Estación Quilmes

  Guillermo Bianchi

5 de enero de 2015




NI UN PASO ATRÁS


vienen los expulsados de los diarios
los matados en vida
los dueños del dolor
los tabicados
        quieren mover los ojos
piden papel y lápiz
nombran maravillados los objetos
        tiemblan con todo el cuerpo
        brillan por todas partes
quieren decir
quieren alzar los brazos
vienen a derribar las soledades
        vienen a repetir
        cuatro palabras.



LOS TIEMPOS QUE CORREN


Andás como sobrándole a la noche
cuerpeando la vergüenza del animal domado
encadenado al mástil de tu orgullo
     pálido como un hueso
           triste como una celda.
Aburrida la noche de apedrearte la espalda
te concede el cansancio sobre un banco de plaza
donde un perro sin dueño te busca la mirada
      y parece decirte
            vamos yendo.



MADRE


madre yo me pregunto tantas veces
si ocupar la gran parte de mis días
en buscar ser feliz a cualquier precio
no es más que una remota tentativa
de olvidar el deseo
de volver a tu vientre.




Guillermo Bianchi
De "La luz de los vencidos"  (2012)   -   Enigma Editores

Nació en Buenos Aires, 1970. Poeta



Obra:  Últimos consejos  -  Roberto Braulio González (Cuba)

  José Martí

31 de diciembre de 2014




La niña de Guatemala

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.



José Martí
Cuba (1853 – 1895)
En: Versos Sencillos  - Ed. Letras Cubanas - 1988

Obra: “Martí enamorado” de Carlos Guzmán (Cuba)

Interpreta: Nacha Guevara





  Norma Etcheverry

28 de diciembre de 2014




La ternura
La mujer siempre iba con el niño detrás, pedaleando con fuerza.
Cada tarde, camino del muelle.
El niño de entonces recuerda. No el hombre que ahora es, sino el niño de antes. Recuerda las tardes del muelle. El mar.
La sombra de los barcos, siempre tan lejos. Y la mirada de la madre, más lejos aún.
Tanto como ahora, cuando nadie sabe donde está. Los ojos y las manos de esa mujer que él puede ver y tocar y, sin embargo, que no sabe, que nadie sabe dónde está.
Algunas veces, el hombre que es, le desea la muerte a esta mujer extraviada, desconocida para siempre.
Pero otras, el niño que va en bicicleta con su madre sólo siente deseos de llorar.



Norma Etcheverry
De "LA VIDA LEVE" 2014 - Ediciones La carta de Oliver



Nació en Gral. Paz (Ranchos) Pcia. de Buenos Aires en 1963.
Es poeta y periodista egresada de la U.N.L.P.


Obra: Oswaldo Guayasamín

  Martín Rodríguez

24 de diciembre de 2014




Cada navidad encendía el rojo deseo de rajar.

En las navidades se produce una iluminación:
/ recuerdos de navidades
En san Miguel con el terror
de cohetes y tiros: la del ’83, la del ’84, la del ’85,
a las 12 un revólver marcaba el fin, el comienzo,
la largada, el fin, el comienzo.

Es que se hacía de noche, y las cruzas se detenían.
Ya ni el perro movía la cola. Dos pistoleros de pie, dos
/ sombras (padre y tío)
(envueltos en humo).




Martín Rodríguez
Argentino – 1978



De: “Para el lado de las cosas sagradas” - Ed. El niño Stanton – 2009

Foto extraída de: mueblesdepalets.net


  Reinaldo Arenas

20 de diciembre de 2014




No es el muerto quien provoca el estupor


No es el muerto quien provoca el estupor
es la sorpresa de ver cómo olvidamos
su propia muerte, nuestro gran dolor.
Queda el muerto, nosotros nos marchamos.

No es el muerto, no, quien se retira.
Somos nosotros que vamos discutiendo,
sobre el cadáver que mudo nos mira,
la posibilidad de seguir sobreviviendo.

Cuando en la memoria al muerto divisamos
(juegos del tiempo, macabro escandiador)
no es pues al muerto a quien estamos viendo:

Somos nosotros que tétricos quedamos
al ver cómo miramos sin horror
al que en el gran horror se va pudriendo.



