Estación Quilmes

  Carlos Patiño

25 de abril de 2010



Gatos Lentejas

Desde hace algunos días
siempre tengo dos segundos menos de velocidad.
Ajusto.
Empujo.
Propongo/ me propongo/ pero
siempre tengo dos segundos menos de velocidad.
Debe ser por la máquina
usada
muy usada
fierros no digamos cansados pero sí mimados
- sin exageración
conviene que aclaremos -
pero mimados/
cualquiera sabe lo que quiero decir/
el gato llega cuando el ratón se fue
tranquilamente
con su queso dos segundos antes
y eso es una tragedia/
al menos para el gato/
que se mira viejo
lento
añorador de antiguas cacerías
en donde dormía la siesta ahíto de ratones
con o sin queso entre sus fauces.

La humanidad no sabe nada de estas tragedias/
pelea por sus derechos
su comida
sus puestos de trabajo/pero
no se preocupa por derechos gatunos para un gato
que por acción del tiempo se ha quedado
dos segundos más lento.

Incluso se diría que la humanidad está alegre con eso,
que piensa “lo merece”/
que ya es hora de dedicarse a siestas pegado a las estufas/
y ver a los ratones como un paisaje ajeno.

Desde aquí reivindico los derechos del gato
que ha perdido segundos de su velocidad acostumbrada.
Es otra obra del tiempo
dador y quitador
hacedor y asesino.



Carlos Patiño
Argentino – 1934
Inédito.

  Tamara Kamenszain

24 de abril de 2010



Día del Perdón

Arrastro a una viuda.
Cuando leemos juntas en arameo
no me reconozco.
Ascendemos por la sinagoga
dos almitas en pena
nuestras voces para un milagro
juntas no proliferan.
¿Qué pedimos?
No que él vuelva.
Sí que nos deje tranquilas
planchadas en su recuerdo ansiolítico
demoradas contra su destino
de padre y marido ido.
Que Dios perdone
a una madre
por pedir tanto de mí.



Tamara Kamenszain
De “El Guetto” Ed. Sudamericana 2003

Nació en Buenos Aires en 1947. Es poeta y ensayista. Publicó los libros de poesía "Del otro lado del Mediterráneo", "Los No", "La casa grande", "Vida de living", "Tango Bar" y "El ghetto". Es autora también de los ensayos "El texto silencioso", "La edad de la poesía" e "Historias de amor". Entre otras distinciones, recibió el Premio de Apoyo a la Producción Poética del Fondo Nacio¬nal (1972), el Primer Premio de Ensayo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (1996), la Medalla Presidencial Pablo Neruda (Chile, 2004) y el Premio Konex Diploma al Mérito (2004).


Obra: Bóveda de la Sinagoga del Tránsito.

  Roberta Iannamico

23 de abril de 2010



mi bisabuela se suicidó

dicen que primero
se peinó el pelo rubio

con ese gesto que repite
todos los días mi mamá
y que yo
estoy empezando
a repetir.



De Mamushkas
Edic. del Vox 2000


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Escarabajo

Escarabajo
siempre miraba para abajo
¡es cara abajo!
¡es cara abajo!
se burlaban de él
los saltamontes
los mamboretáes
esbeltos y místicos
se hacían cruces.


(Inédito)



Roberta Iannamico
Se cuenta entre las nuevas voces de la poesía argentina. Nació en Bahía Blanca en 1972.
En 1997 sobresalió en dos certámenes: el Primer Concurso Hispanoamericano de Poesía, organizado por la revista Vox, y el Concurso Nacional de Poesía Miguel Ángel Bustos, Roberto Santoro y Francisco Urondo (Buenos Aires).
Publicó El collar de fideos en ediciones Vox (Buenos Aires, 2001). También en el mismo sello El zorro gris, el zorro blanco, el zorro colorado y Mamushkas.


Obra: Diálogo / Raquel Fournier

  Paulina Vinderman

22 de abril de 2010



La cita
a la memoria de Ana Calabrese

Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.

Íbamos a dejar que el río nos invada
todos tus amigos me hablaron más del río
que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.

Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.

Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.

Un poema condenado a una caja inasible.



Paulina Vinderman
Argentina – 1944
Nació en 1944 en Buenos Aires, ciudad donde reside.

