Estación Quilmes

  Alberto Muñoz

14 de abril de 2012













Código Morse

No fue culpa mía
haber tardado tanto en leer
tardado en escribir.
No es mi culpa que
bellota no vaya con v corta
como varrera
varita
vastón.
El abuelo sabía el código
Morse y nos escribía
a todos el nombre
en el aire.
Yo me llamaba: tac tac
tac tac tac.
prendí a leer con el oído
golpes en el aire
o gallinas
con las uñas sobre las
valdosas: tac tac tac tac
el nombre de mi hermano.
Las pelotitas de los árboles
sobre las chapas de zinc
haciéndole levantar
las orejas del perro.
Qué culpa tengo yo
de que Banesa mi prometida
me corrija las iniciales
en la costra de los árboles
que va con v corta y yo la
pongo como Bictoria que
fue la anterior y que perdimos
un hijo que se iba a llamar
toc toc toc toc toc como
el abuelo que era un hombre
del ferrocarril del cual heredo
ese amor por el bicho carpintero
que escribe de corrido todo
lo que quiere
en vez de bolar.



Alberto Muñoz














Argentina – 1951
De: 200 años de Poesía argentina
Ed. Alfaguara – 2010

Es músico, dramaturgo y guionista.
Obra poética: “Floresta – poemas” (1979); “La compañía mágica del circo” (1980); “Almagrosa” (1981); “Acordeón a piano” (1984); Terra Balestra” (1985); “Dos épicas” (con Eduardo Mileo) (1987); “Tratado de verdugos” (1989); “Misa negra” (con Eduardo Mileo) (1992); “También los jabalíes enloquecen” (1998); “El deseo en el Pavo real” (2000); “Camiones” (2001); “Venecia negra” (con Javier Cófreces) (2003); “Trenes” (2004); “Código Morse” (2004); “Canciones de amor vegetal” (con Javier Cófreces) (2006); “El levantador de pesas and other poems” (2008); Tigre (con Javier Cófreces) (2010)

