Estación Quilmes

  Abierto, sin atención al público

7 de febrero de 2011



Todo el mundo está en la estufa,
Triste, amargao y sin garufa,
neurasténico y cortao...
Se acabaron los robustos,
si hasta yo, que daba gusto,
¡cuatro kilos he bajao!
Hoy no hay guita ni de asalto
y el puchero está tan alto
que hay que usar el trampolín.
Si habrá crisis, bronca y hambre,
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín.

Hoy se vive de prepo
y se duerme apurao.
Y la chiva hasta a Cristo
se la han afeitao...
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel,
nadie invita a morfar...
todo el mundo en el riel.
Al mundo le falta un tornillo
que venga un mecánico...
¿Pa' qué, che viejo?
Pa' ver si lo puede arreglar.

¿Qué sucede?... ¡mama mía!
Se cayó la estantería
o San Pedro abrió el portón.
La creación anda a las piñas
y de pura arrebatiña
apoliya sin colchón.
El ladrón es hoy decente
a la fuerza se ha hecho gente,
va no encuentra a quién robar.
Y el honrao se ha vuelto chorro
porque en su fiebre de ahorro
él se “afana” por guardar.
Al mundo le falta un tornillo,
que venga un mecánico.
pa' ver si lo puede arreglar.





Música: José M. Aguilar

  Edgar Bayley

5 de febrero de 2011




Cambio de estación

los ruidos de la calle
tan diversos
la agitación del follaje
de los árboles cercanos
el ir y venir de las hormigas
el fin del verano
ponen un orden nuevo
en el peldaño
el estribo
en la cabellera de la noche

un balcón entreabierto
la luz crece como un río
rodando por escaleras
es el primer paso del sueño
en la fogata lejana

un hombre camina solo
se detiene a ratos
observa
escucha una risa
la fiesta está por comenzar
y baila finalmente
con la mujer que lo llamaba en sueños
en la luz y el aire
y en la noche despierta



Cuestión de tiempo

cuestión de tiempo quizás
de andar en trenes
de encontrar a la luz del sol
la guerra y la paz
el camino que lleva al hermano
al enemigo
cuestión de tiempo
la música vendrá
un tribunal enjuiciará tu miedo tu pobreza
y otro mañana de distinto modo
el vagabundo que se extravía balbuceando
el idioma que hablarán los hombres
cuestión de tiempo
colonizadores de la riqueza y la claridad
en todo hablará el difícil amor
la transparencia
pero siempre el vértigo
extenderá sombras sobre los senderos
abrirá cielos sobre las voces y el silencio
y hombres solos
mujeres solas
hablarán sin amparo
sin encontrar la palabra apropiada
el nombre de la noche




Edgar Bayley
(1919.1990)
Nació en Buenos Aires, miembro fundador de la revista Arturo y de la Asociación Arte Concreto-Invención, fue un poeta tan libre como alegremente inteligente, y entre sus contemporáneos brilla con estilo propio. Publicó, entre otros, los libros de poesía En común, La vigilia y el viaje, Ni razón ni palabra, El dia, Celebraciones, Nuevos poemas y Alguien llama.

  Jorge Teillier

3 de febrero de 2011




Paisaje clínica

A Rolando Cárdenas


Ha llegado el tiempo
En que los poetas residentes
Escriban acrósticos
A las hermanas de los maníaco-depresivos
Y a las telefonistas.
Los alcohólicos en receso
Miran el primer volantín
Elevado por el joven psicópata.
Sólo un loco rematado
Descendiente de alemanes
Tiene permiso para ir a comprar "El Mercurio".
Tratemos de descifrar
Los mensajes clandestinos
Que una bandada de tordos
Viene a transmitir a los almendros
Que traspasan los alambres de púa.
William Gray, marino escocés,
Pasado su quinto delirium
Nos dice que fue peor el que sufrió en el Golfo Pérsico
Y recita a Robert Burns
Mientras el "Clanmore", su barco, ya está en Tocopilla.
Ha llegado el tiempo
En que de nuevo se obedece a las campanas
Y es bueno comprar coca-cola
A los Hermanos Hospitalarios.
El Pintor no cree
En los tréboles de cuatro hojas
Y planea su próximo suicidio
Heborizando entre yuyos donde espera hallar cannabis
Para enviarla como tarjeta de Pascua
A los parientes que lo encerraron.
Los caballos aran preparando el barbecho.
En labor-terapia
Los mongólicos comen envases de clorpromazina.
Saludo a los amigos muertos de cirrosis
Que me alargan la punta florida de las yemas
De la avenida de los ciruelos.
La Virgen del Carmen
Con su sonrisa de yeso azul
Contempla a su ahijado
Que con los nudillos rotos
Dormita al sol atiborrado de Valium 10.
(En el Reino de los Cielos
Todos los médicos serán dados de baja).
Aquí por fin puedes tener
Un calendario con todos los días
Marcados de rojo
O de blanco.
Es la hora de dormir -oh abandonado-
Que junto al inevitable crucifijo de la cabecera
Velen por nosotros
Nuestra Señora la Apomorfina
Nuestro Señor el Antabus
El Mogadón, el Pentotal, el Electroshock.


