Estación Quilmes

  Alberto Szpunberg

7 de agosto de 2010




Merkell, el matemático, desmonta las matemáticas

Un hombre, el más solo de los solos, ¿es sólo el más
          solo de los solos? ¿es sólo un hombre solo?
en la boca del hambriento, por ejemplo, un día + otro
          día no son dos días sino una eternidad
          menos un bosque, aunque bajo la lluvia, sobre
          todo en otoño, cale hasta los huesos la tristeza
una lluvia + los charcos entre las hojas + el camino de
          tierra que lleva hacia otros pueblos no son tres
          sino el mismo otoño del que hablaba
          cosecha,
cinco son los libros pero son uno y caben en una sola
          mano cuando ésta se abre como un libro
la raíz cuadrada de un roble padece por cada hoja
          arrancada y se abraza a la tierra desesperadamente
          hasta engendrar nuevos robles donde ya se oyen
          cantar los pájaros que se van siempre por las
          ramas,
no es lo mismo restar horas que la última hora o
          dividir de un solo golpe los pocos dientes que aún
          sonríen
dividir para gobernar no es dividir ni gobernar
          cuando amar es crecer y multiplicarse
¿qué receta es la distancia más corta entre un pájaro y
          un suspiro, entre una vocal y una consonante,
          entre mañana y lo que vendrá?
nunca alcanzan los dedos para contar ni un solo
          segundo de sufrimiento
pero hasta el mismo infinito siente envidia de un
          corazón que ríe.



Alberto Szpunberg
Argentino - 1940

De “La Academia de Piatock” - 1997

Obra: "Chamuyando" Molina Campos

  Damián Ríos

6 de agosto de 2010



La misma luz en todas partes

"a Marina, Julia, Germán y Mariano"



Empecé otro
sobre bichitos de luz, aviones
y ruidos de gente sola que se conecta
a cualquier hora o
llama por teléfono y todo se mezcla
con el pedo de mi viejo un verano
a las tres de la tarde,
cuando no es mi viejo todavía,
es mi papá,
y falta un rato para que empiece a entender,
tengo los pies metidos en el barro.

O las luces de los aviones
o las de los bichitos de luz,
o las que se reflejan en las caras de los
que hacen fuerza con los dedos,
los codos, los hombros y teclean:
serán las tres?
Son las tres o las diez,
hay sol, en algunas partes soy el uno
que se ceba un mate en un pe hache
en planta baja, arriba duermen ellas,
se dan vuelta, me tropiezo con un zapato,
pateo una caja de pastillas,
está oscuro.


Ay, cómo me duele la nuca
de tanto mirar de los aviones las luces
de los bichitos que andan al ras del piso
y se apagan, allá está, no, está allá, está:
el movimiento
para agarrar un bichito
de luz debe ser armónico
y calculado,
inclinando apenas los hombros y pensando vas a ver
bichito, vas a ver.
Después, cerrar las manos como un cuenco para estudiarlo.
Si se prende es porque está asustado,
si se apaga es porque está buscando novia
y piensa que para buscar novia
hay que ser medio canuto.


Ay, esa rama de sauce que una tarde mete
y saca del agua mi viejo, hace calor,
sigue sentado con el agua hasta
las rodillas al lado del titi,
su mejor amigo, me acerco y los miro.

¿Están en pedo?
Sí, están en pedo.

Todos merecemos estar en pedo.
Todos merecemos estar en pedo.
Todos merecemos estar en pedo.

Ayyy, cómo me duele la nuca
de tanto mirar aviones, luces, no es verano,
es primavera y el cielo está más negro
que nunca las estrellas esplenden porque la luna
se ve entera exactamente al otro
lado del mundo, o no, donde un joven maestro
chino la mira brillar y piensa con desdén
en los que están de este lado,
tengo los pies en el barro frío
y de abajo brota un olor húmedo y verde,
quiero fumar para secarme la boca.


