¿Cómo se leerá el rito sepulcral? ¿Cómo se cantará la solemne canción? ¿El réquiem para la muerta más adorable, que haya muerto tan joven?
II
Sus amigos la están contemplando a ella, Y a su féretro llamativo, ¡Y lloran! ¡Oh, para deshonrar La belleza muerta con una lágrima!
III
Ellos la amaban por su riqueza, Y la odiaban por su orgullo, Pero su salud se hizo débil, Y ellos la aman, porque murió.
IV
Me dicen (mientras hablan De su “paño mortuorio costosamente /Bordado”) Que mi voz se está haciendo débil, Que no debería cantar en absoluto.
V
O, que mi tono debería ser Cambiado para tan solemne canción Tan triste, tan triste, Que la muerta no pueda sentir injusticia.
VI
Pero ella se ha ido arriba, Con la joven Esperanza a su lado, Y yo estoy borracho de amor Por la muerta, que es mi novia.
VII
De la muerta, muerta que yace Toda perfumada allí, Con la muerte sobre sus ojos, Y la vida sobre su cabello.
VIII
De este modo sobre el ataúd fuerte y /largamente Golpeo; el murmullo enviado Por las grises recámaras a mi canción Será el acompañamiento.
IX
Tú moriste en el junio de tu vida, Pero no moriste demasiado bella, No moriste demasiado pronto, Ni con un aire demasiado calmo.
X
Por lo tanto, para ti esta noche No elevaré ningún réquiem, Sino que te meceré en tu vuelo, Con un peán de los días antiguos.
Edgar Allan Poe EEUU (1809 – 1849)
De: “Antología Poética” Ed. Need – Trad. Marcela Testadiferro
Nació en Boston. Descendía de una familia irlandesa noble. Sus padres murieron cuando él contaba con sólo dos años. Mr. Allan, un rico comerciante sin hijos lo adoptó. En 1827 publicó su primer poemario “Tamerlán y otros poemas”. Su primer cuento publicado fue Metzengerstein. A partir de esa época realizó trabajos editoriales vinculados a la literatura y el periodismo. En 1836 se casó con uan prima suya, Virginia Clemm, que era su afecto más puro. En 1847 cuando ella falleció fue inevitable su derrumbe. Ya había escxrito sus mejores textos. “El gato negro” (1843); “El cuervo” (1845); “La carta robada” (1845), y sólo vivió dos años más- En 1849 falleció en Baltimore.
Eulogia Tapia en La Poma al aire da su ternura Si pasa sobre la arena iba pisando la luna
El trigo que va cortando madura por su cintura Mirando flores de alfalfa sus ojos negros se azulan
El sauce de tu casa te está llorando porque te roban Eulogia carnavaleando
La cara se le enharina la sombra se le enarena Cantando y desencantando se le entreveran las penas
Viene en un caballo blanco la caja en sus manos tiembla y cuando se hunde en la noche es una dalia morena
Manuel J. Castilla Nació en la casa ferroviaria de la Estación de Cerrillos (Salta), el día 14 de agosto de 1918. Realizó estudios primarios en la Escuela Zorrilla para luego estudiar el secundario en el Colegio Nacional de su provincia natal. Se dedicó al periodismo y las letras. Es uno de los escritores fundadores del grupo "La Carpa". Además de sus colaboraciones en diarios y revistas nacionales, publicó los siguientes poemarios: Agua de lluvia (1941), Luna Muerta (1944), La niebla y el árbol (1946), Copajira (1949,1964, 1974), La tierra de uno (1951, 1964), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959), Bajo las lentas nubes (1963), Amantes bajo la lluvia (1963), Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), Tres veranos (1970), El verde vuelve (1970) y Cantos del gozante (1972), Triste de la lluvia (1977), Cuatro Carnavales (1979). También publicó un texto en prosa: De solo estar (dos ediciones en 1957) y el libro Coplas de Salta (1972, con prólogo y recopilación de Castilla). Falleció en Salta, el 19 de julio 1980
Intérpretes:
Suna Rocha: Voz Lito Vitale: Piano Rodolfo Sánchez: Percusión Pedro: Voz, Contrabajo
Música: Cuchi Leguizamón
Esta zamba fue compuesta en 1969, como premio a quien venció a Manuel J. Castilla en un contrapunto. El episodio sucedió unos años antes, cuando el poeta había ido a la localidad de La Poma en época de carnavales para visitar a un primo. Como dice la primera estrofa, la protagonista es Eulogia Tapia, pastora de la localidad de La Poma; o sea que ella es La Pomeña.
