Estación Quilmes

  Juana Luján

16 de julio de 2010



I

Cuentan mis abuelas y tías abuelas
que allá lejos
el primero de los hermanos
mató a su mujer
para casarse con su hijastra.
La mató -dicen- con un hacha
que clavó en su espalda
después de esperar hora, hora y media,
tras la puerta.
Dice mi madre
que dicen mis primos
que dicen mis tías abuelas
que el primero de los hermanos
era carnicero de oficio
-uno muy bueno-
y que mando a dos empleados suyos
-Juan y Lorenzo -
a que cortaran
el cuerpo
y arrojaran después los pedazos
a la crecida del río
y que entonces Juan enloqueció
y les contó a mis tías abuelas
que su hermano
el primero
se acostaba con su hijastra
ya preñada y que para no vivir
en pecado decidió enviudar.
Nadie le creyó
y Juan pasó, ya perdido, por varios pueblos
contando.
Su voz tuvo que atravesar
102 años
y quién sabe cuántas bocas
para que hoy yo cuente
con la certeza de quien ha visto.



XII

Cuando mi papá tenía cinco
bajó por la defensa del río
y allá abajo
un perro le mordió el hombro izquierdo.

El perro se llamaba Otelo
y era grande y negro.
Las tías
casi se desmayan cuando vieron sangre
Era seguro, decían,
que Otelo había cortado el músculo y la cicatriz
seguiría ahí por siempre.
Mi padre no recuerda cómo llegó a la casa
y la herida ya no sabe bien
dónde estaba.
Es de mi abuela
de quien se acuerda.
Mi abuela
juntó ceniza de romero, greda
y pelaje del mismo Otelo
y lo untó en la herida.
Se acuerda
porque esto pasó antes
de que le quitaran el hijo
de que la mandaran lejos.


Juana Luján
De “Árbol Familiar”

Nació en Córdoba 1981, publicó “Fiestita” en Septiembre del 2005 con Editorial La Creciente.
Participó con “Troquel 06” en la intervención urbana “Troquel” en el 2005 y con “Binario” en la Intervención urbana “Pret-a-Poet” en abril de 2007, ambas intervenciones desarrolladas con el colectivo de artistas “Troquel” de Córdoba.

  Adriana Kogan

15 de julio de 2010




Nuestros hijos

Nuestros hijos no saben escucharnos
no saben repetir a la perfección aquellas particularidades
si somos delicadísimas
si no queremos perpetuar la especie
nuestros hijos sabrán comprender
quisimos solamente
amarnos entre nosotros.

Entre los órganos a veces genitales,
cuando logramos entendernos en un intercambio lácteo
cuando nada de eso parece ser fluido,
el mundo se parece demasiado a mí y a nuestros hijos.

¿Entonces por qué considerar
o dejar de considerar la posibilidad?
Si alguna vez me preguntaras
no sabría cómo especificar
o dejar de especificar el terror
cuando mis hijos avanzan contra el cielo
el miedo es fatal cuando los oigo venirse
no estamos locas, sabemos diferenciarnos entre nosotras.

La distinción
se basa en un fundamento cuantitativo
reproducir la especie no responde a un simple ritual
¿coger en grupo será una solución sincera?

Si descartamos posibilidades
nuestros hijos no se acordarán de nosotros
tuvimos encanto de sobra y sin embargo
hay bichas en mi sangre ahora.

Zoo, cosmos, caos, ojetes
osos hormigueros que lamen
un nido anillado de hormigas negras en la intemperie
estamos a punto de entrar y entonces
el dolor amenaza con todo
reproducirnos entre nosotras como aquellos corceles
galopar en la tormenta cuando empiezo a fluir exactamente sobre tu espalda
¿nos confundimos de especie?

Lo más sano para la humanidad es que nos confundamos de vez en cuando
cuando amenaza un dolor intenso
nuestros hijos sabrán entender
el tiempo apremia
nos enfermamos cada tanto y cuando volvemos
nosotras nos parecemos tanto
somos los caballos
somos su más pura continuación.

Soñaste con un tremendo lobo
yo me preparo para morir todo el tiempo y sin embargo
hacemos el amor varias veces al día
nos montamos entre nosotros como alces
¿algunos de nuestros hijos podrá reconocerme?

Sabemos pertenecer a la especie, por eso
nos contagiamos repetidamente
la bichada se ha quedado entre nosotras
la reducción habrá sido eficaz si dejamos de preguntarnos
hablemos de lo que sea lo único que quiero es no quedarme en silencio ahora
miles de animales se avecinan despacio.



Adriana Kogan
Nació en Buenos Aires en 1983 y estudia Letras en la UBA. Participa de diferentes encuentros de poesía y colabora de manera estable en la sección de reseñas de Plebella.

  Julio Huasi

14 de julio de 2010




Américalatina dulce hogar

brazos contra piernas, pies sobre mejillas,
un torso paterno desemboca en los labios
de una niña que fluye su aire de tres años
en los testículos orlados de canas,
una masa de miembro late hasta el tejado,
dormimos, dios, loado sea tu reino.
Un ojo brilla entre el vaho visceral,
como un planeta sangra y se apaga en el hedor
que no aparece en las fotografías de la unesco,
el ciudadano ha muerto, un voto menos.
Un bosque de pies eleva sus cristos ahorcados
bajo coronas de uñas patéticas en tanto
un pene flamea su espesa bandera,
gatilla sobre el útero más próximo.
Esto es una cajita de música y los vientres de los niños
son más tersos y redondos que el culo de Jacqueline Kennedy
esta cúbica ola carnal es más bella que Miami,
tómese una foto con el guitarrou, señor turista,
si recibe un balazo será pura coincidencia,
pasen nomás, hijosdeputa, a ver los monos.


