Estación Quilmes

  Angela Hernández

30 de octubre de 2012














Sólo hombres


Cada hombre es su porción de cielo e infierno. De tiempo suspendido
e iluminado barro. De situaciones donde el predominio de la muerte
aniquila la historia. Cada hombre es el eco oscuro de lo que el sueño
ha destruido. Instantes varios donde fue sepultando esperanzas.
Donde fue encadenando cobardía y venganza. Oscuras pasiones que
hacen insondable la vida. Cada hombre es la suma de sus ausentes.
De su desnudez imperturbable de llanto y silencio. De su no sostener
la rosa del pensamiento. Cada hombre es la oveja negra de sí mismo.
Accesorio moribundo donde queda corroída la morada de los dioses.
Cada hombre es flagelo sangre árbol caído enamorada sombra de lo
adverso. Cada hombre es el peligroso amante de la muerte.




Reflejo


Si por primera vez retuviera la claridad
Confortadora de mi conciencia

Si mis rodillas bucearan la intimidad del árbol

Y al correr se desprendieran
Piedras con criaturas vivientes

Si pudiera decir yo
Sorprendiendo ese universo
Que hasta el fin ignoramos…



Angela Hernández
Poeta, narradora y ensayista. Nació en Jarabacoa, República Dominicana, en 1954. Ha obtenido los Premios Nacional de Poesía

  Atahualpa Yupanqui

27 de octubre de 2012



El poeta


Tú crees que eres distinto,
porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte,
más allá de las estrellas.

De tanto mirar la luna,
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros,
 los hombres en el trigal,
 y cántale a los que luchan,
por un pedazo de pan.

Poeta de ciertas rimas:
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas,
del hachero y sus miserias.

Poeta de ciertas rimas:
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas,
del hachero y sus miserias.

Vive junto con el pueblo;
no lo mires desde afuera,
que lo primero es el hombre,
y lo segundo, poeta.

De tanto mirar la luna,
ya nada sabes mirar.
Eres como un pobre ciego,
que no sabe a dónde va.

Vete a mirar los mineros,
 los hombres en el trigal,
 y cántale a los que luchan,
 por un pedazo de pan.



Atahualpa Yupanqui
Argentino (1908 – 1992)

Héctor Roberto Chavero fue su nombre, pero el mundo lo conoce como Atahualpa Yupanqui. Cantautor argentino. Durante años actuó sin descanso en numerosas ciudades de su patria, hasta que en la década de 1940 conoció el éxito como poeta renovador de la música folclórica argentina, y en 1948 se exilió a París desde donde inició una brillante carrera internacional.

  Arbolito

24 de octubre de 2012



Huayno del desocupado


Chupa tu matecito, el hambre se va.
Solo por un ratito, el hambre se va.
Las manos rechazadas, la cabeza cansada
y Dios que no se ha vuelto a mirar atrás.
Con los zapatos rotos a caminar
el hambre en cada esquina y a caminar.
No hay pan para mis dientes en la ciudad caliente
solo esta angustia para masticar.

Padre, desde lo cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por al ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate si estas,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no se de que sirve haber nacido,
me miro las manos rechazadas
y que no hay trabajo, no hay...
¿Qué le diré a mis hijos al regresar?
¿Qué le diré a mi madre que no da más?
El frío del invierno y el frío del gobierno
y la esperanza seca de esperar.
Chupa tu matecito, el hambre se va.
Solo por un ratito, el hambre se va.
Y así andamos millones, cansados, no cagones
y la paciencia se va a terminar.

Chupa tu matecito, el hambre se va.
Solo por un ratito, el hambre se va.
Y así andamos millones, cansados, no cagones
y la paciencia se va a terminar.

(Recitado)

Bajate un poco, contemplá
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estomago vacío
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, ¡y perseguido!
te digo que no entiendo, Padre, bajate,
tocame el alma, mirame
el corazón,
si yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
bajate si estas, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y voy a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
porque no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
¡bajate! ¡qué hicieron
de tu criatura Padre!



