Mi mujer,
es loca,
loquísima, no se anda por las ramas.
va directo por media vía del árbol;
y nunca se detiene a mirar el bosque
devastado que deja a su paso.
Pero también es una preciosa
que me mata de risa,
cuando se pasea por el dormitorio
hablándome en argentino:
Che, no seas pelotudo, fijate en la mina que tenés,
o en mexicano: Órale güey, que no estaré aquí para
acompañarte toda tu pinche vida.
Preciosa, linda, bella mi mujer;
sacando su personaje español:
Joder tío, joder que no te das cuenta de la moza que tenés alao.
Yo me río de su recorrido por la lengua chilena, brasileña.
Mi mujer: fuckiu condenado Edwin, te sacaste la lotería.
Y es verdad.
Postal urbana de Quito con yo en el fondo
Montañas irrumpiendo en el cielo de la noche, calles locas que suben
y bajan, campanarios, más campanarios, autos que patinan
al doblar la esquina, jóvenes que se dirigen a las discotecas
pateando latas de cerveza, parejas que se besan mientras los
semáforos cambian. Música fugándose entre las piernas de
una minifalda y los tacones obscenos de un muchacho que
da los primeros pasos en su verdadero mundo. Niñas
de fantasía perdiéndose sobre el rechinar de la motos. Y allí voy yo, casi sin poder pararme, abrazado de una
mujer que como bandera me agita por los bares y hoteluchos.
Madrugada, el puerto empieza a dormir, amor,
la luna se balancea sobre las olas
piso espejos antes de que salga el sol
en la noche guardé tu memoria.
Perderé otra vez la vida
cuando rompa la luz en las rocas,
perderé el día que aprendí a besar
palabras de tus ojos sobre el mar,
perderé el día que aprendí a besar
palabras de tus ojos sobre el mar.
Vino el luto antes de venir el rumor,
lo llevó la marea bajo la sombra.
Barcos negros surcan la mañana sin voz,
las redes vacias, sin gaviotas.
Y dirán, contarán mentiras
para ofrecerselas al Patrón:
querrán cerrar con unas monedas, quizás,
tus ojos abiertos sobre el mar,
querrán cerrar con unas monedas, quizás,
tus ojos abiertos sobre el mar.
Madrugada, el puerto despertó, amor,
el reloj del bar quedó varado
en la costera muda de la desolación.
No vamos a olvidar, ni perdonarlo.
Volveré, volveré a la vida
cuando rompa la luz en las rocas
porque nosotros arrancamos todo el orgullo del mar,
no nos hundiremos nunca más
que en tu memoria ya no hay vuelta atrás:
no nos humillareis NUNCA MÁS.
Memoria da Noite
Madrugada, o porto adormeceu, amor,
a lúa abanea sobre as ondas
piso espellos antes de que saia o sol
na noite gardei a túa memoria.
Perderei outra vez a vida
cando rompa a luz nos cons,
perderei o día que aprendín a bicar
palabras dos teus ollos sobre o mar,
perderei o día que aprendín a bicar
palabras dos teus ollos sobre o mar.
Veu o loito antes de vir o rumor,
levouno a marea baixo a sombra.
Barcos negros sulcan a mañá sen voz,
as redes baleiras, sen gaivotas.
E dirán, contarán mentiras
para ofrecerllas ao Patrón:
quererán pechar cunhas moedas, quizais,
os teus ollos abertos sobre o mar,
quererán pechar cunhas moedas, quizais,
os teus ollos abertos sobre o mar.
Madrugada, o porto despertou, amor,
o reloxo do bar quedou varado
na costeira muda da desolación.
Non imos esquecer, nin perdoalo.
Volverei, volverei á vida
cando rompa a luz nos cons
porque nós arrancamos todo o orgullo do mar,
non nos afundiremos nunca máis
que na túa memoria xa non hai volta atrás:
non nos humillaredes NUNCA MÁIS.
Xabier Cordal Fustes
Nació en La Coruña, España. (1965), Escritor, poeta, Lic en Filoloxía.
