Estación Quilmes

  Carlos Drummond de Andrade

21 de diciembre de 2011

   


José



¿Y ahora, José?
La fiesta se acabó,
la luz se apagó,
el pueblo perdió,
la noche enfrió,
¿y ahora, José?
¿y ahora, usted?
¿Usted que es sin nombre,
que se burla de los otros,
usted que hace versos,
que ama, protesta?
¿Y ahora, José?

Está sin mujer,
está sin discurso,
está sin cariño,
ya no puede beber,
ya no puede fumar,
ya no puede escupir,
la noche enfrió,
no veo el día,
no veo el tranvía,
no veo la risa,
no veo la utopía
y todo acabó
y todo huyó
y todo burló,
¿y ahora, José?

¿Y ahora, José?
su dulce palabra,
su instante de fiebre,
su gula y ayuno,
su biblioteca,
su labranza de oro,
su terno de vidrio,
su incoherencia,
su odio - ¿y ahora?

Con la llave en la mano
quiere abrir la puerta,
no existe puerta;
quiere morir en el mar,
pero el mar se secó;
quiere ir a Minas,
Minas no hay más.
José, ¿y ahora?

Si usted gritara,
si usted gimiera,
si usted tocara
el vals vienés,
si usted durmiera,
si usted se cansara,
si usted muriera…
Pero usted no muere,
¡usted es duro, José!

Solito en lo oscuro
como animal en el bosque
sin teogonía,
cual bachaco,
sin pared alguna
para recostarse,
sin caballo negro
que huya al galope,
¡usted marcha, José!
José, ¿a dónde?



Carlos Drummond de Andrade
Brasil (1902 – 1987)




E agora, José?
A festa acabou,
a luz apagou,
o povo sumiu,
a noite esfriou,
e agora, José?
e agora, você?
você que é sem nome,
que zomba dos outros,
você que faz versos,
que ama, protesta?
e agora, José?

Está sem mulher,
está sem discurso,
está sem carinho,
já não pode beber,
já não pode fumar,
cuspir já não pode,
a noite esfriou,
o dia não veio,
o bonde não veio,
o riso não veio,
não veio a utopia
e tudo acabou
e tudo fugiu
e tudo mofou,
e agora, José?

E agora, José?
Sua doce palavra,
seu instante de febre,
sua gula e jejum,
sua biblioteca,
sua lavra de ouro,
seu terno de vidro,
sua incoerência,
seu ódio - e agora?

Com a chave na mão
quer abrir a porta,
não existe porta;
quer morrer no mar,
mas o mar secou;
quer ir para Minas,
Minas não há mais.
José, e agora?
Se você gritasse,
se você gemesse,
se você tocasse
a valsa vienense,
se você dormisse,
se você cansasse,
se você morresse...
Mas você não morre,
você é duro, José!

Sozinho no escuro
qual bicho-do-mato,
sem teogonia,
sem parede nua
para se encostar,
sem cavalo preto
que fuja a galope,
você marcha, José!
José, para onde?

Obra: Tarsila do Amaral

  Enrique Molina

19 de diciembre de 2011















La bella pasajera


Muerte
Tienes tu viejo cráneo clavado en un palo tu boca curtida como la luna y tu
        grotesco caparazón de mármol y cera
pero también tu cuerpo cálido como una bestia atrapada en el lazo de su sexo
esa elaboración de violaciones y el desgarrador reino del deseo poblado por
        ángeles vacilantes con el cerebro vacío y fosforescente entre los avisos
        callejeros
la puerta entreabierta hacia el desván de los amantes en las raíces de la selva
       virgen con la insaciable botella de las harpías al pie de la cama en la
       sombra genital bajo un cetro de moscas y llamas y el reglamento de los
       hoteles como un negro prontuario del tiempo perdido!
Arde a besos el suave plumaje de tu carne tus senos brillan en la boca del
       instante la inextinguible hembra ansiosa cantando sobre las sábanas
       desnuda
Pero también entonces la coz de tu risa con el moscón famélico en las venas
       del que quiere sobrepasar con una sola palabra con una sola caricia el
       límite reptil de tu sombra!
Pero también entonces desenrollas tu larga llama en el corazón de los deudos
       furiosos cuando patean el relicario del difunto dormido con una paciencia
       de asno en su pesebre de plomo
¡Y tanta harina demente en tus demoliciones...! Tantas islas quemadas en la
       caldera de tu lengua...!
Y no me provoques ahora con tu acordeón de aduana sombría
¡Ah! pero si ardes sobre el tablón del embarcadero donde arrojan un par de
       tortugas y toda mano recoge su fruta marina
puedes ser un suspiro de placer en el viento
un reverbero de polen el fuego irresistible que una mujer extrae del marfil
       salvaje de su risa
y no sé qué exuberante vegetación qué red de instintos y flores
como un verano de súplicas rabiosas
se vuelca cuando ocultas el foco de lepra y de éxodo que ilumina tu mundo
       bifurcado
hacia nada
hacia el sol!



