Estación Quilmes

  María Teresa Andruetto

30 de abril de 2012






















Polaroid



Los pueblos primitivos
temen que las fotos los despojen
de su identidad. También yo tengo
un vago temor a la cámara.
                      No tanto a la kodak
que tarda en revelarme, más a la
polaroid que despide tu imagen
de mí en segundos.




Patti and me


Tuve escarlatina, escalofríos,
estremecimientos y estrabismo.
Soy dark, soy heavy, soy freak,
soy punk. Soy testigo
de Jehová.



María Teresa Andruetto
Argentina – 1954








De: “Sueño americano”
Ed. Caballo negro – 2009

  Miguel Hernández

27 de abril de 2012






ACEITUNEROS


Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.




Miguel Hernández
España (1910 – 1942)

Obra: Miguel Tanco (España)


Voz: Paco Ibáñez

  Luisa Futoransky

25 de abril de 2012






















La sin tiempo 



deshice casas
perdí bibliotecas
me fui con lo puesto
en una valija
dos valijas
tres
indivisible
la trinidad
es

lágrimas
patitas
para qué te quiero

las actrices pobres y viejas
terminan sus días emparedadas
tomando mate
en un asilo temible
la Casa del teatro

¿Acaso no matan a los caballos?




La mano fértil 


las plantas como las palabras crecen en forma inesperada
por tanto hay que modelarlas de acuerdo a su naturaleza
sin desdeñar el azar

yuxtaponer sin empastar, dice
mostrando las palmas llagadas de otros brotes, otras podas

tras los rigores del invierno, la gracia

la rosa de Jericó es una rosa que se hace la muerta
y cuando la asperjan
revive
con olvido
pero más que nada
con paciencia



Luisa Futoransky
Nació en Buneos Aires en 1939. Abogada, aunque nunca ejerció, está radicada en Francia desde la década del 70. 

  Leopoldo “Teuco” Castilla

24 de abril de 2012




















Intruso en una aldea de Laos



Ya te están midiendo
Te van a apagar el fulgor y la insolencia
Bebes de su agua y el agua te desconoce.
Se ataranta el humo de sus chozas
y esa mujer desnuda se moja con una luz de guerra.
Qué haces en la aldea
rompiendo la hora del que miraba,
sus lugarcitos temblando,
su viejo nacimiento.
Si no te difuntan es por lástima
a ese pájaro ojoso
que te sostiene, insolado, en un cielo ajeno.
Ni gastan palabras. Así como has entrado,
perderá el oído tu camino.

Que los niños te persigan con piedras,
que las piedras te persigan,
que te expulsen,
que te arranquen la sombra, la tentación y el cuchillo.

Sólo así,
           desamparado,
                                     se mira el desamparo.




Leopoldo “Teuco” Castilla








Argentina – 1947
De: “Bambú”
Ed. El Mono Armado – 2004


Obra: Colibrí – Ernesto Rancagno (Cuba)

  Joaquín Sabina

20 de abril de 2012















Alrededor no hay nada



El moño, las pestañas, las pupilas,
el peroné, la tibia, las narices,
la frente, los tobillos, las axilas,
el menisco, la aorta, las varices.

La garganta, los párpados, las cejas,
las plantas de los pies, la comisura,
los cabellos, el coxis, las orejas,
los nervios, la matriz, la dentadura.

Las encías, las nalgas, los tendones,
la rabadilla, el vientre, las costillas,
los húmeros, el pubis, los talones.

La clavícula, el cráneo, la papada,
el clítoris, el alma, las cosquillas,
esa es mi patria, alrededor no hay nada


Joaquín Sabina
España – 1949



  Sylvia Plath

17 de abril de 2012






















Mujer sin hijos



El útero
Agita su membrana, la luna
Se desprende del árbol sin tener adónde ir.

Mi paisaje es una mano sin líneas.
Caminos anudados en los cuales
Yo misma soy el nudo,

Yo misma la rosa que alcanzas –
Este cuerpo,
Este marfil

Divino como el alarido de un niño.
Al modo de una araña, hilo espejos,
Leal a mi imagen,

Sin proferir más que sangre –
¡Prueba su rojo oscuro!
Y mi bosque

Mi funeral,
y esta colina y este
resplandor con boca de cadáveres.




Sylvia Plath
EEUU  (1932 – 1963)


De: Collected Poems, 1981
En: La pasión del exilio
Diez poetas norteamericanas del S.XX
Trad. María Negroni
Ed. bajo la luna - 2007


Imagen extraída de : bibliojunkie.wordpress.com

  Alberto Muñoz

14 de abril de 2012













Código Morse

No fue culpa mía
haber tardado tanto en leer
tardado en escribir.
No es mi culpa que
bellota no vaya con v corta
como varrera
varita
vastón.
El abuelo sabía el código
Morse y nos escribía
a todos el nombre
en el aire.
Yo me llamaba: tac tac
tac tac tac.
prendí a leer con el oído
golpes en el aire
o gallinas
con las uñas sobre las
valdosas: tac tac tac tac
el nombre de mi hermano.
Las pelotitas de los árboles
sobre las chapas de zinc
haciéndole levantar
las orejas del perro.
Qué culpa tengo yo
de que Banesa mi prometida
me corrija las iniciales
en la costra de los árboles
que va con v corta y yo la
pongo como Bictoria que
fue la anterior y que perdimos
un hijo que se iba a llamar
toc toc toc toc toc como
el abuelo que era un hombre
del ferrocarril del cual heredo
ese amor por el bicho carpintero
que escribe de corrido todo
lo que quiere
en vez de bolar.



Alberto Muñoz














Argentina – 1951
De: 200 años de Poesía argentina
Ed. Alfaguara – 2010

Es músico, dramaturgo y guionista.
Obra poética: “Floresta – poemas” (1979); “La compañía mágica del circo” (1980); “Almagrosa” (1981); “Acordeón a piano” (1984); Terra Balestra” (1985); “Dos épicas” (con Eduardo Mileo) (1987); “Tratado de verdugos” (1989); “Misa negra” (con Eduardo Mileo) (1992); “También los jabalíes enloquecen” (1998); “El deseo en el Pavo real” (2000); “Camiones” (2001); “Venecia negra” (con Javier Cófreces) (2003); “Trenes” (2004); “Código Morse” (2004); “Canciones de amor vegetal” (con Javier Cófreces) (2006); “El levantador de pesas and other poems” (2008); Tigre (con Javier Cófreces) (2010)