Estación Quilmes

  Esteban Ruiz Díaz Noguera.

14 de diciembre de 2023

 

"Soy lo que mis pies caminan"

La presentación del libro es el jueves 21 de diciembre desde las 17.30 hasta las 20 Hs., en el “Centro de Producción Audiovisual Leonardo Favio". Chacabuco 600, Bernal.

Esteban Ruiz Díaz Noguera.
Tiene 32 años, nació en Paraguay y reside en Argentina desde los 7 años. Vive en el barrio Villa Itatí hace 24 años. Siempre le gusto el arte, particularmente dibujar y escribir.



En la escritura encontró un refugio y una forma de canalizar todo lo que ocurría a su alrededor y en su interior. En los últimos años profesionalizó su trabajo artístico y entendió que nadie se salva solo, que salida es colectiva, ese lo llevó a otra escala de trabajo, mas específicamente a la gestión cultural. Hace algunos años trabaja en el barrio gestionando proyectos de trabajos artísticos comunitarios.  Hoy está a un paso de cumplir un objetivo muy importante para él, que es poder compartir su libro, su historia, su intimidad. Espera poder motivar a otros y otras de su barrio y los barrios en general, a escribir y a canalizar sus sentimientos e historias a través del arte.


  Olga Orozco

13 de noviembre de 2022

 

DÍA PARA NO ESTAR


Vete, día maldito;
guarda bajo tus párpados de yeso la mirada de lobo que me
       olvida mejor;
camina sobre mí con tu paso salvaje, simulando un desierto
       entre el hambre y la sed,
para que todos crean que no estoy,
que soy una señal de adiós sobre las piedras;
cierra de par en par,  lejos de mí, tus fauces sin crueldad
      y sin misericordia,
como si fuera ya la invulnerable,
aquella que sin pena puede probarse ya los gestos de los otros;
y tiéndete a dormir, bajo la ciega lona de los siglos,
el sueño en que me arrojas desde ayer a mañana:
esta escarcha que corre por mi cara.
Aun sí, he de llegar contigo.
Aun así, has de resucitar conmigo entre los muertos.


De "Los Juegos Peligrosos" (1962)



VII



Aún conservas intacta, memoriosa,
la marca de un antiguo sacramento bajo tu paladar:
tu sello de elegida, tu plenilunio oscuro,
la negra sal del negro escarabajo con el que bautizaron tu
      linaje sagrado
y que lleva, sin duda, de peregrinación en peregrinación.
¿Para quién la consigna?
¿Qué te dejaste aquí? ¿qué posesiones?
¿O qué error milenario volviste a corregir?
Ahora llegas caminando hacia atrás como aquellos que vieron.
Llegas retrocediendo hacia las puertas que se alejan con
     alas vagabundas.
Tal vez te asuste la invisible mano con que intentan asirte
o te espante este calco vacío de otra mano que creíste
     encontrar:
Vuelcas el plato y permaneces muda como aquellos que
     vuelven;
como aquellos que saben que la vida es ausencia
     amordazada,
y el silencio,
una boca cosida que simula el olvido.



De "Cantos a Berenice" (1977)



Olga Orozco
(1920-1999) Nació en Toay, La Pampa, Argentina.


Bibliografía

Desde lejos (1946)
Las muertes (1951)
Los juegos peligrosos (1962)
La oscuridad es otro sol (1967)
Museo salvaje (1974)
Cantos a Berenice (1977)
Mutaciones de la realidad (1979)
La noche a la deriva (1984)
En el revés del cielo (1987)
Con esta boca, en este mundo (1994)
También luz es un abismo (1995)
Relámpagos de lo invisible (1997)
Eclipses y fulgores (1998)
Últimos poemas (2009)

Fotografía + info: https://www.cultura.gob.ar/100-anos-de-olga-orozco-8825/

  César Cantoni

9 de enero de 2022

 

CREDO


Entre la razón filosófica
y la razón científica,
elegí la razón poética.



PERSPECTIVA


La Tierra es un planeta oscuro,
un lugar donde caben el hambre, el dolor,
la crueldad, el espanto, la muerte...
En todas partes hay barro,
basura acumulada, podredumbre...
Sin embargo, si pudiéramos mirarla desde el espacio
veríamos que brilla como una estrella.



GÉNESIS 1: 28


Después de la lluvia salen las hormigas,
entran en la cocina, suben a la mesada
y toman por asalto el tarro de azúcar.
Son centenares de legionarias
procurándose el sustento, movidas
por el dictado de la naturaleza.

Ya satisfecho el apetito –y lejos de retirarse–,
las invasoras atraen a nuevas invasoras,
prometiendo extender su dominio por la casa.

Entonces, otro dictado menos instintivo
asume el protagonismo de la escena,
y una ráfaga tóxica de aerosol
barre de cuajo toda razón existencial:
crudo holocausto doméstico                   
sobre el que Dios ya prescribió.