Enrique Molina
Argentino (1910 – 1997)


En: Hotel Pájaro – Antología
CEAL – 1981


Nació en Buenos Aires en 1910.
Identificado con las ideas y los fines del movimiento surrealista, fundó en 1952, con Aldo Pellegrini, la revista A partir de cero.
Es uno de los más importantes poetas de Latinoamérica y obtuvo importantes galardones.
Obra editada: “Las cosas y el delirio”  (1941);  “Pasiones terrestres”  (1946);  “Costumbres errantes o la redondez de la tierra”  (1951) ; “Amantes antípodas”  (1961);  “Fuego libre”  (1962) “Las bellas furias”  (1966);  “Monzón napalm ”  (1968);  “Los últimos soles”  (1980 ) y  «El ala de la gaviota» ( 1985).  Falleció en 1997


Obra: Un domingo cualquiera (1979) de Ana Tarsia
Extraído la página de la pintora www.anatarsia.com.ar

  Reynaldo García Blanco

18 de diciembre de 2011




Noche de perros


Yo también tuve un perro lanudo
que volteaba la puerta al septentrión
Una vez enfermó
y me costó casi tres salarios
dos vacunas y un suero
eso fue en una farmacia llamada La complaciente
Mi perro se llamaba País
Y yo le decía País muerde a mi vecino
y lo mordía
yo le decía País siéntate
y obedecía como un perro lanudo
Mi País odiaba al ruso del cuarto piso
no lo podía ver
se ponía furioso cuando escuchaba la balalaika
Mi País amaba los negros
Pero ellos le tenían cierto temor
un temor ancestral al perro lanudo
que los mordió hace siglos
en otra aldea en otra conquista.



Hoy amanecí sin entusiasmo


No puedo con el hervor de la calle
ni Borges
ni Fran Chopra
ni Mao Se Tung
Dicen que es luna llena
que vendrá el equinoccio
que regresan los presidentes
Me detengo en la guía telefónica
en un manual de Hata Yoga
en los pasos peatonales
Soy un cero a la izquierda
un patriota sin aviso
una cerveza caliente
Hoy amanecí sin entusiasmo
como si tuviera gripe
o fuera un pelotero
que disfruta del hastío en terreno impropio.




Reynaldo García Blanco
Nació en Venegas, Cuba, 1962).



Escribe para CMKC Radio Revolución los espacios Andar la librería y Comentarios de SuperShow.

Obra: Otra noche de perros – Jorge Corleto / Guatemala

  Pablo Neruda

14 de diciembre de 2011




El monte y el río


En mi patria hay un monte.
En mi patria hay un río.
Ven conmigo.
La noche al monte sube.
El hambre baja al río.
Ven conmigo.
Quiénes son los que sufren?
No sé, pero son míos.
Ven conmigo.
No sé, pero me llaman
y me dicen "Sufrimos".
Ven conmigo.
Y me dicen: "Tu pueblo,
tu pueblo desdichado,
entre el monte y el río,
con hambre y con dolores,
no quiere luchar solo,
te está esperando, amigo".
Oh tú, la que yo amo,
pequeña, grano rojo
de trigo,
será dura la lucha,
la vida será dura,
pero vendrás conmigo


Pablo Neruda
Chile ( 1904 – 1973)
En: “Los versos del capitán”. 1952.

