Estación Quilmes

  Marina Kohon

10 de junio de 2011




nunca te pregunté por las perlas de estas gipsófilas de mi patio:
¿tenían en el Mar Negro la misma curvatura
la misma languidez al enfrentar al cielo? tampoco si la pampa
ruge en algún punto como una estepa , si el blanco y el negro
son opuestos o matices de la misma herida ancestral que nos inflige
el paisaje de la infancia si un mar y una bahía
duermen juntos, sueñan juntos si la clepsidra avanzaría por estas dunas
disolviendo harapos o vos eras un canto alto entre sábanas de viento
si el barco que te trajo fue disuelto en los líquenes
de tu memoria si hubo licores y flores que te ataron a las piedras
de esta tierra o si tuviste que apretar los dientes
para ganarle al polvo si en tu tendal de ropa había lugar para la sal
que cruzaba el aire o si tus volcanes de lava respondían al Dnieper, al Goverla
decime abuela si tus sonidos
eran llamadores de ángeles en una tierra extraña
o la amabas?


Marina Kohon
Argentina
Nació en Mar del plata, reside en Bahía Blanca, es profesora de inglés.



Extraído del blog personal de la autora
www.poemasenlabahiasalitrosa.blogspot.com

  José Emilio Pacheco

8 de junio de 2011




El tremendismo de la realidad,
Su incurable tendencia
Al melodrama y a lo absurdo.
La realidad es psicópata:
Jamás se compadece de sus víctimas.
Hace trampa al jugar con la esperanza.
Todo lo escribe mal con letras chuecas.
Llenas de errores de sintaxis.
Ignora el ritmo, el tono, la armonía.
Confunde los papeles asignados.
Olvida lo que dijo en la otra página.

Debería entrar en un taller literario,
Aprender cuando menos rudimentos
De verosimilitud, coherencia y orden.

Sin embargo posee en alto grado
Una virtud artística suprema:
No se repite nunca,
Siempre es nueva,
Siempre nos deja con la boca abierta.



José Emilio Pacheco
México – 1939
De: “Como la lluvia”
Ed. Visor . 2009



Entre otros galardones ha recibido el Premio Cervantes (2009); el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009); el José Donoso (2001); el Octavio Paz (2003); el Pablo Neruda (2004); el Ramón López Velarde (2003); el Alfonso Reyes (2004); el José Asunción Silva (1996); el Xavier Villaurrutia (1973); y el García Lorca (2005).
Editó en poesía: “Los elementos de la noche” (1963); “El reposo del fuego” (1966); “No me preguntes cómo pasa el tiempo” (1970);“Irás y no volverás” (1973);“Islas a la deriva” (1976); “Desde entonces” (1979); “Los trabajos del mar” (1984);“Miro la tierra” (1987);“Ciudad de la memoria” (1990); “El silencio de la luna” (1996);“La arena errante” (1999); “Siglo pasado” (2000); “Tarde o temprano” (2000; poesía completa, ampliada en la edición de 2010);“Como la lluvia” (2009);“La edad de las tinieblas” (2009)


Obra: Carlos Nine
Extraído del Blog personal del autor
www.carlosnine.blogspot.com

  Yanina Magrini

6 de junio de 2011




podría ser

Y aún no se si soy águila o tormenta
o si soy un gran cántico
Rainer M.Rilke


       También podría ser un garabato desconocido,
una imagen menos real
o una triste gotera
por debajo de la mancha de humedad rosada.
              El rosa, dicen, es de mujer;
comparaciones inútiles entre
lo que tenemos
y la dosis de homosexualidad
que mezclamos últimamente.

Y aún no sé si soy
                                       agua o viento.

O si cargamos esencias diferentes.

              Pero el garabato,
la gotera
y mi sexualidad,
le obligan a mi condición de mujer
a llevar la pretina en la cintura,
a conservar una sombra de machismo
entre las piernas
y por encima un
                                       permiso
gracias
                        perdón
                                          disculpe
como síndromes propios
de la buena educación.