  William Blake

11 de abril de 2012














Proverbios del infierno


Durante la siembra aprende, en la cosecha enseña,
                  y en invierno disfruta.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
El camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría.
Prudencia es una doncella rica, fea y vieja cortejada por la Ineptitud.
El que desea pero no actúa, engendra pestilencia.
El gusano partido perdona al arado.
Sumerge en el río a quien ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que el sabio.
Aquel cuya cara no irradia luz,  jamás será una estrella.
La eternidad está enamorada de los frutos del tiempo.
La abeja laboriosa no tiene tiempo para penas.
Las horas de necedad las mide el reloj;
las de la sabiduría no hay reloj que las mida.
Todo alimento sano se atrapa sin red ni trampa.
Saca la cuenta, el peso y la medida en año de escasez.
Ningún  pájaro asciende demasiado, si lo hace con sus propias alas.
Un cadáver no venga injurias.
La acción más sublime es poner a otro antes que tú.
Si el necio perseverase en su necedad se volvería sabio.
La estupidez es el manto de la vileza.
La vergüenza es el manto del orgullo.
Las cárceles se construyen con piedras de ley; los prostíbulos
                      con ladrillos de religión.
El orgullo del pavo  es la gloria de Dios.
La lujuria de la cabra es la generosidad de Dios.
La cólera del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es la obra de Dios.
Exceso de pena,  ríe. Exceso de alegría,  llora.
El rugido de los leones, el aullido de los lobos, el furor del mar tormentoso,
              y la espada destructora, son segmentos de la eternidad demasiado grandes
              para el ojo del hombre.
El zorro maldice a la trampa, no a sí mismo.
Las alegrías fecundan. Las penas paren.
Que el hombre vista la piel del león. La mujer el vellón de la oveja.
El pájaro un nido, la araña una tela, el hombre amistad.
Tanto el estúpido vanidoso y sonriente como el estúpido resentido y ceñudo serán tenidos por sabios, para servir de escarmiento.
Ahora está demostrado lo que en otros tiempos tan sólo se imaginó.
Miran las raíces la rata, el zorro, el conejo y el ratón; ven los frutos el tigre, el caballo
             el elefante y el león.
El aljibe guarda; la fuente rebosa.
Un solo pensamiento llena la inmensidad.
Permanece siempre dispuesto a decir lo que piensas y un hombre despreciable te evitará.
Todo lo que puede creerse es una imagen de la verdad.
El águila nunca perdió tanto tiempo como cuando se avino a aprender del cuervo.
El zorro se provee para sí; pero Dios provee para el león. 
Piensa por la mañana. Obra al mediodía. Come al atardecer. Duerme por la noche.
El que ha sufrido tus abusos, ese te conoce.
Como el arado sigue a las palabras, así Dios premia la oración.
Los tigres de la ira son más sabios que los caballos de la instrucción.
Espera veneno del agua estancada.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que conozcas lo que es más que suficiente.
¡Escucha el  reproche del necio! ¡Es título de reyes!
Los ojos, de fuego; las fosas de aire; la boca, de agua; la barba, de tierra.
El débil en valentía es fuerte en astucia.
El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer; ni el león al caballo cómo ha de atrapar su presa.
Quien recibe agradecido produce una cosecha abundante.
Si otros no hubiesen sido necios, nos hubiera tocado a nosotros serlo.
El alma de dulce gozo,  jamás se podrá mancillar.
Cuando ves un águila, ves una parte del genio: ¡Levanta tu cabeza!
Así como la oruga elige las hojas más hermosas para poner sus huevos,
el sacerdote pone su maldición en las alegrías más hermosas.
Crear una pequeña flor es trabajo de siglos.
Maldecir fortalece, bendecir relaja.
El mejor vino es el más añejo.  La mejor agua la más fresca.
¡Los rezos no aran! ¡Las alabanzas no cosechan!
¡Las alegrías no ríen! ¡Las penas no lloran!
La cabeza sublime, el corazón pathos, los genitales belleza, las manos y los pies proporción.
Como el aire al pájaro o el mar al pez, así es el desprecio para el despreciable.
El cuervo lo querría todo negro; la lechuza, todo blanco.
La exuberancia es belleza.
Si el león fuera aconsejado por el zorro, sería astuto.
Las mejoras enderezan caminos; pero los caminos tortuosos sin mejorar son los caminos del Genio.
Antes asesinar  a un niño en su cuna que alimentar deseos no acometidos.
Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.
La verdad jamás puede decirse de forma que sea entendida y no sea creída.
¡Basta! o ya es demasiado.

William Blake
Inglaterra (1757 – 1827)
En: “El matrimonio del cielo y el infierno”
Ed. Terramar – 2009

Fue un poeta, pintor, grabador y místico inglés. Libros iluminados:  "All Religions are One"; "There is No Natural Religion"; 1789: "Songs of Innocence" ("Cantares de inocencia"); "The Book of Thel"; 1790–1793: "The Marriage of Heaven and Hell" ("El matrimonio del cielo y el infierno"); 1793: "Visions of the Daughters of Albion" ("Las visiones de las hijas de Albión"); "America: a Prophecy" ("América: una profecía"); 1794: "Europe: a Prophecy" ("Europa: una profecía"); "The First Book of Urizen" ("El libro de Urizén"); "Songs of Experience" ("Canciones de experiencia"); 1795: "The Book of Los"; "The Song of Los"; "The Book of Ahania"; h.1804–h.1811: "Milton: a Poem" ("Milton: un poema"); 1804–1820: "Jerusalem: The Emanation of The Giant Albion" ("Jerusalén").

Obra de William Blake




  Silvio Rodríguez Domínguez

8 de abril de 2012















Escaramujo


¿Por qué la tierra es mi casa?
¿Por qué la noche es oscura?
¿Por qué la luna es blancura
que engorda como adelgaza?
¿Por qué una estrella se enlaza
con otra, como un dibujo?
Y ¿por qué el escaramujo
es de la rosa y el mar?
Yo vivo de preguntar:
saber no puede ser lujo.