Grupo musical: Luar: Na: Lubre
Música: Bieito Romero
Desastre del Prestige: se produjo cuando un buque petrolero monocasco resultó accidentado el 13 de noviembre de 2002, mientras transitaba cargado con 77.000 toneladas de petróleo, frente a la costa de la Muerte, en el noroeste de España, y tras varios días de maniobra para su alejamiento de la costa gallega, acabó hundido a unos 250 km de la misma. La marea negra provocada por el vertido resultante causó una de las catástrofes medioambientales más grandes de la historia de la navegación, tanto por la cantidad de contaminantes liberados como por la extensión del área afectada, una zona comprendida desde el norte de Portugal hasta las Landas de Francia. El episodio tuvo una especial incidencia en Galicia, donde causó además una crisis política y una importante controversia en la opinión pública.
El derrame de petróleo del Prestige ha sido considerado el tercer accidente más costoso de la historia; la limpieza del vertido y el sellado del buque tuvieron un coste de 12.000 millones de dólares, según algunos documentos, el doble que la explosión del Challenger pero por detrás de la desintegración del Columbia y el accidente nuclear de Chernoby.
Como Diana, primero una flecha
al centro de un hombre;
como Penélope,
tejer la tela de araña;
caminar siempre un paso atrás,
como Eurídice;
salir del baño, como Afrodita;
leer de noche, como Minerva;
amar a una bestia, como Pasífae;
cultivar en exclusiva la tierra de tu casa,
como Gea;
predecir la infidelidad, como Casandra;
vengar al marido, como Hera;
memorizar uno a uno los rasgos de Narciso,
como Eco;
todo para morir en tu país
sin que te lapiden...
Renunció mi padre
un día
al tremolar de la emoción ardiente
renunció
bagual de sombras
al corral enronquecido
por gritos montaraces
se fue escalando
tos a tos
una altura de pájaros radiantes
Se fue
como quien dice:
firmo con luz la selva oscura
arrojo los nombres de las cosas
y en el gran vientre de la noche
salgo a trepar mi vida.
Leonardo Martínez
De "Ojo de brasa" - Cuadernos de Sudestada – 1990
Argentino – 1937
Obra: Un rincón Tucui – Juan Grela (Argentino – 1914 – 1992)
La palabra colibrí
alberga una idea de suspiro
contiene
aire moviéndose en el aire
la luz de un vilano derivando en la tarde.
La palabra mundo
retumba al romper
se cae del equilibrio
tajea memorias de hambre
y estalla, salpica, hunde…
Habría que hallar una poesía
breve, simple, clara,
donde mundo se diga colibrí.
El pozo
Ahora
que el tiempo sobre el tiempo
escribió con su verdor de humo
tanta página.
Ahora
que estás acá con tus banderas
y preguntás
-“¿Cuánto dolía de piel a hueso aquella pena?”
Recién ahora
puedo sentir que el aire
sonaba como la tarde en que cavé con pala
un hueco mudo en la tierra de mi patio
para enterrar, muerto, a mi perro.
Luego de mirarlo largamente fue
echarme en ese pozo
caer en una ausencia sin futuro ni ruido
y encontrarme a la vez
condenado a permanecer en el borde, parado,
baldío de toda sensación,
mirándome allá abajo.
Sin tener siquiera la triste compañía
del cadáver de mi pobre perro.
Agua 25
De mis abuelas, una se lavaba el cabello con agua de lluvia.
La otra escribía poesías casi secretas.
Aunque se conocían, apenas se trataban.
Las dos me amaron y yo a ellas.
Escribo poemas con el rolar de la sangre.
Algún día
comenzaré a lavarme la esperanza
con el agua de lluvia.
Raúl Feroglio
Argentino – 1960
De: Sueño de agua - Ed. El Mono Armado – 2013
Comienza a escribir en la década del 70, y forma parte del grupo de rock local “Fuego Fatuo”.
En 1982 funda, junto a otros escritores “Barlovento”, revista alternativa donde publica poesía y artículos periodísticos.
En En 1989, 90 y 91 organiza en Las Parejas, los “Encuentros de Poetas”, experiencias colectivas de creación y difusión de la poesía, con participación de escritores de diversos puntos del país. Nace allí la Cooperativa Editorial “No Muerden”, que logra editar 10 libros de poetas inéditos de Rosario y su zona.
