Estación Quilmes

  Alejandra Pizarnik

8 de mayo de 2010



Sala de Psicopatología (Fragmentos)

Ignoro qué hago en la sala 18 salvo honorarla con mi presencia prestigiosa (si me quisieran un poquito me ayudarían a anularla)
Oh no es que quiera coquetear con la muerte
Yo quiero solamente poner fin a esta agonía que se vuelve ridícula a fuerza de prolongarse,
(Ridículamente te han adornado para este mundo- dice una voz apiadada de mí)
Y
Que te encuentres con vos misma – dijo
Y yo le dije:
Para reunirme con el migo de conmigo y ser una sola y misma entidad con él tengo que matar al migo para que así se muera el con y, de este modo, anulados los contrarios, la dialéctica supliciante finaliza en la fusión de los contrarios.
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Sala 18
Cuando pienso en laborterapia me arrancaría los ojos en una casa en ruinas y me los comería pensando en mis años de escritura continua,
15 o 20 horas escribiendo sin cesar, aguzada por el demonio de las analogías, tratando de configurar mi atroz materia verbal errante,
porque –oh viejo hermoso Sigmund Freud- la ciencia psicoanalítica se olvidó la llave en algún lado:
abrir se abre
pero ¿cómo cerrar la herida?
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Pero le pasó (a Kafka) lo que a mí:
se separó
fue demasiado lejos en la soledad
y supo –tuvo que saber-
que de allí no se vuelve

se alejó –me alejé-
no por desprecio (claro es que nuestro orgullo es infernal)
sino porque una es extranjera
una es de otra parte,
ellos se casan,
procrean, veranean,
tienen horarios,
no se asustan por la tenebrosa
ambigüedad del lenguaje
(No es lo mismo decir Buenas noches que decir Buenas noches)
El lenguaje
-yo no puedo más,
alma mía, pequeña inexistente,
decídete;
te las picás o te quedás,
pero no me toques así,
con pavura, con confusión,
o te vas o te las picás,
yo por mi parte, no puedo más



Alejandra Pizarnik
De “Poesía Completa”
Ed. Lumen - 2000



Obra: Autor-Carlo-Zinelli - 1916/1974

  José María Pallaoro

7 de mayo de 2010



La casa verde

construiré mi casa no tan lejos
de los seres queridos no tan cerca del dolor

incendiada casa de hiedras y enamoradas / heraldos de rocío / no
vivirá el lujo la austeridad será comarca / de las paredes de la casa
brotarán fragancias pigmentadas jazmines chinos y amarillos
y rojas campanas como harapiento muro silencioso

una casa verde precedida en su camino por profundas torres de cipreses
niquelados álamos develadores de apotegmas azules

una casa vegetal morada en alguno de sus rincones una siempreviva
adivinadora araucaria ofrendando en momentos de mortal necesidad
nutriente mosto / para que a la hora de la sacra ceremonia
su leyenda se cristalice pura

construiré mi casa / mi verde
casa / tendré profana sepultura



José María Pallaoro
Argentino - 1959
De “En medio de la lluvia, la noche, el día”, 1983-1991


Nació el 28 de febrero de 1959 en La Plata.
Es director de la revista de poesía "El espiniyo" y editor de Libros de la talita dorada. Sus blogs: Aromito y Los Ojos.
Como escritor publicó plaquetas, cuadernos y los libros de poemas: "El viaje circular" (1973-1981), 1998; "Pájaros cubiertos de ceniza" (1982-1990), 1999, "Son dos los que danzan", 2005; "Poemas anteriores", 2008; "Cuando llueve / el mundo / es otro" y "Andante Ma Non Troppo Tren"(en revista Sismo Trapisonda, nº 1/2008 y nº 3/2009, respectivamente). En 2009 publicó "Sobreplaquetas". Seleccionó los textos de las antologías: "Naranjos de fascinante música: poesía contemporánea de amor en La Plata" (2003, que reúne a 34 autores de la ciudad de las diagonales desde la segunda mitad del siglo XX hasta el presente) y "Disculpas del irascible" de Néstor Mux (2009).