El agua hirviente en puchero
suelta un ánima que sube
a disolverse en la nube
que luego será aguacero.
Niño soy tan preguntero,
tan comilón del acervo,
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho.
Si saber no es un derecho,
seguro será un izquierdo.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.

Soy aria, endecha, tonada,
soy Mahoma, soy Lao-Tsé,
soy Jesucristo y Yahvéh,
soy la serpiente emplumada,
soy la pupila asombrada
que descubre como apunta,
soy todo lo que se junta
para vivir y soñar:
soy el destino del mar:
soy un niño que pregunta.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.


Silvio Rodríguez Domínguez
De "Concierto del año 2007 en República Dominicana"

Músicos: 
Grupo Acompañante: Trio Trovarroco
Guitarra: Rachid López
Tres Y Cavaquinho: Maykel Elizarde
Bajo: Cesar Bacaro
Flauta Y Clarinete: Niurka González
Percusion: Oliver Valdés

(1946) Nació en San Antonio de los Baños, Cuba. Cantautor, guitarrista y poeta cubano, exponente característico de la música de su país surgida con la Revolución cubana, conocida como la Nueva Trova Cubana.



  Alex Fleites

5 de abril de 2012














Monólogo exterior

viendo pastar los vivos

                                                                                                     
 The mortgage of the dead is known.
Carson McCullers
Para José María y Oilda, que, sin mirar, me ven 

Los muertos no saben que lo son
hasta que se asoman al espejo;
hasta que hunden las manos en el agua;
hasta que exigen su lugar en la mesa,
la música querida, los vencidos retratos

El azogue les devuelve otro rostro;
el agua no los alivia –ni siquiera los roza–;
y en la mesa los jóvenes beben con profundidad,
escuchan discos estridentes,
se toman instantáneas

Los muertos no sienten ya rencor,
no experimentan placer
si el viento, inútilmente, intenta despeinarlos

Los muertos no leen sobre el hombro,
no codician la mujer del hijo,
no cruzan la calle a contramano,
no se arrepienten, no besan, no se dejan odiar,
no sorben, ruidosos, la sopa indefinible
Los muertos no pueden asentir,
no se dejan querer
–mucho menos invocar–

Los muertos pierden la preferencia del color,
pierden la acidez del sexo,
los deseos de derribar una puerta a patadas

Los muertos son inofensivos,
no pueden votar, no se pronuncian en congresos,
no marchan por las calles gritando soledad

Los muertos los miramos vivir, enternecerse,
los escuchamos fingir que todo ya está dicho,
los comprendemos, con sonrisa cómplice,
desde el fondo de los espejos,
desde el recuerdo de la calidez del agua,
desde los compases del vals que bailamos
cuando los soñábamos a ustedes,
desde los amarillos, ilegibles retratos
donde esperamos para siempre



Alex Fleites

Venezuela / Cuba - 1954
De: “Un perro en la casa del amor”

Ed. Unión – Uneac - 2003

Escritor y traductor de nacionalidad cubana nacido en Venezuela. Se graduó en la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana en 1980, ha trabajado en varias publicaciones culturales de Cuba, como Juventud Rebelde, El Caimán Barbudo, Cine Cubano, Revista Unión y Arte Cubano, en calidad de crítico y editor.

Poesía publicada: “Primeros argumentos” (Ed. Extramuros, 1974); “Dictado por la lluvia” (Ed. Letras Cubanas, 1976); “A dos espacios” (Premio “Julián del Casal”, Ed. UNEAC, 1981); “De vital importancia” (Ed. Abril de 1984); “El Arca de la serena alegría” (Premio “13 de Marzo”, Ed. Universidad de La Habana, 1985); “Memorias del sueño” (Ed. UNEAC, 1989); “Ómnibus de noche” (Ed. UNEAC, 1995); “Un perro en la casa del amor”(Ed. UNEAC, 2003); “La violenta ternura, antología” (Ed. Letras Cubanas, 2006);

Extraído de latinamericanart.com

Obra: Shoe Carnival – Roberto Fernández González (Cuba)