UNA VIEJA PELÍCULA


Anoche, miraba una vieja película por cable.
En un segmento de la misma, la actriz principal
se despojaba completamente de la ropa.

Contrapuesto a la luz de una ventana,
su cuerpo parecía esculpido por un artista
e invitaba a jugar los juegos del deseo.

La película fue filmada hace más de tres décadas.
Hoy, la actriz es una mujer madura,
con algunos problemas de salud.

Duele experimentar, en la confrontación retrospectiva,
cómo los cuerpos se enferman y degradan,
cómo la belleza prescribe, irremediablemente. 

No, no quiero ser impiadoso con la actriz,
pero prefiero recordarla ahora
en su icónica perfección de celuloide.



POÉTICA DEL VIENTO


De pronto, el viento enardece
y todo lo turba alrededor:
menoscaba glorietas y jardines,
derriba árboles centenarios,
hace volar las chapas de los techos,
amontona detritos en las calles,
corta los cables telefónicos,
interrumpe el servicio eléctrico de la ciudad...

Pero el viento es también un elemento poético,
la metáfora preferida de los poetas:
trae y lleva noticias puntualmente,
se hace eco de las campanas,
dialoga, a menudo, con las frondas,
les cuenta cuentos a los niños,
me susurra tu nombre,
dice “adiós” a los que se alejan...

Casi no hay poema sin viento.



EL ÚLTIMO HOMBRE


Cuando la Tierra se deshaga
del último hombre,
le habrá ganado
la batalla a Dios.



César Cantoni (La Plata, 1951) 
(inéditos)


  Magali Saikin

11 de noviembre de 2021

 


Las calles de Varsovia

Las calles de Varsovia me persiguen...
¡Yo no quiero nada con ellas!
Pero sus nombres extraños me atraen,
y yo repito sus sílabas
con un inseguro deleite.

Quizás alguna de mis células
haya estado alguna vez en Varsovia,
habitando sus tristes casas,
caminando el gris de sus calles.

Moho, desolación, sordidez...

El mundo aterrador de Varsovia,
antes del terror del guetto
y del "Umschlagplatz".

El frío húmedo de sus muros,
los ojos hoscos de las calaveras vivientes,
la crudeza de la oscuridad y el hambre...

Las calles de Varsovia me persiguen.
Y me aullan
que no las olvide.


Truffaut

Rozaste con tu último metro
la puerta de mi sótano
donde escondo mis judías vergüenzas
y la impaciencia de mi genio.

Si se resiste con amor,
todo es posible.


Sólo los engreídos

Sólo los engreídos reniegan a la complicidad.
Sólo los débiles renuncian al compromiso.
Sólo los tontos desatienden al amor
que han encontrado después de tanta maleza.


El miedo

El miedo
savia dolorosa
que paraliza raíces
sube por el tallo,
incrustándose en el centro.
Cosquillea las ramas de mi cuerpo
y hace temblar las hojas.

El capullo revienta
en sudor y llanto.

Que poden la rosa
y sangren con su espina.



Magali Saikin
De "Nada está decidido"  - Yara Edition (2013)

Nació en Buenos Aires en 1956. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de La Plata. En 1980 viajó a Alemania, donde posteriormente inició su formación en psicoterapia conversacional. Vive en Alemania, en la ciudad de Passau, donde obtuvo su doctorado en 2003. Allí trabaja como conferencista, autora y psicoterapeuta.
















  Raquel Fernández

1 de septiembre de 2021

 

BANDERA BLANCA


Siempre pensé que el sexo
era lo opuesto a la muerte.
Por eso tuve mucho sexo en mi vida.
No por amor.
No por placer.
No por perpetuar la especie
(aunque me hubiera gustado hacerlo
antes de que la humanidad
diera un paso irrevocable hacia el horror de la autoconciencia,
cuando morir era apenas quedarse inmóvil un instante
en el olfato ajeno
y volver a la tierra sin ceremonias inútiles).

En mi vida el sexo un ofició como un talismán.
Una piedra preciosa de efecto apotropaico.
Un hechizo para mantener el final a raya.
Las piernas de mis amantes fueron
el marco de la puerta de una vieja casa de adobe y sudor
donde me resguardé del terremoto de la muerte.
Quizás por eso son sus piernas
lo único que me quedó de ellos.

Podría decir que el sexo
me regaló una victoria a medias:
ya soy demasiado vieja para morir joven.
Pero también soy demasiado vieja
para tener sexo todos los días
Supongo que llegó el momento de darme por vencida.
El momento de escribir un testamento idiota
y decidir (con nostalgia, con malicia, con arrepentimiento)
a quién le dejo las piernas que no pude amar ni desear.
A quién le dejo el miedo.



