Estación Quilmes

  Coetus

22 de mayo de 2019






De los centros de la luna


Imposible que la luna le quite
al sol su carrera.
Más imposible será
quitarme de que te quiera.
Quitarme de que te quiera
no me lo quito ninguna.
Ay porque los suspiros nacen
del centro de la luna.
De los centros de la luna
de lo que no tiene fin.
Más cuando no te veo
es tan grande mi sentir.


Popular chilena



No voy solo


Los primeros amores
no sé qué tienen.
Se metan en el alma
salir no pueden.
Rondadora, rondadora de mi corazón
no voy solo, no voy solo, no voy solo no,
no voy solo que voy con mi amor.
El bailar tiene gracia y el cantar brío.
El tocar el pandero mucho sentío.


Popular galega




Coetus
Orquesta de Percusión Ibérica

Aleix Tobías es el creador y director de la orquesta.

Voces: Juan Quintero, Luna Monti, Eliseo Parra, Ana Rossi, Carola Ortiz

Percuciones: Aleix Tobias, Dídac Ruiz, Martí Hosta, Bernat Torras, Marc Vila, Angelo Manhenzane, Fran Lucas, Anna Tobias, Alberto Carreño, Antonio Sanchéz, Mariona del Carmen y Acari Bertran

 Bajo: Guillem Aguilar
Vientos: Xavi Lozano
Saxos: Martí Serra

Eliseo Parra es cantante, percusionista, guitarrista, bailarín, una voz única dentro del folklore español. Gran conocedor de los ritmos y los bailes del folklore de toda la Península.

https://es-la.facebook.com/Coetus/



  Joaquín Sabina

18 de mayo de 2019




Con la frente marchita


Sentados en corro merendábamos, besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver con la frente marchita cantaba Gardel
Y entre citas de Borges Evita bailaba con Freud,
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de plata.
Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte
Pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta
Cuando el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió
Mándame una postal de San Telmo, adiós cuídate
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren.

Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte
Monigotes de miga de pan, caballitos de lata.
Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte
Pero tú no tenías más amor que el de río de la plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera
A decirme que existe el olvido esta noche han venido
Te sentaba tan bien esa boina calada al estilo del Che
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear
Y al llegar y me puse a gritar ¿donde estás?

Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
Corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo no consigo olvidarte
Ojalá que estuvieras conmigo en el río de la plata
Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte
Carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.



Joaquín Sabina
Nació en España, Úbeda, Jaén en 1949. Es un cantautor, poeta y pintor español.


Pintura: Joaquín Sabina


Música: P.Varona/S.Castillo/A.G.de Diego

  Cintio Vitier

29 de abril de 2019




El aire


Estoy despierto, sí, estoy mirando
fríamente algunas cosas
que van dejando ya de ser secretas.
Están ahí, como los árboles
en el desnudo aire. Sí, estoy despierto.
Hasta la casa de mi infancia es de los otros:
la han pintado de un color chillón,
entran y salen por los cuartos de mi alma,
hablando de otro asunto. La luz invade el patio
de mis ocultas nadas. También miro
con deseo ese rostro que es ninguno
y que viene como un ave malherida
de los que sufren y sonríen.
¡Oh pueblo innumerable! Estoy despierto.
Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar, y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa, al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño, al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, ¡oh rostro de los pobres!,
misterio del dolor y la sonrisa, porque el aire,
el simple aire límpido y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.






Ahora que empieza a caer, del cielo


A mi esposa


Ahora que empieza a caer, del cielo
de nuestra vida, que sólo nosotros podemos ver,
profundo, estrellado, carne y alma nuestra,
ese polvillo sagaz en tu nocturno pelo,
ahora que el lápiz finísimo, grabando
una medida sagrada, una cantidad misteriosa
del vino que sube en la jarra de la ofrenda,
empieza a trazar, junto a tus ojos, vivos
como ciervos bebiendo en el agua extasiada,
junto a tus labios que han dicho todas las palabras que adoro,
las huellas del tránsito de nuestra juventud,
ahora, lleno de un fuego y de un peso de amor que desconocía
porque estábamos engendrándolo secretamente en nuestro corazón
y es algo mucho más terrible y precioso que el amor
que diariamente conocíamos,
ahora, mujer, ahora, destinada mía,
es cuando quiero hacerte un canto de amor, un homenaje,
que dice únicamente así:
Te amo, lo mismo
en el día de hoy que en la eternidad,
en el cuerpo que en el alma,
y en el alma del cuerpo
y en el cuerpo del alma,
lo mismo en el dolor
que en la bienaventuranza,
para siempre.