Eulogia Tapia
Es necesario aclarar, para quienes no conocen las costumbres del noroeste argentino, que el carnaval se festeja con harina y agua. También se estila hacer el contrapunto entre copleros, una especie de payada, o díálogo musical, algo así como un duelo de copleros, donde pierde quien no puede responder con una copla a lo que propone el adversario. Según Amanda Aramayo, empleada del boliche "La flor del pago", el "Cuchi" Leguizamón no estaba aquella tarde allí, sino solamente Manuel J. Castilla. Luego veremos la versión de la propia Eulogia, relatada en enero de 2006 cuando se presentó en el Festival de Cosquín, que dice precisamente lo contrario. Doña Amanda relata que Castilla ya estaba en el boliche cuando "en ese momento entró la Eulogia con la caja bajo el brazo y la cara llena de harina. Era joven, tendría 18 o 19 años en esa época y así nomás comenzó el contrapunto, que siguió hasta que Castilla no tuvo más que decir". Había ganado Eulogia. Bajo la mirada impávida del poeta derrotado la joven pomeña salió por la puerta, desató su caballo blanco y rumbeó para el lado de "las casas". Al día siguiente Castilla pidió el tractor verde de la municipalidad -que aún camina la Puna- y fue hasta el rancho de Eulogia, ubicado en Ampostuya. Amanda recuerda que tampoco en esa oportunidad le fue muy bien por el recibimiento que tuvo en el rancho de los Tapia. "No se va a creer, si don Joaquín, el padre, era bravo como el cardón". Al regreso de la frustrada visita pasó por el boliche, "todo tiznado por el humo del tractor", según cuenta Amanda. A la mañana siguiente Castilla se fue. Y esta es la versión de la protagonista: "Yo he bajado de mi casa al pueblo para cantar. Ahí armaban carpas durante carnaval y se juntaban todos. Yo llegué con mi caballo blanco, como dice la canción. El Cuchi y Castilla estaban también ahí cantando con sus guitarras. Eramos muchos hasta que empezaron los contrapuntos (duelo de coplas entre uno y otro). La gente se fue yendo y yo me quedé sola con ellos dos en un duelo, hasta que les gané con una última copla que decía:"
Esta noche va a llover agua que manda la luna mañana han de amanecer como pato en la laguna
"Ellos me preguntaron qué quería por haber ganado y yo les dije que me hicieran un tema". Después el Cuchi y Castilla fueron a verla a su casa de adobe en La Poma. "Tuvieron que subir en tractor porque no había camino. Yo estaba con mi padre sembrando, entre la alfalfa, como dice el tema. También estaba el sauce, que está como llorando. Todo eso vieron. Y cuando hablan de «porque te roban Eulogia carnavaleando» era porque me habían robado una chiva. La canción recién la escuché como un año después en la radio. No me lo he creído al principio que hablaba de mí. Después me llenó de emoción." ¿Estaba el Cuchi Leguizamón esa tarde en "La flor del pago"? Probablemente tanto Amanda como Eulogia estén diciendo la verdad; aparentemente se había juntado mucha gente, y en el trajín de atender a los parroquianos la primera pudo no haberlo visto. También es posible que el Cuchi no estuviera todo el tiempo y ellas se estén refiriendo a momentos distintos. Otra cosa dudosa es que Castilla haya quedado resentido por su derrota, pues el hecho de ofrecerle un premio a quien lo venció hace pensar lo contrario. Incluso su visita a la casa de Eulogia, si uno se guía por la letra de la zamba, fue para conocerla mejor y poder escribir el tema que ella le había pedido. Eulogia entonces tenía 18 años, ahora 60, pero su vida es la misma. Vive en la actualidad en un puesto de campo, apenas alejada del pueblo de La Poma, en el norte salteño. A pesar de la popularidad de su nombre las cosas no han cambiado mucho para ella. Cada mañana de verano se la puede encontrar con las botas de goma y ordeñando, o mateando con su marido bajo el alero de su casa de adobe.
Datos extraídos de: http://folclore-argentino.com.ar
Al paso de la Madre, el helecho, única planta de la casa, despliega sus hojas como si quisiera abanicar- la. Es una extraña reverencia la que transforma esos penachos de plumero en grandiosas alas de organza y plumetí. Ave, ave, hace la planta frente a la gran emperatriz del patio. Mientras cree escuchar lo que no escucha, la madre vuela hacia aquel jardín de la infancia. Y una som- bra indefensa la inunda. Ante el sol imperial esas lejanas flores de pestañas tiritaban: aleteo de los ta. llos, íntimo parpadear. “Sus sombreros antiguos in- clinaban”, recuerda la madre, casi en voz alta, como damas ante el candil de los eclipses. Al regresar de su tierra natal, la emperatriz comprobó, con gran alivio, que los plebeyos abanicos del ave se agitan todavía en su honor. Sintió las suaves aspas del presente continuo desatando en su cara la alegría.
Antes, me refiero a la época en que el libro era un proyecto embrionario, creía en la trascendencia me- diante el amor, más concretamente a través del acto amoroso. Imaginaba que aquellos primeros poemas decían eso: que podíamos burlar el tiempo y ser una forma viva de la eternidad.
Hoy me parece insuficiente. Quiero decir que no me extraña, a esta altura, que semejante proyecto haya sido un fracaso. Por eso el libro, una vez ter- minado, se destruye a sí mismo, deshace lo que yo soñaba como unidad sumamente poética.
