

  Tamara Kamenszain

30 de enero de 2011




1

Sentada al borde de la memoria de ella
me archivo como puedo en ese olvido que la trabaja
entre nosotras las palabras se acortan
ella no habla yo dejo de decir lo que decía
la dejo que no diga para no avergonzarla
juntas vamos armando un presente que no dura
en ese instante precoz mi madre se queda sola
porque yo como los tontos elijo seguir de largo
creo que a futuro todo me espera
mientras nadie a ella le da esperanzas
así separadas nos vamos juntando
la que oyó mi nacimiento me sienta en el borde
para hacerme escuchar por ella el anticipo de su muerte
vienen y van nuestros pasados compartidos
van y vienen nuestros futuros distanciándose
ella no sabe lo que yo no sé me pregunta ¿yo qué hago?
le contesto comé vestite dormí caminá sentate
el chirrido de su robot le hace caso por hoy
a ese minimalismo que habrá que reprogramar mañana.

"¿Sucederá que vea
extenderse el desierto
hasta que también le falte
la caridad feroz de los recuerdos?"
se pregunta Ungaretti en El cuaderno del viejo
mientras mi vieja se aleja encorvada
hacia el desierto público de su desmemoria
desde la cabecera de la cama doble la interrogan dos retratos
pero ella no encuentra la contraseña
quiero guiarla pero se le suelta la lengua
es tu mamá es tu papá
¿te acordás cómo se llamaban?
Avanza protegida por lo que no dice su amnesia
y me pierde a mí en otro idioma
nos encuentran sueltas nuestras maternidades adoptivas
soy ahora por ella la hija que crece sin remedio
para dejarla decrecer tranquila entre mis brazos
así juntas nos vamos separando
trabajamos hasta el borde un abismo de sonrisas
porque hay otras fotos
y ella bien puede no acordarse de mí pero no importa
entre mi nacimiento y su muerte la de la alegría fotogénica
ésa que me legó generosamente un parecido
todavía está viva y nada le impide
seguir siendo mi madre.



Tamara Kamenszain
Nació en Buenos Aires en 1947

Obra: Memoria (2006) - Clorindo Testa

  María Paula Alzugaray

29 de enero de 2011



Gessler

Penachos indomables, teros rompieron la siesta
búhos rompiendo la noche
torpes cardos, vacas como hongos florecidos
la brisa abejea entre las cunetas,
toros jocundos rompiendo la mañana
rompiendo el olor rancio de la quesería
pacifistas caballos cebados de tanto amarillo
de tanto tierno choclo.

Fui a conquistar un paisaje zanjado, yodado
a ver el abandono de la loca Marita y su familia
aprendí a cascotazos a errores a sapos a abrojos,
a berrear como tilingos de arpillera.

Haciendas cercanas en las que nos revolcamos
ojivas nuestros cuerpos
entre ronquidos y gallinas estercoleras
sobre los campos de soja
lejos del oleaje petrificado de los adoquines,
lejos del riquerío
más cerca del escarmiento apestoso.

Machona,
aprendí a tirar con la escopeta, a hacer la vertical,
a amar en tiempos tranquilos, a hacer ramos de chamicos embalsamados
a dar zarpazos capaces de abrillantar a los chicos lindos
a hablar de la vida de lo demás en que chismorreábamos tole toles,
a dar codazos y chiflidos, aprendí otras consonantes
palabras de yute.

Cosas que debíamos corregir allí de jóvenes
que luego ya sería tarde.

Toda esa quietud me rompe,
su aburrimiento hincó el diente a las auroras,
lo hincó en el casco de los atardeceres.

De ahí que prefiero estudiar con las manos. La no rebeldía,
vivir bajo el dosel de una gloria inmediata
sin que nadie se responsabilice de mi salvajada.
Gessler, hiciste de mí lo rústica que soy.

¿Motivos para festejar?



María Paula Alzugaray
Nació en Rosario en 1974.
Es Licenciada en Letras. Ha recibido varios premios y menciones nacionales en el género poesía. Posee libros inéditos de poesía entre ellos “Inmaculada Cortesana” (1986-1996) y “Eternidad en la Fuga” (1999). Ha dirigido y colaborado junto a otros escritores “Ciclos Literarios” de lectura y escritura (Café del Sol en 1996; Logos en 1997; “Antología Oral V.D.L.U.” en 1998) Ha participado en el “Festival Latinoamericano de Poesía” de Rosario, en sus ediciones: 1997 y 1998, leyendo sus textos y coordinando mesas de escritores.


Audio retirado a pedido de la fuente de donde fué extraído:
http://www.sonidosderosario.com.ar/

  Pier Paolo Pasolini

26 de enero de 2011




Análisis tardío


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.



