Estación Quilmes

  María Elena Walsh

13 de diciembre de 2012




Oración de la Justicia



Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados,
baja de tus pedestales.
Quítate la venda y mira
cuánta mentira.

Actualiza la balanza
y arremete con la espada,
que sin tus buenos oficios
no somos nada.

Lávanos de sangre y tinta,
resucita al inocente
y haz que los muertos entierren
el expediente.

Espanta a las aves negras,
aniquila a los gusanos
y que a tus plantas los hombres
se den la mano.

Ilumina al juez dormido,
apacigua toda guerra
y hazte reina para siempre
de nuestra tierra.

Señora de ojos vendados,
con la espada y la balanza
a los justos humillados
no les robes la esperanza.
Dales la razón y llora
porque ya es hora.



María Elena Walsh
Argentina (1930 – 2011)



  Rodolfo Braceli

10 de diciembre de 2012













Preguntas, desde la cornisa



¿Cuánto hace que no damos un abrazo sin motivo alguno, de repente?
¿Cuánto hace que no nos hincamos, para beber el agua?
¿Cuánto hace que no caminamos descalzos, por la tierra?
¿Cuánto hace que no comemos nueces con pan, a esa hora en que la tardecita es rumiada y devorada por la noche?
¿Y cuánto, cuánto hace que no ponemos nuestro oído sobre el pecho indefenso de alguien que duerme en nuestra habitación?

En verdad, vivimos despilfarrándonos.

Respiramos impunemente. Para colmo homenajeamos a la muerte. Hacemos minutos de silencio cuando algún notorio se muere. Pero ¿por qué no hacemos eso cuando encontramos a alguien que está vivo y además, despierto?

Vayamos del dicho al hecho: ya que estamos, hagamos ahora, un momento de silencio por los vivos que están vivos; por los pocos vivos que quedan despiertos, desesperadamente despiertos.

…………………………………………………………………………………………….

Y enseguida vociferemos, y desnuquemos el silencio:
- ¡Aleluuuyaaa! ¡Huiiijaaa! ¡Alehuiiijaaaa!
¡A ladrar, a ladrar, a ladrar hasta que la sangre se nos subleve!




Rodolfo Braceli 
Argentino – 1940

De: “Cuerpos AbraSados”
Ed. De la Flor – 1984

Poeta, ensayista, novelista, dramaturgo, cineasta, periodista.
Nació en Luján de Cuyo, Mendoza, en 1940. Vive y trabaja en Buenos Aires desde 1970.
Varios de sus libros fueron traducidos al inglés, francés e italiano. Algunos son texto de estudio en escuelas de periodismo, talleres de teatro y en universidades argentinas y de los Estados Unidos.
Sus Reportajes Latinoamericanos aparecieron en diarios y revistas de 23 países y en 9 idiomas.
Poesía: “Pautas eneras” (Primera edición, prohibida y quemada, junio de 1962; segunda edición, diciembre de 1962); “El último padre” (1974, 1978 y 2004); “La conversación de los cuerpos” (1982) “Cuerpos abraSados” (1984); "Vincent, te espero desnuda al final del libro". Alción Editora, 2007. Segunda edición, Galerna, 2009. (La obra de Rodolfo Braceli se puede encontrar completa en la Biblioteca Nacional, Argentores, Biblioteca Teatral Hueney, Biblioteca Gral. San Martín, de Mendoza, TEA, entre otras.)

  Javier Aduriz

7 de diciembre de 2012



Ante la ley


Los extremos de mi barba ya se enredan
con las uñas que sangran por el dorso.
En cada mano puedo plantar un ombú
aunque la condición se compromete
desde que todo lo presente pica
igual que un piojo.

Por qué no sabré ver ahora
la luz en la pared de la caverna
y sólo este bastidor sucede
haciendo sobras
                           de sombra,
remedos de un remedo
ataviados
como una mercancía.

El vacío se borda y desteje
inhumano. Ahí detrás
alguien consume
                   con usura
una enormidad de nada.

Debo darme bríos:
                                no sé que hago aquí,
                                no sé qué espero.




Javier Aduriz
(1948-2011)
De "La forma humana" (1999)

  José Lezama Lima

4 de diciembre de 2012




















La madre


Vi de nuevo el rostro de mi madre.
Era una noche que parecía haber escindido
la noche del sueño.
La noche avanzaba o se detenía,
cuchilla que cercena o soplo huracanado,
pero el sueño no caminaba hacia su noche.
Sentía que todo pesaba hacia arriba,
allí hablabas, susurrabas casi,
para los oídos de un cangrejito,
ya sé, lo sé porque vi su sonrisa
que quería llegar
regalándome ese animalito,
para verlo caminar con gracias
o profundizarlo en una harina caliente.
La mazorca madura como un diente de niño,
en una gaveta con hormigas plateadas.
El símil de la gaveta como una culebra,
la del tamaño de un brazo, la que viruta
la lengua en su extension doblada, la de los relojes
viejos, la temible
y risible parlante.
Recorría los filos de la puerta,
para empezar a sentir, tapándome los ojos,
aunque lentamente me inmovilizaba,
que la parte restante pesaba más,
con la ligereza del peso de la lluvia
o las persianas del arpa.
En el patio asistían
la luna completa y los otros meteoros convidados.
Propicio era y mágico el itinerario de su costumbre.
Miraba la puerta,
pero el resto del cuerpo permanecía en lo restado,
como alguien que comienza a hablar,
que vuelve a reírse, pero como se pasea entre la puerta
y lo otro restante,
parece que se ha ido, pero entonces vuelve.
Lo restante es Dios tal vez,
menos yo tal vez,
tal vez el raspado solar
y en él a horcajadas el yo tal vez.
A mi lado el otro cuerpo,
al respirar, mantenía la visión
pegada a la roca de la vaciedad esférica.
Se fue reduciendo
a un metal volante con los bordes
asaltados por la brevedad de las llamas,
a la evaporación de una pequeña
taza de café matinal,
a un cabello.