Arbolito
Sobre el Poema de Juan Gelman “Oración de un desocupado”
Del disco:  “Folclore”

Agustín Ronconi: voz, flauta traversa, quena, charango, violín, guitarra
Andrés Fariña: bajo y coros
Diego Fariza: batería y bombo legüero
Ezequiel Jusid: voz, guitarra acústica, guitarra eléctrica
Pedro Borgobello: clarinete, quena, coros

Arbolito es una banda dedicada a la fusión del rock con ritmos folklóricos argentinos, como la zamba y la chacarera y compuesta por egresados de la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Su nombre es elegido en honor al indio ranquel que -según cuenta el historiador Osvaldo Bayer en su libro "Rebeldía y esperanza" degolla al Coronel Rauch en venganza por el genocidio cometido contra los indios de su tribu.
A fines del año 1998, editan su primer demo en casette, titulado “Folklore”
Su primer disco, "La Mala Reputación", de edición independiente, sale en junio de 2000. En 2002 lanzan su segunda placa, "La Arveja Esperanza”. Su tercer disco es "Mientras La Chata Nos Lleve". Fue grabado en vivo, y es un compilado de las mejores canciones de Arbolito. El título es un homenaje al vehículo que compraron en 1999 para realizar la primera gira de la banda. En 2007 sale "Cuando Salga El Sol", primer disco editado por un sello discográfico multinacional (Sony/BMG). En 2009 sale “Despertándonos” .
Desde mayo de este año suena su último trabajo “Acá estamos” el cual están presentado por todo el país.

  Javier Heraud

21 de octubre de 2012














Nadie te molesta, hermano 

 
    Nadie te molesta,
    hermano.
    Hoy duermes en tu cuna
    Y en tu leche,
    hoy duermes en tu sueño
    y en tu noche.
    ¿Qué espantos, qué
    miedos te cogerán
    en madrugada y
    te sacudirán en
    viernes o en sábados
    o en sábados convulsos?
    No. Aquí estoy yo,
    hermano,
    velando tu tranquilidad
    y tus noches,
    mirando tus manos
    enlazadas con
    la luna,
    mirando tu rostro
    hundido en tus
    sus otoñales.
    Invierno. Y aquí
    está  tu hermano,
    tu colcha, tu
    sábana, y
    tu almohada,
    y tu hermano
    para evitar que
    ángeles perversos
    paseen por tus
    ojos
    para coger tus
    sueños y arrullarlos
    fieramente.
    Hoy, durmiendo,
    cuidando tu muerte
    por momentos,
    evitaré que nuevos
    soles nazcan en tu
    frente, evitaré
    las tinieblas y las
    ruinas,
    las miserias y,
    los males,
    (que hoy se vislumbran
    en mis ojos)
    para hacer de ti,
    hermano,
    un nuevo hombre
    nacido aquí en
    la aurora.
     

Junio. 1960. 



Javier Heraud
Perú (1942 – 1963)






En 1958, ingresa en el primer puesto a la Facultad de Letras de la Universidad Católica del Perú.En 1960, es nombrado profesor de inglés en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”. Además obtiene, con César Calvo, el Primer Premio en el Concurso “El Poeta Joven el Perú”. En 1961, es nombrado profesor de Literatura en la Gran Unidad Escolar “Melitón Carbajal”. El 20 de JuIio viaja a Moscú, invitado al Fórum mundial de la Juventud.

En 1962, viaja becado a Cuba para seguir estudios de cinematografía.

En 1963, retorna al Perú como militante del Ejército de Liberación Nacional del Perú (en donde utilizó su seudónimo “Rodrigo Machado”) y muere baleado en medio del río de Madre de Dios. (Puerto Maldonado).

Obras: “EL Río” (1960); “EL VIAJE” (1961); “ESTACIÓN REUNIDA”; ‘Poemas de la Tierra”; “Viajes imaginarios”; “Poesías completas y homenaje” (1973).

  Aldo Oliva

18 de octubre de 2012















Fábula barrial: Primavera


Un hombre joven (EL PIANTAO
lo llamaban en el barrio),
matarife en un pulcro frigorífico del sur,
cayó en el hábito de soñar, en
los atardeceres de los perturbados equinoccios,
que tenía relaciones carnales con equívocas
flores que hubieran desertado de
consabidos bellos jardines (a quienes él consideraba impúdicos
antros de clausura).

