Estación Quilmes

  Emily Dickinson

22 de diciembre de 2010




Tuve hambre todos los años


Tuve hambre todos los años;
mi mediodía vino a comer;
yo, temblando, me acerqué a la mesa,
y probé el vino curioso.

Esto fue en mesas que vi,
cuando volviendo, hambrienta, sola,
miré por la ventana la riqueza
que no podía esperar poseer.

Yo no conocía el pan generoso;
era tan distinto de la migaja
que los pájaros y yo a menudo compartimos
en el comedor de la Naturaleza.

La hartura me hizo daño – era tan nueva –,
me sentí mal y extraña,
como baya de un árbol montañés
trasplantado al camino.

Mi yo tenía hambre; así descubrí
que el hambre era una manera de ser
de los que están del lado de afuera de las ventanas,
que los que entran llevan consigo.



Emily Dickinson
EEUU (1830 – 1886)

De: “Poetas americanas”
Ed. Leviatán – 1998
Trad. Raúl Gustavo Aguirre.

Nació en 1830, en Amherst, Massachusetts, Estados Unidos. Estudió en la academia de Amherst y en el seminario femenino de Mount Holyoke.
De hondo e introvertido lirismo, reflejo de una existencia sin exteriores, fue precursora del "Imaginismo". Escribió más de mil poemas breves, de rima regular y métrica simple, siempre en torno al amor, la naturaleza y la muerte.
Sólo dos de sus poemas fueron publicados en vida, aunque sin su consentimiento. Su obra se editó, póstuma, a partir de 1890. En 1924 se publicaron sus Complete Poems.

  Daisy Zamora

21 de diciembre de 2010




Preñez

Esta inesperada redondez
este perder mi cintura de ánfora
y hacerme tinaja,
ese regresar al barro, al sol, al aguacero
y entender cómo germina la semilla
en la humedad caliente de mi tierra.




Espejito de mano

Después de tantos años,
mi abuela Lisa regresa
con sus asombrados ojos
oscuros y tristones y se asoma
- grácil Narciso –
a su pequeño estanque de plata,
a su óvalo mágico,
a su luna de cristal cortado,
ocupando ese rostro
cada vez más suyo
y menos mío.


Daisy Zamora
Nicaragua – 1950

De: “Anillo de silencio”
Centroamérica en la Poesía – Selección de Jorge Boccanera
Ed. Desde la Gente – 2009

Premio de Poesía mariano Fiallos Gil de la Universidad Autónoma de Nicaragua en 1977. Combatiente sandinista, fue viceministro de Cultura del gobierno revolucionario de Nicaragua. Libros: “La violenta espuma” (1981); “En limpio se escribe la vida” (1988). Coordinó la antología: “la mujer nicaragüense en la poesía” (1992)

Obra: Vilma Villaverde 1º premio nacional de esc-ceramica

  Claribel Alegría

20 de diciembre de 2010




Credo


Creo en mi pueblo
que por quinientos años
ha sido explotado sin descanso
creo en sus hijos
concebidos en la lucha y la miseria
padecieron bajo el poder
de los Poncio Pilatos
fueron martirizados
secuestrados
inmolados
descendieron a los infiernos
de la "Media Luna"
algunos resucitaron
entre los muertos
se incorporaron de nuevo
a la guerrilla
subieron a la montaña
y desde allí
han de venir a juzgar
a sus verdugos.
Creo en la hermandad de los pueblos
en la unión de Centro América
en las vacas azules de Chagall
en los cronopios
No sé si creo
en el perdón
de los escuadrones de la muerte
pero sí en la resurrección
de los oprimidos
en la iglesia del pueblo
en el poder del pueblo
por los siglos
de los siglos.
Amén.