Pier Paolo Pasolini
Italia (1922 – 1975)
En: “Poesía Contemporánea”
Ed. Bonsái – 2010
Versión de Hugo Beccacece
Poeta, novelista, cineasta, dramaturgo y ensayista italiano nacido en Bolonia en 1922.
Hijo de un militar fascista y una madre profundamente católica,
sus ideas siempre fueron de izquierda, llegando incluso a unirse por algún tiempo al partido comunista. A los diecisiete años se matriculó en la Universidad de Bolonia para estudiar Filosofía y Letras, y cinco años después publicó el primer libro de poemas.
Una etapa muy importante de su producción literaria se produjo entre 1954 y 1966 cuando publicó "Las cenizas de Gramsci", "El ruiseñor de la Iglesia católica", "Poesía en forma de rosa", y los ensayos "Pasión e ideología", y "La religión de mi tiempo".
Fue además un gran guionista y director de cine. Sus escritos sobre crítica social alcanzaron gran brillo con uno de sus últimos trabajos, "Cartas luteranas", en las que analizó la situación decadente de la sociedad italiana.
Fue asesinado el 2 de noviembre de 1975 en la ciudad de Roma.

  Julio Llinás

24 de enero de 2011




Equipaje


Me llevaré solamente
mis costumbres.

Esto prometo al juez de paz
del país celeste:
allí donde me encuentre
la partida
me entregaré mansamente,
no echaré mano
al cuchillo
ni pelearé con el ángel.

Me llevaré algunas miradas,
los animales de siempre,
un fresco amanecer, un cerro
muy azul,
ciertas palabras susurradas,
el canto de las ranas bajo
las estrellas,
el arrebol de una tarde,
mis espuelas.



Julio Llinás
Argentino

De: “25 poetas argentinos contemporáneos”
Ed. Papiro – 2005


Obra editada: “Panta Rhei” (1950); “La Ciencia Natural” (1959); “Clorindo Testa” (1962); “De eso no se habla” (1993); “Fiat Lux” (1994); “Inocente” (1995); “El fervoroso idiota” (1999); “Sombrero de perro” (1999); “Circus” (2000); “Crepúsculo en América” (2000); “La kermesse celeste” (2001); “Sonrisa de gato” (2003)

  Dolores Etchecopar

22 de enero de 2011




Para trepar por tu mano he nacido


La luna siembra la confusión
Su índice destruye el terciopelo de la sala
y a través de los muros
nos envía su cabellera
de hojas veloces
Para trepar por tu mano
y soltar las trenzas de la muerte he nacido
A la tierra partida en dos por el silencio
sólo llegan el relámpago y los labios



No se las palabras


Yo no sé decir las palabras
No sé decir el mar la olla el sueño
No sé la palabra narcótica
que los días iguales susurran
No sé las palabras que hablan solas y de prisa
No sé decir la luna
ni su rodilla lastimada sobre el cerro
No sé decir hoy es un día
una calle
un gemido
una época remota del deseo
En este lugar oscuro y sin noticias
llevo mi piedra de lágrimas
unas palabras que nada dicen
y muy lentamente



Dolores Etchecopar
Argentina – 1956


De “25 poetas argentinos contemporáneos”
Ed. Papiro - 2005

Poeta y pintora. Hija de padre diplomático, durante su infancia y adolescencia viajó por el mundo. Actualmente vive en Buenos Aires. Participó en la dirección de un grupo de acción poética llamado el pez que habla, que se propuso investir poéticamente al espacio que rodea y atraviesa la voz de los poetas durante la lectura de éstos o de sus textos. Sus poemas integran varias antologías. En 1989 fue premiada por la SADE. Es colaboradora del diario La Nación, de La Gaceta de Tucumán y de otros diarios y revistas literarias del país y extranjeras.
Libros editados: “Su voz en la mía” (1982); “La tañedora” (1984); “El atavío” (1985); “Notas salvajes” (1989); “Canción del precipicio” (1994).

  Cristina Piña

20 de enero de 2011



Arte Regia

The tongue is an eye.
Wallace Stevens


Tomar una palabra
como asfódelo
- imposible -
y pasarle la mano por el lomo,
recortarla de su certeza
de inutilidad
darla a la lengua.

Recortar un poema,
tajearlo como a un cuerpo
que se niega a la penetración,
el goce de la lengua,
y devolverlo al fracaso cotidiano,
al tiempo.

Atravesar la lengua
- por fin –
con asfódelo y poema,
tomar el silencio.



Mudanza

Mientras limpia los cajones,
acomoda la ropa que su hija
no se llevará,
pasa un plumero desolado
por los discos que se lleva,
le parece que los años
arruinaron su dicción:

no logra pronunciar
las palabras tantas veces
repetidas:
“Todo pasa y se va,
todo se pierde”.



Cristina Piña
Argentina – 1949


De: “200 años de poesía argentina”
Ed. Alfaguara – 2010


Nació y reside en Bs. As. Es crítica literaria, profesora universitaria y traductora.
Obra poética: “Oficio de máscaras” (1979); “Para que el ojo cante” (1983); “En desmedida sombra” (1987); “Pie de guerra” (1990); “Puesta en escena” (1993); “Taller de la memoria” (1998); “Pasajera en tránsito” (2006).