CREMA DEL CIELO


Siempre me pregunto
y pregunto
de qué está hecha la crema del cielo.
“Es crema de vainilla con colorante celeste”,
me responden invariablemente los interrogados,
poniendo cara de “tan grande y tan pavota”.
Por supuesto,
semejante respuesta no me satisface.
Me gustan los misterios
y paso de las resoluciones obvias,
por lógicas que parezcan.

La crema del cielo tiene que estar hecha de otra cosa.
Algo maravilloso que justifique
un nombre tan prometedor.
Un ingrediente secreto,
una pizca de nube,
una gota de Dios,
no sé cuántos gramos de las veredas pisadas en la infancia
después de que lloviera al este y al oeste
y el brujo viento quedara retratado en las baldosas
con un puñado de flores de jacarandá.

“Es crema de vainilla con colorante celeste”,
me repiten mis parientes y amigos,
que suponen que mi cabeza es una casa tomada
por esa loca llamada Fantasía
y que no tengo remedio,
aunque insistan en llenarme los bolsillos de recetas
y la mesita de luz
de cajitas con pastillas de todos los colores.
No.
De todos los colores no.
Celeste no hay ninguna.

¿De qué está hecha la crema del cielo?
Yo, por las dudas, no la probé nunca.
A ver si todavía mis parientes y amigos tienen razón.

Odio dar el brazo a torcer.
Odio la crema de vainilla.



IRSE


Aquel novio que tuve,
el que murió a los veintidós,
decía que los objetos
no tenían durar más que las personas.
Por eso, después de cada uno de nuestros brindis,
rompía las copas con una feroz alegría adolescente
que a mí me indignaba.
No eran cristales de Bohemia, claro.
Pero eran copas lindas.
(Él ni siquiera habrá imaginado
la cantidad de cosas fútiles
que iban a sobrevivirlo:
platos, tazas, portarretratos,
recuerdos de las vacaciones en Mar de Ajó).

Yo pienso que las personas no deberíamos durar
más que el amor.
Que deberíamos irnos antes de que desnudarse
se convierta en un acto mecánico,
como barrer la cocina o darle de comer al perro.
Antes de que nuestra desnudez
deje ser en los ojos del otro
un salto de resplandor,
la declaración de guerra de un faro rebelde
que ilumina
el camino a seguir para que los cuerpos se estrellen
contra la tormenta del deseo.

Yo creo que deberíamos irnos
antes de que se apolillen los confites.



Raquel Fernández

Nació en Avellaneda, en 1967. Recibió más de cien premios nacionales por su actividad poética, otorgados por prestigiosas instituciones. A estos logros se le suman otros obtenidos en España, EEUU, Italia, Chile y Perú. Es autora de los poemarios “Ojos que miran el cielo”, “Revelaciones”, “Todos los hombres que me amaron”, “Hermano”, “La antigua enfermedad del otoño”, “Cierta condición nocturna”, “Como nosotros”, “Once upon a time”, “Interrumpidas”, “Pretty in Pink”, “Goodbye, Norma Jeane”, “Un rayo a tiempo” y “Enaguas de encaje rotas”. En 2015 fue nombrada Personalidad Destacada de la Ciudad de Avellaneda por el Honorable Concejo Deliberante de dicha ciudad. En 2019 recibió una distinción como Vecina Destacada por el su aporte cultural a la ciudad de Avellaneda otorgada por la Secretaria de Cultura, Educación y Promoción de las Artes del municipio.


  Germán Mastellone

16 de agosto de 2021

 


HAROLDANTE  DE  CONTINUIDAD


Alrededor de la jaula de tu corazón está el mío

buscándote en el sudeste de la bruma

y en esta vida borrosa,

sigo limando los barrotes

para que salgas nuevamente

a escribir el mundo

el que te quitaron a balazos

y devolverte para siempre

los libros, la isla, el barco, el campo

las tardes en el Tigre

los amaneceres de Chacabuco

pero te recupero como relámpago

de aquella derrota ahora victoriosa

porque la gloria y la bandera,

la lucha, el río y el fusil

están intactos

y ahora se elevan con tu nombre.


Bernal, 06 de junio de 2015
Haroldo Conti presente




APROXIMACIÓN A LA MASMÉDULA

A Oliverio Girondo

Giro hondo y veo

la prehistoria de las negaciones

no es ética ni geografía

es la ciudad irreductible

es un poco la soledad de las cenizas

que dejaron los tranvías que no están

los faroles que se fueron

a iluminar otras galaxias.

Giro hondo hacia el plasma

del solsticio

y veo cómo te adelantaste

cinco siglos a la explosión de la palabra

y más allá de la médula incandescente

hay una patria, un giroscopio azul

casi rojo de tan negro

apariciones olivéricas que danzan

en el rocío de la intimidad de la magnolia

y se encriptan para vivir dentro de las piedras

y en el vientre de las orugas

o en las rompiente de los mares

donde oblicuamente

se desgarran, se buscan y se entregan

para el resplandeciente final

del otoño de la sangre

casi negro de tan rojo.


