Estación Quilmes

  Marisa do Brito Barrote

6 de noviembre de 2011




IV


La señora donó
la singer que su abuela
pedaleaba
en la bicicleta de modista

la máquina de tejer
que su mamá estudiaba en el burda

donó los burdas, los manuales,
la lana apolillada que le llenaba el placard

Señora es bella dama
de caridad
Carente
de toda corte y movilidad manual
hizo bordar sus iniciales
con macramé a su corazón.




I


Harta de envolver
los huevos del tiempo y la paciencia
con papel moneda

de tanto hurgar
pulgas enterradas
en la cabellera de suaves leones

de la lluvia de erres
que oxida mi monotonía

de ir y venir por las escaleras
revolviendo
cloacas que acumulan
cosas
y cáscaras de amores
en mis rincones más íntimos

Harta de mí y de nosotros
ya lo sé,
nada de nada
me hace feliz



Marisa do Brito Barrote
Argentina – 1970

De: “Madamas”
Ed. Alción – 2006

Obra: “Juego interrumpido” de Guillermo Roux


Es editora, poeta y narradora. Entre 1999 y 2001 integró el grupo de poesía Abriendo la boca y participó del consejo editorial de la revista Boca de Sapo. Publicó cuentos y poemas en diversas antologías y revistas. El poemario “Madamas”, al que pertenecen los poemas publicados aquí, obtuvo la primera mención en los VI Premios Octubre.

  Nazim Hikmet

4 de noviembre de 2011




XII


Dicen que es indescriptible la miseria en Estambul:
Que el hambre diezma a la gente,
Que se la traga la tisis,
Que andan chiquillas así,
Por los baldíos, los cines…

Malas noticias, pues, de mi ciudad lejana,
La de la gente pobre, laboriosa y honesta,
Mi Estambul verdadero,
La ciudad que tú habitas,
La que cargo a mi espalda, en mi maleta,
De destierro en destierro, de prisión en prisión,
Y que en mi corazón es un puñal,
Lo mismo que tu imagen en mis ojos.



XIV

Por sobre los tejados de mi ciudad lejana,
Desde el confín del Mármara,
Más allá de las tierras del otoño,
Me ha llegado
Tu voz madura y húmeda
Tres minutos, apenas,
Y naufragó el teléfono.



Nazim Hikmet
Turquía (1901 – 1960)




De: “Poemas”
Ed. CEAL – 1970

  Anahí Mallol

2 de noviembre de 2011




Mrs. Andrews


Jamás
me gustaron
la muñecas.
De niña prefería
jugar a los indios
y cow-boys
capitanear
un equipo
de base-ball
y jurar,
por mi madre,
que nunca
nadie
tocaría mi cuerpo.

No sé por qué
me agito
ahora
sin reposo
mientras camino
de una punta a otra
del pasillo blanco
(huele a formol)
tironeo
los mechones
de este pelo desteñido
pregunto por ella
las manos
lastimadas, furiosas.
Preñada
enferma
sólo pienso
en la muerte
en una operación
para reparar
los daños
las secuelas
del desastre
natural.

Morirás en el parto
morirás en el parto
decían mis sueños
y los de Ana Karenina.
La promesa
de la muerte
de la madre
un caso clínico
en la sala de partos
con los pies en el estribo
en la mesa de parir
entrego mi trofeo
rodeada de médicos.



Anahí Mallol
De “Polaroid” 2001



Nació en La Plata, 1968.
Este libro ha sido seleccionado para el Plan de promoción a la Edición de Literatura Argentina de la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación de la Presidencia de la Nación.

  Leónidas Lamborghini

31 de octubre de 2011




Taller de poesía


                                 1

Intentaban expresar en unos pocos versos, su situación
de septuagenarios a la espera del final.

                                 2

Tenían que expresarlo en una cuarteta. Sabían que si
lo lograban compensarían esa pena con el estado de
inefable alegría que sucede, de inmediato, al hallazgo
poético.

                                 3

                         Sexton: - Metro de seis sílabas.
                         Blake: - Rima de pareados.

                                 4

Empezaron:
                         Somos unas ruinas,
Primer verso que se cambió por
                         Somos cual dos ruinas,
Que se cambió y quedó:
                         Somos como ruinas,

                                 5

Continuaron:
                         que en dos pies caminan
Segundo verso que se cambió y quedó:
que fatal caminan,
Llegados a este punto (la mitad de su trabajo) los dos
amigos mantuvieron un concienzudo debate.
He aquí la síntesis.
A Sexton le gustaba más la primera versión de esta linea
que la segunda; a Blake, al revés (la segunda).
Sexton argumentaba que “en dos pies” se llevaba muy
bien con “ruinas que caminan”.
Blake, que la palabra fatal le traía a su memoria aquel
ooema de Rubén Darío, “Lo fatal”, que por otra parte,
ambos tanto admiraban.
Sexton se convenció y aceptó la segunda versión.