Reinaldo Arenas
Cuba (1943 - 1990)

Fue novelista, dramaturgo y poeta.
Con el triunfo de la Revolución, tuvo oportunidad de participar en el programa de educación del nuevo gobierno, donde su formación autodidacta se vio enriquecida por la frecuentación de dos maestros, J. Lezama Lima y V. Piñera, que avalaron sus tempranas publicaciones.
En 1962, cuando sólo contaba diecinueve años, apareció su primera y última novela editada en la isla, Celestino antes del alba, ya que el resto de su producción se publicó en el extranjero.
En 1980 optó por el exilio. Se trasladó primero a Miami y luego a Nueva York, ciudad en la que se instaló definitivamente y continuó escribiendo, hasta que decidió quitarse la vida en 1990. Dejó más de veinte libros que incluyen diez novelas, algunos poemas, relatos breves y obras de teatro.

Foto extraída de: https://troyasliterarias.lamula.pe/2014/10/18/reinaldo-arenas-contra-algunos-escritores-cubanos/ilion/

  Alberto Luis Ponzo

16 de diciembre de 2014




FLORENCIA


Las estatuas han sido
Hombres alguna vez.

Han caminado solos
En la piedra.

Han martillado
Envueltos en la muerte.

Las estatuas
Viven porque alguna vez
Fueron los ojos
De los humillados,
Las manos libres
De los que trabajaban
Hasta desvanecerse
En su armonía.



EN EL CUERPO QUE AMO


En el cuerpo que amo
La belleza va desapareciendo:
Desaparece y reaparece,
Vive de su desgaste,
De la belleza que lo forma
Y otra forma que lo embellece.

En el cuerpo que amo no hay tiempo.
Está el momento que se vive
Contra la destrucción de la memoria.




Alberto Luis Ponzo
Argentino – 1916

De: “Los viajes anteriores”  -  Dead Weight – 1972

Nació en el barrio de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires y reside en la ciudad de Castelar (desde 1951), en la zona Oeste del Gran Buenos Aires. Dirigió y codirigió  revistas literarias, plaquetas y  colecciones. Asimismo, fue incluido en numerosas antologías de poetas argentinos y otras publicadas en países iberoamericanos. Tiene también escritos varios libros de ensayos. Algunos de sus poemarios: “Equivalencia de la tierra” (1960, el primero),“De ayeres y desmemorias”, “Ramos de invierno”, “Cuaderno Martín”, “Lugares / En otras palabras”, “Obra en construcción”, “Canto en la arena”, “Exploraciones (sobre la poesía y lo demás)”, “Anotaciones para mi nacimiento”, “La casa de Azara y otros poemas”, “A puertas abiertas”, “Uno en el mundo”, “Poemas para Antonio Porchia”, “Historias salvajes”, “Cuadro de situación”, “Diálogo de escrituras”, “Labio oscuro de nacer”, “De este mundo (instantáneas y miradas)”.

Foto extraída de: www.castelarsensible.com.ar

  Marcelo Marcolin

12 de diciembre de 2014




Nocturno de ella


Entregará sus piernas:
se enterarán los dioses en sus desvelos
elevará su cuerpo por encima del erecto sentido de las ansias
y allí su boca
         su condena descifrada en los esteros del rubor
cuando el humeante otoño de tajadas a la primavera.
Ella es la sombra entre las luces de los sueños
         es la sed que baja hasta las entrepiernas de los otros ángeles
No podrá su lengua con la lengua del día
         no podrá su cola esquivar el deseo
Nadie llega para la otra noche
         nadie es dios para determinar vírgenes y putas
es sólo un canto desde el rumor indígena
con olor a sándalo y sabor a jengibre.
Arriban sus piernas atravesando los espejos
lame su lengua el ritual de las horas callejeras
cegada de impalas huyendo hacia el sur.
Yo la necesito así: descalza, ardiente,
      Ciega de horas y esperas
La necesito temprano
demasiado temprano entre las letras y la noche,
la noche vagabunda que se lo lleva todo y todo nos deja.




Marcelo Marcolin
De "El viejo automóvil de los sueños" - 2005 - Ediciones El ojo de la ballena



Argentino (1957-2011) Poeta y editor. Miembro de la Generación Subterránea.
Nació en Buenos Aires.


Obra: Salvador Dalí - extraída: www.lavanguardia.com