  Gustavo Caso Rosendi

2 de abril de 2012














MONTE LONGDON

es como un corso es como si fuera el último febrero desde una Vitrola
oxidada canta castillo siga el baile una mujer con rostro de ibis pasea en
el chingui-chingui llueven serpientes de papel la avenida con lamparitas
de colores gualeguaychú todo nevado pero no le parece raro porque sabe
que le tocaba mirar hacia el frente y ganas de tomarse una cerveza y un
cabeceo y otro y otro más y ahí está buscando a la marcela entre la gente
pero una estatua lo detiene le besa la frente la bufanda se le escapa como
un pájaro ciego se va enganchando entre las ramas se deshilacha
escocesa en el cielo y llega un frío oscuro oscuro oscuro y ya no puede
enterarse de aquel filo que se le apoya en la garganta justo cuando se
encienden los primeros alaridos de la noche



POR ROBAR COMIDA


¿Y si no fuera la atadura
que hizo el cabo y si yo fuera
un bicho verde sostenido por
alfileres y si fuera Gulliver
en el país de los enanos
y si fuera Cristo y si fuera el
costillar al asador del último
cumpleaños y si fuera el cordero
que maté esta mañana
y aún me mira y no me quita
ni un pecado y si fuera el mismo
cielo que se mete por los ojos
con este dolor titilando de tobillos
y muñecas y si yo fuera
todas las estrellas estaqueadas
constelando el desamparo
de esta noche?



Gustavo Caso Rosendi
De "Soldados" (2009) Ministerio de Educación.

Nació en Esquel (Chubut) en 1962. Reside en la ciudad de La Plata. (ex-combatiente de la Guerra de Malvinas). Publicó: elegía común (1987); bufón fúnebre (Último Reino, 1995) y Soldados (Ministerio de Educación de la Nación, 2009). Sus poemas figuran en varias antologías: el viento también recuerda (de ex combatientes de Malvinas, Último Reino, 1996); 8 Poetas Regionales, (Vinciguerra, 1997); Poesía 36 autores (La Comuna, 1999); Naranjos de fascinante música (Libros de la talita dorada, 2003) y Poesía en El Círculo (Rosario, Editorial Ciudad Gótica, 2008). Grabó, junto a Martín Raninqueo, el CD Poemas (2000). Soldados, (Ministerio de Educación,2009)

  Carlos Patiño

29 de marzo de 2012









Zona Franca


Si acaso entre las nubes de tantos recuerdos
mal habidos/
incubaras una tenue caricia/hija de viejos sueños bien habidos/
la tarea más urgente sería regarla con fruición/con ganas/con esmero/
verla hallar su calor y resguardo
inducirla a que crezca más allá de los dedos/
ayudarla a romper esas fuertes molduras que montaron los nunca/
reinventar inquietudes
ordenar a la sangre a que fabrique disturbios/
dejar la vida obrar como le gusta. Esto
resultaría/incluso/como hacer un poema.

Exige su trabajo:
sanarla porfiadamente cada mañana/
guarecerla de furias y agoreros/
usarla como escudo contra viejos recuerdos mal habidos:
armar/
en este tiempo/en esta vida/
zonas francas/ dichosas/
en donde pueda rehacerse algún tal vez



Carlos Patiño
De: Buscados (pero no hay recompensa) - 
Ed. El ojo de la ballena – 2005  
Argentino – 1934  



Obra: Tigre en la selva – Henri Julien Rousseau

  Francisco Urondo

27 de marzo de 2012




















Quiromancia


Hoy hace menos frío
que el año que viene, si viene. Vendrá
seguramente para que nadie
crea en las groserías de las profecías, o de los meros
sueños premonitorios. Esas tonterías
solferinas, esas fantasías sin importancia, tardes
en las que el corazón humano
se pone al rojo morado, se
diría. Se dirá, cuando haya
algo que decir: hoy
hace menos que el año que vendrá.


Francisco Urondo
Argentino (1930- 1976)


De: Obra poética
Ed. Adriana Hidalgo - 2006