_____________________________________


Escribo Violeta Parra

y me pongo de pie


Escribo Violeta Parra

Y de pie aplaudo

hasta que sangran mis manos


Escribo Violeta Parra

y con mis manos sangrantes

dibujo un corazón en el cielo

de los oprimidos


Escribo Violeta Parra

y las letras de su nombre

se vuelven mariposas

libertarias

y una tormenta de alas de colores

libera desde el cielo a los condenados

quita la sed de los sedientos

solamente cuando escribo

Violeta Parra.


Buenos Aires, 23 de noviembre de 2012



DESPELOTUDIZACIÓN  DEL  HAYKUS


TRES HAYKUS OCCIDENTALES DE ARROPE ENSANGRENTADO


HAYKUS CARENUM


Reprimían y repartían palos

en la plaza

que bello machete

el viento mecía la sangre

como un junco débil



HAYKUS DEFRUTUM


El policía que pegaba

pertenece a la misma aldea

del combatiente

los sojeros se reían en sus mesas

de raíz de nogal.



HAYKUS MOSTUN


Salieron a cazar inocentes

la sangre del pueblo

estaba regada en la calles

la ciudad incendiada

el latifundio en su sitio.


Buenos Aires, 15 de diciembre de 2017
Saqueo parlamentario a jubilados.



Germán  Mastellone
De "Trepanaciones y Otros Laberintos Terrestres" 


Nació en Avellaneda, Provincia de  Buenos Aires,  Argentina,  el 15 de julio de 1964, estudió derecho en la Universidad de Buenos Aires. Participó en la creación del grupo arte en la calle en los años 80, de pintura y poesía en la ciudad Lanús. Es autor del libro de poemas  “Antología Fundamental Inconclusa”,  “Trepanaciones y Otros Laberintos Terrestres”,  “Iladiun Ilidiun o  el Desamor  de Mogrague”  “Extraído del Azar Tardío Expulsado del Sistema Solar”. En la actualidad vive en la ciudad de Bernal  (Provincia de Buenos Aires).




  Fernando Aramburu

22 de junio de 2021

MI ALMA Y MI PERRO


















En este armario guardo mi alma. Entre camisas y pantalones cuelga, limpia y planchada, de su percha. Por tratarse de una prenda valiosa la llevo conmigo solamente en ocasiones especiales. Un alma es para toda la vida. Un alma no se arregla. Si se rompe, no hay otra.
       Por eso la reservo para cuando voy a sitios adonde no se debe ir sin alma. Cuando voy al poema, por ejemplo. Cuando acerco el olfato a una flor aromática o cuando, al azar la copa de buen vino, dirijo unos instantes la mirada a los colores de la tarde.
       De niño, en cambio, no iba sin mi alma a ningún lado. Ni para dormir me la quitaba. La echaba a volar junto a los ángeles que surcaban en bandada el cielo de mi infancia. Me complacía columpiarme con ella en las campanas. Y, al caer la noche, se la enseñaba a Dios, que de tanto conversar conmigo me parecía un miembro más de mi familia.
       El caso es que ya no salgo casi nunca con el alma a la calle. Se me hace que la gente, al verme, lo va a saber todo de mí. O que el viento y la lluvia me la podrían arruinar. Los ángeles, mientras tanto, emigraron lejos, a otras infancias, y Dios murió como mueren todos los abuelos entre dos crepúsculos.
       Eso sí, cuando me pongo el alma gano en dimensiones. Me revisto de una atmósfera que me hace más brillante que mi perro. Soy de pronto transparente. Soy un depósito de resplandores: Soy espiritual. Ataviado con mi alma, me prolongo en altura; alcanzo mayor profundidad y me dilato, en fin, en todas direcciones hasta dejar atrás la última estrella transitoria.
       Pero luego, al borde de la eternidad, me cruzo con la mirada de mi perro, sentado y melancólico cerca de la puerta con su alma peluda de perro, y no sé qué me da dejarlo allí solo, abandonado a las horas polvorientas, sin nadie que le hable ni le ponga la comida. Vuelvo entonces sobre mis pasos y hasta la saliva me sabe a amistad. Restituida a la percha del armario la ingrávida envoltura, me visto mis humildes y carnales pingos de diario, acaricio al perro, lo saco a pasear.

 

Fernando Aramburu
España, San Sebastián (1959). Es un escritor, traductor y profesor español.
Desde 1985 reside en Alemania.


  Raúl González Tuñon

2 de abril de 2021


 














Epitafio para la tumba del poeta desconocido


Fue un poeta de su vida y de la vida.
Porque además de diálogo del hombre con su época
la poesía es un estado de ánimo,
fue siempre el suyo un vago armar
y sentir y esperar no se sabe qué cosas:
y no pudo escribir ni un solo verso.
La muerte, la inquerida "Tía de las muchachas",
se lo llevo una tarde de azul desprevenido.
Murió de inanición, como Meg Merrillies,
la que en vez de cenar contemplaba
fijamente la luna sobre el bosque:

Tanta es su soledad que el el olvido se toca.