Yanina Magrini
Argentina – 1972

extraído de poeticas.com.ar
Nació en la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Argentina, en 1972. - Recibió la Mención de Honor por Contenido del “Centro Internacional de Escritores Noveles” (2002). - Fue distinguida con el 1º premio del certamen internacional “Pablo Neruda III”, con la publicación del libro de poemas “miralo bien” (C.I.E.N. 2002).
- También obtuvo el 1º premio “Juninpais 2003”, de la Editorial de las Tres Lagunas, quienes editaron el libro de poesía “cromosoma en jeans”, con prólogo de Jorge Boccanera. - En el año 2004 ganó el “V Concurso Hispanoamericano Almafuerte”,con el 1º premio en poesía y la publicación de un libro en formato e-book. A partir del año 2001, participó y ganó numerosos premios. Publicó en distintas revistas y suplementos literarios nacionales e internaciones. Integra varias antologías poéticas y páginas en internet.

Obra- Madame Monet

  Arturo Carrera

4 de junio de 2011




La tardecita

Se acerca la primavera,
Marcia me odia, tanto
como yo amo a Lesbia, y
Catulo la amaba…
Ella dice que es obscena
la manera de referirme a mis amigos;
que soy, en resumidas cuentas de collar,
una máscara ya obscena y amenamente
indeseable
Una máscara del teatro de la infelicidad.
Pero estamos en el campo.
El sol alto y tardío.
El sexo en los cogollos del almendro.
La luna por despuntar…
…el durazno japonés relampagueante,
brillante rosado como nunca ví. Vacío,
vacío vertiginoso como tu voz brillante
contra el viento iluminado y el infierno musical
de tus estupideces.
Tu voz brillante. Tu voz ¡poética!
¿Recuerdas que dijiste que la prioridad del artista
estaba en hacerse reventar por los chongos
de Floresta y después “narrarlo” mientras
se posa, ante un pintor, como una mariposa
americana?
El cielo es una lámina que finge un color,
una desgracia, unos dibujos maravillosos para el feliz
embaucamiento de unos niños que involuntariamente
suspenden la credulidad; coléricos.
Oh poeta,
el pequeño vestigio de una tormenta atormentadora
te alimenta con su rayo
Te arrimás a los pies de un fulgor que quema como aquel
caballo blanco que veo, ahora, pegado a su destello
Estúpido caballo criollo del lenguaje.
Una mujer entrevé tu Vacío en su boca estrepitosa
Oh inebriante perrito faldero
llorando aún por la pérdida de su mamá
en las letrinas de Roma en una época cruel, en una época
de niños Heligábalos tan putos como él,
tan degenerados superiores como él. ¿Debí decir que
citaba a Pessoa (mucho más, mucho más inteligente que
yo. Más claro y menos oscuro en las razones de la amistad
obscena con la tierra y el aire y el sol y la eternidad)?
¿se acerca la primavera?
Sí, se acerca la revolución
de las florecillas de la amable locura
con sus sospechas escarlatas, con su Rimbaud, con sus
mejores mujeres y sus lolitas en flor también
a la sombra de un despertar anaranjado del verano
en medio de cada insoportable estación.
De todas maneras,
una carcajada embrujada por la dicha “engama” los
colores;
unas manos frágiles precipitan la luz que sostiene
las formas de unas serranías y unos árboles amarillos,
¿Vendrá?
Todas las formas en todas las formas y la cabeza en la
pica de la certidumbre,
la angustiosa serenidad momentánea de la certidumbre,
Una cierta sombra en las fantasías del amor. Unas
sombrías
siluetas en la cabeza abigarrada y pulsante,
la cabeza, la cabeza del amante
sea quien sea. La primavera.
El cielo como una lámpara en la mesita de luz y
el día como una noche dispuesta para el obsceno Dolor
y siempre unos niños bailando en un claro de mi sangre:
un arco iris del deseo en mis venas.
El cuerpo estratificado en el lecho ácido del pino,
las semillas turgentes bajo sus madres arraigadas;
el silbo de unas perdices mientras avanzo hacia la casa
cerrada y el galgo y las tunas mordidas por los toros.
El secreto en el aura de Alicia, la casera, que espanta
las vacas con su Citroën amarillo y sus alaridos
expertos.
El celo. Tres rojas muchachas y yo. El celo sereno,
el celo en la cabellera solar de la mujer
¿El hombre de mármol
quejumbroso?
¿Vendrá?
Todas las parteras oirían su nacimiento
si se decidiera a verse nacer,
estímulo de la pintura. Estímulo de las
estéticas anarquistas de la pasión…
Confuso esclavo de la maldad evaporando en la sombra
toda la Literatura y todo el Mal.
-Pero no pronuncies esa palabra obscena, por favor,
Arturito…
Ni dispongas puntos suspensivos donde políticamente
no hay suspenso.
Estamos en el campo y aquí me quedaría hasta ver
amanecer y que la vaca me dé la teta con sus innumerables
pezones…
Terco poeta como la luna en el agua que se agita,
el día se agita como yo.
Estamos en el campo.
-¿Qué somos?
-A-mi-gui-tos…
Sonrisa en el coral de las sonrisas que miradas
difícilmente se disuelven en el aire obsceno.
Obsceno el tacto del pico de los patos.
Obscena la algarabía de la quietud.
Obscena la tarde con sus mates lavados.
Obscena la invitación a la pintura en caballete.
Obsceno el caballete en el desván del campo.
Obsceno el diálogo más que el monólogo y más obsceno
que este coloquio entre perros de interior…
Obscena la mirada a la leña y el hacha,
obsceno el conejo con sus orejas enterradas en el barro;
obsceno el juego de repetir
la hartura de la pintura…
Del campo.
¿Vendrá?
Su caballito volvió solo al lugar
Espacio perfumado
no importa con qué
Estiércol de la atención humeante y perfumada
La mirada bosta circular de las vacas
como un cráter lunar en el aire
en el verde del aire-césped
Sangre en la pared.
Sangre en la nariz de la niñita que sale del agua,
Sangre escondida en los hilillos equidistantes
de las venas poéticas
Y es todo lo que no nos debería faltar.