Los pétalos acariciantes lo amaron,
entonces; era un roce fluido como la brisa
que aleatoriamente se desliza en esta zona.
La violencia de la penetración sexual
fue abolida; sólo la perduración de
una tibieza epidérmica lo elevaba
de su fervor encelado, de su
cruenta tarea, de su abusivo fumar.

Las constelaciones fueron ignoradas.
La Cruz del Sur fue mera resonancia
de palabras; el viraje ritual, en el
sortilegio que octubre emana
de esplendor floral y su lenta extinción
lo instalaron en el círculo de la magia
obsesiva de lo Único.

Cuando fue acusado por el Sindicato
de los Republicanos Anestesiados
y por la Asociación
Progresista de Argentina Machista
(APAM), fue condenado a ser
recluido entre las rejas de un poema:
ominoso ostracismo del que no se vuelve.

Pero, en prisión, forjó el sentido
de su muerte; la procreación
de la danza de las imágenes en
la emersión fulgente de la niñez,
en la explosión florida, y de sus contemporáneos,
los agitados, pálidos seres;
en la altiva petalización de los actos;
en la insurgencia del óvulo del limo,
levemente violenta, de la historia,
donde somos todos en lo Único.




Aldo Oliva
Argentino (1927 – 2000)

De: “Ese general Belgrano y otros poemas” (2000)
En: Otro río que pasa. Ed. Bajo la Luna – 2010

Nació en Rosario, el 27 de enero de 1927.
En 1986, y a los 59 años, publicó su primer libro, “César en Dyrrachium”.
“De fascinatione”, su segundo libro, aparece 11 años más tarde, en 1997.
En 1999 da a conocer “Ese general Belgrano y otros poemas”.
Muere el 22 de octubre del 2000, en Rosario, a los 73 años. Es reconocido entre las grandes figuras de la poesía de la generación del 50

Obra: s/t de Leonid Afremov (Bélgica)
Extraída de: angel-amoreternal.blogspot.com.ar

  Los Redonditos de Ricota

15 de octubre de 2012



Rock para los dientes


Este mundo, esta empresa, este mundo de hoy
que te esnifa la cabeza una y otra vez
en una línea y otra línea
y otra línea más.
Voy cumpliendo como puedo...
¡Yo trabajo acá!
Y te esnifo la cabeza cada día más
y me esnifan la cabeza
y nada ni nadie lo puede parar.
Vos creés ser el más fiero,
el más prontuariado aquí,
el animador del juego
(el condimentador)
Estás buscando un pequeño
infierno para vos,
donde soportar el fuego
de mi ataque de hoy.
Sos un tipo pan comido,
no es tu culpa, no,
zambullido en el caldero
(es la fatalidad)
Es endemoniadamente caro lo que sos
¡este clip me pone tieso!
¡yo me bajo acá!
Y te esnifo la cabeza
y nada ni nadie nos puede parar.




Los Redonditos de Ricota
Del disco En directo - 1992


Obra: s/t  - Tetsuda Ishida (Japón)