                                 6

Siguieron:
                         hacia el hoyo donde
Tercer verso, sobre el que no hubo discusión.

                                 7

                         toda luz se esconde
Este verso estuvo destinado a “redondear” la cuarteta.
Pero no fue así porque Sexton y Blake coincidieron en
que resultaba “demasiado previsible” y, por otro lado,
toda era sospechosa de ripio para mantener el metro
de seis.
Se cambió entonces, por
                         el misterio afonde
El intercambio de pareceres entre los dos amigos, en
torno a la palabra inexistente – afonde – inventada por
ellos, fue por demás interesante.
Recordaron que “el genial Almafuerte” se valía de este
tipo de licencia poética para solucionar problemas de
rima. Y de metro.
En cuanto al sentido, afonde, resonaba como “au fon-
de”, de el último verso de El viaje, de Baudelaire (“au
fond de l’inconnu”): “una vacilación entre sonido y
sentido”.
¿No era esta la definición misma de poesía?, se dijeron.
Finalmente afonde proveía el toque cómico e irónico-gro-
tesco (según ellos) que admiraban en los Discépolo.
La cuarteta quedó así:

                         Somos como ruinas,
                         que fatal caminan,
                         hacia el hoyo donde
                         el misterio afonde.

                                 8

Sexton
       y                         Saltaban y brincaban
Blake                         -tal fue su alegría-





Leónidas Lamborghini
Argentino (1927 – 2009)




De: “Últimos días de Sexton y Blake”
Ed. Paradiso - 2011

  Silvia Camerotto

29 de octubre de 2011




primera lección:
no existen cinco métodos
para aprender el olvido

pusiste los retratos boca abajo
después de regar las plantas

las sábanas colgadas en el balcón
te dicen que festejarás la navidad
en casa de tus padres.




no te gustan la sábanas de hotel

dormida sobre un pecho cualquiera
tuviste tu pequeña muerte

hojeando tu book de perra
harás la promesa que no podés cumplir

una mentira más no es nada
no importa el amor al despertar





Silvia Camerotto
Argentina – 1959



De: “420 minutos de abstinencia”
Ed. Del Dock – 2008

Obra: Partenón de Carlos Gorriarena


Nació en Lomas de Zamora. Licenciada en Letras. Traductora de poesía del inglés. Este es su primer libro editado. Además tiene el blog de poesía desibilasypitias.blogspot.com

  Carlos Patiño

27 de octubre de 2011




CRISTINA aquella noche


Tal vez alguno piense
que esos dedos que van y vienen
por la bruñida caoba del féretro
no podrán penetrarla. Error.
Esos dedos que van y vienen silenciosos y dulces
no sólo la perforan
sino que llegan más lejos que los llantos.
Tocan sueños y abrazos
madrugadas y aviones
paseos, libros, orgasmos
largas noches sin ojos
escondites, aplausos, alegrías.
Imprevistos sucesos y luchas y mas luchas.
Ademas de caricias, dulzuras y acechanzas.

Esos dedos que van y vienen
Invocan al amor
y a la desdicha.
Mientras el mundo se deshace
esos dedos
inventan la esperanza.



Carlos Patiño
(Inédito)



Argentino (1934), miembro del Grupo Barrilete


Obra: Noche triste - Velya Leyva

  Leopoldo Castilla

25 de octubre de 2011




XXXII
                                                                              Iba yo por el salar
                                                                              y un hombre me saludó
                                                                              desde entonces nadie sabe
                                                                              donde estoy, qué me pasó.


El silencio es azul. La montaña
como una loca
arrastra sus arterias,
se arranca las piedras alarmadas
la violencia del metal y el perdón de la nieve,
inquiere
con el cóndor que vuela en el olvido,
en el hielo, en el ventisquero
y no da con el mar que ha desaparecido.

No se acerca al salar la cordillera.
Es ánima ese páramo
donde golpea el océano con olas que no hay,
con espuma difunta.
Sin barcos, sin viento, sin peces y sin pájaros.

En el calvario sólo la respiración
de ese hombre con un hacha
como un solazo,
dividiendo la sal,

Vende panes de cemento.
Vende los huesos del mar.



Leopoldo Castilla
De "manada" 2009 - Ediciones El Mono Armado

Nació en Salta en 1947. En 1976 se exilió por razones políticas.
Actualmente vive en Argentina. Publicó numerosos libros de poesía y narrativa.