Publicó los siguientes libros de poesía: Los espejos y los puentes (ed. Buenos Aires Sur, 1978); La otra ciudad (ed. Botella al Mar, 1980); La mirada de los héroes (ed. Botella al Mar, 1982); La balada de Cordelia (Fundación Argentina para la poesía, 1984); Rojo junio (Literatura Americana Reunida, 1988); Escalera de incendio (ed. Último Reino, 1994); Bulgaria (Libros de Alejandría, 1998); El muelle (Alción Editora, 2003); Cónsul honoraria, antología personal (Summa poética, ed. Vinciguerra, 2003); Transparencias (antología poética, Arquitrave Ediciones, Bogotá, Colombia, 2005); Hospital de veteranos (Alción Editora, 2006).

Obra: Fuga – Mariano Assenza Parisi

  Anne Sexton

21 de abril de 2010



Querer morir

Ya que preguntas, casi nunca puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lujuria retorna.

Ni siquiera entonces guardo rencor a la vida.
conozco bien la brizna que mencionas,
los muebles que pusiste bajo el sol.

Pero los suicidas hablan un idioma especial.
Como los carpinteros, quieren saber qué herramientas.
No preguntan para qué construir.

Dos veces me expresé con tanta sencillez,
poseí al enemigo, comí al enemigo,
adopté su oficio, su magia.

Así, pesada y atenta,
más tibia que el aceite o el agua,
descansé, babeando por el hueco de la boca.

No preví que punzarían mi cuerpo.
Hasta la córnea y la orina sobrante se llevaron.
Los suicidas traicionan al cuerpo de antemano.

Muertos al nacer, no siempre mueren,
encandilados más bien, no logran olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños, al mirar, sonreirían.

¡Empujar toda esa vida con la lengua!-
eso, en sí, se vuelve una pasión.
La muerte es un hueco triste; contuso se diría,

y aún así ella me espera, año tras año,
para destejer delicada una vieja herida,
para vaciar mi aliento de su horrenda prisión.

En ese equilibrio, a veces, los suicidas se encuentran,
se ofuscan con la fruta, una luna inflada,
abandonan el pan que confundieron con un beso,

Dejan la página del libro abierta al azar,
algo sin decir, el tubo descolgado
y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.



Anne Sexton
De “Live or Die”, 1966
Trad. María Negroni.

En “La Pasión del Exilio”
Diez poetas norteamericanas del Siglo XX
Ed. Bajo la luna - 2007

  Anne Sexton

20 de abril de 2010



Ama de Casa

Algunas mujeres se casan con su casa.
Es otro tipo de piel; tiene corazón,
boca, hígado y mueve el intestino.
Las paredes son firmes y rosadas.
Mira cómo ella se pasa el día de rodillas,
lavándose a sí misma con fidelidad.
Los hombres penetran por la fuerza, como Jonás atraídos
por su madre carnal.
Una mujer es su propia madre.
Esto es lo principal



Anne Sexton
EEUU (1928 – 1974)
De “Live or Die”, 1966
Trad. María Negroni.

En “La Pasión del Exilio”
Diez petas norteamericanas del Siglo XX
Ed. Bajo la luna - 2007


Nació el 9 de noviembre de 1928 en Newton, Massachussets, y murió el 4 de octubre de 1974.
Publicó: Bedlam and Part Way Back (1960); All my Pretty Ones (1962); Live or Die (1966); Love Poems (1969); Transformations (1971); The Death Notebooks (1974); The Awful Rowing Towards God (1975, póstumo); 45 Mercy Street (1976, póstumo); Words for Dr. Y (1978. póstumo). En España publicó El Asesino y otros poemas (Icaria, Barcelona, 1996).



Obra: Madre e Hija -

  Laura Yasan

19 de abril de 2010



Cotillón para desesperados

¿la fortuna te esquiva?
¿hace agua el barco de tus sueños?
no hay de qué preocuparse
esta ciudad te ama
en los centros de canje estimulan el tedio
por dos tapitas más un peso
nada es tan grave
cargar el rudimento del pan y la escoba
puro discurso
cotillón para desesperados
por dos tapitas y una libra de carne
te llevás esa jaula
la corona del rey y un cetro plástico
por tres libras de carne más dos líneas de fiebre
la estafa del insomnio
malabarismo sobre noches violetas
te ama tremendamente
en los centros de canje
por una culpa más un beso indebido
cuatro hijos un perro y una úlcera crónica
nada es tan grave
la vida es un asunto local
del trabajo a la cama
forrar el ataúd con el salario mudo del fracaso
momentos en que llueve
sobre la fría seda del recuerdo
la ciudad anegada de una tristeza rancia
pero cómo te adora
te protege
por dos libras de sangre más la furia
te dan tres aspirinas y una bala.



Laura Yasan
Argentina – 1960
De “Cotillón para desesperados”
Edit. Bohemia - 2001


Obra: Manifestación - Antonio Berni