Jorge Teillier
Chile (1935 – 1996)
De: “Para un pueblo fantasma” 1978

Estudió Pedagogía en Historia y Geografía en la Universidad de Chile, ejerció la docencia en el Liceo de Lautaro y fue director de las revistas Orfeo y Boletín de la Universidad de Chile. Recibió una serie de premios, entre los que destacan el concurso de poesía "Gabriela Mistral" (1962), el Premio Estímulo CRAV (1963) y el Premio Eduardo Anguita (1993), concedido por la Editorial Universitaria al poeta vivo más importante de Chile que no hubiese conseguido el Premio Nacional.
Libros de poesía: “Para ángeles y gorriones” (Ediciones Puelche, 1956; reeditado: 1995); “El cielo cae con las hojas” (Ediciones Alerce, 1958); “El árbol de la memoria” (Impreso por Arancibia Hermanos, 1961);
“Los trenes de la noche y otros poemas” (Revista Mapocho, 1961); “Poemas del País de Nunca Jamás” (Colección El Viento en la Llama, dirigida por Armando Menedín, 1963); “Poemas secretos” (Ediciones de los Anales de la Universidad de Chile, separata, 1965); “Crónica del forastero” (Impreso por Arancibia Hermanos, 1968); “Muertes y maravillas” (Antología, Editorial Universitaria, 1971; reeditado: 2005); “Para un pueblo fantasma” (Ediciones de la Universidad Católica de Valparaíso,1978; reeditado: 2005); “La Isla del Tesoro” (con Juan Cristóbal, poeta peruano, Lima: 1982; reeditado: Editorial Dolmen, 1996); “Cartas para reinas de otras primaveras” (Ediciones Manieristas, 1983); “El molino y la higuera” (Ediciones Azafrán, 1994); “Hotel Nube” (póstumo, Ediciones LAR, 1996); “En el mudo corazón del bosque” (póstumo, Editorial Fondo de Cultura Económica, 1997)

  Luis Eduardo Aute

1 de febrero de 2011



Acaso

Acaso una mirada me bastara,
mirarte y encontrar una palabra:
nada.

Tu nada con la mía entre las cosas,
decirse dos silencios infinitos,
juntar las bocas,
abrir los grifos,
que inunden nuestro humo las alcobas.

Que el tiempo no dependa de las horas,
que sólo nos apuren los latidos,
quemar las ropas,
sudar tomillo,
desnudos comulgar con la escayola.

Perderse en una fiebre sin memoria
que nadie nos rescate del instinto,
romper parodias,
hacerse añicos,
residuos de una absurda ceremonia.



Luis Eduardo Aute
Nació en Manila, la capital de Filipinas, el 13 de septiembre de 1943. Su padre, catalán, llevaba trabajando en aquel país desde 1919, en una compañía tabaquera y había contraído matrimonio con una filipina de la burguesía de ascendencia española.

  Tamara Kamenszain

30 de enero de 2011




1

Sentada al borde de la memoria de ella
me archivo como puedo en ese olvido que la trabaja
entre nosotras las palabras se acortan
ella no habla yo dejo de decir lo que decía
la dejo que no diga para no avergonzarla
juntas vamos armando un presente que no dura
en ese instante precoz mi madre se queda sola
porque yo como los tontos elijo seguir de largo
creo que a futuro todo me espera
mientras nadie a ella le da esperanzas
así separadas nos vamos juntando
la que oyó mi nacimiento me sienta en el borde
para hacerme escuchar por ella el anticipo de su muerte
vienen y van nuestros pasados compartidos
van y vienen nuestros futuros distanciándose
ella no sabe lo que yo no sé me pregunta ¿yo qué hago?
le contesto comé vestite dormí caminá sentate
el chirrido de su robot le hace caso por hoy
a ese minimalismo que habrá que reprogramar mañana.

"¿Sucederá que vea
extenderse el desierto
hasta que también le falte
la caridad feroz de los recuerdos?"
se pregunta Ungaretti en El cuaderno del viejo
mientras mi vieja se aleja encorvada
hacia el desierto público de su desmemoria
desde la cabecera de la cama doble la interrogan dos retratos
pero ella no encuentra la contraseña
quiero guiarla pero se le suelta la lengua
es tu mamá es tu papá
¿te acordás cómo se llamaban?
Avanza protegida por lo que no dice su amnesia
y me pierde a mí en otro idioma
nos encuentran sueltas nuestras maternidades adoptivas
soy ahora por ella la hija que crece sin remedio
para dejarla decrecer tranquila entre mis brazos
así juntas nos vamos separando
trabajamos hasta el borde un abismo de sonrisas
porque hay otras fotos
y ella bien puede no acordarse de mí pero no importa
entre mi nacimiento y su muerte la de la alegría fotogénica
ésa que me legó generosamente un parecido
todavía está viva y nada le impide
seguir siendo mi madre.



