Estación Quilmes

  Martín Rodríguez

2 de junio de 2012


















Bala perdida con la puntería de un tiro en la sien…


Esto es navidad: la felicidad de los chicos,
sus almas de luciérnaga, de bicho de luz,
mocositos en el agua
de la zanja chorrean su ampolla
con una cañita prendida, y se carbonizan en el agua
un segundo, el segundo antes de las 12 asoman la calavera fosforescente,
los huesos, en la zanja…
Nachito asoma su cuello
para pasar al otro lado
de la sombra, de la verja,
de la alegría...Celeste se pone roja
de bendición y agonía
frente al vaso medio lleno
de sidra que se derrama
para bautizar
sus enaguas…Facundo:
asoman sus talones de uva pisada
del vino terrible que invocan los mayores
Ceferino es el espíritu que los corrompe.

Facundo y Celeste llegan hasta el pie de un árbol de moras,
aprovenchándose del ruido familiar,
de la cena navideña, del humo,
con el pulso de la mora y el amor enredado, coagulándose
se hace añicos de cristal, y como si los rodeara
la nieve ahí quedan:
Celeste y Facundo como si aún hubiese prohibiciones
se seducen en la penumbra. Más que una ley hay
pudor en el cuerpo expuesto
a la luz, que como toda luz – dirán en la cena –
es de interrogatorio.
Y ahí quedan sus raíces de hermanos en unidad enferma,
él se hacía Cura, ella Monja, vestidos así,
acentuando una prohibición donde no hay más:
el incesto flota en el agua de los callos que beben en silencio todos.




Martín Rodríguez
Argentino – 1978











De: “Para el lado de las cosas sagradas”
Ed. El niño Stanton – 2009


Obra: La civilización occidental y cristiana – León Ferrari (Argentina)

  Perotá Chingó

30 de mayo de 2012







Ríe chinito


Ríe Chinito  Ríe chinito,
se ríe y yo lloro porque el chino ríe sin mi.
Ríe en la noche,
y achina los ojos morochos mas lindos que vi.
Sopla las cañas,
sube la montaña, mañana quizás bajará.
Se hace de día,
el sol lo encandila, los vientos descansa y el chino se amansa.

Ríe chinito,
se ríe y yo lloro porque el chino ríe sin mi.
Ríe en la noche,
y achina los ojos morochos mas lindos que vi.
Sopla las cañas,
sube la montaña, mañana quizás bajará.
Mira la luna,
mi niña y se acuna, que es larga la noche y claro el camino.

Mi despedacito de río hasta donde bajaras
Mi despedacito de río, hasta donde bajaras

Ríe chinito,
se ríe y yo lloro porque el chino ríe sin mi.
Ríe en la noche,
y achina los ojos morochos mas lindos que vi.
Sopla las cañas,
sube la montaña, mañana quizás bajará.
Mira la luna,
mi niña y se acuna, que es larga la noche y claro el camino.

Mi despedacito de río hasta donde bajaras
Mi despedacito de río hasta donde bajaras.




Perotá Chingó

Julia Ortiz y Dolores Aguirre

  Ayelén Rocío Araujo

27 de mayo de 2012














El circo nocturno



Las copas de los árboles
golpean a tu puerta.
Las lechuzas se esconden de las ratas
y te miran altaneras.
Ataré tus cabellos
con ramas de eucalipto.
Estás descalzo.
Besaré tus pies
            tus piernas.
Y seguiré subiendo.
Tu acento extranjero sisea.
La noche gruñe.
Tus ojos
se desorbitan como aceitunas.
Las lechuzas quieren ser aves de rapiña
y practican con tus costillas.
La embajada del país de las maravillas
está cerrada.
El circo nocturno
extiende su carpa.
Si nos esfumamos entre la multitud
si hacemos bien los trucos
si caminamos en la cuerda floja
sobre los dientes afilados de los caníbales
al amanecer
                  no seremos carroña.




