Estación Quilmes

  Martín Rodríguez

13 de septiembre de 2010



Guerra

Todo era huir de la madre.
De la muerte de la madre,
la madre muerta,
morir con la madre,
resucitar entre sus piernas
crucificado, deseoso el que huye de la muerte de la madre
porque es su propia muerte en sustancia, el que
huye de la locura de la madre,
de sus voces en el sueño,
de sus pasos en el corral,

Todo era huir.
Todo era resucitar.
Todo era calcinarse al sol, junto a un palo.



Paraguay

¿Cuando empezó la guerra, Mariscal?

¿Corrientes no era Polonia?

El Mariscal quería pisar tierra, una vez.
Paraguay era una ciudad de agua, un pantano.
Mato Grosso-Corrientes, países de agua también
pero que van hacia el mar…
Las aguas como la piel de gallina:
llegó a Corrientes pisando las aguas,
en patas, tirando flores. Quería pisar tierra, una vez.

Con su vapor de la marina paraguaya, de una marina sin mar.

No te duermas sin haber cantado las nanas de la guerra. Decía.

Pintate con carbón no sólo los bigotes, el ceño fruncido, la bala hundida, el orificio: todo.

Después llegó la guerra, Mitre, Caxias, las batallas, una a una, en series:
Curupaytí: el flujo temporal de la batalla.
Curupaytí: 3ra columna, 4ta columna, columnas de humo hacia el fuego.

Pero fueron necesarios los niños. Los niños: la bala líquida.

”Esquema semiótico básico”: ataque-defensa, aliados-enemigos, derrota-victoria.

Pero los niños, como el agua, se escurrían en los dedos. Grababan sus figuras en el barro, temblaban con el racimo de sus dedos (la uva blanca), contra el agua dejaban caer el polvo de la pólvora como polvo dorado, se sacaban todo de encima. Incluso la guerra se la sacaban de encima: corrían como si tuviesen encima un hormiguero. Hormigas rojas corrían en ellos también.

Siguieron al Mariscal hasta la muerte, en manos de los negros-esclavos-libres.



Martín Rodríguez
Nació el 8 de abril de 1978 en Buenos Aires.

Libros de poesía: Agua Negra (Siesta 1998), Natatorio (Siesta, 2001), El conejo (Ediciones del Diego, 2001), Lampiño (Siesta, 2004 - 1er premio del Fondo Nacional de las Artes), Maternidad Sardá (Vox, 2005), Paniagua (Gog y Magog, 2005).

  Alfredo Zitarrosa

12 de septiembre de 2010




Pa’l que se va



No te olvides del pago
si te vas pa’ la ciudad
cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.
Cierto que hay muchas cosas
que se pueden olvidar
pero algunas son olvidos
y otras son cosas nomás.
No eches en la maleta
lo que no vayas a usar
son más largos los caminos
pa’l que va carga’o de más.
Ahura que sos mocito
y ya pitás como el que más
no cambiés nunca de trillo
aunque no tengas pa’ fumar.
Y si sentís tristeza
cuando mires para atrás
no te olvides que el camino
es pa’l que viene y pa’l que va.
No te olvides del pago
si te vas pa’ la ciudad
cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.
Cuanti más lejos te vayas
más te tenés que acordar.



Alfredo Zitarrosa
Uruguay (1936 – 1989)

Nació en Santiago Vázquez 1936 y falleció en Montevideo, 1989. Cantante y compositor considerado uno de los más reconocidos representantes de la canción popular y de protesta de Latinoamérica.
Mucho antes de que se transformara en una de las personalidades más significativas de la canción latinoamericana, desempeñó diversos oficios: fue locutor en Radio Ariel, actor teatral, periodista y poeta. En 1959, obtuvo el Premio de Poesía concedido por la Intendencia de Montevideo con su libro Explicaciones, que nunca quiso publicar.
Desde esta perspectiva estética, creó canciones imperecederas, como Guitarra negra, Adagio en mi país, El violín de Becho, El candombe del olvido y Canto de nadie. Sus canciones fueron prohibidas tras el golpe militar de 1973, tras el que inició su exilio, primero en España, y luego en México, donde compuso gran parte de sus obras tardías. En 1984 volvió a Montevideo, donde una multitud llenó la rambla para recibirlo. En 1988 publicó su único libro de cuentos, Por si el recuerdo.