François Villon

Un nuevo acento, una manera, un modo de tutear a Dios
y el primer contacto que tuvo la poesía con el hombre.
Salvó su alma por el canto quien amaba a la Grosse Margot.
Atrás quedaron cárcel, hambre, hijas de los largos inviernos.
Cuando murió las catedrales y las tabernas le lloraron
y un trabuco, una rosa, una estrella, bajo su blusa se encontró.



Marqués de Villamediana

Dejó un cuadro, un puñal y un soneto.
Manuel Machado 

Pronto partió dejando poco escrito
(No fué, exactamente, Oliveretto.)
Pero hubo amor intriga duelo muerte
y un soneto.
"Silencio en tu sepulcro deposito."


Shelley


Amaba todo aquello que era digno de amar:
el amor, la poesía, el hombre, el vino viejo,
la desgarrada túnica de la libertad.
Por tan puro, a él lo amó la naturaleza
y el amor lo transformó en algo "raro y triste".
El flotante jardín de los Sargazos
perfuma hoy su espectro sin medida.

Carlos Marx lo admiraba.


Puskin


Nadie recuerda al General de entonces
ni al ministro ni al zar a cuya estatua
únicamente acuden las palomas.
mas hoy se dice: "El tiempo de Puskin",
"La Rusia de Tolstoi" ...Mucha nieve
cayó sobre las islas y los años
sin cubrir su memoria.


Hölderlin


Preguntaba adónde se fueron
el sueño y las islas fragantes.
Un día la niebla pobló su mirada
y entonces vio, pero fue después
cuando supo que el hombre vale más.



Victor Hugo

-era un loco que se creía Victor Hugo.
Cocteau

...Mas quedaban Jean Valjean y Gavroche y Eljondras
y la batalla precursora; una selva
poblada de jardines y futuro:
"Los miserables" son un vrai poeme,
dijo Rimbaud, una novela-río.
Aparte l hojarasca retórica, el barroco,
¡qué materia más rica!
la simbiosis realista-romántica, la actitud,
que desde Zola a Ilya Erenburg,
desde Galdos a García Lorca
y desde Gorki a Vasco Pratolini
alentó a tanta gente que aún cree en el hombre... 



Bécquer


Todo habrá terminado, señores, un buen día,
en nuestra andante y derramada tierra.
La veleta, los pinos, la baraja, el oporto,
la Secretaría de Cultura, el crepúsculo:
Callarán las cigarras de todos los veranos
y el grillo del hogar de todos los inviernos
y él va a sobrevivir a los helados mundos
porque siempre, "siempre habrá poesía".



Raúl González Tuñón
De "Demanda contra el viento" - Ediciones La Rosa Blindada (2006)

Nació el 29 de marzo de 1905, en Buenos Aires, Argentina y murió el 14 de agosto de 1974.
Comenzó su carrera literaria publicando en revistas como Caras y Caretas, Proa y Martín Fierro. Publicó su primer libro El violín del diablo, en 1926, y el segundo, Miércoles de Cenizas, en 1928. 

  Fernando Delgado

15 de marzo de 2021

 


Zamba de los sueños  (canción)

La noche guarda el misterio
En sus ojitos cerrados
Duerme mi pequeña duerme
Que llega el día esperado 

Por el campo de los sueños
Un cielito iluminando
Abre los ojos y canta
Con alegría bailando


Que vengan con sus pañuelos
Y un duende enamorando
Una vuelta y otra vuelta
Con esperanza cantando


La niña guarda secretos
Que la noche fue dejando
Y recuerdos de la infancia
Que se van deshilachando

Del horizonte asoma
Y son sus brazos dorados
Despierta sueña despierta
A las estrellas mirando


letra: Fernando Delgado
música y arreglo: Esteban Tozzi

https://estebantozzimusico.com/

  Valeria Assenza Parisi

23 de diciembre de 2020

 


a Élida, Mabel, María, Lili, Mónica y todos los amigos del patio de las estrellas

   

anoche los poetas
trabajamos
dijimos:
 “columna  
bisonte  
fractales”
hicimos cabellos
de caballos
y reímos
los poetas reímos
hasta arruinar
el cuento
 
anoche 
trabajamos tanto
que dimos vuelta
el amor  las palabras
la muerte
 
los poetas
trabajamos
 
hoy
un gorrión
en nuestra oficina
del patio
come.


__________________________________________


Masacre Denver, 19/07/2012


Panóptico
en Ciudad Oculta
Ciudad Gótica
o en cualquier
Metrópolis
hoy 
te saben

te miran
cuando dormís
cuando comprás o hacés 
amor
te miran
cámaras  tarjetas
ge/pe/heces
ellos
(los que conocés y no
los que ni te importan)
te saben

uno sólo intenta
cierto andar invisible 
haciendo nada con él
y  por un rato
compra un soñar

pero el loco 
el pobre loco 
el pobre loco de mierda 
irrumpe por la pantalla 
del sistema
y con mira telescópica
hace blanco perfecto
en la muerte.