Tamara Kamenszain
Nació en Buenos Aires en 1947

Obra: Memoria (2006) - Clorindo Testa

  María Paula Alzugaray

29 de enero de 2011



Gessler

Penachos indomables, teros rompieron la siesta
búhos rompiendo la noche
torpes cardos, vacas como hongos florecidos
la brisa abejea entre las cunetas,
toros jocundos rompiendo la mañana
rompiendo el olor rancio de la quesería
pacifistas caballos cebados de tanto amarillo
de tanto tierno choclo.

Fui a conquistar un paisaje zanjado, yodado
a ver el abandono de la loca Marita y su familia
aprendí a cascotazos a errores a sapos a abrojos,
a berrear como tilingos de arpillera.

Haciendas cercanas en las que nos revolcamos
ojivas nuestros cuerpos
entre ronquidos y gallinas estercoleras
sobre los campos de soja
lejos del oleaje petrificado de los adoquines,
lejos del riquerío
más cerca del escarmiento apestoso.

Machona,
aprendí a tirar con la escopeta, a hacer la vertical,
a amar en tiempos tranquilos, a hacer ramos de chamicos embalsamados
a dar zarpazos capaces de abrillantar a los chicos lindos
a hablar de la vida de lo demás en que chismorreábamos tole toles,
a dar codazos y chiflidos, aprendí otras consonantes
palabras de yute.

Cosas que debíamos corregir allí de jóvenes
que luego ya sería tarde.

Toda esa quietud me rompe,
su aburrimiento hincó el diente a las auroras,
lo hincó en el casco de los atardeceres.

De ahí que prefiero estudiar con las manos. La no rebeldía,
vivir bajo el dosel de una gloria inmediata
sin que nadie se responsabilice de mi salvajada.
Gessler, hiciste de mí lo rústica que soy.

¿Motivos para festejar?



María Paula Alzugaray
Nació en Rosario en 1974.
Es Licenciada en Letras. Ha recibido varios premios y menciones nacionales en el género poesía. Posee libros inéditos de poesía entre ellos “Inmaculada Cortesana” (1986-1996) y “Eternidad en la Fuga” (1999). Ha dirigido y colaborado junto a otros escritores “Ciclos Literarios” de lectura y escritura (Café del Sol en 1996; Logos en 1997; “Antología Oral V.D.L.U.” en 1998) Ha participado en el “Festival Latinoamericano de Poesía” de Rosario, en sus ediciones: 1997 y 1998, leyendo sus textos y coordinando mesas de escritores.


Audio retirado a pedido de la fuente de donde fué extraído:
http://www.sonidosderosario.com.ar/

  Pier Paolo Pasolini

26 de enero de 2011




Análisis tardío


Sé bien, sé bien que estoy en el fondo de la fosa;
que todo aquello que toco ya lo he tocado;
que soy prisionero de un interés indecente;
que cada convalecencia es una recaída;
que las aguas están estancadas y todo tiene sabor a viejo;
que también el humorismo forma parte del bloque inamovible;
que no hago otra cosa que reducir lo nuevo a lo antiguo;
que no intento todavía reconocer quién soy;
que he perdido hasta la antigua paciencia de orfebre;
que la vejez hace resaltar por impaciencia sólo las miserias;
que no saldré nunca de aquí por más que sonría;
que doy vueltas de un lado a otro por la tierra como una bestia enjaulada;
que de tantas cuerdas que tengo he terminado por tirar de una sola;
que me gusta embarrarme porque el barro es materia pobre y por lo tanto pura;
que adoro la luz sólo si no ofrece esperanza.



Pier Paolo Pasolini
Italia (1922 – 1975)
En: “Poesía Contemporánea”
Ed. Bonsái – 2010
Versión de Hugo Beccacece
Poeta, novelista, cineasta, dramaturgo y ensayista italiano nacido en Bolonia en 1922.
Hijo de un militar fascista y una madre profundamente católica,
sus ideas siempre fueron de izquierda, llegando incluso a unirse por algún tiempo al partido comunista. A los diecisiete años se matriculó en la Universidad de Bolonia para estudiar Filosofía y Letras, y cinco años después publicó el primer libro de poemas.
Una etapa muy importante de su producción literaria se produjo entre 1954 y 1966 cuando publicó "Las cenizas de Gramsci", "El ruiseñor de la Iglesia católica", "Poesía en forma de rosa", y los ensayos "Pasión e ideología", y "La religión de mi tiempo".
Fue además un gran guionista y director de cine. Sus escritos sobre crítica social alcanzaron gran brillo con uno de sus últimos trabajos, "Cartas luteranas", en las que analizó la situación decadente de la sociedad italiana.
Fue asesinado el 2 de noviembre de 1975 en la ciudad de Roma.