Estación Quilmes

  Antonio Requeni

20 de septiembre de 2015




Primera cana


Es nada más que un hilo blanco, una pálida hebra entre la urdimbre
de otras hebras oscuras, pero se encrespa y resiste cuando el peine
pretende nivelarla, confundirla con las demás. Es solamente una hebra
blanca, pero se sabe invulnerable, como que la he conquistado con mi
vida, con muchos años de dudas, equivocaciones, compañías luminosas,
soledades, esperanzas. Es mi único y verdadero patrimonio. No pienso,
pues, dilapidarlo. No la cubriré con obscenas tinturas, no la arrancaré
con unas pinzas ni voy a echarla al aire. ¿Cómo podría albergar tanta
soberbia? Este hilo tenue, este delgadísimo filamento – tibio suspiro ó
resplandor lunar – guiará desde hoy mis pasos, tirará de mí hacia
lo que aún queda de mí, me recordará constantemente lo que soy  y
lo que he sido. Súbito río de mi sien. Plateado afluente de mis pensamientos.
Metáfora o trofeo de los años. El destino prende ahora de esta hebra que
me estranguló mi juventud.



Antonio Requeni
Argentino – 1930



En: El libro de la edades.  Palabras para acompañar el paso del tiempo.
Ed. El Ateneo – 2003


Foto extraída de:blog.farmaciatorrens.com

  Jorge Calvetti

14 de septiembre de 2015




La basura 


Yo saco la basura a la calle
envuelta con papel y cuidado.
Quedan allí mezcladas, las sobras de la vida,
cáscaras del tiempo y recortes del alma.
Las dejo en la vereda con tristeza
porque son restos de fruta, de comida,
y de literatura
con las cuales
uno jugó a vivir, o se creyó existente.
Y también porque, acaso sin nosotros saberlo,
alguien nos haya envuelto
con papeles de cielo, con nubes de cuidado
y estamos a la orilla del universo
y nadie nos despide.
Yo saco la basura, la dejo en la vereda,
y le digo: Adiós.




Jorge Calvetti
Argentino (1916 – 2002)



De: Imágenes y conversaciones (1965)
En: Los poetas del 40 – Selección - Ed. CEAL – 1968


Foto extraída de: playgroundmag.net





  Antonio Conte

8 de septiembre de 2015




Testamento de ceniza


A mis amigos,
a mis hijos,
a mis novias queridas,
a mis amantes desterradas,
a mi madre en su trono de palabras,
a mi padre, titán de las mañanas,
a la rosa que ignora su fuego natural,
a las noches que ya no serán mías
pero estarán iluminando
cuerpos desnudos y adorables,
a los torturados
por el rencor y el desencanto,
a los atardeceres otoñales de Roma
sobre la plaza España,
a las nubes que son países y animales
a la ceiba fragancia de la Fraternidad,
al Seminario de San Carlos, a cuyas puertas
ella dulcificó mi rostro para siempre,
a la curva armoniosa del Malecón
perdiéndose en la claridad de un beso,
a todos los que he visto destrozarse en la selva,
a los que he destrozado
en las calles del alba,
a las calles del barrio donde amé
un rescoldo de futuro que es arena en los ojos,
al eterno deseo,
a los versos que no verán mis manos;
les digo a todos, alegre como un trino,
que si muero mañana me incineren temprano
para que mi ceniza descanse en claridad;
y que me lancen sobre el manto marino,
y no se vaya nadie
hasta que aquella incertidumbre
que fue mi vida entera
se disuelva en la dulce pirueta de las olas.



Antonio Conte
Cuba (1944 – 2012)



Poema extraído de segundacita.blogspot.com
Foto de Conte extraída de: lapupilainsomne.files.wordpress.com
Foto mar extraída de: garipotaina.com


  Adrián Abonizio

1 de septiembre de 2015





Dios y el diablo en el taller


Dios y el diablo van susurrando cosas a mi espalda
la virgen en camisón se pasea y del lado de la fábrica suena un motor.

Sus bicicletas húmedas descansan en el pasillo
el invierno vino colorado pero esta vez no hay vino
para los dos.

Son dos desocupados mas
lo justo se hizo moda
y el verso casi un verso de verdad
y el trabajo una zona que no está

Aburridos jugadores con los naipes marcados
siempre en el siete
la radio que habla sola
y que trasmite el empate de Ferro y de Platense
cero a cero.

Se prohíbe hablar del mundo en esas salas
Dios y el Diablo van remendando madrugadas
y no entiendo nada.

La virgen como mujer los engaña, los consuela
y les dice que a la vuelta siempre hay que pagar
Muchachos, hay que comer
salgan para el taller.

El diablo que se aburre, que hace sebo,
que va al baño y fuma un caño
Dios, buen operario, cuida el puesto
y entre dientes silba un tango
que habla de.

"Vamos donde hay sol"
El Diablo que conoce mil lugares
donde hay minas
Y algo como amor
Dios dice "Hay que aguantar"
ami con la hora extra
ya me alcanza para hacerme
un viaje a pie a Lujan

Y cerca de las seis
el pito que resuena en el tinglado
entristece mucho mas
La virgen ...


