Estación Quilmes

  Néstor Mux

3 de enero de 2013













Ropa tendida


En la cuerda ahora vuelan
camisas, sábanas, corpiños, repasadores
y la indumentaria deportiva de los muchachos,
coincidiendo con el sol.

En otros días de utopías
hubiéramos hablado
de banderas de amor y de victoria.

Hoy que hablamos menos,
la ropa tendida
nos señala con modestia
que juntos  cada uno a su manera
aquí vivimos.




Acerca de lo imprevisto


Un aire inexplicable
nos hace andar por el aire puro

nuestros ojos de siempre
por primera vez
ven hasta el otro lado del mundo

la quietud del corazón
es una estación que nos faltaba
y deja en la boca el gusto
ecuánime de todas las estaciones

llueve y es como si lloviera
para nosotros

el pájaro en el hilo telefónico
la vecina que barre, el ciclista,
los árboles de la mañana
cantan para nosotros:

la alegría.




Preguntas de carácter personal


Si con errores y desaciertos
también pudiera construirse
hubiéramos levantado paredes
como para tapar el mediodía

si el arrepentimiento alcanzara
para retomar lo mejor de uno
es posible que volviera a despertar
a nuestro lado
el cuerpo más amado


si la sombra de la culpa nos sigue
caminando por el camino que intentemos

dónde otra construcción de nosotros
otro cuerpo único
otra sombra sin sosiego?



Néstor Mux
De "Disculpas del irascible" Antología (2009) - Libros de la talita dorada 

Nació en La Plata (1945)

Fotografía: Lectura en la Casa de la Cultura de Quilmes

  Julio Cortázar

31 de diciembre de 2012

  En los meses Enero-Febrero de 2013 las publicaciones serán cada 5 días.  














Happy New Year


Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.



Julio Cortázar
Argentino (1914 – 1984)

De: “Salvo el crepúsculo”
Ed. Alfaguara – 2004

Fotografía: www.noticiasmercedinas.com

  Saúl Yurkievich

28 de diciembre de 2012

  En los meses Enero-Febrero de 2013 las publicaciones serán cada 5 días.  



















Sospecha


Los Arcontes no ven.
No nos ven.
Enceguecidos por el resplandor
van tan desorientados
como nosotros
sin rumbo van
como los hombres
sujetos al tiempo de la precariedad
también desaparecerán
se perderán en el olvido cósmico.
¿Dónde los mirlos
dónde los rocíos
el leve trémulo sauce
entre trigales el camino
DÓNDE?
Videntes y no visibles
los Arcontes cejan, están cegados.
A tientas van
como los humanos
se encenagan.
¿Cuál la anchura del decir
cómo ensanchar el entender?
Teniente a Dios
no soy quito de mal
y con suciedad me untan.
Cuero y carne
mi vestidura
con la carcoma en derredor
a Su mezquindad.
Trabajosas las noches
me estremezco
se sobrecoge mi vislumbre.







¿Dónde los sones
dónde los dones
y los advenimientos?
De la casa del lodo eres
tierra es tu avenencia
y en el polvo
está
tu fundamento
tu tumbadero.
Los Arcontes ¿desde cuándo?
Desmontado
como ciclista que lleva
su bicicleta con la mano
me apeo
me allano.
¿Matar a Dios
para que no nos separe de los hombres?
Sometido estoy
a una persistente espera:
no veo el fin




Saúl Yurkievich
Argentino  (1931 – 2005)

Nació en La Plata. Poeta, prosista, ensayista, ha colaborado con numerosas publicaciones. Reside en París. Ejerce alternativamente la creación y la crítica literarias. Ambas actividades son para él complementarias, caras de una misma moneda, dos tratamientos igualmente creativos de la palabra que imagina o dilucida mundos. Catedrático de la Universidad de París, ha enseñado en diversas universidades americanas y europeas. Ha publicado numerosos libros de poemas y ensayo, algunos de los cuales han sido traducidos a otros idiomas, especialmente al francés.