  Leonardo Martínez

11 de septiembre de 2010




Todas ellas
madres tías madrinas abuelas
la multitud de primitas
las hermanas que no tuve
mis sobrinas del aire
las novias de la fiebre
la infinita servidumbre de mujeres
todas ellas
hilan y tejen y destejen
trepan a trenes sin destino
y se alojan al borde de la madrugada
en casas ruinosas
donde miran pasar alborotos de la vida
Cumplieron con los preceptos morales
y también con los inmorales
Vivieron de oraciones y novenas
de comida de llanto
de alegrías moribundas
matizadas de sexo mezquino y subrepticio
Están quietas
junto a una pared de sombra
condenadas a dejar pasar la vida
a negarla
ellas
mis viejas diosas



Leonardo Martínez
Argentino - 1937
de “Asuntos de Familia y otras imposturas”, 1997

Nace en 1937: catamarqueño, egresado de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad Nacional de Tucumán, donde ejerció la docencia.
Ha publicado “Tacana o Los linajes del tiempo” en 1989 (Faja de Honor de la SADE - 1990); “Ojo de brasa”, editado en la colección “Cuadernos de Sudestada”, dirigida por Ana Emilia Líate; “El señor de Autigasta”, Ed. Último Reino - 1994, y “Asuntos de familia” (Último Reino 1997). Ha recibido, entre otras, las siguientes distinciones: Mención Especial en Poesía, Producción 1992/1995, dentro del Régimen de Premios Nacionales; Primer Premio de Poesía, año 1996, en el concurso de la Fundación Carmen Gándara, y Primer Premio a la Producción Intelectual y artística de Catamarca, en 1994.



Obra: Avignon - Picasso

  Juan Gelman

10 de septiembre de 2010




Lamento por la tórtola de Butch Butchanam

el pobre butch butchanam pasó sus años últimos
cuidando a una tórtola ciega y sin querer ver a nadie
en solidaridad con el pájaro al que amaba y cuidaba
y a veces aleteaba en su hombro dejando caer
un dulce sonido a naranjos azules girando por el cielo
a demonios de pie sobre un ratón
a monos de piedra sorprendidos en el acto de hacer

"oh tórtola" decía butch butchanam. "amas la ceguera
y yo convertí mi corazón en ceguera
para que vueles alrededor de él y te quedes"
pero lo que debe desaparecer
todo lo que se masca come chupa bebe o saborea,
venía con el crepúsculo y tristeza para butch
tristeza para butch.

el cual:
soñaba con el desierto sembrado de calaveras de vaca
los castillos de arena instantánea o polvo rápidamente
quieto en tierra
los oleajes (como de serpiente) del tiempo en Melody
Spring
y los antepasados que ya no conocían el dolor ni el dolor
de la muerte
y hablaban un idioma lento amarillo feliz
como un lazo de oro en el cuello

noches y noches soñó butch butchanam
hasta que supo que iba a morir
enfiló su cama hacia el sur y se acostó de espaldas al cielo
y dejó escrito en la tórtola que lo enterraran de espaldas
al cielo
y aquí yace de espaldas al cielo mirando todo lo que baja
y sube en Melody pueblo de miserables que:

degollaron la tórtola la asaron la comieron
y comprobaron con cristiano horror
que los miraba desde el plato
con el recuerdo de sus ojos


Juan Gelman
Argentino – 1930

De “Los poemas de Sidney West”
Ed. Seix Barral – Ed. 1994

  Pushkin

9 de septiembre de 2010




A K …*

Apareciste ante mi puerta como un rayo deslumbrante
por ti deseaba ser un gran poeta y alcanzarte
un viento liberando a su país
y el ritmo del cosmos, algoritmo marino, giró en
                                                            /mi corazón.
Pero el tiempo pasó, montando la racha helada y gris
los años soltaron sus crines revueltas y no te pude ver:
la oscuridad reptó en mi rostro, se enroscó en mis ojos
y ennegreció mis labios con su veneno azul.
Pero el tiempo pasó, aún con su dolor sin fin,
en una de sus esquinas – la tormenta – te vislumbré
                                                            /otra vez
surgida del blanco remolino; genial aparición
del más puro confín de la belleza.
Y otra vez habló ante mí aquel oro de Saturno
y el entusiasmo astral de su contemplación
volvió a encender mi rostro.
Y recordé al que pudiera ser
al loco abismo que pretendía salvar a su país
y el ritmo del cosmos, girándula de ámbar
                                                            /nocturno girasol,
volvió a arraigar en mí.


Pushkin
Rusia (1799 – 1837)

De “La mariposa en la estrella”
Ed. Leviatán – 2001

Trad. De Victor Toledo
* (N. del T) Versión libre: Un tanto siguiendo la escuela radical de traducción de Pasternak: recreaba el poema “traduciendo” su emotividad, su tensión, recontextualizándola; buscaba ritmos y temas correspondientes al otro idioma, sin traicionar la idea o los conceptos esenciales. Su versión son otros poemas, pero no es así. Para los sistemas antípodas del ruso y español es una opción importante, más en poetas como Pushkin: sustancialmente musicales, indecantables de su historia y tradición.