__________________________________________



En el mar de la china dicen
hay miles de cerezas
un dragón alado
un gran imperio de sol 
dicen también que ahí
justisísimo ahí 
se acaba el mundo
por eso quien parte 
al mar de la china
come delicias 
conoce 
el paraíso 
y encuentra 
lo fantástico
Mamá un día se fue
luego los abuelos
y cada día otros tantos más
nunca ninguno llamó
nadie nunca contó 
nadie jamás regresó
con la boca roja
y un deseo
del mar de la china.



Valeria Assenza Parisi
De "Desde el Unzué" (de próxima publicación) Edición Digital - Estación Quilmes

Argentina – 1968 Vive en Bernal. Es socióloga.

Tomó talleres literarios con Carlos Patiño, Patricia Aliberti y Marcos Silber.
Editó “A la vuelta del Unzué” – Ed. Estación Quilmes – 2014

  Daniel Oronó

8 de diciembre de 2020

 

TRASNOCHE 


Ha quedado a solas y oscura
la cocina
y los platos sucios en la pileta
no dicen nada 
del silencio que hubo
ante el encendido horario central
de la TV.

Persisten sobre la mesa
migas de lo que fue
y vasos mutuos.

Nadie
que aclare algo
de lo que no se dijo.


INSISTENCIA

Mientras ella se ducha yo releo poesía.
Son ritos diferentes e íntimos.
No hay asuntos menores.

Ella se purifica a su manera
se bautiza, se ablanda,
se reconforta toda, transparenta.

Yo hurgo en tanto en el lenguaje
para alcanzar un secreto imposible,
un resplandor que limpie mi cabeza,
un especie de alivio para entrar en la noche.

Ella se está secando y yo bostezo.

Nos encontramos en silencio y sin explicaciones.
Ambos sabemos que ninguno
podrá volver de esta manera al paraíso
pero a pesar de todo continuamos.

Desde el vamos la causa está perdida.

Seguramente ella
mañana insista con ducharse
y yo insista con los poemas y el bostezo.


LO QUE SE CALLA EL VIEJO


“Habla la juventud sin ton ni son,
les sobra música de errores.
¡Total! vuelven a abrir la boca
y cambian para mejor
o empeoran.
Ruido les sobra,
ganas, futuros a enmendar
con la alegría del olvido
todo curan.

Ya habrá tiempo
después.

Que se equivoquen a destajo ahora,
que desperdicien cascabeles y tambores.
Aún les falta un rato
para entregarse a la cautela de lo añejo.
Después 
ya no habrá yerros,       
se entra con precisión al hueso del sonido
sin poder dar con la palabra nunca
y es donde estás a un paso
de la común mudez,
misterio sin lugar,
todo silencio.”



A CIERTA EDAD


Alguna vez soné con otra vida,
con algo de esta misma que he vivido:
la anónima rutina cotidiana
del docente en su sitio,     
la pobre biblioteca donde no entra otro libro,
el ladrido de un perro que reconoce al amo,
la señal amorosa de una mujer en casa,         
la guitarra olvidada pero esperando algo,
los cuadros sin pintar con todos sus bocetos,
el placer del desorden del melómano humilde, 
las fotos de Brasil o un arroyo en verano.

¿Qué parte no cumplí,
qué deuda no salde y el olvido                       
de a poco ha ido tolerando?
Hay alguien que no he sido
y que cedió su esfuerzo
en algo que me falta.

El saldo provisorio
es esta persistencia del presente,
entre lo que es y aquello
que se olvidó hace ya mucho, eso
que ahora desconozco,
irreversible.


Daniel Oronó
De "CATÁSTROFES menores" (EL ASNO LITERATO EDITOR)

Nació en Dolores, 1962.  (Pcia. de Buenos Aires) Residió muchos años en la ciudad de Quilmes. Actualmente reside en la Pcia. de Córdoba.

Docente de literatura - E.M.BA (Quilmes) en establecimientos públicos y privados.
Coordinador de Talleres Literarios.

Obras publicadas:

• “Pingo tecleteo“-poesía -1987
• “Retórica incierta”-poesía -2008.
• “Spinetta : anhelo de una lírica” - ensayo - 2017.
• “Razón de identidad”. letrista del álbum folclórico con la participación de R. Navarro (hijo) y Quique Pesoa.
• “Como abrojito de amor” - álbum folclórico - ídem

Como artista plástico ha participado en múltiples salones bonaerenses obteniendo diversas distinciones produciendo el arte gráfico para el sello discográfico Viajero Inmóvil records en varios cds del ámbito del rock : LITTO NEBBIA -CANTURBE - ANTIHÉROE - HYACINTUS - UQBAR.

