Estación Quilmes

  Carlos Patiño

29 de marzo de 2012









Zona Franca


Si acaso entre las nubes de tantos recuerdos
mal habidos/
incubaras una tenue caricia/hija de viejos sueños bien habidos/
la tarea más urgente sería regarla con fruición/con ganas/con esmero/
verla hallar su calor y resguardo
inducirla a que crezca más allá de los dedos/
ayudarla a romper esas fuertes molduras que montaron los nunca/
reinventar inquietudes
ordenar a la sangre a que fabrique disturbios/
dejar la vida obrar como le gusta. Esto
resultaría/incluso/como hacer un poema.

Exige su trabajo:
sanarla porfiadamente cada mañana/
guarecerla de furias y agoreros/
usarla como escudo contra viejos recuerdos mal habidos:
armar/
en este tiempo/en esta vida/
zonas francas/ dichosas/
en donde pueda rehacerse algún tal vez



Carlos Patiño
De: Buscados (pero no hay recompensa) - 
Ed. El ojo de la ballena – 2005  
Argentino – 1934  



Obra: Tigre en la selva – Henri Julien Rousseau

  Francisco Urondo

27 de marzo de 2012




















Quiromancia


Hoy hace menos frío
que el año que viene, si viene. Vendrá
seguramente para que nadie
crea en las groserías de las profecías, o de los meros
sueños premonitorios. Esas tonterías
solferinas, esas fantasías sin importancia, tardes
en las que el corazón humano
se pone al rojo morado, se
diría. Se dirá, cuando haya
algo que decir: hoy
hace menos que el año que vendrá.


Francisco Urondo
Argentino (1930- 1976)


De: Obra poética
Ed. Adriana Hidalgo - 2006

  Elsa Bornemann

24 de marzo de 2012






















La casita de la memoria

Casita de la memoria:
no sale quien entra allí.
Justo archivo de la historia
y de lo que yo viví.

Tiene cuartos misteriosos
y balcones asoleados,
- también – jardines hermosos
y desvanes con candados.

Tiene cuartos decorados,
patio, escaleras, terraza,
mil sótanos clausurados…
y una paloma que pasa…

Los recuerdos – habitantes
de esta casa singular –
son fantasmas errantes
de uno a otro lugar.

No sale quien entra aquí:
casita de la memoria;
sólo sale – porque sí –
la paloma de la historia.



Elsa Bornemann
Argentina – 1952

De: “Disparatario” Ed. Orión – 1984

Maestra nacional, se recibió de Profesora en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, se doctoró y obtuvo varios diplomas de estudio en medicina y en idioma inglés, alemán, italiano, latín, griego clásico y hebreo.
Durante la última dictadura militar que gobernó Argentina, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, su libro "Un elefante ocupa mucho espacio" fue censurado y pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Ese mismo cuento fue galardonado con la Lista de Honor del Premio Internacional Hans Christian Andersen otorgado por IBBY (International Board on Books for Young People) por primera vez para un escritor argentino, al considerárselo un ejemplo de la literatura de importancia internacional. Más tarde, sus libros "El último Mago o Bilembambudín" y "Disparatario" fueron seleccionados para integrar la lista The White Ravens, distinción que otorga la Internationale Jugendbibliothek de Múnich, Alemania.
Ha realizado numerosos cursos y talleres sobre literatura tanto en Argentina como en otros países de América, de Europa y Japón. Muchas de sus obras han sido reproducidas en libros de lectura para la escuela primaria, en manuales de Literatura para distintos niveles, y en antologías argentinas y del exterior.

  Juan Gelman

20 de marzo de 2012













Épocas

Bajo los gatos de oro/callan
los ruiseñores de shelley y keats/ahora
los finísimos callan/no tuvieron
grises las sienes blancas la cabeza/la

juventud no se les fue/no llegaron
a viejos sus dientes y aunque
bajaron a la dolorosa muerte/no
huyeron de ella como un ruiseñor/en

el cementerio inglés de Roma callan
los ruiseñores de shelley y keats/escribieron
que habían escrito su nombre en el agua/atacando
la dura realidad con bellos

ruiseñores de shelley y keats/o atacándose bellos/sin
respirar la tormenta en que bustos
cesó en la mesa de torturas y urondo
cayó en combate/ahora

urondo y bustos callan/no tuvieron
grises las sienes blanca la cabeza/la
juventud no se les fue/no llegaron
a viejos sus dientes y aunque

bajaron a la dolorosa muerte/no
huyeron de ella como un ruiseñor/en la
tormenta que barre mi país/escribieron
su nombre en el fuego/atacando
la dura realidad con bellos/
urondo y bustos/rui/
señor de la tormenta que repartís
sus nombres por mi país encendido



Juan Gelman
Argentino – 1930







De : Interrupciones 1
Ed. Seix Barral – 1997



  Fernando Barrientos

17 de marzo de 2012



Caminito


Caminito en el desierto
nada nos ciega ni el sol
ruta de los fugitivos
los que caminan sin dios

Si te vas camino escondido
de la eternidad
Si te vas camino perdido
te vine a buscar

La estación esta vacía
y el cielo se parte en dos
Los ojitos de la fiebre
quemando velas al sol

Si te vas camino escondido
de la eternidad
Si te vas camino perdido
te vine a buscar


Fernando Barrientos 






(Mendoza-Argentina). Es compositor e intérprete, ligado al pop, al rock y al folclore. Logró reconocimiento nacional e internacional al componer los temas originales de la película "Tango Feroz". En 1993, obtuvo el premio ACE a la mejor canción por "El amor es más fuerte" y editó el primer disco con el dúo Caín Caín, junto a Daniel Martín.


Intérpretes:
Luna Monti y Juan Quintero
(“10 AÑOS” grabado en vivo en Café Vinilo).


Material aportado por: Daniel González Gossner 

  César Cantoni

12 de marzo de 2012













25.04.06



Tengo una amiga budista que cree en la reencarnación.
A mí me enseñaron que los muertos van al cielo.
Mi perro, que es mucho más realista,
sólo espera que llegue la hora de comer.


(Tengo una amiga budista)












13.01.06


Desnudas, a la orilla del río
-la radio a todo volumen,
la ropa apilada al descuido sobre la arena-,
mientras untan su cuerpo con cremas bronceadoras,
las chicas, esta tarde, no dejan lugar
para el escepticismo.


(Desnudas, a la orilla del río)




César Cantoni
De "Diario de paso" 2008
(1951) Nació y reside en La Plata, Pcia. de Buenos Aires.

  Federico García Lorca

11 de marzo de 2012














La casada infiel


Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido,
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revolver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo
la luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.



Federico García Lorca









España (1898 – 1936)
 
En: “Iberoamérica vive a través de su poesía”
Publicación OEI – 1999

Obra: Los amantes - Magritte