Arturo Carrera
Argentino – 1948

Nació en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Es ensayista y traductor de poesía. Obra Poética: “Escrito con un nictógrafo”, 1972; “Momento de simetría”, 1973; “Oro”, 1975; “Ciudad del colibrí: osario de enanas”, 1982 (antología); “La partera canta”, 1982; “Arturo y yo”, 1983; “Mi padre”, 1985; “Animaciones suspendidas, 1986; “Ticket”, 1987; “Children’s corner”, 1989; “Negritos”, 1993; “La banda oscura de Alejandro”, 1994; “El vespertillo de las parcas”, 1997; “La construcción del espejo”, 2000; “Tratado de las sensaciones”, 2002; “Carpe Diem”, 2003; “El coco”, 2003; “Pizarrón”, 2004; “Noche y día”, 2005; “La inocencia”, 2006; “Fotos imaginarias con nieve de verdad”, 2008; “Las cuatro estaciones”, 2008.

  Carlos Aprea

2 de junio de 2011



Sociedad de masas

Fuimos con mi amor
hasta las últimas consecuencias.
Golpeamos a su puerta. No atendían,
estaban ocupadas en un millar de casos parecidos.
Insistimos, desesperados como estábamos,
y finalmente,
nos dieron un numerito
y nos pidieron que volviésemos
la próxima semana.



Bienes raíces

Con una fina serie
de puntos y rayas sobre el plano,
dividieron el mapa de los afectos
y crearon
un bonito archipiélago
infectado de tiburones.



Carlos Aprea
de "Política líquida" (Poemas del Sobre plaqueta Ediciones de la talita dorada, 2009)

Nació en la Plata, 14 de diciembre de 1955.
Trabajó como librero, químico, técnico informático, actor y director de teatro, entre otros oficios. Escribo poesía y cuento.

Publicaciones:
"la intemperie", Ediciones Al Margen, La Plata, 1999.
"abrigo, poesía 1999/2006", Ediciones Al Margen, 2006.
“Política líquida y otros poemas”, Sobre plaquetas de la talita dorada, 2009.
“La camisa hawaiana”, Libros de la talita dorada, 2010.