Ha dictado Talleres de lectura y reflexión poética sobre Spinetta – E.M.B.A (Quilmes) - 2014

  Liliana Magic

21 de noviembre de 2020

 


antineoliberal / manifiesto

harta 

          del circulo

del círculo 

             del circulo 

mi cuerpo ¿tu cuerpo? 

                        no me consumas 

la casa los hijos 

plantar el árbol 

escribir el libro 

explotación               soy libre  

porque elijo los zapatos 

en nombre del cansancio 

matás mi poema 

libre para acumular 

estar completos 

correr tener 

esclava para vivir 

                       voy a saltar 

no me consumas 




bienraíz

hogar 

dulce hogar 

un día si 

y otro 

                no 

ahogar 

muchas veces 

falta el aire 

          amar 

              respirar 

                    transpirar 

fue 

roto el cuerpo 

alma quiebra 

el hogar 

       de vivir 

           de dormir 

                 de luchar 

se rompe en mil 

pedazos 

                 ahogar 

            odiar 

el hogar 

no está 

fue 

no hay lugar  

            seguro 

hay 

bien estar  

posible 

                     amar 

               odiar 

            fue  

      viene  

va 

todo filo 

fragmentos de mí 

              hogar 

                 dulce ahogar 


bolsa

soy negra 

pobre 

mujer 

boliviana 

rubia 

soy india 

villera 

gay 

iraní 

blanca 

soy dolor 

herida 

tierra 

y océano 

sangre 

loba 

perra 

loca 

risa 

euforia 

hasta que me quitás el aire 

                        y me tirá


Liliana Magic
De "Versos antineoliebrales de muerte, locura y amor" (Inédito)

Nació en 1964, vive en Berazategui. Es periodista, licenciada en Comunicación Social y profesora, egresada de la Universidad Nacional de La Plata.

  Hans Magnus Enzensberger

16 de noviembre de 2020

Declaración de pérdidas


Perder el pelo, perder la calma,
¿me explico?, perder el tiempo,
librar una batalla perdida,
perder peso y esplendor, perdón, no importa,
perder puntos, déjame terminar de una vez,
perder la sangre, perder al padre y a la madre,
perder el corazón, hace tiempo perdido
en Heidelberg, y ahora otra vez,
sin parpadear, el encanto de la
novedad, olvídalo, perder los
derechos civiles, me doy cuenta,
perder la cabeza, por favor,
si no puede evitarse,
perder el Paraíso Perdido, y qué más,
el empleo, al Hijo Pródigo,
perder la cara, que le vaya bien,
dos Guerras Mundiales, una muela,
tres kilos de sobrepeso,
perder, perder, y volver a perder, hasta
las ilusiones perdidas hace tanto tiempo,
y qué, no desperdiciemos una palabra más
en la tarea perdida del amor, digo que no,
perder de vista la vista perdida,
la virginidad, qué lástima, las llaves,
qué lástima, perderse en la multitud,
perderse en las ideas, déjame terminar,
perder la mente, el último céntimo,
no importa, termino en un momento,
las causas perdidas, toda sensación de bochorno,
todo, golpe a golpe,
¡ay!, hasta el hilo del relato,
el carnet de conducir, las ganas.


Hans Magnus Enzensberger
Alemania, 1929 es un poeta y ensayista alemán considerado como uno de los representantes más importantes del pensamiento alemán de la posguerra.

De: “El hundimiento del Titanic” - Ed. Anagrama - 2002. Trad. Heberto Padilla

Obra: Desnudo Azul de Pablo Picasso (España - 1881 – 1973)


  Ocean Vuong

1 de noviembre de 2020

 

Algún día amaré a Ocean Vuong


A partir de Frank O’Hara/a partir de Roger Reeves
Ocean, no tengas miedo.
El final del camino está tan lejos
que ya está detrás de nosotros.
No te preocupes. Tu padre es solo tu padre
hasta que alguno de los dos lo olvide. Como la columna
no recordará sus alas
sin importar cuántas veces nuestras rodillas
besen el pavimento. Ocean,
me escuchas? La parte más hermosa
de tu cuerpo es dondequiera
que caiga la sombra de tu madre.
Aquí está la casa cuya infancia
se redujo a una trampa de alambres rojos.
No te preocupes. Tan solo llámala horizonte
y nunca la alcanzarás.
Aquí está hoy. Salta. Prometo que no es
un bote de rescate. Aquí está el hombre
cuyos brazos son suficientemente amplios para abarcar
tu partida. Y aquí el momento,
justo después de que las luces se apagan, cuando todavía ves
la antorcha débil entre sus piernas.
Cómo la usas una y otra vez
para encontrar tus propias manos.
Pediste una segunda oportunidad
y te asignaron una boca donde vaciarte.
No tengas miedo. Los disparos
son solo el sonido de la gente
intentando vivir un poco más. Ocean, Ocean,
levántate. La parte más hermosa de tu cuerpo
es hacia donde se dirige. Y recuerda
que la soledad también es tiempo que pasas
con el mundo. Aquí está
la pieza que los contiene a todos.
Tus amigos muertos pasan
a través de ti como el viento
atraviesa un carillón. Aquí un escritorio
con una pata coja y un ladrillo
para sostenerlo. Sí, aquí hay una pieza
tan tibia y sanguínea,
que, te juro, despertarás
y confundirás estos muros
con piel.