Claribel Alegría
El Salvador – 1924

De: “Anillo de silencio”
Centroamérica en la Poesía – Selección: Jorge Boccanera
Ediciones Desde la Gente – 2009

Nació en Nicaragua y antes del año se fue a vivir a El Salvador. Poeta, narradora, ensayista, su obra comprende: “Anillo de silencio” (1948); “Suite” (1950); “Vigilias” (1953); “Huésped de mi tiempo” (1961); “Vía única” (1965); “Aprendizaje” (1970); “Pagaré a cobrar” (1973); “Sobrevivo” (1978); “Suma y sigue” (1981); “Flores del volcán” (1982); “La mujer del río Sumpul” (1987), etc. Acaba de publicar su libro autobiográfico: “Mágica tribu” (2008).


Obra: Clamando al cielo de Ricardo G. Ibrahim
Artista quilmeño radicado en España.

  Amelia Biagioni

19 de diciembre de 2010




Tigre

En la curva del salto
rujo
                            Vil cazador
                            aún no ha nacido el rey
                            que ha de contra mis manchas

Yo estoy
dentro del bosque
dentro del tiempo.

Y él
afuera
temiéndome
sentado sobre mi piel.




Decir

Cuando recibo una palabra inesperada
la retengo y vigilo sus diferentes porvenires
hasta que alguno de ellos
de pronto se recuerda se incorpora
y no hay palabra ya
sino un gran viento que me empuña.




Amelia Biagioni
Argentina (1916 – 2000)

De: “Poetas americanas”
Ed. Leviatán – 1998

Nació en Gálvez, provincia de Santa Fe, en 1916, y se recibió de profesora de literatura. Ejerció la docencia mientras practicaba, casi secretamente, el culto de la poesía. A instancias de José Pedroni, se dio a conocer en 1954 con el libro "Sonata de soledad", que obtuvo una faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores. Con ese libro bajo el brazo vino a Buenos Aires y aquí se desempeñó como docente. Se jubiló siendo vicerrectora de un colegio de San Telmo.
En aquella etapa aparecieron dos poemarios, "La llave" (1958) y "El humo" (1967), en los que se mostró testigo implacable de su propia aventura interior.
Luego editó : "Las cacerías" (1976); "Estaciones de Van Gogh" (1984) y "Región de fugas" (1995).
Falleció en el año 2000 y la editorial Adriana Hidalgo sacó su Poesía completa en 2009.

  Luis Rogelio Noguera

18 de diciembre de 2010




Eternoretornógrafo


El joven poeta murmuró cerrando el libro de Apollinaire:
“Este sí es un poeta...”
Y Apollinaire, el soldado polaco Wilhelm Apollinaris de
Kostrowitzky,
enterrado hasta la cintura en el fango de la trinchera cerca de
Lyon,
mirando la noche estrellada del 4 de agosto de 1914,
la tierra seca, florecida de estacas y alambre de púas,
sembrada de minas esa noche de 1914,
mirando las bengalas azules, rojas, verdes en el cielo envenenado
por los gases
apretó el húmedo librito de Rimbaud mientras sobre su cabeza
pasaban silbando los obuses.
Y Rimbaud, haciendo sus maletas en Charleville, echó junto a
su ropa los versos de Villon.
Y Villon, el doce veces condenado, el apócrifo, el inédito,
pensó ante el patíbulo en las tres cosas que más había amado:
su mujer Christine, su leyenda, la de él, la de Villon,
y el borroso recuerdo de unos versos que hablaban de la noche
del 711 en que Taric se apoderó de Gibraltar.
Y el sombrío poeta árabe que escribió aquellos versos la calurosa
noche del 711 apoyándose en la cimitarra
imitaba los versos que su abuelo le leía en la lejana Argel;
y el abuelo de Argel había leído a Imru-ul-Qais, al que Mahoma
consideraba el primer gran poeta árabe; lo había leído una
interminable jornada en el desierto de Sahara (más húmedo
ahora que entonces)
en la lenta marcha de los camellos y las teas encendidas.
Y es probable que Imru-ul-Qais escribiera en la lengua de Alá
imitaciones de Horacio.
Y Horacio admiraba a Virgilio,
y Virgilio aprendió en Homero,
y Homero, el ciego, repetía en hexámetros los extraños poemas
que se susurraban al oído los amantes en las estrechas calles
de Babilonia y Susa,
y en Babilonia y Susa
los poetas imitaban los versos de los hititas de Bog Haz Keui y
de la capital egipcia de Tell El Amarna,
y los poetas del 4000 a.n.e.
imitaban a los poetas del 5000 a.n.e.
hasta que el hombre de Pekín, en la húmeda caverna
de Chou-Tien
viendo arder lentamente sobre las brasas el anca de un venado,
gruñó los versos que le dictaba desde el futuro
un joven poeta que murmuraba cerrando un libro
de Apollinaire.


