Estación Quilmes

  Rodolfo Páez

16 de septiembre de 2010




Al lado del camino



Me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta abrir los ojos y estar vivo
tener que vérmelas con la resaca
entonces navegar se hace preciso
en barcos que se estrellen en la nada
vivir atormentado de sentido
creo que ésta, sí, es la parte mas pesada
En tiempos donde nadie escucha a nadie
en tiempos donde todos contra todos
en tiempos egoístas y mezquinos
en tiempos donde siempre estamos solos
habrá que declararse incompetente
en todas las materias de mercado
habrá que declararse un inocente
o habrá que ser abyecto y desalmado
yo ya no pertenezco a ningún istmo
me considero vivo y enterrado
yo puse las canciones en tu walkman
el tiempo a mi me puso en otro lado
tendré que hacer lo que es y no debido
tendré que hacer el bien y hacer el daño
no olvides que el perdón es lo divino
y errar a veces suele ser humano
No es bueno hacerse de enemigos
que no estén a la altura del conflicto
que piensan que hacen una guerra
y se hacen pis encima como chicos
que rondan por siniestros ministerios
haciendo la parodia del artista
que todo lo que brilla en este mundo
tan sólo les da caspa y les da envidia
yo era un pibe triste y encantado
de beatles, caña legui y maravillas
los libros, las canciones y los pianos
el cine, las traiciones, los enigmas
mi padre, la cerveza, las pastillas los misterios el whisky malo
los óleos, el amor, los escenarios
el hambre, el frío, el crimen, el dinero y mis 10 tías
me hicieron este hombre enreverado
Si alguna vez me cruzas por la calle
regálame tu beso y no te aflijas
si ves que estoy pensando en otra cosa
no es nada malo, es que pasó una brisa
la brisa de la muerte enamorada
que ronda como un ángel asesino
mas no te asustes siempre se me pasa
es solo la intuición de mi destino
Me gusta estar a un lado del camino
fumando el humo mientras todo pasa
me gusta regresarme del olvido
para acordarme en sueños de mi casa
del chico que jugaba a la pelota
del 49585
nadie nos prometió un jardín de rosas
hablamos del peligro de estar vivo
no vine a divertir a tu familia
mientras el mundo se cae a pedazos
me gusta estar al lado del camino
me gusta sentirte a mi lado
me gusta estar al lado del camino
dormirte cada noche entre mis brazos
al lado del camino
al lado del camino
al lado del camino
es mas entretenido y mas barato
al lado del camino
al lado del camino



Rodolfo “Fito” Páez
Del álbum “Mi vida con ellas”

Nació el 13 de marzo de 1963 en Rosario, Argentina, y su pasión por la música fue, sin ninguna duda, una herencia familiar.
Su madre, fallecida a poco de nacer Fito, era profesora de piano y su padre lo introdujo en la buena música. Esas influencias lo llevaron desde su adolescencia a integrarse y formar sus propios grupos, en su ciudad a comienzos de los 80, junto a Jorge Lionch, Raul Sepúlveda y Liliana Herrero, entre otros, formó el grupo cultural SUMA. Poco tiempo después se integró a la banda de Juan Carlos Baglietto, rosarino también, protagonista de un fenómeno musical que muy pronto llegó a Buenos Aires.

  Marisa Villagra

15 de septiembre de 2010




La lengua del gato

Se sabe cómo es el desarraigo
cuando un gato lame la mano
con un gesto de hastío.
Hay figuraciones
para reconocer
en silencio:
la neblina del amanecer
en Ekensberg,
el ómnibus 165 casi invisible,
mi compañera de ruta
sonríe, apenas me saluda
para que el frío no le duela
los dientes,
la gente con la mitad del cuerpo
en los asientos
y la otra todavía
en las sábanas.
Una haciendo frente
de puro corajuda
a la mordacidad del frío.
(y este maldito tren que se demora)
yo llegaré –ay, por dios, nó-
otra vez cinco minutos tarde
al trabajo
y Janne Larsson se acercará – no cabe duda-
a golpear con su índice mi hombro
-klockan sex, kocklan sex-
Será como si las palabras
no dieran cuenta de todo
y esta vez la lengua del gato
habrá raspado el rostro.



Marisa Villagra
Argentina

De “Refugiados”
Ed. Desde la Gente – Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos – 2000

Poeta y licenciada en letras. Nació en Tucumán y se exilia primero en Bolivia y luego en Suecia. Publica en Estocolmo “Con el cielo a cuestas” y “La lengua del gato”. Realiza estudios en la Universidad de Estocolmo sobre la comunidad campesina Amaicha. Actualmente reside y es docente de la Universidad de Tucumán.