Mayo y 1971


José Lezama Lima
Cuba (1910 – 1976)

De: “Fragmentos a su imán” (póstumo)
En: 24 poetas latinoamericanos
Ed. Aique – 2011


Nació en 1910 en un campamento militar cercano a La Habana.
Se graduó como abogado y publicó su primer librote poesía en 1937. Entre ese año y 1944 fundó tres revistas literarias. Durante la Revolución y al triunfo de ésta, no dejó de leer y escribir; comprendió que su lugar estaba ahí.
Murió en 1976.
Obra poética: Muerte de Narciso (1937); Enemigo rumor (1941); Aventuras sigilosas (1945); Dador (1960); Poesía completa (1975); Obras completas (póstumo – 1977);
Fragmentos a su imán (póstumo – 1978); Poesía completa (póstumo – 1985).

Imagen extraída de cubaliteraria.com

  Violeta Parra

30 de noviembre de 2012


La jardinera


Para olvidarme de ti
voy a cultivar la tierra.
En ella espero encontrar
remedio para mi pena.

Aquí plantaré el rosal
de las espinas más gruesas.
Tendré lista la corona
para cuando en mí te mueras.

Para mi tristeza, violeta azul,
clavelina roja pa’ mi pasión,
y, para saber si me corresponde,
deshojo un blanco manzanillón:
si me quiere –mucho, poquito, nada–,
tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco
los alegres pensamientos.
Cuando ya estén florecidos,
irá lejos tu recuerdo.

De la flor de la amapola
seré su mejor amiga.
La pondré bajo la almohada
para dormirme tranquila.

Cogollo de toronjil,
cuando me aumenten las penas,
las flores de mi jardín
han de ser mis enfermeras.

Y si acaso yo me ausento
antes que tú te arrepientas,
heredarás estas flores:
¡ven a curarte con ellas!



Violeta Parra 
Chile (1917 – 1967)

En: Violeta – El folclore y la pasión.


Intérpretes:  Ligia Piro y Liliana Herrerro


  Liliana Souza

27 de noviembre de 2012






















VI


algún día
                  dejaré de sentir


correré las cortinas
cerraré los cajones
los puños
los dientes
me sentaré a ayunar


preguntarán quién soy
diré que ya no la que era
ni seré otra tampoco


algún día
     dejaré de pensar

     me haré la muerta





IV


haber nacido
es no tener
dónde esconderse


haber nacido
es malversar
que he muerto
mañana




Liliana Souza
Argentina – 1958

De: Cuarto de costura
Ed. Del Dock - 2012

  Luis Eduardo Alonso

25 de noviembre de 2012




Trabajo a tristeza


quien sólo vendió y vendió una nada que arrastraba blandiendo
                                                                               como un demente
y vio sus sueños en grandes letras prenderse y apagarse LEVI’S
                                                                              FORD
quien fue tornero
o pintor o telefonista alucinada por ser hermosa en la habitación
                                                                              44 del loquero
quienes soñaron que no tenían que comer y al despertar nunca
                                                                tenían que comer
quienes sin estar borrachos sólo salían de las fábricas sabiendo
                                                                que no hay más trabajo
quienes saltaron desde un edificio poseídos a altas horas
                                                                 de la desesperación
y frente a la Naturaleza muerta de las máquinas fueron felices
                                                                 con un pico y una piedra
quien en vano puso a su almacén nombres como
                                                                 EL PORVENIR
                                                                                   EL TRIUNFO
quien fue portuario y boxeador y nuevamente portuario
y quien se mató por miedo a todo esto y creyó en Dios
                                                                                   en Perón
mientras la mujer
ay mi madre lavó treinta años el mismo plato tras la melancolía
                                                                    de la jaula de los canarios
son golpes a la cabeza, al estómago
Loche esquiva en un ring donde los héroes sucumben
                                                                                     bruscamente
y aplaudimos
semejanzas
parentescos entre ídolos y el pueblo
esquivar los golpes y quedar intactos
hemos dejado las alas quietas ente un liberalismo que chorrea
                                                                                      nuestra sangre
años quemados en el propio fuego que encendimos y votamos
                                                                           aunque sea yeta nombrarlo
vivimos muy tristes, trabajamos
a tristeza




Luis Eduardo Alonso
Argentino (1951 – 2002)

De: Sudestadas (1999) - En: Los poetas de Mascaró
Ediciones Desde la Gente – 2012


Foto de Daniel Grad extraída de: www.revagliatti.com.ar