Habana, 6 III, 69

Luis Rogelio Noguera
Cuba (1945 – 1985)

De: “Cuarenta años de poesía en el Premio Casa de las Américas”
(1959 – 1999)
Ed. Hiperión – 1998
Poeta, narrador y guionista de cine. Lic. En Letras por la Universidad de La Habana. Obtuvo el premio “David” de poesía de la UNEAC en 1967, el premio nacional de novela “Cirilo Villaverde” en 1977 y el Premio Casa de las Américas de poesía en 1981.
Publicó en poesía: “Cabeza de zanahoria” (1967); “Las quince mil vidas del caminante” (1977); “Imitación de la vida” (1981); “El último caso del inspector” (1983) y los póstumos: “Nada del otro mundo” (1988); “A la hora señalada” (1988); “Hay muchos modos de jugar” (1989) y “Las palabras vuelven” (1994).

  Eduardo Pocztaruk

17 de diciembre de 2010




Qué de los sueños

Trocitos de grandes sueños
renacen en el círculo
pequeño de ilusiones posibles.
Como perfectos
círculos matemáticos
por momentos se entrelazan
y se acercan a mi mano
o se esfuman
para luego regresar.
Vuelvo a encontrarlos
derrotados
clamando rebeldías
una vez más
por este maldito día
en donde ya no sueño.



En medio de la vida

A Joaquín Gianuzzi: “Por alguna razón”


Compré cerveza fría
me aseguré que en la guantera
la vida me esperaba.
Viajé
bebí
y ahora estoy de vuelta.

Puse mis pies en el sobrante del asiento
condenado en la noche
clamé tomé
salté asalté caí
salí.

Podría ser otro
y soy yo
es toda la respuesta
que me puedo ofrecer.


Sobre la cama mi sombra
escupe decepciones
y reclama.

Quizás nadie resuelve
un destino privado

me queda tan solo eso.

Una parte de mi vida
se cansó al empezar
un resto
que por alguna razón
nunca me atreví a apurar

hasta el final
perdura.



Eduardo Pocztaruk
Inéditos
De "en medio de la vida" de próxima edición.

Nació en Carmen de Areco en 1962, vive en Bs. As desde que vino a estudiar a la Universidad. Es Contador Público, Poeta y Murguero. Escribió dos obras para espectáculo de murga presentada en teatro Paginas Vacías (registrado en Argentores año 2004)y Sueños Personajes y Versos (registrado año 2005 en argentores).
Estos poemas son inéditos y forman parte de mi primer libro de próxima edición "En medio de la vida"

  Dora Hoffmann

16 de diciembre de 2010




Llevo puesta mi casa

Llevo puesta mi casa.
Ella me ciñe hasta los pies
Igual a un relámpago
O a una enredadera.
La llevo a todas partes
Como a una piel más última
O un vestido perfecto
(ese que nos quitamos para morir)
Sin embargo
Sé que cuando me vaya,
Ella quedará plantada en su sitio
De este lado del viento,
Temblorosa
Como un perro que muerde
Los lugares vacíos.
(y su callar se oirá desde mi ausencia)



Dora Hoffmann
Nació en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos.
Publicó dos poemarios: “Los habitantes de la memoria” (1975) y “Cuaderno de viaje” (1977). Póstumamente, en marzo de 1981, apareció su libro “La casa y otras ausencias”.
Desde el prólogo Emma Barrandeguy dice: “Aquí están sus motivos: la casa, el tren, la ventana, los espejos, el jardín, la nostalgia.

Obra: Xilografía de J. Eloisa Romero, ilustradora de "La casa y otras ausencias"