  Pipo Lernoud

14 de septiembre de 2010



Ayer nomás


Ayer nomás,
en el colegio me enseñaron,
que este país
es grande y tiene libertad.
Hoy desperté
y vi mi cama y vi mi cuarto
en este mes no tuve mucho que comer.

Ayer nomás,
mis familiares me decían
que hoy hay que tener
dinero para ser feliz.
Hoy desperté,
y vi mi cama y vi mi cuarto,
ya todo es gris y sin sentido,
la gente vive sin creer.

Ayer nomás,
había una chica en mi cuarto
y la besé sin fundamento.
Hoy ya la chica ya no está.

Ayer nomás
vi una chica en mis brazos.
En este mes
no tuve mucho que comer.

Ayer nomás
salí a la calle y vi la gente
ya todo es gris y sin sentido,
la gente vive sin creer.
Sin creer.



Letra: Alberto "Pipo" Lernoud
Música: Mauricio "Moris" Birabent
Intérprete: Mauricio "Moris" Birabent

Alberto "Pipo" Lernoud
Nació en Buenos Aires en 1946. Poeta, compositor y periodista. Se lo considera uno de los padres del rock nacional. De hecho, canciones como “Ayer nomás” o “La princesa dorada” son de su autoría. Dirigió las revista “Expreso Imaginario” y “Canta rock” y la producción y publicación de la “Enciclopedia Rock Nacional 30 años de la A a la Z” (Mordisco, 1996). Es también conocido por ser uno de los precursores de la agricultura orgánica en nuestro país. En 2007 publicó su primer libro de poemas, “Sin tiempo, sin memoria”.

  Martín Rodríguez

13 de septiembre de 2010



Guerra

Todo era huir de la madre.
De la muerte de la madre,
la madre muerta,
morir con la madre,
resucitar entre sus piernas
crucificado, deseoso el que huye de la muerte de la madre
porque es su propia muerte en sustancia, el que
huye de la locura de la madre,
de sus voces en el sueño,
de sus pasos en el corral,

Todo era huir.
Todo era resucitar.
Todo era calcinarse al sol, junto a un palo.



Paraguay

¿Cuando empezó la guerra, Mariscal?

¿Corrientes no era Polonia?

El Mariscal quería pisar tierra, una vez.
Paraguay era una ciudad de agua, un pantano.
Mato Grosso-Corrientes, países de agua también
pero que van hacia el mar…
Las aguas como la piel de gallina:
llegó a Corrientes pisando las aguas,
en patas, tirando flores. Quería pisar tierra, una vez.

Con su vapor de la marina paraguaya, de una marina sin mar.

No te duermas sin haber cantado las nanas de la guerra. Decía.

Pintate con carbón no sólo los bigotes, el ceño fruncido, la bala hundida, el orificio: todo.

Después llegó la guerra, Mitre, Caxias, las batallas, una a una, en series:
Curupaytí: el flujo temporal de la batalla.
Curupaytí: 3ra columna, 4ta columna, columnas de humo hacia el fuego.

Pero fueron necesarios los niños. Los niños: la bala líquida.

”Esquema semiótico básico”: ataque-defensa, aliados-enemigos, derrota-victoria.

Pero los niños, como el agua, se escurrían en los dedos. Grababan sus figuras en el barro, temblaban con el racimo de sus dedos (la uva blanca), contra el agua dejaban caer el polvo de la pólvora como polvo dorado, se sacaban todo de encima. Incluso la guerra se la sacaban de encima: corrían como si tuviesen encima un hormiguero. Hormigas rojas corrían en ellos también.

Siguieron al Mariscal hasta la muerte, en manos de los negros-esclavos-libres.



Martín Rodríguez
Nació el 8 de abril de 1978 en Buenos Aires.

Libros de poesía: Agua Negra (Siesta 1998), Natatorio (Siesta, 2001), El conejo (Ediciones del Diego, 2001), Lampiño (Siesta, 2004 - 1er premio del Fondo Nacional de las Artes), Maternidad Sardá (Vox, 2005), Paniagua (Gog y Magog, 2005).