Algo le falta a la tarde


Algo le falta a la tarde,
no están completos los pinos,
y yo mirando a las nubes
siento lo que no he sentido.
A cada instante pregunto
por el tesoro perdido
cuya sombra se desplaza
con melancólico frío.
Mirándome está el deseo,
nocturno, solo, infinito;
callada va la nostalgia
llameando eternos vestigios.
No llega nunca mi gesto
a la tierra del destino;
la vida acaba inconclusa,
quedan los sueños en vilo.




Cintio Vitier

(Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos, 25 de septiembre de 1921 - La Habana, Cuba, 1 de octubre de 2009) Poeta, crítico e historiador cubano, uno de los miembros principales del grupo Orígenes.


Fotografía extraída: http://www.uneac.org.cu/noticias/gracias-cintio-por-su-ejemplo-como-eterno-martiano
 


  Emma Barrandéguy

22 de abril de 2019




Libreto


Sería bueno que por televisión
hicieran una serie sobre Rosas,
aunque tal vez la gente se aburriría
si no se pone una doncella unitaria
que sufre por un federal empedernido
pero noble.
No tendría que llamarse María
y si el libretista se informa como es debido
podríamos saber la verdad sobre las cosas
y las maestras tendrían que volver a aprender
la historia.
Cuando la serie esté por terminar
será el momento de repatriar los restos
y la estatua podría irse instalando en Palermo
como corresponde,
en un lugar propicio para el equipo de exteriores.
La campaña del desierto
que no ha sido tratada a fondo
podría compararse con holgura
con la marcha hacia el Oeste
de otras series norteamericanas.
Y luego estaríamos en paz
rodeados de héroes puros.
las Cámaras Legislativas, y los obreros
y los empleados de oficina
trabajarían con mayor ahínco
y hasta los millonarios
tomarían realmente la ubicación correcta
en las mejores tradiciones.
Los vendepatria bajarían al fin
por la noche de sus caballos de bronce
y se irían a ver la culminación de la serie,
de contrabando,
en el aparato del guardián del cementerio.
Y avergonzados comprenderían
que era necesario que en este país se hiciera justicia.



Emma Barrandéguy
Gualeguay – Entre Ríos
(1914 – 2006)



De Poesías completas
Ediciones del Copista – 2009



Fotografía encabezado: https://elpais.com/ccaa/2017/12/15/madrid/1513336913_149180.html

  Ida Vitale

11 de abril de 2019





ESTE MUNDO


Sólo acepto este mundo iluminado
cierto, inconstante, mío.
Sólo exalto su eterno laberinto
y su segura luz, aunque se esconda.
Despierta o entre sueños,
su grave tierra piso
y es su paciencia en míl
a que florece.
Tiene un círculo sordo,
limbo acaso,
donde a ciegas aguardo
la lluvia, el fuego
desencadenados.
A veces su luz cambia,
es el infierno;
a veces, rara vez,
el paraíso.
Alguien podrá quizás
entreabrir puertas,
ver más allá
promesas, sucesiones.
Yo sólo en él habito,
de él espero,
y hay suficiente asombro.
En él estoy,
me quede,
renaciera.


(De Cada uno en su noche, 1960)




CUADRO


Construimos el orden de la mesa,
el follaje de la ilusión,
un festín de luces y sombras,
la apariencia del viaje en la inmovilidad.
Tensamos un blanco campo
para que en él esplendan
las reverberaciones del pensamiento
en torno del icono naciente.
Luego soltamos nuestros perros,
azuzamos la cacería,
la imagen serenísima, virtual,
cae desgarrada.



(De Oidor andante, 1972)





OTOÑO


Otoño, perro
de cariñosa pata impertinente,
mueve las hojas de los libros.
Reclama que se atienda
las fascinantes suyas,
que en vano pasan del verde al oro al rojo al púrpura.
Como en la distracción,
la palabra precisa
que pierdes para siempre.