Realiza un Blog: Las canciones del viento

  José María Pallaoro

31 de mayo de 2011



La enredadera

Las rejas desaparecen

Es indudable que ese jazmín crece
para recordarnos
que la belleza es
aún posible

Dentro de pocos días
sus flores perfumarán

la intimidad de esta habitación
donde consumo mis horas

en busca de un tesoro que no encuentro
y que no sé si existe



El pasajero

Como en la película
de Antonioni

ser otro
pero sin pasado
un hombre nuevo
con una identidad verdadera

clandestino por Almería
o Barcelona o La Plata

en otro país
en otra ciudad
en otro lugar

en otra cama



José María Pallaoro
Nació en La Plata el 28 de febrero de 1959. Dirigió la revista de poesía "El espiniyo". Es editor de Libros de la talita dorada. Escribió en poesía, entre otros títulos éditos e inéditos: Pájaros cubiertos de ceniza (1982-1990), Breve cielo (1982-1985), Latidos (1982-1990), Cuando llueve el mundo es otro (1985-1990), En medio de la lluvia (1983-1991), Es hora de volver a Jimmy Hendrix (1994), El mago (1998-1999), El bostezo del viento (1998-2000), Andante tren (2001), El estado de las cosas (2001-2002), El vino del azar (2001-2004), Son dos los que danzan (2005), Setenta y 4 (2008) y Basuritas (2010). Desde siempre reside en City Bell, donde coordina un taller de escritura y el Espacio Cultural Taller-Encuentro La Poesía.

http://www.josemariapallaoro.blogspot.com

  Marcelo Marcolin

29 de mayo de 2011




La amante negra de Mao Tse Tung

“Al principio yo dudaba porque era negra”
Jack Kerouac


La amante de Mao Tse Tung era negra.
Había llegado de lejos / tan lejos como el deseo de Mao.
Dos veces al año bajaba del silencio hasta Pekín.
Era negra / tan negra como esos agujeros secretos. Era negra y el pelo rojo
tan de acuerdo al régimen precoz y a los blasones que adornaban
el cuarto de Mao Tse Tung.
Ella untaba su cuerpo con óleos mágicos enviados desde la India. Olores
extremos / sabrosos / carnales. En ese instante
el brillo iluminaba los cielos y las estrellas / desterraba los males
y encendía las furias más intensamente guardadas en la inmensidad del apetito.
Cuando el viento aullaba entre las columnas / Lin Biao convocaba a la amante
a penetrar en los bosques amables de una habitación casi en las sombras
sombras humeantes de intrigas y aromas. Ella / cual hechicera / hurgaba sigilosa
los silencios envueltos en una bandera roja.
Mao la esperaba al borde de una gran cama dorada
/ entonces comenzaba su tarea. Suave y delicadamente decía en el oído de Mao:
Zedong / Zedong. Y le otorgaba al líder la bondad y la delicia.
Fraseaba en su cuerpo los acordes sublimes de una melodía
llegada desde un horizonte en llamas. Ella entendía los buenos secretos
del amor y sus laberintos / del himen esparcido en la angustia
de una guerra sin final / del dolor de ser el oculto placer de la revolución.
La amante negra de Mao viajaba por las geografías y pensamientos de un Mao
destronado / perpetrado / condenado.
Ella repetía: Zedong / Zedong. El callaba y gemía. Abría sus ojos al espacio
y destinaba babas al destino. Mientras ese cántaro de ébano y carne encendido
alzaba ecos de lenguas sobre lenguas
y los espíritus del placer
se esparcían por las ventanas de una ciudad
que siempre estaba dormida en sus propios prismas.
Y otra vez / la mujer sobre las muecas del líder / y otra vez: Zedong / Zedong
y la lluvia llevándose los rituales de un dragón arrojado en los roperos
de una revolución que sigue agitándose más allá de la ventisca.
Zedong / Zedong y el penúltimo sabor de una amante negra
preparando la secuencia del beso inesperado entre los arcos de la muerte.

La amante de Mao Tse Tung era negra y una tarde de tan poco sol
partió tan lejos / tan lejos como parten el adiós o la soledad /
los suicidas de rojo / los pájaros de plumas de fuego y algunas revoluciones.



Marcelo Marcolin
Buenos Aires (1957)