Llevo la magia

Levo la magia
en una máscara contra el espanto
y en un librito
como una bomba militar.
Mastico papeles brillantes
con letras mundanas inscriptas.
Inscriptas como en una lápida
imborrables recordadas.
Mastico palabras mundanas.
Las saboreo y deleitan mi garganta.
Todos los ríos acuden
a acallar mi sed de barbaridades medievales.
Bailan por mi cuerpo
las atrocidades heroicas del mundo.
(Podría vomitar arrepentimiento ahora mismo.)
Dicen que he muerto.
Yo no recuerdo haber nacido.
Con mano como de otra dimensión
me figuro que estoy acá
y sobre todo, que existo
y existo en esta vida
donde saber lo que hacemos es importante
y ser conscientes, un delirio.
Llevo la magia
de la ambigüedad.





Ayelén Rocío Araujo

Quilmes (1995)

 Inéditos - 1º premio "Concurso Literario Carlos Patiño" 2011 (categoría Juvenil) 
 organizado por la Sociedad Argentina de Escritores - S.A.D.E. - Bernal-Quilmes 


Realizó talleres literarios en la "Biblioteca Mariano Moreno de Bernal"
y con la poeta Liliana Souza (2009)


Obra: Minnie uy Mickey Mouse Just Married - Max Papeshi

  Nora Isabel Delgado

24 de mayo de 2012












Un día en el mundo


                                                       “Abro las mañanas de par en par”
                                                            María Teresa Carmona de Alsina


Abro las mañanas de par en par.
La simetría de los días me encandila
y no puedo bajar las escaleras sin tropiezo.
La risa disimula el desacierto y la caída
y otra vez el miedo se aferra a las llaves
y cierra.
Me acostumbro cada día más
a los paisajes enrejados.
A veces la tarde se demora en el patio interno,
y no sé si va llevándome, o si las nubes pasan.
Preparo la ducha y una puerta más me separa del resto de la casa y del mundo.
Rebautizada,
salgo y derramo perdones por las calles.
Más veloces que los autos
se alejan las horas.
Tengo hambre.
Las hojas  cayeron definitivamente.
La bolsa cargada de comestibles se apura,
la música estridente en la ventana
no le cede el paso y yo
creo haber estado en todos los lugares.
Vuelvo
buscando un plato caliente y una cama tibia.
Más tarde,  escribiré sobre las sábanas.






Nora Isabel Degado


 Inédito  - 2º premio "Concurso Literario Carlos Patiño" 2011 (categoría Adulto) 
 organizado por la Sociedad Argentina de Escritores - S.A.D.E. - Bernal-Quilmes 

Nació en la ciudad de Córdoba, reside en Quilmas. Es profesora de Inglés y Perito Traductora. Tradujo al inglés "La Trampa", ocho piezas para títeres, de Gabriel Castilla, en colaboración con Jorge Paolantonio. Participa en el taller de creatividad literaria coordinado por Mónica Cussotti. Obtuvo 1er. premio en el Concurso Literario de Primavera de la Asociación Cultural Mariano Moreno (Bernal) 2010;  2do.  premio en el Sexto Certamen Nacional e Internacional de Poesía “ALMAFUERTE” – 2010 de Berazategui; 2do. premio en el III Certamen Nacional 2011 organizado por Artistas y Pensadores Independientes (API) de Córdoba.

  Raquel Fernández

21 de mayo de 2012












ITINERARIO DEL HAMBRE

                                                                                                A Lewis Carroll


Una niña sonámbula
le camina los ojos
y él se marchita educadamente,
tan inglés, tan atildado,
tan estúpidamente virgen.


Una niña  dormida
sucede en su regazo
y él resbala por una flor caliente.
Contiene la respiración
para no despertarla.
Ella es blanca como un caracol de vidrio.
Él no se atreve
a anclar el rostro en la carne dulcísima,
a recostar la sed en esa boquita fruncida
como un clavel intenso.


El viejo solterón
dialoga con el fuego
y repeina los rizos melancólicos
que anochecen sobre sus orejas.
Al vacío, el amor.
Al vacío, las semillas del cuerpo.


