Estación Quilmes

  Eduardo Galeano

11 de mayo de 2011



Pobrezas


Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen silencio ni pueden comprarlo.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar,
como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que comen basura y pagan por ella como si fuese comida.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen el derecho de respirar mierda,
como si fuera aire, sin pagar nada por ella.

Pobres,
lo que se dice pobres
son los que no tienen más libertad de elegir entre uno y otro canal de televisión.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que viven dramas pasionales con las máquinas.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que son siempre muchos y están siempre solos.

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no saben que son pobres.



Eduardo Galeano
Uruguay – 1940

Eduardo Germán María Hughes Galeano, conocido como Eduardo Galeano, es un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman. Es considerado uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana.
Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Niega ser un historiador:
Obra editada: 1963 – “Los días siguientes”; 1964 – “China”; 1967 – “Guatemala, país ocupado”; 1967 – “Reportajes”; 1967 – “Los fantasmas del día del león y otros relatos”; 1968 – “Su majestad el fútbol”; 1971 – “Las venas abiertas de América Latina”; 1971 – “Siete imágenes de Bolivia”; 1971 – “Violencia y enajenación”; 1972 – “Crónicas latinoamericanas”; 1973 – “Vagamundo”; 1980 - “La canción de nosotros” 1977 - “Conversaciones con Raimón”; 1978 – “Días y noches de amor y de guerra”; 1980 – “La piedra arde”; 1981 – “Voces de nuestro tiempo”; 1982 - 1986 “Memoria del fuego”; 1984 – “Aventuras de los jóvenes dioses”; 1985 – “Ventana sobre Sandino”; 1985 – “Contraseña”; 1986 - “La encrucijada de la biodiversidad colombiana”; 1986 – “El descubrimiento de América que todavía no fue y otros escritos”; 1988 - 2002 – “El tigre azul y otros artículos” ; 1962 - 1987 – “ Entrevistas y artículos Ediciones Del Chanchito”; 1989 – “El libro de los abrazos”; 1989 – “Nosotros decimos no”; 1990 –“América Latina para entenderte mejor”; 1990 – “Palabras: antología personal”; 1992 – “Ser como ellos y otros artículos”; 1993 – “Amares”; 1993 – “Las palabras andantes”; 1994 – “Úselo y tírelo”; 1995 - “El fútbol a sol y sombra”; 1998 – “Patas arriba: Escuela del mundo al revés”;1999 – “Carta al ciudadano 6.000 millones”; 2004 – “Bocas del Tiempo”; 2006 – “El Viaje”; 2007 – “Carta al señor futuro”; 2008 – “Patas arriba, la escuela del mundo al revés”; 2008 – “Espejos. Una historia casi universal”

  Eugenio Mandrini

9 de mayo de 2011



Teoría del aullido


La luna se ha hecho la difunta para los hombres, pero está
viva y radiante para los perros. Desde su alzada distancia
los conmueve, los hechiza, les promete que en cada uno de
sus cráteres, escarbando apenas, una yacimiento de huesos
tibios y robustos los aguarda. El día que la invadan, es
decir, que sea poseída por los perros, estos ya no serán
más los mejores amigos del hombre. Defenderán el paraíso
alcanzado contra toda intrusión terrestre, formando huestes
de jaurías, veloces y libres como el polvo en el viento e
invencibles como este. Perderán el don humano, indecoroso
y servil de la melancolía, y no habrá perdón, sino condena
para los reminiscentes que persistan en aullar a una luz
en la noche. Y en especial recordarán las pedradas en la
pelambre, los terrores de la escarcha en los baldíos, el
estruendo del mar en las playas desoladas, el amor medroso
que idearon a cambio de un hueso sin alma roído bajo las
mesas sobre las cuales el festín humeante no tenía término;
recordarán el instinto castrado, los puntapiés, los gritos,
la cadena. Y después de recordarlo todo, se reunirán, porque
los perros -como los dioses imaginados- no olvidan la
desdicha; a ciertas horas irreprimibles de cada día, se
reunirán, apretujados como en una conjura, e irán descargando
la lluvia de sus orines dorados sobre la tierra, que desde
entonces tendrá para ellos la apariencia de un árbol. Por
eso la luna se ha hecho la difunta para los hombres, y se
deja aullar por los perros, mientras fríamente los espera.



Eugenio Mandrini
Argentino – 1936
De: “Conejos en la Nieve”
Ed. Colihue – 2009

Poeta, ensayista y guionista de historietas. Fue fundador e integrante de La Sociedad de los Poetas Vivos y es director de la revista "Buenos Aires Tango y lo demás". En 2008 obtuvo el Primer Premio de Poesía "Olga Orozco" por su libro "Conejos en la nieve". Poemarios: "Criaturas de los bosques de papel" (que también incluye cuentos), "Antes que el viento se apague" y "Campo de apariciones".

  Estela Figueroa

7 de mayo de 2011



Mujer


Con la menopausia engordó
y en camisón parece una matrona.
Sentada en la cama
después de la siesta
le gusta recordar.
Viejos amores
viejas lecturas.
Vive de eso
ahora que los amantes se han ido
y los libros nuevos le niegan el paso.

