Estación Quilmes

  Federico García Lorca

3 de enero de 2012

   


Pequeño vals vienés


En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.


Federico García Lorca
España (1898 – 1936)



Traductor e intérprete del poema de Federico García Lorca

Leonard Cohen
Canadá - 1931

Take this waltz

Now in Vienna there's ten pretty women
There's a shoulder where Death comes to cry
There's a lobby with nine hundred windows
There's a tree where the doves go to die
There's a piece that was torn from the morning
And it hangs in the Gallery of Frost
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz with the clamp on its jaws
Oh I want you, I want you, I want you
On a chair with a dead magazine
In the cave at the tip of the lily
In some hallways where love's never been
On a bed where the moon has been sweating
In a cry filled with footsteps and sand
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take its broken waist in your hand

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
With its very own breath of brandy and Death
Dragging its tail in the sea

There's a concert hall in Vienna
Where your mouth had a thousand reviews
There's a bar where the boys have stopped talking
They've been sentenced to death by the blues
Ah, but who is it climbs to your picture
With a garland of freshly cut tears?
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
Take this waltz it's been dying for years

There's an attic where children are playing
Where I've got to lie down with you soon
In a dream of Hungarian lanterns
In the mist of some sweet afternoon
And I'll see what you've chained to your sorrow
All your sheep and your lilies of snow
Ay, Ay, Ay, Ay
Take this waltz, take this waltz
With its "I'll never forget you, you know!"

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz ...

And I'll dance with you in Vienna
I'll be wearing a river's disguise
The hyacinth wild on my shoulder,
My mouth on the dew of your thighs
And I'll bury my soul in a scrapbook,
With the photographs there, and the moss
And I'll yield to the flood of your beauty
My cheap violin and my cross
And you'll carry me down on your dancing
To the pools that you lift on your wrist
Oh my love, Oh my love
Take this waltz, take this waltz
It's yours now. It's all that there is

  Raúl Feroglio

31 de diciembre de 2011



FINDEAÑO


Este año en que las pastafrolas
se mezclaron con los vástagos
y los perejiles engendraron peluqueros
día tras día, inesperadas rondas ardieron en mitad de la vereda
y el floripón cantó donde no se debía ni se podía fragmentar la astucia
Acá y allá los hormigueros blandieron sus verdades
Empantanados, submarinos, etéreos de la misma clorofila
nos vegetamos, tanta sangre en el verde
tanto corazón expuesto a la pringosidad del luto
La pelota rodó como roldana
cruzó la calle y detrás el niño
corriendo y las frenadas
y aquel asomarse a los abismos, las montañas
las fraudulentas esperas del amor cantado
lo gladiador que toda hora prepotencia
Este año, las palabras se cambiaron
de sitio, de sillón, de hoja, de órgano extirpado
se llega a fin de año como en bote
que surcara la luna pegajosa de los cazadores
Ya pasó la catarata
se amojonó la luz y los sabores se kiwi tanto tanto
que la naranja y el equidna sollozaron juntos
Este año
no pidan la palabra blanca y soberana
ni quieran que les explique las razones del duodeno
Todo es tan confusamente mesa
En extremo los cactus suavizan cuando quieren
y las dalias se encaraman a la luz del agua
Yo no puedo
No quiero
No debo documentar la burocracia de saliva y sangre
Todo cuesta
Y la palabra, que damos gratuitamente zángana
entre las piedras y los comensales
se sale de la vaina
Vean, vean, vean…
Pasen la uña afilada por el ojo del perro
inyéctense el humor de los árboles y enternecidos
rasguen la cal con una margarita
Palabras, ay! Palabras donde el capilar se unía con las nalgas
está el otro, con su cefalorraquídea angustia
y aquel, con su muertito colgándole del hombro
y aquella triste con su arteria encaramada
cada cual con su delfín, cada quien con su argamasa
Al pensar los meses y sus artesanías
el tiempo se me ha hecho mboyeré y no acaba
de maltratar las sábanas
Entonces, este fin de año
en esta hora de frescura peligrosa
No quiero, no puedo, no debo, la palabra armada
sulfatada en el corazón del himenóptero
Así nomás, porque Pedro, Pablo, Ana, Antonio
Hernán, David, y Claudia y María Rosa,
Ricardo, Manuel, Lucía, Estela, Julia y Hugo
Quique, Stella, Gustavo, Nelle, María Emilia,
Nicolás y Pablo y tantos tantos fuegos de roja astronomía
No quiero copas, ni brindis, ni regalos
Mucho menos palabras.