Rompe hogares


y así es como bailamos: vestidos
blancos de mamá hasta los pies, agosto lento

nos teñía las manos de granate. y así es como amamos:
un quinto de vodka y un otoño en el ático, tus dedos

en mi pelo—mi pelo un incendio. Cubiertos
los oídos, la rabieta paterna se tornó

un pálpito. Al tocarse nuestros labios el día se cerró
en su ataúd. En el museo del corazón

hay dos seres sin cabeza alzando un edificio en llamas.
Hubo siempre una escopeta sobre

la chimenea. Siempre otra hora que matar—para después
pedir a algún dios que la devuelva. Si no el ático, el coche.

Si no el coche, el sueño. Si no el chico, sus ropas. Si no vive,
cuelga el teléfono. Porque el año es la distancia

que recorrimos en círculos. Como decir: así es como
bailamos: a solas, el cuerpo dormido. Como decir:

así es como amamos: un filo en la lengua
volviéndose lengua.


Ocean Vuong 

Nació en una granja de arroz de Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam. Su abuela era una mujer joven que creció en el campo, mientras que su abuelo era un soldado blanco estadounidense de la Marina originario de Míchigan. Es un poeta, ensayista y novelista vietnamita-americano. Octubre 14, de 1988.


  Fernando Delgado

19 de octubre de 2020


PALABRAS

Hay palabras que alumbran el día
palabras que saben por dónde irás
palabras que son de alegría.
Hay palabras, que se van. 

Hay palabras llenas de razones
que no saben, no pueden decir
palabras que callan amores, que mueren
y aprenden a sonreír.

Hay palabras que nacen del dolor
Hay palabras que vuelven del amor
Hay palabras que pueden sanar
y de pronto un día, nadie sabe.
Hay palabras que nunca se olvidan
y a veces lastiman al recordar.

Hay palabras que encienden desvelos
palabras que mueren y sin luchar
palabras que no tienen consuelo
Hay palabras, nada más. 

Hay palabras llenas de ilusiones
que se quiebran, no saben partir
palabras que callan amores, se duermen
y vuelven a sonreír.

Hay palabras que nacen del dolor
Hay palabras que vuelven del amor
Hay palabras que pueden sanar
y de pronto un día, nadie sabe.

Hay palabras que callan dolores, que sueltan amores
y nos hacen volar.


Fernando Delgado
1954, nació en Wilde, Pdo. de Avellaneda.
Poeta y letrista. Técnico en informática. 

Música y arreglo: Esteban Tozzi

ECAVAL - Espacio Coral Abierto Virtual de América Latina -
40 cantantes de: Argentina, Chile, Venezuela, México, Cuba, Rep. Dominicana y España.
Dirección: Esteban Tozzi

  Hilda Paz/Fernando Delgado

21 de septiembre de 2020


 



Hilda Paz
(Quilmes, 1950)
Artista plástica y docente argentina. Es considerada una de las pioneras en la gráfica experimental.

Fernando Delgado
(Wilde, 1954)
Poeta y técnico en informática. Considerado por el mismo.

  Macky Corbalán

16 de agosto de 2020




REGALOS


1

Te di una piedra, fantástica
combinación de brisa, sol
marino, arena y tiempo.
Y creíste que te daba el corazón.


2

De apuro, con las ruedas de
la bicicleta apenas detenidas,
trajiste manzanas. Y seguiste,
rauda, el camino que no has
de cambiar. Pero, pequeña,
las manzanas eran rojas, brillantes,
abrían su corazón dulce al
mordisco, al ansia, a
la sed de mi urgencia.


LA LLAVE

La miro con detenimiento,
con fruición. Es diferente: brilla
con luz y oscuridad, su forma
quiso parecer un corazón
pero quedó a la mitad.

Sonríe y mira.

"La llave de mi corazón" decís al
ponerla sobre mi mano,
y vuelvo a mirarla por si fuera cierto,
como si sólo debiera
elegir el momento, el modo de la entrada.

Creer en las palabras, en el
latir que las empuja hasta la dicción,
que lo que dicen es cierto,
de alguna manera.
Creer en lo que se ve, en lo que el cuerpo
recibe, agradecido, y que el sudor deja
más que sal piel adentro.

Antes que la religión, el amor
es materia de fe.



Macky Corbalán
Argentina (1963 - 2014)

Licenciada en Servicio Social, Periodista y Poeta. Nacida en Cutral-Co.