(De Reducción del infinito, 2002)



Ida Vitale
(Montevideo, Uruguay, 1923).

Estudió Humanidades en la universidad de su ciudad natal.
Es una poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria uruguaya miembro del movimiento artístico denominado "Generación del 45"

Fotografía: Ida Vitale en la Residencia de Estudiantes, octubre de 2008
ARCHIVO DE LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES

  Laura Liébana

27 de marzo de 2019




Qué quieren decirnos


No sé por qué reacciono.
No sé por qué me voy a los extremos.
No sé por qué
no me causan gracia
los chistes de vodevil.
Ni por qué tengo desconfianza,
me cruzo de vereda,
no contesto,
no sonrío,
no doy conversación.

Qué exagerada sos.
Ya no se te puede decir nada.

Pero, ¿qué quieren decirnos
que realmente queramos escuchar?

Será que mis hermanas
vinieron a buscarme
y salimos juntas
por este incierto
camino
nuestro.






Verano 2019


Verano 2019
en Buenos Aires.
No hay luz,
no andan la B
ni la D.
Las vacaciones
son un espejismo
al que no llegamos
nunca.
Suben las tarifas.
Sube
la temperatura.
Buscamos a alguien
que cuide a los perros,
a los gatos,
a las criaturas
de pelotero.
Pero quién nos cuida a nosotros
de nosotros mismos.





Caída libre 


Me estrello contra vidrios,
contra baldosas,
contra los escalones de mi puerta.
Es duro caer
aun sobre el pasto.
La piel se rasga.
Quedan raspones
que se hacen costra púrpura.
Caer
como una estrella,
brazos y piernas
la rosa
de los vientos.





Laura Liébana
(inéditos)

Buenos Aires, 1962. Vive en Avellaneda. Es profesora de inglés. Escribe cuentos y poemas en sus ratos libres.


  Claudia Masin

25 de marzo de 2019




Mi mundo privado

(Versión del film “My own private Idaho” de Gus Van Sant)


Yo ansié tener un cuerpo que practicara,
como un arte, la ignorancia de sí.
Que cayera rendido con la levedad con que caen
las hojas de los árboles. Cuando fuera inevitable,
nunca antes. Pero de tu cuerpo no deseaba
sino lo que había en él de frágil, de imperfecto:
la cicatriz que te cruzaba el pómulo, las pequeñas
arrugas en la frente. La herida
que te asemejaba a mí. Dos ramitas secas
ante la embestida de la menor brisa,
se quiebran. El camino es interminable, te decía,
da vueltas y vueltas alrededor del mundo
y en alguna de esas vueltas los que estaban
destinados a perderse, se encuentran.

Se dice que a la vera
de cierta ruta que atraviesa el desierto,
es posible hundir una vara en la tierra reseca
y en algún momento brotará el petróleo como un géiser.
Anoche tuve un sueño en el que viajábamos por días
y días para encontrar el yacimiento, a la manera
de los scouts o los cazadores de fortuna
del oeste. Al llegar era de noche,
no había una sola estrella, el pozo
estaba seco. Yo me dormía y te quedabas
al lado mío, cuidando mi sueño. No estabas allí
a la mañana siguiente.

En el sueño, alguien decía:
donde tengas tu tesoro tendrás
tu corazón. Y yo me preguntaba qué pasaría
si tu tesoro se perdiera,
qué pasaría en un juego de cajas chinas
si al llegar a la última,
la que debería contener el objeto precioso,
esa, como todas las otras,
estuviera vacía.




Claudia Masin



De "La vista" (Visor, 2002)

Nació en Resistencia, Chaco, Argentina, en 1972, es escritora y psicoanalista. Publicó “Bizarría” (Nusud, Buenos Aires, 1997) “Geología” (Nusud, Buenos Aires, 2001) y “la vista” (Premio Casa de América, Visor, Madrid, 2002). Ha creado y coordinado, junto a un grupo de artistas, los ciclos de poesía “La mirada”, “Poligrafías”, “El pez que habla”, “La musik” y “El gallo y la luna”.