  María del Rosario Solá González

25 de diciembre de 2012




















Verano en Mendoza


Un serpentario de tormentas negras
arde en el fondo de la caja de costura.
Entonces los olivos de los óleos se abren con el aceite de plata
y la pluma descampada.
La vieja música que viene de los libros empieza.
Es el verano,
entra en la casa a golpes de tormenta.
Alguien prepara la sartén y unta el plato manchado  mientras el
granizo se derrumba.
Luego se queda inmóvil.
Inmóviles todos en la casa.
Entonces el piso se mece lentamente.
Ciénaga de terciopelo.
Movida por la mano de niña de la muerte que sabe. Ni juegos,
ni revanchas,
ni se asombra y se lleva
al hombre en pijama que mordía la tabla de lavar rodeado de
humos y tabacos sagrados cerca de la ventana.




María del Rosario Solá González
Argentina – 1954









De:"El humo de los músicos"  
En: Poetas Argentinas (1940 – 1960)
Ed. Del Dock – 2006

Nació en Mendoza y reside en la Pcia. De Salta. Publicó: “Música de invierno” (1982); “El humo de los músicos” (2000); “Poema negro” (2002, ed. Digital El Heresiarca) y la novela “La luz de la siesta” (2000).


Obra: Serpiente con cabellera humana – Glicón

  Luis Alberto Spinetta

22 de diciembre de 2012














La soledad


Para saber como es la soledad,
habrás de ver que a tu lado no esta,
que nunca a ti te dejara pensar
en donde estaba el bien, en donde la maldad.
La soledad es un amigo que no esta,
es su palabra que ya nunca ha de llegar;
si es que sus sueños son luces en torno a ti,
tu te das cuenta que el ya nunca ha de morir.
Al observar como muere la flor
tu veras que también muere la paz,
y es que esa paz revivirá en su voz,
la flor te la dará para cantarla igual.
La soledad es un amigo que no esta,
es su palabra que no ha de llegar igual;
si es que sus sueños son luces en torno a ti
tu te das cuenta que el ya nunca ha de morir...
nunca ha de morir...
Para saber como es la soledad,
habrás de ver que un amigo no esta...




Luis Alberto Spinetta
Argentino (1950 – 2012)


Intérprete: Leonardo Favio
Argentino (1938 – 2012)

  Juan Manuel Roca

19 de diciembre de 2012

















Sueño con ángeles
Han llegado los ángeles en un buque de carga
María Baranda. 



Por el sueño navega un barco cargado de ángeles. Vienen en cajas de madera, en guacales de tablones salvados de un naufragio.
Los marineros los ven comiendo flores en su cepo como reos andróginos de una mudez de ostra.
Su destino es un misterio. No se sabe si serán vendidos a un zoológico, a un circo, a un aviario, a un taxidermista, a un tratante de alas.
Por tratarse de un extraño contrabando – aunque no hay leyes marítimas que prohíban el transporte de ángeles en barcos-, por tratarse de un tráfico de sueños, el capitán evita tocar los grandes puertos del mundo.
Es como si el barco estuviera condenado a no anclar nunca, a viajar sin destino con la carga emplumada y melancólica. Cada día huelen peor, a pústulas y almizcle, los maltrechos ángeles en sus podridos guacales. La nave se enfantasma en la niebla apagando sus luces y sus voces. Y la tripulación empieza a impacientarse, empieza a impacientarse...



Juan Manuel Roca
Colombia – 1946


Obra: El viaje de la luna – Ronald Companoca (Perú)
www.ronaldcompanoca.blogspot.com

  Raquel Fernández

16 de diciembre de 2012













Lucy

“Alguien te llama, respondes lentamente,
La chica con ojos de caleidoscopio”
John Lennon


La chica con ojos de caleidoscopio
fluye,
se vierte,
gotea.
Hay mariposas
que se rompen como espejos,
y vientos de músculos feroces
que la arrastran.
La chica se aferra a la mañana,
pero no alcanza:
no se puede tener tres años toda la vida.

Pero el cielo es el cielo
y la chica
tiene el sol en los ojos.

La magia se aventura
en la grafía inédita del cuerpo.
Hay nubes echadas a sus pies
y flores migratorias.
Jamás fatigada por el día,
la chica
es un ancho relámpago
hilvanando diamantes.

Hay un puente.
Un hilo de luz
sobre lo escaso de la memoria.

La chica sube al tren.
Mira hacia atrás
para decir adiós.
Y él canta.
Canta.
Canta.

Tengo tres años,
piensa ella.



Raquel Fernández
Argentina – 1967







De: “La antigua enfermedad del otoño”
Ed. La Iguana – 2011 (I Certamen de Poesía.)


Imagen extraída de bebesymas.com