Jorge Drexler, Interprete y compositor:
En: “Neruda en el Corazón”, BMG, 2004

  Clara Beter

12 de diciembre de 2011




A mi libreta de ahorros


Contigo entre la manos
me es tan sencillo desnudar el “yo”:
una mujer de todos que cuida su dinero
y una mujer de nadie que dice su canción.




Lo irremediable


En una misma pieza
un macho y una hembra
y el “yo” mujer
que no sabe cómo desaparecer.




En la calle Florida


Paso azorada por Florida, el vivo
escaparate de la farsa urbana:
viejas extravagantes, niñas cursis
y hombres-hembras desfilan en majada

Voy a cruzar la calle cuando escucho:
¡Mamá, qué desvergüenza, esa cocotte!
Me vuelvo, miro y quiero preguntarle
quién será más ramera de las dos…




Clara Beter

(Poeta apócrifa creada por César Tiempo)
Argentino (1906 – 1980)


De: “Versos de una...”
Ed. Ameghino – 1998


Clara Beter, autora apócrifa de “Versos de una…” nació para la literatura en 1926. Su advenimiento despertó un gran escándalo literario provocado por un adolescente: César Tiempo.
El padre de la criatura sería más tarde conocido por los poemas del “libro par la pausa del sábado” (1930); “sabatino argentino” (1933); “Sábadomingo” (1938); “Sábado pleno” (1955); por su labor como dramaturgo y argumentista cinematográfico y por sus famosos reportajes a figuras notables del mundo contemporáneo.


Obra: “Moulin Rouge” de Toulouse Lautrec

  Audre Lorde

10 de diciembre de 2011



El séptimo sentido


Mujeres
que construyen naciones
aprenden
a querer
a hombres
que construyen naciones
aprenden
a querer
a niños
construyendo castillos de arena
para el mar alzado



Audre Lorde
Nueva York (1934 – 1992)


En: Poesía Negra
Ed. Leviatán – 1998
Trad. Diana Bellessi.



Audre Lorde fue una escritora y activista multifacética. Autoidentificada como "una guerrera poeta feminista negra y lesbiana", Lorde escribió para empoderar a sus lectoras y lectores pertenecientes a categorías marginalizadas por el capitalismo, el racismo y el heterosexismo.


Imagen extraída de: brigadaplastika.blogspot.com

  Vicente Aleixandre

8 de diciembre de 2011




Noche Sinfónica


La música pone unos tristes guantes,
un velo por el rostro casi transparente,
o a veces, cuando la melodía es cálida,
se enreda en la cintura penosamente como una forma de hierro.

Acaso busca la forma de poner el corazón en la lengua,
de dar al sueño cierto sabor azul,
de modelar una mano que exactamente abarque el talle
y si es preciso nos seccione como tenues lombrices.

Las cabezas caerían sobre el césped vibrante,
donde la lengua se detiene en un dulce sabor a violines,
donde el cedro aromático canta
como perpetuos cabellos.

Los pechos por tierra tienen forma de arpa,
pero cuán mudamente ocultan su beso,
ese arpegio de agua que hacen unos labios
cuando se acercan a la corriente mientras cantan las liras.

Ese transcurrir íntimo,
la brevísima escala de las manos al rodar:
qué gravedad la suya cuando, partidas ya las muñecas,
dejan perderse su sangre como una nota tibia.

Entonces por los cuellos dulces melodías aún circulan,
hay un clamor de violas y estrellas
y una luna sin punta, roto el arco,
envía mudamente sus luces sin madera.

Qué tristeza un cuerpo deshecho de noche, qué silencio,
qué remoto gemir de inoíbles tañidos,
qué fuga de flautas blancas como el hueso
cuando la luna redonda se aleja sin oído.

Vicente Aleixandre
España ( 1896 – 1984)

De: “La destrucción o el amor”
Ed. Sol 90 – 2003

Poeta español de la llamada Generación del 27 considerado padre del surrealismo en lengua castellana.
Ingresó en la Real Academia Española el 22 de enero de 1950.
Premio Nacional de Literatura en 1933 por La destrucción o el amor, Premio de la Crítica en 1963 por En un vasto dominio, y en 1969, por Poemas de la consumación.
Premio Nobel de Literatura en 1977.

Obra: “Noche estrellada” de Van Gogh