El piloto, el copiloto y la azafata
cruzan el cielo manejando
y ven apenas un manchoncito de luz
que viene a ser el pueblito dónde mamá me dice que
qué ando haciendo en el bajo a esta hora,
cazando bichitos enamorados, mami,
los tripulantes me miran desde la cabina
y soy esta sombra buscándole la vuelta a esto,
se me va de la cabeza,
mi viejo no deja de sorprenderse
mientras mete y saca la rama del agua,
le pone el ojo, digamos, y después
lo mira al titi que asiente y mi primo me codea
(están en pedo, dice)
y a mí me gustaría poder contar
ahora una historia, sólo para ser bueno,
sólo para salvarme,
que tiene a una chica apenas iluminada
por el resplandor de su pantalla
a las tres de la mañana,
el pelo negro. Le gustaría estar durmiendo
para responder al otro día: estoy bien.

En una casa que no es su casa,
se mueve, va a su cuarto de dormir sola,
¿hay una escalera?,
corre algunos libros y abajo la pantalla se
apaga, pac, automática.


Y mi viejo que vuelve
a sacar la rama del agua, está en cuero,
el titi tiene la camisa desabrochada
medio flameando, al contrario de
sus rulos, firmes, ¿se quedará pelado
en alguna parte de esto
que va, viene y no sabe
para donde agarrar?


El uno baja al chino a comprar
cigarrillos y con la primera pitada
se empieza a llenar toda su casa de luz,
es decir que los dientes, los pulmones, el corazón
del uno brillan en la oscuridad
y le hace señas de luces al piloto diciendo
ey, entregá la azafata que acá abajo,
nunca, dice el piloto, acá estamos iluminados
por las luces del tablero.


La chica de nuevo baja las escaleras
haciendo el ruido
de la noche. El ruido de la noche es
igual y distinto en todas partes:
es el ruido del teclado,
de las ranas, de las puertas,
del ventilador de la cpu,
de la respiración pesada de los que duermen bien,
de la liviana de los que duermen mal,
de los ojos bien abiertos de
los que no pueden dormir y
agarran un cigarrillo con la mano izquierda
y con la derecha el encendedor,
e inclinan apenas las cabezas
que ahora también resplandecen, débiles.

Buenos Aires es un panal
de bichitos en el horizonte.

Que lo parió, dice mi papá,
y me mira. Se apaga
el sol, la siesta entera queda
a oscuras, y sólo mi papá y yo,
iluminados, empezamos a explicarnos
con los pantalones arremangados,
y una rama en la mano
que entra y sale de lo oscuro
por la que sube un caminito de hormigas
que después de estar un rato
abajo del agua sin respirar, no se ahogan.
No se ahogan. No se mueren.
¡Es raro!

¿Entendés?



todos merecemos estar en pedo

todos el uno el miguel la guadalupe la chichita la cecilia la cecilia la cecilia la cecilia lupe eleonora el chichí el puto elías el todos taco julia gaby fernanda josé silvia ilona todos ilu uli merecemos marina todos merecemos germán mariano nico estar julia marianino juancito ariel en pedo todos merecemos papá estar todos merecemos estar mamá en pedo

Todos merecemos estar en pedo
Todos merecemos estar en pedo
Todos merecemos estar en pedo
estar en pedo
estar en pedo




Damián Ríos
Nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en agosto de 1969.

Desde 1991 vive en la ciudad de Buenos Aires. El número 8 de poesia.com recogió sus primero poemas. Ha publicado poemas en las revistas Diario de poesía y Los amigos de los ajeno. Publicó: La pasión del novelista (poemas, Deldiego, 1998), Habrá que poner la luz (novela, Deldiego, 1999; Eloísa cartonera, 2003), De costado (poemas, Deldiego, 2000), Poemas perros (poemas, Belleza y felicidad, 2001) y El perro del poema (poemas, Vox, 2005). Polvo (Voy a salir y si me hiere un rayo, 2004), una antología en cd room, reúne algunos de sus poemas. Y en 2005 ha sido traducido al alemán: http://www.lyrikline.org/de/ShowPoem.aspx?authorId=dr00&poemId=2704En 2002 cofundó Interzona editora, sello en el que se desempeña como Director editorial desde septiembre de 2003