Adrián Abonizio
Argentino – 1956



Abonizio es miembro de la Trova Rosarina, que llegó a la ciudad de Buenos Aires a principios de los años ochenta. Sus composiciones, entre las cuales se destacan El témpano, Mirta, de regreso, Dios y el Diablo en el taller se hicieron muy conocidas de la mano de Juan Carlos Baglietto.
A pesar de esto, su carrera se vio dificultada por su renuencia a participar de sellos discográficos grandes, porque, como dijo en una entrevista: «No encontré la gente que trabaje dignamente, que busque lo artístico, que es lo que yo pretendo».
En 1997, junto a Lalo de los Santos, Rubén Goldín y Jorge Fandermole conformó el grupo Rosarinos, el cual llegó a editar un disco para ese mismo año.
En 2013 ganó el Premio Gardel al Mejor Álbum Nuevo Artista de Tango, con Tangolpeando.

Intérprete: Juan Carlos Baglietto – Santiago Feliú
Del CD: Trovadores (Santiago Feliú) - 1986

Ilustración extraída de: nelsonlombara.wordpress.com


  Liliana Majic

27 de agosto de 2015




divino tesoro            


hay una herida tridimensional
                          en tu ojo golpeado
a toda costa
                    humillan tu sueño
la belleza siempre es culpable
necesitan intoxicar tu sangre
                    quitarle el color
tu tiempo
              insuficiente para levantar el mundo
              más que suficiente para ahogarte en la puta miseria
futuro suicida
              violenta
              degüella
crueldad que te consume los huesos
rigidez que te pretende virtual
cuando en tu carne duele
                  la electricidad ausente de palabras



                           
oscuro


con la cara         sin agujeros
caminaba entre los perros muertos
ignorando las llamas
que el homicida dejaba
en sus amantes cadáver
detrás de una fuente
                              de palabras
sin olfato      
              miraba
la piel rota de olvido
                            avanzaba

melodías sin sentido
saltaban al cielo
para que en las ratas
las alas fueran posibles

un plato
dos diarios
cinco tazas
esconden en la mugre
su blanca persecución
su obsesión
por invadirme
asesinos atroces
con su constante y lento devenir
a la mañana
a mediodía
a la noche
todos los días
todo el tiempo
¿toda esta vida?




caliente


siempre me crucé con asesinos
metáfora de propiedad
                               de dueños
                               de señores
seres insaciables
en pieles inofensivas
hasta en morir pensé
                            pero hoy
                            elijo matar




gramáticas

"los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo"
L. Wittgenstein
muda
eliminada fatalmente
las lenguas alteradas
no sintió
el lento filo de los versos
oculto en el deseo
entre la quinta y la sexta vértebra
tierra en la boca
más tierra en la mirada
sin besos
sepultada
abrió los ojos
para llegar al cuerpo
ahora vacío
pura oscuridad se derrama
en una piel blanca
que no levantó vuelo

silencio
latiendo bajo tierra




Liliana Majic
De "materia oscura" - 2011

Nació en 1964, vive en Berazategui. Es periodista, licenciada en Comunicación Social y profesora, egresada de la Universidad Nacional de La Plata. Trabaja en escuelas secundarias.

En 2008 publicó Malasangre, de la editorial Tiempo Sur.


Fotografía: Gabriela de Echave

  José Lezama Lima

24 de agosto de 2015




Llamado del deseoso


Deseoso es aquel que huye de su madre.
Despedirse es cultivar un rocío para unirlo con la
    secularidad de la saliva.
La hondura del deseo no va por el secuestro del fruto.
Deseoso es dejar de ver a su madre.
Es la ausencia del sucedido de un día que se prolonga
y es a la noche que esa ausencia se va ahondando como
    cuchillo.
En esa ausencia se abre una torre, en esa torre baila un
    fuego hueco.
Y así se ensancha y la ausencia de la madre es un mar en
    la calma.
Pero el huidizo no ve el cuchillo que le pregunta,
es de la madre, de los postigos asegurados, de quien
    se huye.
Lo descendido en vieja sangre suena vacío.
La sangre es fría cuando desciende y cuando se esparce
    circulizada.
La madre es la fría y está cumplida.
Si es por la muerte, su peso es doble y ya no nos suelta.
No es por las puertas donde se asoma nuestro abandono.
Es por un claro donde la madre sigue marchando, pero ya
    no nos sigue.
Es por un claro, allí se ciega y bien nos deja.
Ay del que no marcha esa marcha donde la madre ya no
    le sigue, ay.

No es desconocerse, el conocerse sigue furioso como en
    sus días,
pero el seguirlo sería quemarse dos en un árbol,
y ella apetece mirar el árbol como una piedra,
como una piedra con la inscripción de ancianos juegos.
Nuestro deseo no es alcanzar o incorporar un fruto ácido.
El deseoso es el huidizo
y de los cabezazos con nuestras madres cae el planeta
    centro de mesa
y ¿de dónde huimos, si no es de nuestras madres de
    quien huimos
que nunca quieren recomenzar el mismo naipe, la misma
    noche de igual ijada descomunal?