Una niña insolente
se sienta en sus rodillas.
Es la hermanastra del pecado.
Levanta una copa de baba
y sonríe
con sus senos inexistentes.
La niña crece y se va.
Él no se atreve.



 Inédito - 1º premio "Concurso Literario Carlos Patiño" 2011 (categoría Adulto) 
 organizado por la Sociedad Argentina de Escritores - S.A.D.E. - Bernal-Quilmes 




JUEVES DE CENIZA

                                                                                          A Patricia


La muerta,
la muertita,
tenía una brújula de sal entre los labios.
El norte de la tierra severa.
La promesa de arcilla fría.

La muerta,
la muertita,
tan verde
como la clorofila sin objeto
de un trébol amputado,
tan sola
en la trinchera de los dientes.

Le lavaron los pies en silencio
(para que no la rasparan las palabras).
Le midieron el sudor y el asco
(le olfatearon la ausencia).
La cubrieron de flores,
de polvo,
de insectos ambiciosos
(no más sangre para ella, pobrecita,
no más corazón bombeando peces rojos
no más promesas rojas a la altura del pubis).

La muerta,
la muertita,
se durmió en sus laureles.

Muchos años después,
un Jueves de Ceniza,
yo me acordé de ella.
Me acordé de lo linda que era
cuando se reía.





Raquel Fernández
Nació en Villa Domínico, en noviembre de 1967.
En el año 1986 a los 17 años recibió su primer premio en Poesía , certamen organizado por el Taller Cultural Paco Urondo.
Obtuvo el 1º Premio en el “IV Certamen de Poesía Mujeres Silenciadas Argentina Rubiera” (organizado por el Colectivo Les Filanderes y la Asociación de Mujeres El Fresno, de Sama de Langreo, Asturias)  y 1º Premio en el “III Concurso Internacional Revista Hybrido” Modalidad Poesía, organizado en Nueva York.

Autora de cinco poemarios: “Ojos que miran el cielo”, “Revelaciones”, “Todos los hombres que me amaron”, “Hermano” y “La antigua enfermedad del otoño”, cuatro de ellos publicados gracias a la obtención de primeros premios en distintas editoriales a lo largo del país.
Es Profesora de Nivel Inicial.


  Roberto Juarroz

18 de mayo de 2012
























15


El amor empieza cuando se rompen los dedos
y se dan vuelta las solapas del traje,
cuando ya no hace falta pero tampoco sobra
la vejez de mirarse,
cuando la torre de los recuerdos, baja o alta,
se agacha hasta la sangre.

El amor empieza cuando Dios termina
y cuando el hombre cae,
mientras las cosas, demasiado eternas,
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos,
se muerden mutuamente en cualquier parte.

El amor empieza
cuando la luz se agrieta como un muerto disfrazado
sobre la soledad irremediable.

Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.




Roberto Juarroz
Argentino (1925 – 1995)

De: “25 poetas argentinos contemporáneos”
Ed. Papiro – 2005


Obra: Los amantes - Rodin

  César Vallejo

15 de mayo de 2012













XIV


¡Cuídate, España, de tu propia España!
¡Cuídate de la hoz sin el martillo,
Cuídate del martillo sin la hoz!
¡Cuídate de la víctima a pesar suyo,
del verdugo a pesar suyo
y del indiferente a pesar suyo!
¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo,
negárate tres veces,
Y del que te negó, después, tres veces!
¡Cuídate de las calaveras sin las tibias,
Y de las tibias sin las calaveras!
¡Cuídate de los nuevos poderosos!
¡Cuídate del que come tus cadáveres,
Del que devora muertos a tus vivos!
¡Cuídate del leal ciento por ciento!
¡Cuídate del cielo más acá del aire
Y cuídate del aire más allá del cielo!
¡Cuídate de los que te aman!
¡Cuídate de tus héroes!
¡Cuídate de tus muertos!
¡Cuídate de la República!
¡Cuídate del futuro!...



César Vallejo
Perú (1892 – 1938)


De: España, aparta de mí este cáliz
Ed. Losada – Página 12 - 2006