  Cristino Bogado

5 de agosto de 2010


"el esperado e incruento final de nuestra señora de la Asunción"


Disparen sobre Asunción a discreción a bocajarro
a placer a destajo ad honorem
sobre su triste y provinciana alma de arcilla
globos de agua naranjas huevos tomates podridos sueños etc.
Disparen, ya se desmoronan sus muelles, donde atracaba
la estulticia
se desgajan los palafitos
donde se guarecía el gato
afelpado de su inocencia
se retuercen las articulaciones
estertóreas de su congénita
arteriosclerosis espiritual
rechiflan las coloreadas
flatulencias que almacenaba
su gorda interioridad
Pero también
sean honorables y circunspectos
eleven el solemne canto del adiós
a su agonía grotesco-jansenista
fotografíen el momento sagrado
cuando la paloma políglota
revolotee sobre su mártir carroña
guarden respetuoso silencio
cargado de disparatadas imágenes
masoquistas
ante su frágil cenotafio
aguas abajo traqueteando
en una tempestad apoteósica y nula
No olviden su atareada
peregrinación a través de los reinos
de luz cegadora
del interminable sueño de enanos deformes
oligofrénicos inválidos
inútiles en general
que llenó sus horas



Cristino Bogado
Paraguay, Asunción, 1967. Poeta, narrador y ensayista. Fundador y colaborador de diversas publicaciones, hoy al frente de Jakembó Editores y del blog Kurupi (www.kurupi.blogspot.com). Publicó La Copa de Satana (2002) y Dandy Ante el Vértigo (2004).

  Valeria Resenite

4 de agosto de 2010



Constelaciones

Arriba
indiferencia
abajo
lo marchito
dúo de pétalos rotos
constelación
de rostros olvidados

Hace falta
una vuelta de paisaje
para poner
los barcos
varados en el patio

árboles suicidas
semillas quietas
en los gajos
del invierno


Atisbos de pájaro
flotando en la vereda

algo ha quedado
mudo
entre sus alas

Mariposas
en tu voz
otra boca
había matado
las palabras


Desde la oscuridad
una estrella
hace
sus intentos
de sol
emigra
a lugares
sin brillo


Cualquier esquina
puede ser el mar
lugar sitiado
reflejo áspero
de luna silenciada

suerte de charco
su inmensidad
de esquina rota
salpicada de luces
y su intención
de caracoles


La evasiva
construye artilugios
en la fatiga del día
marea lo nefasto de tu porte
deteriorado en las pupilas
gigante luz
que todo lo encandila
flaquea y deja ver
tu mitad miserable


La ruidosa soledad
de los bares
chorrea
en las botellas
vacías
persigue
babas
se emborracha
y cae
su exacto
viaje
húmedo
hasta la mesa.



Valeria Resenite
Nació en Esquel en 1975. Conforma el grupo de Escritores de Esquel desde el año 2001. Sus poemas han sido publicados en distintos suplementos culturales y paginas web. En el año 2002 publica en la Antología de “El Arca de Papel” junto a otros autores de su ciudad. En el año 2004 obtiene una beca para realizar Talleres de Creación y Corrección Literaria, a través de Espacio Hudson y con el patrocinio de Fundación Antorchas. También en ese año publica a través del Grupo “Celebriedades” de Neuquén su primer libro: “La Constelación del Caos”.

  Han Dong

3 de agosto de 2010




Duelo por un gato

Enterramos al gato.
Enterramos también a las hermanas del gato.
Sacudimos la bolsa de papel para esparcir el polvo
Llevando una pala caminamos hacia la montaña del otoño
movemos una piedra de lugar y nos ponemos al sol.
Vamos de viaje
visitamos el mercado de He Ping
y en un mostrador con conservas
vemos un gato muerto a la venta.
Te contamos por carta
la noticia magnificando la muerte,
pero en el momento
en que alcanzamos tal grado de conciencia
ya estamos completamente recuperados.



