Estación Quilmes

  Po Chu-i

17 de enero de 2012



Despidiendo a Hsia Chan en el Río


Porque usted es viejo y parte, he mojado mi
   pañuelo,
Usted que no tiene hogar a los setenta,
   pertenece al descampado.
Ansiosamente miro el viento que se levanta
   cuando el barco parte navegando,
Un hombre de cabeza blanca entre olas de
   cabezas blancas.



Po Chu-i
China (772 – 846)


Trad. Roberto Curto.

En: Las mejores poesías chinas
Ed. Longseller - 2000
Imagen extraída de zonaliteratura.com

  Emma Barrandéguy

14 de enero de 2012



Los Jubilados


Interminables filas bajo el sol o la lluvia,
con las ropas gastadas
y los tobillos gruesos,
sin cigarrillos ni bufandas costosas,
pantalones que caen sobre viejos zapatos,
las manos en los bolsillos
y la charla que da paso a sus quejas
contra los hijos, las nueras, los gobiernos,
las cajas, los precios, los alquileres, los colectivos,
los empleados, los jóvenes, las vestimentas
de este tiempo
y también contra el tiempo
y el gendarme de adelante
que con cuarenta años cobra
no sé cuántos millones.
Celosos, mezquinos, intercambiando remedios,
toses, medias lunas,
noticias de fútbol, de la violencia,
caramelos, escupidas.
Mirando como a un extraño
al viejo deportista que se mantiene erguido
o a la vieja alegre con un pañuelo de seda
al cuello.
Codiciando niñas
o comidas sabrosas.
Recordando antiguos cuentos de oficinas,
películas, la pelea de Firpo.
Narices rojas, ojos turbios,
anteojos pasados de moda,
pelambres, gorras, sombreros,
mechones desteñidos en las sienes.
Contando las monedas que les quedan
y el cajero
disimulando que los odia
porque le meten los recibos bajo el vidrio,
le piden cambio
y no acaban, no acaban, Dios mío
de venir a cobrar todos los meses.



Emma Barrandéguy
Argentina (1914 – 2006)



En: Poesías completas
Ed. Del Copista – 2009

Obra: de Cristina Vidal de la serie Los Jubilados
Extraída del sitio 1000artistas.com

  Chantal Maillard

10 de enero de 2012





El sol. Acaso ardiendo.
En las Termópilas.
Los héroes, sedientos,
orinan en sus cascos.

Cual con un casco en la mano
recorriendo la Historia.

En la edad romántica, el casco
como un cáliz, alzado.

Al final, en las páginas en blanco,
las de los pueblos silenciados,
la tierra esquilmada
y la vergüenza, Cual
agotado, contempla el horizonte.
Pronuncia la palabra hermosura o, mejor,
lo intenta. Intenta pronunciarla.
Lleva el casco a sus labios.

La orina del héroe se ha secado.



Chantal Maillard
Bélgica / España – 1951



En: Hilos
Ed. Tusquets – 2007

Imagen: Estatua de Leónidas I
Extraída de mimoleskinearquitectónico.blogspot.com

  Thiago de Mello

6 de enero de 2012


Los estatutos del Hombre  


Artículo I: Queda decretado que ahora vale la verdad. Ahora vale la vida, y de manos dadas marcharemos todos por la vida verdadera.    

Artículo II: Queda decretado que todos los días de la semana inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.
   
Artículo III: Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, y los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; las ventanas deben permanecer, el día entero, abiertas para el verde donde crece la esperanza.  

Artículo IV: Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo.     Párrafo único: El hombre, confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.  
  
Artículo V: Quedará decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras. El hombre se sentará a la mesa con su mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.    

Artículo VI: Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad, y la alegría será una bandera generosa para siempre desplegada en el alma del pueblo.    

Artículo VII: Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama y saber que el agua que da a la planta el milagro de la flor.  

Artículo VIII: Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Mas que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura    

Artículo IX:   Queda permitido a cualquier persona, a cualquier hora de vida, el uso de traje blanco.    

Artículo X: Queda decretado por definición, que el hombre es un animal que ama y que por eso es bello, mucho más bello que la   estrella de la mañana.  
  
Artículo XI: Se decreta que nada será obligado ni prohibido, todo está permitido, inclusive jugar con los rinocerontes y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.     Párrafo único: Sólo una cosa queda prohibida: amar sin Amor  

Artículo XII: Queda decretado que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas que vendrán. Expulso el gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal para defender el derecho de cantar en la fiesta del día que llega.  

Artículo final: Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañador de las bocas. A partir de este instante la libertad será algo vivo y transparente como un fuego o un río o como la semilla del trigo, y su hábitat será siempre el corazón del hombre.  



Amadeu Thiago de Mello

(Barreirinha, Amazonas, 30 de marzo de 1926) es un poeta brasileño.
Después de estar detenido durante el golpe de Estado en 1964, se exilió en Chile, donde conoció a Pablo Neruda, aunque también viajó por Argentina, Francia, Alemania y Portugal hasta el fin del régimen militar, cuando volvió a Barreirinha, su pueblo natal.


