Estación Quilmes

  Gioconda Belli

14 de marzo de 2010



Amo a los hombres y les canto...


Amo a los hombres
y les canto.

Amo a los jóvenes
desafiantes jinetes del aire,
pobladores de pasillos en las Universidades,
rebeldes, inconformes, planeadores de mundos diferentes.
Amo a los obreros,
esos sudorosos gigantes morenos
que salen de madrugada a construir ciudades.
Amo a los carpinteros
que reconocen a la madera como a su mujer
y saben hacerla a su modo.
Amo a los campesinos
que no tienen más tractor que su brazo
que rompen el vientre de la tierra y la poseen.
Amo, compasiva y tristemente, a los complicados
hombres de negocios
que han convertido su hombría en una sanguinaria
máquina de sumar
y han dejado los pensamientos más profundos, los
sentimientos más nobles
por cálculos y métodos de explotación.

Amo a los poetas -bellos ángeles lanzallamas-
que inventan nuevos mundos desde la palabra
y que dan a la risa y al vino su justa y proverbial importancia.
que conocen la trascendencia de una conversación
tranquila bajo los árboles,
a esos poetas vitales que sufren las lágrimas y van
y dejan todo y mueren
para que nazcan hombres con la frente alta.
Amo a los pintores -hombres colores-
que guardan su hermosura para nuestros ojos
y a los que pintan el horror y el hambre
para que no se nos olvide.
Amo a los solitarios pensadores
los que existen más allá del amor y de la comprensión sencilla
los que se hunden en titánicas averiguaciones
y se atormentan día y noche ante lo absurdo de las respuestas.

A todos amo con un amor de mujer, de madre, de hermana,
con un amor que es más grande que yo toda,
que me supera y me envuelve como un océano
donde todo el misterio se resuelve en espuma...

Amo a las mujeres desde su piel que es la mía.
A la que se rebela y forcejea con la pluma y la voz desenvainadas,
a la que se levanta de noche a ver a su hijo que llora,
a la que llora por un niño que se ha dormido para siempre,
a la que lucha enardecida en las montañas,
a la que trabaja -mal pagada- en la ciudad,
a la que gorda y contenta canta cuando echa tortillas
en la pancita caliente del comal,
a la que camina con el peso de un ser en su vientre
enorme y fecundo.
A todas las amo y me felicito por ser de su especie.
Me felicito por estar con hombres y mujeres
aquí bajo este cielo, sobre esta tierra tropical y fértil,
ondulante y cubierta de hierba.
Me felicito por ser y por haber nacido,
por mis pulmones que me llevan y me traen el aire,
porque cuando respiro siento que el mundo todo entra en mí
y sale con algo mío,
por estos poemas que escribo y lanzo al viento
para alegría de los pájaros,
por todo lo que soy y rompe el aire a mi paso,
por las flores que se mecen en los caminos
y los pensamientos que, desenfrenados, alborotan en las cabezas,
por los llantos y las rebeliones.
Me felicito porque soy parte de una nueva época
porque he comprendido la importancia que tiene mi existencia,
la importancia que tiene tu existencia, la de todos,
la vitalidad de mi mano unida a otras manos,
de mi canto unido a otros cantos.
Porque he comprendido mi misión de ser creador,
de alfarera de mi tiempo que es el tiempo nuestro,
quiero irme a la calle y a los campos,
a las mansiones y a las chozas
a sacudir a los tibios y haraganes,
a los que reniegan de la vida y de los malos negocios,
a los que dejan de ver el sol para cuadrar balances,
a los incrédulos, a los desamparados, a los que han
perdido la esperanza,
a los que ríen y cantan y hablan con optimismo;
quiero traerlos a todos hacia la madrugada,
traerlos a ver la vida que pasa
con una hermosura dolorosa y desafiante,
la vida que nos espera detrás de cada atardecer
-último testimonio de un día que se va para siempre,
que sale del tiempo y que nunca volverá a repetirse-.
Quiero atraer a todos hacia el abrazo de una alegría que comienza,
de un Universo que espera que rompamos sus puertas
con la energía de nuestra marcha incontenible.
Quiero llevaros a recorrer los caminos
por donde avanza -inexorable- la Historia.
Porque los amo quiero llevarlos de frente a la nueva mañana,
mañana lavada de pesar que habremos construido todos.

Vámonos y que nadie se quede a la zaga,
que nadie perezoso, amedrentado, tibio, habite la faz de la tierra
para que este amor tenga la fuerza de los terremotos,
de los maremotos,
de los ciclones, de los huracanes
y todo lo que nos aprisione vuele convertido en desecho
mientras hombres y mujeres nuevos
van naciendo erguidos
luminosos
como volcanes...