Prisionero de su libertad, el libro no supo ser ilegi- ble. Ahora, desafortunado, busca la misteriosa coin- cidencia de un lector. Pero sólo le queda el acto, la obsesiva dicción de su propio poder, apenas la sombra de un sueño.
Y eso también es insuficiente: que la poesía sea su desmesurado énfasis.
Tanto salto, tanto rápido
Y llegar a esta conclusión:
Otra noche sin tu amor
Daría todo lo que tengo
Por una carta tuya
Por una foto de los dos
Cuánta tinta, tanto sádico
Nadie dijo “bajate acá”
Desconocí mi documento
Esa tarjeta de humo
Con sólo uno de los dos
Daría todo lo que tengo
Por una carta tuya
Por una puerta de los dos
Fernando Cabrera
Nacido en el barrio Paso Molino de Montevideo (1956)
Poeta y músico
Versión interpretada por: Juan Quintero
Del espectáculo "Cartas al rey de la cabina" "Poesía y canción"
Luis Pescetti y Juan Quintero
El órgano nasal me desordena: ¡qué tentación de olores lo remueve! Y a desembarazarme de la nieve Me incita mayo, mayo que me apena.
Me inclino hacia el clavel; a la azucena le desoigo el lamento claro y leve; del lado de la rosa el pie se mueve, y le doy el jazmín: ¡qué pura pena!
Partidario del cardo antes de ahora, esquivando su imagen de tortura, dejo desamparados los azahares.
¡Ay!: ¡hazte de mi bando!, el lirio llora, Y no atiendo, y asaltan mi criatura deseos nones y malicias pares
Miguel Hernández España (1910 – 1942)
De: “Perito en lunas” y otros poemas. Ed. Losada – 1984
Nació el 30 de octubre de 1910 en Orihuela (Alicante). Hijo de un pastor de cabras. Estudió en el colegio de los jesuitas aunque abandonó muy pronto para ganarse la vida como lechero y pastor, ya por entonces era un aficionado a la lectura sobre todo de la poesía clásica española. Estuvo interesado por el teatro y asistía a representaciones que se celebraban en la Casa del Pueblo de Orihuela, incluso llegó a participar en alguna de ellas. Publica algunos poemas en el periódico de Orihuela y la revista El Gallo Crisis. Formó parte de la tertulia literaria, en Orihuela, de Efrén Fenoll y Ramón Sijé del que fue gran amigo. En los años 30 viaja a Madrid, busca trabajo pero, pese a sus esfuerzos, no lo consigue. Lleva sus versos al escritor Ernesto Giménez Caballero director de La Gaceta Literaria, una de las mejores revistas literarias del momento, pero no logra que se los publiquen. Publicó, esta vez en la revista Cruz y Raya, su auto sacramental Quién te ha visto y quién te ve y sombra de lo que eras, fue colaborador de José María Cossio en Los toros y conoce a poetas como el chileno Pablo Neruda, y los españoles Rafael Alberti, Luis Cernuda y otros. Se casó el año 1937 con Josefina Manresa. Afiliado al Partido Comunista Español, durante la República tomó parte en las Misiones pedagógicas, intentando llevar la cultura a las zonas más deprimidas de España. Durante la Guerra Civil española se alistó en el ejército republicano y asistió al Congreso internacional de intelectuales antifascistas de 1937 en Valencia. Tras la guerra fue detenido en la frontera portuguesa. Condenado a pena de muerte, se le conmutó por la de treinta años, la tuberculosis acabó con su vida el 29 de marzo de 1942 en el penal de Ocaña en Toledo.
Desde las ondas del mar que son besos a su orilla, una mujer de Aguadilla vino a New York a cantar. Pero no, solo a llorar un largo llanto y morir. De ese llanto yo nací como la lluvia una fiera. Y vivo en larga espera de cobrar lo que perdí.
Por un cielo que se hacía mas feo mas más volaba a Nueva York se acercaba un peón de Las Marías Con la esperanza, decía, de un largo día volver. Pero antes me hizo nacer Y de tanto trabajar se quedo sin regresar: reventó en un taller.
De una lagrima soy hijo y soy hijo del sudor y fue mi abuelo el amor único en mi regocijo del recuerdo siempre fijo en aquel cristal del llanto como quimera en el canto de un Puerto Rico de ensueño y yo soy Puertorriqueño, sin na, pero sin quebranto.
Y el "echón" que me desmienta que se ande muy derecho no sea en lo mas estrecho de un zaguán pague la afrenta. Pues según alguien me cuenta: dicen que la luna es una sea del mar o sea montuna. Y así le grito al villano: yo sería borincano aunque naciera en la luna.
Juan Antonio Corretjer Montes (Ciales, Puerto Rico, 3 de marzo de 1908 - Río Piedras, Puerto Rico, 19 de enero de 1985) fue un poeta, periodista, escritor y político puertorriqueño que luchó por la independencia de Puerto Rico.
Roy Brown Ramírez (nacido el 18 de julio de 1945), cantautor y guitarrista puertorriqueño ferviente creyente de la independencia de Puerto Rico y además integrante de la Nueva Trova de este país.