  Federico García Lorca

3 de enero de 2012

   


Pequeño vals vienés


En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Federico García Lorca
España (1898 – 1936)



Traductor e intérprete del poema de Federico García Lorca

Leonard Cohen
Canadá - 1931

Take this waltz

Now in Vienna there's ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it's been dying for years

There's an attic where children are playing
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz ...

And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is

  Raúl Feroglio

31 de diciembre de 2011



FINDEAÑO


Este año en que las pastafrolas
se mezclaron con los vástagos
y los perejiles engendraron peluqueros
día tras día, inesperadas rondas ardieron en mitad de la vereda
y el floripón cantó donde no se debía ni se podía fragmentar la astucia
Acá y allá los hormigueros blandieron sus verdades
Empantanados, submarinos, etéreos de la misma clorofila
nos vegetamos, tanta sangre en el verde
tanto corazón expuesto a la pringosidad del luto
La pelota rodó como roldana
cruzó la calle y detrás el niño
corriendo y las frenadas
y aquel asomarse a los abismos, las montañas
las fraudulentas esperas del amor cantado
lo gladiador que toda hora prepotencia
Este año, las palabras se cambiaron
de sitio, de sillón, de hoja, de órgano extirpado
se llega a fin de año como en bote
que surcara la luna pegajosa de los cazadores
Ya pasó la catarata
se amojonó la luz y los sabores se kiwi tanto tanto
que la naranja y el equidna sollozaron juntos
Este año
no pidan la palabra blanca y soberana
ni quieran que les explique las razones del duodeno
Todo es tan confusamente mesa
En extremo los cactus suavizan cuando quieren
y las dalias se encaraman a la luz del agua
Yo no puedo
No quiero
No debo documentar la burocracia de saliva y sangre
Todo cuesta
Y la palabra, que damos gratuitamente zángana
entre las piedras y los comensales
se sale de la vaina
Vean, vean, vean…
Pasen la uña afilada por el ojo del perro
inyéctense el humor de los árboles y enternecidos
rasguen la cal con una margarita
Palabras, ay! Palabras donde el capilar se unía con las nalgas
está el otro, con su cefalorraquídea angustia
y aquel, con su muertito colgándole del hombro
y aquella triste con su arteria encaramada
cada cual con su delfín, cada quien con su argamasa
Al pensar los meses y sus artesanías
el tiempo se me ha hecho mboyeré y no acaba
de maltratar las sábanas
Entonces, este fin de año
en esta hora de frescura peligrosa
No quiero, no puedo, no debo, la palabra armada
sulfatada en el corazón del himenóptero
Así nomás, porque Pedro, Pablo, Ana, Antonio
Hernán, David, y Claudia y María Rosa,
Ricardo, Manuel, Lucía, Estela, Julia y Hugo
Quique, Stella, Gustavo, Nelle, María Emilia,
Nicolás y Pablo y tantos tantos fuegos de roja astronomía
No quiero copas, ni brindis, ni regalos
Mucho menos palabras.



Raúl Feroglio
Nació en Las Parejas, Santa Fe, en 1960.



Obra: Attencio Luis Andrés


  Juan Carlos Bustriazo Ortiz

29 de diciembre de 2011



11


déjame ser una gaviota
en los tomillos de tu nuca
una avutarda de agua y trémolo
en la tazona de tu garganta
déjame ser un mirlo mucho
un gavilán de negro encaje
un cachilote aterciopelado
a media siesta y media laguna
un hornero con pies de barro
y con las sienes de belleza
un gorrión a medio salitre
a media piedra y media lágrima
en tus lomadas tormentonas
déjame ser estantas alas
estantos reinos de volidos
sobre tus costas anochantes
sobre tus líquenes susurrones
sobre tus mujeres de miel muerta
déjame abierto estos picos
en los azules de lo secreto!



20



porque mentí desde los umbrales
porque este libro es para tu boca
mi tenida de luna en luna
mi arrimada de siesta en siesta
vos estaráste en él mi quejona
hasta saber que érate tuyo
porque este libro es para tu boca
él fuéme entero por los maíces
por las calandrias reventonas
por los caballos de alma dorada
por el silencio amoratado
porque este libro es para tu boca
miraráste en él talvezmente
por las lloviznas anacaradas
por el olor de las cotorras
por mi tazona que anda y súfrese
por los relámpagos soterrados
como toldo de cuero fuéme
mi cardenala más amarilla
porque este libro es para tu boca!

(anochecer del 28 de mayo, santa rosa)




Juan Carlos Bustriazo Ortiz
Nació en Santa Rosa, entonces capital del Territorio Nacional de La Pampa, el 3 de diciembre de 1929.
Falleció en junio de 2010, a los 81 años de edad.