José Lezama Lima
Cuba (1910 – 1976)

De: Alta marea y otros poemas - Ediciones. CEAL – 1983


Foto extraída de: cubacontemporánea.com


  José Antonio Cedrón

19 de agosto de 2015





Las parejas


Las parejas se separan por celos/ por infidelidad/
por estrategia/ porque piensan que se equivocaron
o porque están seguras de que se equivocaron.
Las parejas se separan por envidias/
falta de ingenio/ bienes inmuebles.
Porque quieren montar a su antojo
el caballo de su majestad.
Las parejas se separan porque sus padres
porque sus familiares/ porque sus amigos
porque sus terapeutas/ porque la distancia.
Las parejas se separan porque su trabajo
porque la educación de sus hijos
porque el adiestramiento de sus perros.
Las parejas se separan por ignorancias
por lo que dicen sus fantasmas/
las líneas de sus manos/ las cartas del tarot/
la borra del café/ su catequista.
Las parejas se separan por exceso de amor
o de mentiras/ por el amor insatisfecho/
por lo que cada cual cree del amor/ de la pareja.
Las parejas se separan porque nunca pudieron
trascender lo que infieren/ el azar/
las representaciones del crepúsculo/
lo que dicta el silencio.
Las parejas se separan porque la vida es dura/
dicen/ la realidad invencible.
Las parejas se separan porque idealizan
lo imposible, pero no lo saben.
Las parejas se separan porque están separadas
y necesitan confirmarlo.
Las parejas se separan porque la perfección
no existe/ porque la eternidad no existe.
Las parejas se separan por carta/ por teléfono/
por radio/ por tv/ por correo electrónico.
Las parejas se separan por falta de dinero/
de proyecto/ de mundo. O porque descubren “incompatibilidad de caracteres”/ de gestos/
de sueños/ de "usos y costumbres".
Las parejas se separan para no interrumpirse/
dicen/ para no encontrarse/ para no explicarse/
para no olerse más/ para que nadie atienda
su teléfono/ ni vea su correspondencia/
ni sepa lo que gana.
Las parejas se separan por cambio de ciudad/
de ideología/ de religión/ de sexo.
Y así poner a prueba la contención de sus íntimos.
Las parejas se separan para saber más tarde
que no lo fueron nunca/ y también se separan
para olvidarse de la separación y poder separarse.
Las parejas se separan porque no saben leer
arquitectura/ historia/ geometría
y al llegar el invierno no saben lo que hacer.
Las parejas se separan por experiencia/
para acabar con el eco de la educación sentimental/
para ganar lo que perdieron en el nombre del padre/
porque su cobardía es más valiente.
Las parejas se separan porque se descobijan/
dicen/ porque ya todos saben.
Las parejas se separan por supersticiones/
por reducción de plantas industriales/
por excesos de alcohol/ y de pelos caídos
en la ducha.
Las parejas se separan porque se abruman
de ser dos/ para mirar tres días los ojos de Chagall/
tatuarse el corazón/ pintarse el pelo.
Las parejas se separan porque se desalunan
con dolor, pero el síntoma es mudo/
porque nunca supieron/ porque nunca aprendieron/
porque se lo merecen.
Las parejas se separan para no ser olvidadas/
para no compartir ningún espejo/
para desencarnarse del pasado que anuda/
para no envejecer.
Las parejas se separan porque tienen un solo paraguas/ dicen/ la verdad de su lado/ el tiempo de su lado/
la virtud de su lado/ los sueños de su lado.
Las parejas se separan porque la piel es joven/
porque la madurez no basta.
Las parejas se separan porque los dos son buenos
pero la bondad no alcanza.
Las parejas se separan porque las derrotó
la dictadura.
Las parejas se separan porque las derrotó el exilio.
Las parejas se separan porque la patria es primero/
porque la poesía es primero/ porque la intimidad
es primero/ porque la soledad es primero/
porque la libertad.

                                                   


José Antonio Cedrón
Nació en 1945 en Buenos Aires, Argentina.

Publicó los poemarios:
VIAJE HACIA TODOS, LA TIERRA SIN SEGUNDOS, DE ESTE LADO Y DEL OTRO, ACTAS, CUADERNO DE TRÁNSITO, y el reportaje testimonial novelado EL NEGOCIO DE LA FE.
Obtuvo el II Premio Cincuentenario del Periódico Alberdi (Buenos Aires, 1973); Primera Mención Honorífica Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío (Nicaragua, 1981); Mención Honorífica Premio Carlos Pellicer para Obra Publicada en México, 1982, y el Premio Nacional de Poesía de México, Sinaloa, 1985. Parte de su obra fue traducida al francés y al inglés e integra una veintena de antologías poéticas editadas en su país y en el exterior.


Fotografía de autor: http://poesiacomounarma.blogspot.com.ar