Julio Huasi
Julio Ciesler, conocido como Julio Huasi (1935-1987) fue un poeta y periodista argentino. Nació, según dice uno de sus poemas, «en un augusto conventillo de parque patricios» el 20 de marzo de 1935.
Vivió en el exilio en Chile y España y regresó a la Argentina tras las vuelta a la democracia después de la larga noche de la dictadura genocida de 1976.
El 11 de marzo de 1987 fue encontrado muerto en su departamento de Buenos Aires presumiéndose su suicidio.

  Ingrid Odgers

13 de julio de 2010




Desnuda

Torrencialmente desnuda
Compuse alondras y salmos en tu piel.
Rapté lozanías de juventud
En destellos de violines amanecidos
Santamente puros
En la lujuria turbulenta del placer
Esquivo en la ansiedad
Ahogado en las premuras
Desnuda
Escribí estos versos
Bajo y sobre tu pecho
Hambrienta
De tu pan.


Locos

Estoy en el redil de los locos.
Crucé la puerta al conocerte
Desnudamente
Mordidas tus naranjas
Sin seso alguno
Entre tus pétalos.
Hemisféricamente tuya
Salvajemente doblada
En tus rodillas
Manchando el olfato
De asombro y sangre
En el flujo genital
De la locura
Con el hambre
De no morir
Hasta saberte abierta y rendida
A mis lirios
Que frenéticos te poseen
Doblemente
En el sudor
Del amanecer.


Ingrid Odgers
De "El retorno del ángel"

(Concepción): Ha publicado ocho libros de poemas, escrito tres ensayos que se encuentran en proceso de edición y dos novelas. Como gestora cultural es Premio Consejo del Libro 2002. Es dirigenta sindical del Primer Sindicato Regional de Escritores del Bío-Bio e integrante de diversas entidades culturales de la región, entre ellas Sociedad de escritores de Chile, Unión de escritores del Bío-Bío, Casa del escritor.

  Gonzalo Rojas

12 de julio de 2010




¿Qué se ama cuando se ama?

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?
Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.



Gonzalo Rojas
(Lebu, Arauco, 1917): Estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Fue profesor de Estética Literaria y Jefe del Departamento de Castellano en la Universidad de Concepción. Ejerció la docencia en Utah, EE.UU., Alemania y Venezuela. Organizó a partir de 1958 los famosos Congresos de Escritores en Concepción, reuniendo lo más selecto de la literatura latinoamericana. Fue diplomático en China y Cuba. Perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la Revista Mandrágora, 1938 - 1943. Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan: Premio Sociedad de Escritores de Chile por «Poesía Inédita» 1946, Premio Reina Sofía de poesía de España, Premio Octavio Paz de México y José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003. Entre sus libros se cuentan: “La miseria del hombre” (1949); “Contra la muerte” (1964), “Oscuro” (1977), “Transtierro” (1979), “El alumbrado” (1986), “Materia de testamento” (1988), “Desocupado lector” (1990) y “Río turbio” (1998).

  Elikura Chihuailaf Nahuelpan

11 de julio de 2010



El silencio de los bosques

Mi padre y yo solemos charlar
          hasta la madrugada
bebiendo del vino de la pena
y la esperanza
¿Alguien puede evitar el otoño
          del oeste?, me dice
los ríos van perdiendo su
          profundidad
el caudal de la sabiduría
y comienzan a añorar el silencio
          de sus bosques
Nosotros pensamos en el hijo
el hermano, aún en el exilio
Hablamos de luchar, mientras
          los zorros
cruzan gritando nuestros campos
Mi padre y yo, envejecidos
ahora nos miramos entre lágrimas.



Elikura Chihuailaf Nahuelpan
Nacido en Quechurewe, Temuco, el año 1952, es médico obstetra de profesión y escritor por vocación. Algunos de sus libros son: “En el país de la memoria” (1988); “El invierno su imagen y otros poemas azules” (1991); “De sueños azules y contrasueños” (1995). Ha obtenido numerosos galardones, entre ellos el Premio Municipal de Literatura de Santiago, Premio Consejo del Libro y la Lectura y la Beca Fundación Andes. Su obra se encuentra además en numerosas revistas y antologías.

  Carolina Schmidt Pérez

10 de julio de 2010




Invitación desde mi lógica histérica

Dejémonos de pavadas
ven acá
Engánchate a mi cintura
Sin preguntas
No más palabras
Desplómate entre mis piernas
Desenrollemos mis ovillos
y los tuyos
Saquémonos los piojos
y las garrapatas
Saquémonos jugo
Gocemos
Deja que me desplome entre tus piernas
Hazme una trenza
Rasguña mi espalda
A dos manos agárrame el culo
( y dile culo)
Conóceme de este lado
Nada que perder
Algo que gozar
Si estás cansado
Entra en mi tina
Que te lavo de otras mujeres
Que te jabono el orgullo,
Relájate
Vamos que te seco los pies
y te beso la culpa
Sin exigencias
Encuentra un acomodo entre mis pliegues
Rómpete el cráneo en mi piso
no pensemos más
Mejor
desdibújame la cara con tu lengua
Comamos algo
Fumemos algo



Carolina Schmidt Pérez
(Santiago, 1977): Historiadora y poeta. Ha trabajado en distintas actividades: profesora de historia, secretaria, vendedora, artesana viajera, etcétera. Hoy lo hace como guía de turismo. En el 2005 publica “Eronías” su primer libro, al cual pertenece la siguiente muestra.