Aleksandr Sergéyevich Pushkin : Nació el 26 de Mayo de 1799 y murió el 29 de Enero de 1837. Fue poeta, dramaturgo y novelista, considerado el fundador de la literatura rusa moderna.
Fue pionero en el uso de la lengua vernácula en sus obras, creando un estilo narrativo —mezcla de drama, romance y sátira— que fue desde entonces asociado a la literatura rusa e influyó notablemente en posteriores figuras literarias como Gógol, Dostoyevski, Tolstói, y Tiútchev, así como en los compositores rusos Tchaicovski y Músorgski.



Obra: Cuadro de Vasili Tropinin (1827)

  Luis Luchi

8 de septiembre de 2010




Contestarse a sí mismo en el canto

¡¡¡Voy!!!
No contesta-no está.
¡Esperame, falta poco!
¿Estará festejando mi ausencia?
Oigo voces. Están en curda,
suben, cruzan el río,
pasan el bosque
y se escucha en el valle:
¡Estoy por llegar!
¡No terminé! ¡Esperen!
El zapato me queda chico, la media grande;
hace mucho que no me vestía.
¿Cómo se hace?
¿Eh? ¿Con qué viajo?
Sí, sí; ando, es el viento en contra,
me falta poco, estoy,
en el último descanso que tomo
pero verán, ya veremos, hay niebla,
justo hoy se les ocurre un eclipse de sol,
nunca es total, llevo un farol,
una vela, tus ojos en la memoria.




Luis Luchi
Argentino (1921 – 2000)

De “Contestarse a sí mismo en el canto”- 1997
Luis Luchi (seudónimo de Luis Yanischevsky Lerer) nació en Buenos Aires en 1921 y creció en Parque Chas, de donde jamás se marchó. Integrante de los grupos "El matadero" y "Gente de Buenos Aires", su nombre no figura, por su voluntad de permanecer al margen de cualquier manifestación de la cultura oficial, en ninguna de las más importantes antologías de poesía argentina. Su obra incluye los siguientes poemarios: “El obelisco y otros poemas” (1959); “El ocio creador “(1960); “Poema de las calles transversales” (1964); “La vida en serio” (1964); “Vida de poeta” (1966); “El muerto que habla /Poemas cortos de genio” (1970); “Ave de paso” (1973); “Los rostros” (1973); “Poemas 1946-1955” (1975); “La pasión sin Mateo” (1976); “¡Gracias Gutemberg!” (1980); “Resumen del futuro” (1984); “Antología poética” (1986); “Fuera del margen” (1992); “Mishiadura en las dos ciudades” (1993); “Jardín zoológico” (1995); “Contestarse a sí mismo en el canto” (1997); “Poemas y pinturas” (1999); “Amores y poemas en Parque Chas” (2001 póstumo).
Exilado en Barcelona desde 1976, murió en esa ciudad en octubre de 2000. En vida nunca obtuvo más premio y reconocimiento que el de sus lectores e innumerables amigos.

  Alberto Szpunberg

7 de septiembre de 2010




Naide es más que naide responde a don Nadie

a Luis Luchi



El mundo es su palacio y Él reina sobre todos pero todos
somos hombres de palacio: Piatok es hombre de
palacio, su caballo es hombre de palacio, nadie, el que
no es, es hombre de palacio, y el don nadie, el que será,
también es hombre de palacio, hay grandes caminos que
llevan a Moscú o Krivosoiovo o Parque Chas, hay
caminos menores que, por ejemplo, van de Berdichev a
Buenos Aires o el Masnou, hay senderos que atraviesan
el bosque, hay atajos que burlan los senderos que
atraviesan el bosque, y hay pasadizos secretos entre
letra y letra que recorren todo el inmenso mundo, y todo
el inmenso mundo es su palacio, y el quejido de sus
infinitas puertas es nuestro quejido, y el crujir de sus
maderas son nuestros huesos, y sus largos pasillos nos
llevan adonde nos llevan, y todos los que vamos y
venimos somos hombres de palacio que vamos y
venimos, y hasta el Zar de todas las Rusias, maldito sea
su nombre, con su Palacio de Invierno que pronto será
nuestro y antes dejará de serlo, también él es hombre de
palacio, y hasta el tendero que nos desnuda con sus telas
es hombre de palacio,
pero, de pronto, alguien enciende el fuego y se refriega las
manos, otro alza la copa y canta, los demás bailan y
bailan y se abren las ventanas y es primavera y, bajo la
lluvia, el palacio, de punta a punta, es barro y vuelve
al barro y el barro huele a nosotros, los que creamos el
mundo con nuestras manos como si fuese un palacio,
incluso a riesgo de que alguien, Dios no lo quiera,
confunda el aire con el andamio
aunque ya no nos pagan, por cierto, los accidentes de
trabajo ni las horas extras.



Alberto Szpunberg
Argentino - 1940

De La academia de Piatok - 2007