Obra: Camino con cipreses - Vicent Van Gogh

  Gustavo Caso Rosendi

6 de mayo de 2010



en la voz del autor


Ventana

Va a haber que pasarle la mano a esta tarde empañada
acomodar ciertas cosas
como por ejemplo ponernos los huesos
de cuando teníamos nueve años

llovía y en la ventana colmada de aliento
y calor de hogar aparecían hombrespalotes
de cabezas redondas y sonrisas anchas

Va a haber que dibujar de nuevo sobre el vidrio
hoy que las habitaciones están solas
y lo único que se escucha es el tic-tic
de la lluvia que quiere mojarnos la cara

Aún deambulan por el patio niños de medias húmedas
rostros envueltos en bufandas de niebla
(motivos que habíamos olvidado en los cajones)
olores a naftalina desolada

Va a haber que empuñar de nuevo una cucharita
y correr alrededor de la mesa
intentar cazar las mariposas de vapor de té
que sobrevuelan el living del viejo cumpleaños

Habrán conseguido escaparle a los cables
aquellos barriletes o estarán volando todavía
como ícaros vestidos de payaso queriendo alcanzar el sol

o estarán volando todavía

Aún hoy deambulan por el patio niños con bonetes
como cornetines en tus distintas bocas
plegándose y replegándose

uno parecido a vos se acerca al vidrio
lo golpea con el dedo como queriendo aplastar
cada gotita de cada día lluvioso
contra tu cara que mira de adentro
cada gotita de cada día lluvioso de afuera



Gustavo Caso Rosendi
De "bufón fúnebre" (1995)

  Norma Etcheverry

5 de mayo de 2010



Aguas

“La lluvia es bella y triste
y acaso nuestro amor sea bello y triste”

Raúl González Tuñón

Dice la lluvia que esta vez
pasará de largo
que no se llevará los colchones
ni las fotos del bebé
ni los papeles del renó
ni la escritura del terreno
que no dejará su marca en las paredes
heridas de arroyo abierto
bajo un cielo de cartón
chapas grasas de la noche
en que resbalan las gotas
por la frente del barrio
dice la lluvia que luego
se tenderá mansita
sobre el asfalto que viene a cuenta
de una promesa
o en otras sogas de la ropa
o en el escote del veranito
que arrima mesas
a la vereda

Va tan rápido el mundo, la vida,
pasan los nombres en el diario
y tantas cosas pasan
pero el agua
no
el agua se queda
estancada
un remolino de basura
frunce la banquina y tus labios, negra,
que antes del agua fueron de miel
ahora son dientes
perros en furia mordiendo el barro

dice la lluvia que ya basta
digo yo, negra, que ya basta
que así no se puede construir
ningún amor
ningún recuerdo
para mañana.



Norma Etcheverry
De "La ojera de las vanidades y otros poemas" (2009)

Nació en Ranchos, provincia de Buenos Aires. Reside en La Plata. Estudió periodismo en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y cursó en humanidades materias de literatura y filosofía. A fines de los 80 participó con, entre otros, E. Tomaz, Caso Rosendi, Rezzano, Patricia Coto, Carlos Ríos, Susana Dakuyaku y Ralveroni, de la Feria del Autor Inédito, un proyecto que llevó la poesía a la calle mediante la difusión de producciones artesanales en plazas y espacios públicos. Publicó Máscaras del tiempo (1998) Aspaldiko (Editorial Universitaria de La Plata, 2002) y La ojera de las vanidades y otros poemas (2009)Colabora en la revista de poesía El Espiniyo y en publicaciones del interior de su país. Produce Diagonal Converso, revista breve que se distribuye periódicamente por correo electrónico. Ha participado en talleres de escritura en la Casa de la Poesía de Buenos Aires bajo la coordinación de Alicia Genovese.