En 1989 realiza, junto a Pablo Gavazza, la obra poético musical “Hay historia”, para difundir la historia de la ciudad de Las Parejas.
En 1990 publica el poemario “Del pájaro y la Lágrima”, en Ediciones No Muerden. Rosario.
Publica parte de su obra en su blog poesiadelinteriorargentina.blogspot.com.ar
EL OTRO, ESA ACECHANZA
Ante un nuevo aniversario del fallecimiento del marido, la esposa va al cementerio con un ramo de flores, para depositarlas al pie de su tumba. En eso está cuando advierte que al lado suyo hay otra viuda, pero de aspecto oriental, poniéndole a su difunto un plato con arroz. La mujer la observa, carraspea como para aclarar la garganta y finalmente pregunta:
-Disculpe mi impertinencia, pero ¿por ventura cree que su esposo se levantará para comer el arroz?
-Oh, claro que sí -responde la otra-. Cuando el suyo se levante para oler las flores.
Somos distintos y a casi todos se nos da por creer en cosas que para los demás por lo general resultan insólitas, ya sean flores o un plato con arroz. Claro que no es culpa nuestra: condenados como estamos a observar el mundo desde la altura de nuestros propios ojos, rara vez nos las ingeniamos para averiguar cómo se lo ve desde más arriba, o desde más lejos. Uno de los reproches más escuchados hoy es en día es que ya nadie pareciera capaz de ponerse en el lugar del otro. ¿Habrá sido posible alguna vez? Lo dudo. El Otro es siempre una incomodidad, la acechanza, el problema a resolver. El Otro es un espacio que, al ocuparse, invariablemente nos resta nuestro espacio.
Se ha dicho que el Otro es quien nos complementa con su mirada y nos carga de sentido. Puede ser. Pero estoy seguro que también nos delimita y nos carga de angustia. Porque, insisto, el Otro es siempre lo distinto, la alteridad, lo inabordable por definición.
Hace poco observé por televisión cierta experiencia que se llevó adelante en la biblioteca de una universidad norteamericana, con la asistencia de una simple filmadora. El lugar de lectura (una mesa de regular tamaño) está vacío. Llega un estudiante, pide un libro y se instala; despreocupado, sobre la mesa desparrama una mochila, otros libros, un abrigo. Al rato llega otro estudiante, que sin decir palabra le reclama con un gesto su derecho a ocupar al menos la mitad de la mesa. El primero no logra disimular su fastidio, pero accede.
Pasado cierto tiempo, arriba un tercer joven. Automáticamente los dos primeros se intercambian miradas, complicidades. "Estábamos tan cómodos y tenía que llegar este" -parecen decirse. A medida que al lugar van llegando más estudiantes, se comienza a registrar la formación de dos grupos, dos bandos. Los viejos contra los recién llegados. Los originarios contra los forasteros. Es la menos cuestionadas de las guerras: la lucha por el espacio vital.
Frecuento con gran asiduidad las redes sociales, especialmente Facebook. He notado que el asunto aquí también se significa en un sentido más o menos parecido. Claro que aquí los grupos se arman en torno a afinidades puntuales (especialmente políticas) y no espaciales, por lo que cualquiera que llegue de afuera será bienvenido siempre y cuando no aporte una voz disonante. Si su opinión difiere con la del conjunto corre el albur de ser deportado a los gritos. Es decir, aquí también, y entre gente que se conoce apenas de manera virtual, se tejen las mismas tramas que en la familia, el trabajo o el club: la solidaridad entre pares, la defensa casi a ultranza de aquello que se haya elegido de antemano como "común" para todo el grupo.
Sospecho que no existe especie sobre la tierra que no está dispuesta a luchar por un territorio cauado lo siente invadido. Si los seres humanos hemos ido perdiendo los colmillos, ha sido simplemente porque fuimos capaces de inventar otras herramientas para deshacernos de lo extraño. Lo que no quiere decir que llegado el momento, si hiciera falta, no nos vuelvan a crecer.
Miguel Ángel Morelli
Extraído de "Agenda Cultural del Sur" - XV Nº 148 - Año 2013
Poeta nacido en Cnel. Suarez, Pcia. de Buenos Aires, (1955). Reside en Quilmes.