Recuerda consciente de que algo olvida.
“Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar”
- se dice -
O algún hermoso muchacho de veinte años
allá por los años 70
70 y tantos…
- se dice –
temblando por las pérdidas
la mujer sola que parece una matrona.


Estela Figueroa
Argentina – 1946
De: “La forastera”
Ed. Recovecos – 2007

Nacida en 1946 en Santa Fe, ciudad donde reside, ha publicado los libros de poemas “Máscaras sueltas” (1986, traducido al italiano) y “A capella” (1991). “La forastera

  Raquel Adet

5 de mayo de 2011




Cisne o maravillla

A Silvia Battistuzzi


Vengo
desde la sed
desnuda
agua desconocida en las entrañas.
Cisne desgajado
a la deriva
con la boca granada injustamente abierta
muda
apoyada al pelaje
cauteloso hombro del diluvio.
Evitando por ansia
la mueca de morirme
desdichada en la rabia de tantos funerales.
Vengo
de dormir la ciudad quebrada
donde faltan uñas
está encendida tu caricia
acentuando
hermoso lo lejano,
hospedada al recorrido
entrelazada
al abrazo de perderte
segura
que las marcas eran llamas.



Viene de la palabra pan

a Pani Adet


llama de pan tiene ojos crecidos
desde el vientre
madre canto, de toda orfandad
corazón
despedazado de ternura.
No necesita mas adornos
que las manos extendidas de los solos
hacia su generosidad.
En las suyas
el ornamento es testimonio de justicia

Pelo coherente
Colorado
madera estremecida para el sueño.

Le sobran perros
que saltan al sendero
reconociendo asilo.
Es furia de cerezo
multiplicada mirando al fondo
huele a sol
sentimientos ajenos.
Honrada
busca
¿dónde andarán sus muertos?
Inclinada
siempre.
Es la canción de la espina metida en la garganta
alta su mirada
silenciando todo el cementerio.



Raquel Adet
De "Las bestias del arco iris"



Nació en Salta, el 9 de diciembre de 1957. Desde el año 1980 sus poemas son publicados en diarios y revistas de Salta.

  Marcelo Marcolin

3 de mayo de 2011




Mientras la lluvia lo dice

“Si tu forma de lluvia me mojara”
Roberto Santoro


Todo lo arrastra esta maldita lluvia
lluvia sin color sobre el horizonte y los pecados.
Todo lo lleva y todo lo trae
mensajes de aquel lado del día que viaja sobre los pies
y se queda con todo mi equipaje.
Mirá la pieza del hombre rojo / la secreta estadía del recuerdo
se aferra en sus paredes de tiempo sin forma
y ahí están las supremas cosas que resisten a las tempestades / a los olvidos / las traiciones
y allá, de aquel lado
mi cajita / mi cajita con fotos / estampas/ con la moneda de Canadá / un diente /
con siete semillas de manzana envueltas en papel celeste para la suerte,
cajita cargada de viento que en las mejores siestas
bailó de marihuana por el barrio
y todos decíamos revolución / Guevara / revolución
y todos fuimos declarados inmortales en las leyendas / las secuencias
en los bolsillos de la memoria.
Lluvia alguna vez dije / habitaciones en secreto de aquel otoño en Budapest
y tus ojos guatemaltecos hablando de la lluvia / de la deliciosa humedad
que brota de tu cuerpo / de tu cuerpo en estado de espuma celestial /
y ojos guatemaltecos / espuma negra penetrando sigilosa como fantasmas
en una noche de Budapest y nuestras manos necesitando regresar al sitio imperfecto
que nunca estuvimos / para otra vez partir / partir digo sobre la tarde
y los ojos guatemaltecos / partir de Budapest y la cajita
volver pienso / muchas veces lo pienso
pero han dado vuelta este mapa y las rutas
toman el otro rumbo y yo sigo esperando / casi solo y perdido /
aquel estrepitoso ómnibus azul parado frente a una shell
y Susi / Susi la de las caderas soñadas dice yoin / yoin / se quita sus ropas
me muestra su cuerpo en la tarde vagabunda y alucinada
mientras leemos a Castaneda en un departamento satisfecho y desolado de sábado de abril
yoin / yoin / y esas marcadas grietas de furia en mi cuerpo
y este cansancio que hace que pierda el sombrero y gire en la esquina
como buscando el esquivo sonido de los pájaros en tus pechos de luz.
Entonces abro la puerta y enfrento a los malvones y las hortensias /
dejo mi valija en el costado de la vida / percibo el aroma a cedrón
y le sugiero un té a mi abuela Josefina / ella asiente
con sus ojos atravesando la eternidad.
Ha dejado de llover en este barrio, así, así lo dice la lluvia.



Marcelo Marcolin
Fue miembro de la llamada Generación Subterránea argentina; editor y parte de diferentes publicaciones, entre ellas: Artemisa, Antimitomanía, El ojo de la Ballena, Río de la Plata. Colaborador en medios gráficos y radiales como columnista. Premio Zargazazú 1986. Ha editado: La coronación del príncipe mudo, Matecocido, La primera letra, Angeles clandestinos, Siestas de Wincofón y Otros elefantes de regreso a la constelación de Orión.