Vámonos
Vámonos
Vámonoooos!!!



Gioconda Belli
Poeta y novelista nicaragüense nacida en Managua en 1948.
Junto a Ernesto Cardenal y Claribel Alegría, inició la renovación de la poesía en su país. Un marcado acento erótico impregna buena parte de su obra, aunque la última producción denota una gran preocupación por los cambios políticos de su patria.
Entre los libros más reconocidos, se destacan «Sobre la grama» y «Eva».

  Roberto Juarroz

13 de marzo de 2010




54

Los ojos abiertos también andan vestidos
encerrados con aire.
Corrigen la claridad,
desandan el camino del viento,
se caen hacia atrás como fusilados al revés
y derrochan el mundo
como un loco repartiendo barajas.
Alguien ha enterrado una nube
que ya nunca lloverá
y la flecha ha tomado el lugar del arco
y así le duele doblemente el mundo.




Primera Poesía Vertical
(1958)

Poeta y ensayista argentino nacido en Coronel Dorrego, provincia de Buenos Aires en 1925.
Graduado en Bibliotecología y Ciencias de la Información por la Universidad Nacional de Buenos Aires, se especializó en la Sorbonne, y desde entonces fue ensayista, traductor y crítico literario, colaborando en diversos medios de su país y del extranjero.
Miembro de número de la Academia Argentina de Letras y catedrático universitario por más de treinta años, recibió numerosos premios entre los que se destacan, el premio Esteban Echevarria en 1994, el premio Jean Malrieu de Marsella, y el premio de la Bienal Internacional de Poesía, en Lieja, Bélgica, en 1992.
La parte más importante de su obra está reunida en un volumen numerado bajo el título de Poesía Vertical.
Falleció en Buenos Aires en marzo de 1995.


Obra: Expedición - Ernesto Rancaño

  Olga Orozco

12 de marzo de 2010



Olga Orozco

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
De mi estadía quedan las magias y los ritos,
Unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
La humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
Y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
Lo demás aún se cumple en el olvido,
Aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se buscaba en mí
igual que en un espejo de sonrientes praderas,
y a la que tú verás extrañamente ajena:
mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo.

Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
en un último instante fulmíneo como un rayo,
no en el tumulto incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
entre los remolinos de tu corazón.
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura
que los cambiantes sueños, allá, donde escribimos la sentencia:
"Ellos han muerto ya.
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento".



Olga Orozco
Nació el 17 de marzo de 1920 en Toay, Provincia de La Pampa. Es autora de los libros de poemas "Desde lejos", "Las muertes", "Los juegos peligrosos", "Museo salvaje", "Cantos a Berenice", "Mutaciones de la realidad", "Con esta boca, en este mundo". Recibió, entre otros, el Premio Municipal de Poesía (1962), el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes (1980), el Laurel de Plata de la Universidad de Turín (1984), y el Premio Juan Rulfo (1998). Falleció en Buenos Aires, el 15 de agosto de 1999.

  Jorge Boccanera

11 de marzo de 2010



Ella

viene despacio
entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
viene despacio
ordena mis silencios
desata las palabras necesarias
recibe la correspondencia de mis ojos
viene despacio
a tender sus manteles de ternura
viene despacio
apenas echa humo para no despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
viene despacio
entra
se arrodilla al borde de mi alma
a juntar los fragmentos de mi risa
después se vuela azul como la tarde.



de “Contraseña” (1976)

Nació en 1952 en Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires. Vivió un largo exilio en México y Centroamérica. Publicó, entre otros, los libros de poemas "Los espantapájaros suicidas", "Marimba", "Zona de tolerancia", "Noticias de una mujer cualquiera" y "Poemas del tamaño de una naranja".
También es autor de los libros de crónica y ensayo: "Ángeles trotamundos", "Malas Compañías", "Entrelíneas"; y de las obras de teatro "Arrabal Amargo" y "Perro sobre Perro".
En 1976, recibió el Premio "Casa de las Américas", de Cuba; y un año más tarde, el Premio Nacional de Poesía Joven de México.


Obra: s-negra - grupo Mondongo

  Juan José Ceselli

10 de marzo de 2010




Cuarta Iluminación de la 17° Ceremonia

a veces corro hacia ti
para salvarte del miedo
y te descubro caída en una grieta del espejo
en medio de una claridad muy vieja
en un área de tiempo lejano y pequeñísimo

socavados nuestros esqueletos
por profundas catástrofes pasionales
tú me apaciguas con una mano muy triste
y la melancolía te conquista
y me besas sombría como un cazador perdido
es la hora en que los pastores
transformándose en lobos devoran sus propias ovejas
es la hora en que los tigres se acercan a los pozos
a beber
la hora en que los sueños se acercan a la Nada
y en lo alto de la montaña
una mujer desnuda nos ilumina

tu busto cobra entonces
el perfume de los países lejanos
del guerrero que está solo en tu tienda y sueña
de la soledad que se derrumba
dejando al descubierto algo mucho más terrible aún

acostada a mi lado
con la cara estremecida del enigma
te callas igual que un pueblo vencido

furtivamente
yo exploro tu cuerpo de campo en la madrugada.