  Néstor Mux

4 de mayo de 2010



Ante la radiografía del pie de nuestro hijo

Ahora no recordamos si el pie entonces
pateó una piedra o cayó de un árbol mientras jugaba
para quedar ante nosotros aprisionado en esta radiografía.
A pesar de no ofrecer la consistencia de la carne adherida
uno imagina una hoja seca con sus nervaduras
pugnando por flotar en las sombras de la placa.
Porque en su vida real este pie deberá pisar
en medio del amor y la desdicha,
en medio de la plenitud de la tierra y del precipicio,
luego de haber llegado hasta la casa
del único amigo que le quede en el mundo.
Y habrá de caminar con los sueños y el aliento
que tenga para construir su propia historia
complicado en la historia de los otros.
Este pie que continuará al mío
y empujará a ese otro pie que recomience
ya lejos de nosotros y del espacio breve
que ocupamos para comida del olvido.
Porque si bien la muerte y el tiempo
sólo respetarán nuestros huesos
uno no admite, mientras tanto, este recuerdo de mañana,
este simulacro pálido de la eternidad.



Néstor Mux
En: “Disculpas del irascible”, antología (1978-2009)

Nació en 1945 en La Plata, donde vive. Publicó en poesía: “La patria y el invierno”, 1965; “Nosotros en la tierra”, 1968; “Cartas intimas para todos”, 1974; “Como quiera que sea”, 1978; “Perros atados”, 1982; “Poemas”, 1985; “Poesía reunida” (incluye un libro inédito: “Cosas que nos rodean”, 1986), 2000; “Papeles a consideración”, Libros de la talita dorada, 2004 y “Disculpas del irascible”, antología (1978-2009) con selección de textos de José María Pallaoro e introducción de Mario Arteca, Libros de la talita dorada, 2009.

  César Cantoni

3 de mayo de 2010




Ayer vino mi madre

Ayer vino mi madre muerta a visitarme.
Vino vestida de entrecasa, con su gastado delantal a cuadros,
que colgaba de un gancho en la cocina.
No preguntó por nada ni por nadie. Simplemente,
quería saber si todo se encontraba en orden:
las camas tendidas, los cuartos ventilados,
las plantas podadas y con agua...
De paso, me recordó que la felicidad no dura,
que el amor es triste y duele demasiado
y que, al final, sólo queda arreglárselas como se puede.
También me dijo que no comiera dulces
y, sobre todo, que me cuidara del invierno,
que, en invierno, el viento suele ser traicionero en las esquinas.
Después, cuando la tarde agonizaba,
salió a la calle, saludó a los vecinos como de costumbre
y se fue con su escolta de ángeles indulgentes.
Sí, ayer vino mi madre muerta a visitarme.



César Cantoni
De "Diario de paso" (2008)

Nació en La Plata en 1951. Su obra poética publicada comprende los siguientes libros: “Confluencias” (1978), “Los días habitados” (1982), “Linaje humano” (1984), “La experiencia concreta” (1990), “Continuidad de la noche” (1993), “Cuaderno de fin de siglo” (1996), “Triunfo de lo real” (2001), “La salud de los condenados” (2004) y “Diario de paso” (2008). Publicó, además, la plaqueta “Irlanda” (1998) y el cuadernillo “Intemperie y otros poemas” (2006) "Diario de paso" (2008).

  Rolando Revagliatti

2 de mayo de 2010



Omisión

¿Cómo es sentir
tanta omisión:
que hoy no venga
que esté faltando?

(Ella
¿te deshace?)

Lugares comunes:
que la esperés en vano
que te mueras por ella

¿Será esta
inoculación al menos
una variante de la
“pura ausencia”?

Te descoyunta
que ella pueda ahora
estar
en otra parte.


Nada es imposible

No es imposible que sean treinta
los años que hace que no la veo

Con ella convivo
-no es imposible-
desde hace treinta años

Mi ceguera
                 y ella:
nada es imposible.



Rolando Revagliatti
De "Infamélica" (febrero 2010)

Nació en la ciudad de Buenos Aires
en 1945. Publicó en soporte papel dos volúmenes con cuentos y relatos, uno con su dramaturgia, quince poemarios, además de tres antologías poéticas.
Su poemario "Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo", inédito en soporte papel, cuenta con dos ediciones-e: en PDF y en Versión FLIP (Libro Flash)