Audio: IV Festival Internacional de Poesía, en la Feria del Libro.

  Joseph Brodsky

2 de mayo de 2011




Centauros IV

El paisaje en forma de empeine, la sombra de una bota,
sin nada que se mueva.
El número de serie del siglo se equipara al canto del gallo.
Al atardecer, mutantes moteados acuden desde campos
lejanos mugiendo,
un grueso tropel de unicornios.
Sólo las estaciones del año parecen conocer cómo
aprovechar un consejo.
Persiguiendo el resbaladizo jabón, un ama de casa
derrama una lágrima
sobre el fracaso de su marido por coger la empuñadura
de su espada que se transforma en la reja de un arado.
Sin embargo, una acuarela enmarcada representa una
tormenta;
en una novela, la segunda letra es la viva imagen nuestra.
Cerca del cine los jóvenes callejean
como envases de esperma helado fuertemente tapados con
corchos.
El cielo vespertino ofrece poco para la esperanza, y aún
menos para
la acción. Y sólo un veterano de guerra puede aún recordar
el término
extranjero de una trinchera donde una estrella
ha caído al escapar del telescopio.




Joseph Brodsky
Rusia (1940 – 1995)

Poeta ruso-estadounidense, que nació en Leningrado y falleció en Nueva York.
De su trabajo inicial cabe destacar los libros Versos y poemas (1965) y Parada en el desierto (1970), que aparecieron publicados por primera vez en Nueva York. Se vio obligado a emigrar de Rusia en 1972. Tras una corta temporada en Europa, se trasladó a Estados Unidos, cuya ciudadanía adquirió en 1977. Su conocimiento de la poesía inglesa, y su enraizado sentido del aislamiento y la melancolía, le llevaron a cultivar una poesía de meditación nocturna, como el largo poema Elegy to John Donne (1967). Otras de sus obras: “El fin de la bella época” (1976); “Parte de la oración” (1977); “En Inglaterra” (1977); “Nuevas estancias a Augusta” (1983); “Urania” (1987) y “Paisaje con inundación” (1996). Su poética, obsesionada con las contradicciones entre el espacio, el tiempo y los sentidos, es una de las más relevantes del siglo XX, y le hizo merecedor del premio Nobel de Literatura en 1987.

Obra: Centauro con Eros sobre su lomo - Museo del Louvre.

  Bertolt Brecht

30 de abril de 2011




Meditaciones sobre la duración del exilio

1

No pongas ningún clavo en la pared,
tira sobre una silla tu chaqueta.
¿Vale la pena preocuparse para cuatro días?
Mañana volverás.

No te molestes en regar el arbolito.
¿Para qué vas a plantar otro árbol?
Antes de que llegue a la altura de un escalón
alegre partirás de aquí.

Cálate el gorro si te cruzas con gente.
¿Para qué hojear una gramática extranjera?
La noticia que te llame a tu casa
vendrá escrita en idioma conocido.

Del mismo modo que la cal cae de las vigas
(no te esfuerces por impedirlo),
caerá también a alambrada de la violencia
erigida en la frontera
contra la justicia.


2

Mira ese clavo que pusiste en la pared.
¿Cuándo crees que volverás?
¿Tú quieres saber lo que crees tú en el fondo?
Día a día
trabajas por la liberación,
escribes sentado en tu cuarto.
¿Quieres saber lo que piensas de tu trabajo?
Mira el pequeño castaño en el rincón del patio
al que un día llevaste una jarra de agua.




Bertolt Brecht
Alemania (1898 – 1956)

Trad. José Fernández de Lizana

Amante de la música y la literatura, desde muy niño comenzó a escribir, principalmente poesía y canciones. En 1918 acude a combatir en la Primera Guerra Mundial.
De ideología marxista, tuvo que exiliarse ante el ascenso de los nazis, residiendo en Dinamarca, Finlandia y Rusia hasta que se instaló en los Estados Unidos.
Intentó trabajar como guionista en Hollywood, pero sus revolucionarias ideas no encontraron eco entre los dirigentes de los estudios cinematográficos.
Además de su frustración como artista, fue investigado por sus actividades antiamericanas, lo que le determinó a abandonar el país norteamericano para irse a residir en Suiza. En 1947 volvió a Alemania y dos años después creó su propia compañía teatral, llamada Berliner Ensemble.
Sus títulos más populares, en su mayoría con fuerte acento político y social, son "Tambores En La Noche (Trommeln in der nacht) " (1922), "La Ópera De Cuatro Cuartos (Die Dreigroschenoper)" (1928), musicada por Kurt Weill, "Galileo (Leben des Galilei)" (1938-1939), "Madre Coraje (Mutter Courage und ihre kinder)" (1941), "La Buena Persona De Sezuan (Der gute mench von Sezuan)" (1940) o "La Inevitable Ascension De Arturo Ui (Der aufhaltsame aufsteig des Arturo Ui)" (1942).
Falleció el 14 de agosto de 1956 en la zona comunista de Berlín a causa de una trombosis. Tenía 58 años.