Han Dong
China, Nanjing, 1961.

Durante gran parte de su carrera como escritor, ha estado involucrado con diversas revistas literarias no oficiales. En 1982, editó su propia revista Laojia pequeñas (Ciudad de origen). En 1985, él ayudó a establecer la influyente revista Tamen (Ellos / ellas), actuando como jefe de redacción (corazón y alma) en estrecha colaboración con escritores como Ding Dang, Jian Yu, Xiaojun, Su Tong, Naigu y Xiaohai. Nueve temas fueron producidos entre 1985-1988 y 1993-1995. En 2002, Tamen fue relanzado como un webzine en www.tamen.net con la participación continua Han Dong. En los últimos años, ha dedicado gran parte de sus energías a la ficción, escrito dos novelas y varias colecciones de cuentos.

Traducción: Miguel Petrecca

  Carina Nosenzo

2 de agosto de 2010



Directo al matadero

Hay vaquitas,
costillares abiertos por el sol,
ardidos de gusanos.

Estas nubes son de frío,
sobre un pastizal amarillo.

Alambrados, alambrados,
alambrados,
en Coronel Pringles.

Las ventanas son pringosas,
las gaviotas se rascan
la cabeza
llena de humo.

Hay animales que sólo vi en el zoológico:
chajaes,
ñandúes atados con un palo,

y un camión
lleno de cabritos
que son puro hueso,
va directo al matadero.



Paseantes por el río

ESA mujer
mide
al hombre
con un cruce
de piernas

Lo está midiendo

con el largo de su cara
fuente-nunca-saciada
y lo encuentra tibio.

Dice que sí con la cabeza.

Una mano
encuentra
su rodilla
y se queda allí,
como las moscas,
descansando




Carina Nosenzo
Nació en Mendoza en 1971 y actualmente reside en General Roca. Ha recibido diversas distinciones en los géneros de poesía y cuento. Fue becaria de Fundación Antorchas en el año 2002 para participar de Encuentros de Análisis y Producción de Narrativa y en el año 2004 en Encuentros de Análisis y Producción de Poesía, que organizaran Espacio Hudson y Fundación Antorchas.

  Víctor Valera Mora

1 de agosto de 2010




Oficio puro

Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor
En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor
Cómo ve el rostro de los demás y los demás cómo ven el rostro de ella
De qué color es la piel de una mujer que recién ha hecho el amor
De qué modo se sienta una mujer que recién ha hecho el amor
Saludará a sus amistades
Pensará que en otros países está nevando
Encenderá y consumirá un cigarrillo
Desnuda en el baño dará vuelta
a la llave del agua fría o del agua caliente
Dará vuelta a las dos a la vez
Cómo se arrodilla una mujer que recién ha hecho el amor
Soñará que la felicidad es un viaje por barco
Regresará a la niñez o más allá de la niñez
Cruzará ríos montañas llanuras noches domésticas

Dormirá con el sol sobre los ojos
Amanecerá triste alegre vertiginosa
Bello cuerpo de mujer
que no fue dócil ni amable ni sabio.



Víctor Valera Mora
De "Amanecí de bala" (1971)
Venezuela (1935-1984)

Uno de los más singulares poetas venezolanos y uno de los más desenfadados que haya producido la lengua. Mejor conocido como El Chino Valera Mora, su obra, poco celebrada fuera de su país, es no obstante una de las referencias más reveladoras de los rumbos que tomó la poesía, escrita en español, durante los furiosos años sesentas, cuando en la península toda renovación poética parecía venir de la mano de la frivolidad y un aparente neoculteranismo, y en América sucumbieron tanto las fórmulas meramente agitacionales y de propaganda y aquellas que alienadas por los facilismos de la escritura automática, quisieron hacer pasar por liebre lo que apenas era gazapo.