Raúl Feroglio
Nació en Las Parejas, Santa Fe, en 1960.



Obra: Attencio Luis Andrés


  Juan Carlos Bustriazo Ortiz

29 de diciembre de 2011



11


déjame ser una gaviota
en los tomillos de tu nuca
una avutarda de agua y trémolo
en la tazona de tu garganta
déjame ser un mirlo mucho
un gavilán de negro encaje
un cachilote aterciopelado
a media siesta y media laguna
un hornero con pies de barro
y con las sienes de belleza
un gorrión a medio salitre
a media piedra y media lágrima
en tus lomadas tormentonas
déjame ser estantas alas
estantos reinos de volidos
sobre tus costas anochantes
sobre tus líquenes susurrones
sobre tus mujeres de miel muerta
déjame abierto estos picos
en los azules de lo secreto!



20



porque mentí desde los umbrales
porque este libro es para tu boca
mi tenida de luna en luna
mi arrimada de siesta en siesta
vos estaráste en él mi quejona
hasta saber que érate tuyo
porque este libro es para tu boca
él fuéme entero por los maíces
por las calandrias reventonas
por los caballos de alma dorada
por el silencio amoratado
porque este libro es para tu boca
miraráste en él talvezmente
por las lloviznas anacaradas
por el olor de las cotorras
por mi tazona que anda y súfrese
por los relámpagos soterrados
como toldo de cuero fuéme
mi cardenala más amarilla
porque este libro es para tu boca!

(anochecer del 28 de mayo, santa rosa)




Juan Carlos Bustriazo Ortiz
Nació en Santa Rosa, entonces capital del Territorio Nacional de La Pampa, el 3 de diciembre de 1929.
Falleció en junio de 2010, a los 81 años de edad.

  Amilcar Romero

27 de diciembre de 2011



Xiju


El agua de un lago
es en realidad la de siete,
divididos, contenidos.
Contra la orilla sur de la isla grande,
tres pilones de piedra
marcan los pasos
donde se refleja la luna.

El antiguo golfo cerró sus fauces
y los nombres de dos poetas
señalan las principales líneas divisorias.

Los Tigres Imperiales resucitan después de las tempestades.



Parque Juakong


Flores pequeñas. Arboles achaparrados.
Estanques abrumados por peces de tres colores.
Los soplos suaves que bajan de las montañas
tejen comentarios en las colmenas de lotos.

Sobre bancos, barandas de puentes
y ramas bajas,
los chinos se inmolan
en el blanco reposo de los gatos.
Arriba, los perfuma la masa celeste
de un cielo tenue.



Amilcar Romero
De "Chung Kuo"  POEMAS Ediciones de la Abeja Africana







Nació en Quilmes


Fuente: 
http://agonbaires.tripod.com/chung.pdf

  Anónimos

24 de diciembre de 2011


El mentiroso



Ahora que andamos despacio
les voy a contar mentiras
por el mar corren las liebres
por el campo las sardinas.

Yo tuve un caballo en Córdoba
con la cola en Santa Fe
la cabeza en Buenos Aires
y las patas en Pigüé.

Veinticinco cordobeses
salieron a la montaña
con fusiles y escopetas
a fusilar una araña.


(Anónimo argentino)




La calle ánchica


La calle ánchica
de San Fernándico,
tiene una fuéntique
de doce cáñicos.
Los doce cáñicos
son de mayólica
para las niñas
de Zaragócica.
¿En Zaragócica
que ha sucédico?
La torre nuévica
que se ha caídico.
Si se ha caídico
que la levántiquen;
dinero tiéninquen
los estudiántiques.
Los estudiántiques
no tienen nádica
sino las sálicas
de la ensaládica.
Si la ensaládica
fuera de dúlcique
tendrían dinérico
los andalúciques.


(Anónimo español)


De: “Poemas de todas partes” - Los chicos leen poesía
Ed. Estrada – 2009

Imagen extraída de planetadepeques.blogspot.com


Feliz Nochebuena y Navidad a tuitos !