  Julio Adames

12 de octubre de 2012






















Espanto fiel

I

Apocalipsis 17:8
Buscarás en la efímera tentación de las horas
En la soledad de la herida
En la expiación de a oscura bebida de los muertos
Aquí allá dando traspiés en el centro del delirio que nos mata
Dando voces en la casa vacía la tarde entre rejas
La mirada en el seno de la oscura lila ahí entre el alba y el alba
La noche gozando el cuerpo de la muerte y la caída de vértigo
En micras de años
Altas puertas detrás de mí en el paisaje apócrifo de la página en
blanco
Sin saber en qué lugar dónde esto en qué mirada de estupor
Tú misma limándonos con tu violín hablarás del error
Así será el espanto de la espera
Horrendas manos cabalgando entre los remolinos de la maldición
Y el insoportable insomnio del hedor a escritura
La belleza atascada en los labios del salvaje de hirsuta cabellera
Chocando contra la húmeda lividez del paisaje
Un león morado olfateándose las venas sin poder acceder a la vía
(La vida agitada en el recuerdo y el pensamiento pensado por la
estupefacción)
Mi altísima lengua lamiendo el insomnio de todos los poetas del
planeta
Tú debajo de cada velo diciendo lo peor ya pasó persignándose detrás
del cáliz
Ya pasó y me sangran las ideas
Mordiéndose los labios con insolente burla
La noche ha vuelto a derramarse sobre el capote de Dios en su Forma
Limbo
Tal como ha sido concebido por su Omnisciencia
El miedo escinde tu lengua Oh poeta
El grito desgarrado en tu garganta ha vuelto a suspender la
expectación
La rigurosa ley de lo efímero te arrastra por los desfiladeros del
Averno
Misma luz de los mártires tocamos su dolor
Misma turbación de lunas en el fango de los ocultamientos
Satán desnudo olfatea la escritura del presagio y el pasmo de los
tiempos
El adjetivo muerto entinta su piel de gusano crepuscular
En la ceniza de la Epoca
Así termina lamiéndose el sollozo
Así fluyen las bóvedas del corazón y un brote de olvidos
¡Perros y llantos!
El hipertexto escalda sus venas en la escritura y pone en juego
La apariencia del límite
El tulipán del patio gana en la ostentación de su silencio
Los dedos húmedos del brote entran a la luna ensangrentada del
llamamiento
Todo se lee en el envés del Todo
Lejos de allí el significado de la Epoca señala el punto de la ley
Donde se inclina la balanza
A favor del crimen
El narcotirador espía la gravedad de la orden detrás del muro
El vino de la oscuridad flamea en las copas de los bailes
Es la hora de bailar entre sombras
Es la hora de entrar con el cuerpo aceitoso por el túnel de la razón y
provocar
Los encuentros clandestinos entre el yo y la duda insomne del poeta
Allí en el pórtico detrás de los siete corazones del habla



II

(Post Versión Marginal 1)


He aquí el viento de la noche
He aquí la huella del que va recordando en futuro
Como aullidos de lobos los signos del presente manchan el porvenir
Corren sin dirección en su pequeña jaula de locura
Hasta que viene un sol negro y los mata
Su grito se repite cada noche en las aguas negras del delirio
La sangre entonces amaina la violencia de los velos y unta su muerte
blanca
Sobre los bordes de las colmenas del Ojo
A lo lejos el crepúsculo ahuyenta sus enjambres en la página en
blanco
Toda flor entra a soñar en la historia del fuego
Todo recuerdo huele una y otra vez ceniza del alma
¡Qué perfume tan alocado!
¿Cuántos vientos sellan esta liturgia?
¿Cuántos ciclos de luz tiene este lenguaje?
Ven acércate a mi lado
Escoge el punto de aflicción que te señala humedecida
En las profundidades del espejo
Grita la fiebre de Dios con lengua oculta en la noche de los
atormentados
Allí donde seres extraños roen las cosas que no vemos
Ven sacude el polvo de mis costados
Luego húndete en la pulpa viva del ave de la eternidad de los fuegos
Despierta y echa agua en mi talón
Y no digas nada
LA ACCION ES LA TEMPLANZA DEL OCIO



III


Es cierto
Dios está solo
Del ojo a la luz su mirada persiste en un significado sin cuerpo
Lengua de hidra en el hoyo del ser
La palabra por alimento
La jarra púrpura del vino tras el racimo perla de los sollozos
Un hondo comienzo de piel sumando argollas en el espacio
Un sorber de nada en ambas lenguas
Sus manos abarcan rivalidades
Sus pies soportan un sol de pétalos negros en los latidos del umbral
Esa lengua es oído y es pájaro
DIOS ESCRIBE DIOS ESTA SOLO




Julio Adames
(1963). Constanza, República Dominicana.
Publicaciones: Huéspedes de la noche (1991), El treno fatigado (1994), Espejo de la oruga (1996), Bajo un velo de llamas (1999), Parábolas para muñecas (2000)


Obra: Espanto  - Jean Dubuffet