  Alfredo Zitarrosa

12 de septiembre de 2010




Pa’l que se va



No te olvides del pago
si te vas pa’ la ciudad
cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.
Cierto que hay muchas cosas
que se pueden olvidar
pero algunas son olvidos
y otras son cosas nomás.
No eches en la maleta
lo que no vayas a usar
son más largos los caminos
pa’l que va carga’o de más.
Ahura que sos mocito
y ya pitás como el que más
no cambiés nunca de trillo
aunque no tengas pa’ fumar.
Y si sentís tristeza
cuando mires para atrás
no te olvides que el camino
es pa’l que viene y pa’l que va.
No te olvides del pago
si te vas pa’ la ciudad
cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.
Cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.



Alfredo Zitarrosa
Uruguay (1936 – 1989)

Nació en Santiago Vázquez 1936 y falleció en Montevideo, 1989. Cantante y compositor considerado uno de los más reconocidos representantes de la canción popular y de protesta de Latinoamérica.
Mucho antes de que se transformara en una de las personalidades más significativas de la canción latinoamericana, desempeñó diversos oficios: fue locutor en Radio Ariel, actor teatral, periodista y poeta. En 1959, obtuvo el Premio de Poesía concedido por la Intendencia de Montevideo con su libro Explicaciones, que nunca quiso publicar.
Desde esta perspectiva estética, creó canciones imperecederas, como Guitarra negra, Adagio en mi país, El violín de Becho, El candombe del olvido y Canto de nadie. Sus canciones fueron prohibidas tras el golpe militar de 1973, tras el que inició su exilio, primero en España, y luego en México, donde compuso gran parte de sus obras tardías. En 1984 volvió a Montevideo, donde una multitud llenó la rambla para recibirlo. En 1988 publicó su único libro de cuentos, Por si el recuerdo.

  Leonardo Martínez

11 de septiembre de 2010




Todas ellas
madres tías madrinas abuelas
la multitud de primitas
las hermanas que no tuve
mis sobrinas del aire
las novias de la fiebre
la infinita servidumbre de mujeres
todas ellas
hilan y tejen y destejen
trepan a trenes sin destino
y se alojan al borde de la madrugada
en casas ruinosas
donde miran pasar alborotos de la vida
Cumplieron con los preceptos morales
y también con los inmorales
Vivieron de oraciones y novenas
de comida de llanto
de alegrías moribundas
matizadas de sexo mezquino y subrepticio
Están quietas
junto a una pared de sombra
condenadas a dejar pasar la vida
a negarla
ellas
mis viejas diosas



Leonardo Martínez
Argentino - 1937
de “Asuntos de Familia y otras imposturas”, 1997

Nace en 1937: catamarqueño, egresado de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad Nacional de Tucumán, donde ejerció la docencia.
Ha publicado “Tacana o Los linajes del tiempo” en 1989 (Faja de Honor de la SADE - 1990); “Ojo de brasa”, editado en la colección “Cuadernos de Sudestada”, dirigida por Ana Emilia Líate; “El señor de Autigasta”, Ed. Último Reino - 1994, y “Asuntos de familia” (Último Reino 1997). Ha recibido, entre otras, las siguientes distinciones: Mención Especial en Poesía, Producción 1992/1995, dentro del Régimen de Premios Nacionales; Primer Premio de Poesía, año 1996, en el concurso de la Fundación Carmen Gándara, y Primer Premio a la Producción Intelectual y artística de Catamarca, en 1994.



Obra: Avignon - Picasso

  Juan Gelman

10 de septiembre de 2010




Lamento por la tórtola de Butch Butchanam

el pobre butch butchanam pasó sus años últimos
cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie
en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba
y a veces aleteaba en su hombro dejando caer
un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo
a demonios de pie sobre un ratón
a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer

"oh tórtola" decía butch butchanam. "amas la ceguera
y yo convertí mi corazón en ceguera
para que vueles alrededor de él y te quedes"
pero lo que debe desaparecer
todo lo que se masca come chupa bebe o saborea,
venía con el crepúsculo y tristeza para butch
tristeza para butch.

el cual:
soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca
los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente
quieto en tierra
los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody
Spring
y los antepasados que ya no conocían el dolor ni el dolor
de la muerte
y hablaban un idioma lento amarillo feliz
como un lazo de oro en el cuello

noches y noches soñó butch butchanam
hasta que supo que iba a morir
enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo
y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas
al cielo
y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja
y sube en Melody pueblo de miserables que:

degollaron la tórtola la asaron la comieron
y comprobaron con cristiano horror
que los miraba desde el plato
con el recuerdo de sus ojos


Juan Gelman
Argentino – 1930

De “Los poemas de Sidney West”
Ed. Seix Barral – Ed. 1994