Valeria y Fernando - Estación Quilmes

  Alberto Girri

22 de diciembre de 2011



El agradecido


La eternidad es conservar el ángel de los orígenes.
Más allá de la sana educación y de la idea de la muerte,
en los festivales del fuego
donde los alaridos primeros sorprenden al corazón que dormita,
allá donde los ojos de lo increíble caen como viejas fragancias
ante el gozo de cantar y hacer que todo viva,
y vivan las guaridas del arco iris.
Allá donde las vocaciones infantiles que sirven la soledad
miran irritadas como en lugar de sortijas
el azar, el ocio, la intangible venda del amor
les coloca sombras lánguidas de niñas
para recibir dignamente la sed que se inaugura,
el ángel (se adivina su gracia de ciego)
revela que el mundo es una llama
rendida sólo a la blanca codicia de perderse,
o devastarse contra un hombro.
Lo demás, collar vergonzoso de palabras,
flechas lanzadas hacia prostituciones
y engaños,
y uniones criminales,
y bien dotados hechizos para tranquilizar a los poetas,
conservémoslo también.



Alberto Girri
Argentino (1919 – 1991)

De: Coronación de la espera, 1947

En: “Los poetas del 40” – Selección CEAL – 1968

  Carlos Drummond de Andrade

21 de diciembre de 2011

   


José



¿Y ahora, José?
La fiesta se acabó,
la luz se apagó,
el pueblo perdió,
la noche enfrió,
¿y ahora, José?
¿y ahora, usted?
¿Usted que es sin nombre,
que se burla de los otros,
usted que hace versos,
que ama, protesta?
¿Y ahora, José?

Está sin mujer,
está sin discurso,
está sin cariño,
ya no puede beber,
ya no puede fumar,
ya no puede escupir,
la noche enfrió,
no veo el día,
no veo el tranvía,
no veo la risa,
no veo la utopía
y todo acabó
y todo huyó
y todo burló,
¿y ahora, José?

¿Y ahora, José?
su dulce palabra,
su instante de fiebre,
su gula y ayuno,
su biblioteca,
su labranza de oro,
su terno de vidrio,
su incoherencia,
su odio - ¿y ahora?

Con la llave en la mano
quiere abrir la puerta,
no existe puerta;
quiere morir en el mar,
pero el mar se secó;
quiere ir a Minas,
Minas no hay más.
José, ¿y ahora?

Si usted gritara,
si usted gimiera,
si usted tocara
el vals vienés,
si usted durmiera,
si usted se cansara,
si usted muriera…
Pero usted no muere,
¡usted es duro, José!

Solito en lo oscuro
como animal en el bosque
sin teogonía,
cual bachaco,
sin pared alguna
para recostarse,
sin caballo negro
que huya al galope,
¡usted marcha, José!
José, ¿a dónde?



Carlos Drummond de Andrade
Brasil (1902 – 1987)




E agora, José?
A festa acabou,
a luz apagou,
o povo sumiu,
a noite esfriou,
e agora, José?
e agora, você?
você que é sem nome,
que zomba dos outros,
você que faz versos,
que ama, protesta?
e agora, José?

Está sem mulher,
está sem discurso,
está sem carinho,
já não pode beber,
já não pode fumar,
cuspir já não pode,
a noite esfriou,
o dia não veio,
o bonde não veio,
o riso não veio,
não veio a utopia
e tudo acabou
e tudo fugiu
e tudo mofou,
e agora, José?

E agora, José?
Sua doce palavra,
seu instante de febre,
sua gula e jejum,
sua biblioteca,
sua lavra de ouro,
seu terno de vidro,
sua incoerência,
seu ódio - e agora?

Com a chave na mão
quer abrir a porta,
não existe porta;
quer morrer no mar,
mas o mar secou;
quer ir para Minas,
Minas não há mais.
José, e agora?
Se você gritasse,
se você gemesse,
se você tocasse
a valsa vienense,
se você dormisse,
se você cansasse,
se você morresse...
Mas você não morre,
você é duro, José!

Sozinho no escuro
qual bicho-do-mato,
sem teogonia,
sem parede nua
para se encostar,
sem cavalo preto
que fuja a galope,
você marcha, José!
José, para onde?

Obra: Tarsila do Amaral