Juan José Ceselli
De “El paraíso desterrado” (1966)

Nace en 1909. A los 43 años explota su vocación de escritor y poeta, motivado, quizá, por la lectura de Pablo Neruda. A los 53 edita su primer libro que la crítica califica como "surrealista". Forma parte del grupo que edita tres números de la revista surrealista "Vía Libre". Vive en Francia del 56 al 61, regresando ese año para ocuparse de la publicación de "Violín María" que fue premiado por el Fondo Nacional de las Artes. Entre sus obras publicadas están: "La otra cara de la luna", "La sirena violada", "El Paraíso desenterrado", "Poemas Jíbaros" y "La misa tanguera".

Obra: El Beso - Auguste Rodin

  Kostantinos Kavafis

9 de marzo de 2010



Recuerda, cuerpo...

Cuerpo, recuerda no sólo cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en los que estuviste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaron claramente en la mirada
y temblaron en la voz – y un
obstáculo casual frustró.
Ahora todo está en el pasado,
y pareciera que también aquellos
deseos a los que te entregaste – cómo brillaron,
recuerda en los ojos que te miraban;
por ti, cómo temblaron en la voz, recuerda, cuerpo.




Konstantinos Kavafis
Grecia
(1863 – 1933)


Kavafis nació en Alejandría, Egipto, donde su padre era un rico comerciante. Tras su muerte en 1870 la familia tuvo que emigrar a Liverpool. Constantino regresó a Alejandría en 1882.
Entre 1891 y 1904 publicó su poesía, con poco éxito. Murió en 1933.
Tras su muerte, la reputación de Kavafis aumentó, pasando a ser considerado uno de los mejores poetas griegos modernos.

Poesía completa, trad. del griego de Pedro Bádenas, Alianza, Madrid, 1983.
Poesías completas, trad. del inglés de José María Álvarez, Hiperión, Madrid, 1983.
Obra poética completa, trad. del griego de Alfonso Silván, La Palma, Madrid, 1991.
Poemas, trad. del griego de Ramón Irigoyen, Barcelona, Seix Barral, 1994.
Kavafis íntegro, trad. del griego por Miguel Castillo Didier, Quid Ediciones-Universidad de Chile, Santiago, 2003.
Poesía completa, trad. del griego de Anna Pothitou y Rafael Herrera Montero, Visor, Madrid, 2003.


Obra: Doríforo o Canon de Polícloto

  Oliverio Girondo

8 de marzo de 2010



Exvoto

Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas
de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que le liban las nalgas en
un aleteo de mariposa.

Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus
estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de
miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.

Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas,
y de noche, a remolque de sus mamás –empavesadas como fragatas- van a
pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y
sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.

Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las
sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tiene el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a
todos los que les pasan la vereda.



Buenos aires, octubre de 1920
de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía


Oliverio Girondo

Nació el 17 de agosto de 1891 en Buenos Aires en el seno de una familia adinerada, lo que le permitió desde niño viajar a Europa, gracias a esto estudió en París y en Inglaterra. Escribió y publicó desde muy joven.

Participó en revistas que señalaron la llegada del ultraísmo, la primera vanguardia que se desarrolló en Argentina, con las revistas "Proa", "Prisma" y "Martín Fierro", en las que también escribieron Jorge Luis Borges, Raúl González Tuñón, Macedonio Fernández y Leopoldo Marechal, la mayoría de ellos del Grupo de Florida que en contraposición al Grupo de Boedo se caracterizaba por su estilo elitista y vanguardista. Girondo fue uno de los animadores principales de ese movimiento.
Sus primeros poemas, llenos de color e ironía, superan el simple apunte pintoresco y constituyen una exaltación del cosmopolitismo y de la nueva vida urbana e intentan una crítica de costumbres.

Sus obras mas importantes fueron:

* Veinte poemas para leer en el tranvía (1922)
* Calcomanías (1925)
* Espantapájaros (1932)
* Interlunio (relato, 1937)
* Persuasión de los días (1942)
* Campo nuestro (1946)
* En la masmédula (1953)

Murió el 24 de enero de 1967.

Obra: Retrato de Mujer - Victor Pissarro