Estación Quilmes

  Teatro mágico

1 de diciembre de 2010



por: Alejandro Jodorowsky

-En la puerta del estudio donde fabricábamos los títeres con Enrique LIhn, habíamos escrito “Teatro mágico. La entrada cuesta la razón”.

-Partimos con Lihn a pie hacia Colquecura porque ahí, según el poeta, el litro de vino valía un peso y había 6 mujeres para cada hombre.

-Caminamos con Lihn 40 kilómetros en la noche oscura, temblando de miedo de ser asaltados. Nunca encontramos Col que cura (Cobquecura).

-Con Lihn leíamos y releíamos “El lobo estepario” de Hesse. Esa novela nos influyó enormemente. Ahí conocimos el teatro mágico.

-El poeta Enrique Lihn y yo, ambos de 20 años, odiando el lema de Chile “Por la razón o la fuerza” decidimos crearnos nuestro propio lema. Lihn eligiò ”Amor y cultura”. Yo “Lo que doy me lo doy, lo que no doy me lo quito”. Lihn amó y estudió hasta morir. Yo nunca cesé de comunicar.


Así nos conocimos


Yo vivía entre vendedores de conejos, trenes de carga, pungas modestos, peleas a cuchillazo limpio, fábricas de helado que se llamaban por ejemplo La Aragonesa, moscas, más moscas, radios ladrando Échale guindas al pavo leré... que yo le echaré a la pava azuquita, canela y clavo... Lustrabotas tubérculos y la más extensa de las gamas de obreros borrachos... Tomé un tranvía en la calle San Pablo y subí hasta la Estación Central... De allí por la Alameda, atravesé la calle San Diego y, un poco más lejos de la Universidad de Chile, doblé a la derecha y entré en el Instituto Nacional, buscando la Academia Literaria... Hablo de 1947... ó 1948... Quizás apenas acababa de cumplir los 18 años... No tenía amigos..., los andaba buscando, los quería a mi nivel de conciencia... Allí vi por primera vez a Enrique Lihn Carrasco..., tenía la misma edad que yo. Estaba leyendo un poema con una voz demasiado gruesa para un adolescente, lo vi semejante a una hoguera de llamas blancas y frías, lo vi como un ángel ardiendo, reconocí inmediatamente al genio y decidí que él sería mi amigo, el compañero ideal de la aventura de mi juventud... Alguien me dio su dirección y tarde en la noche, lo fui a buscar a su casa en Providencia. Golpeé, me abrió una señora delgada y seca, tan severa como una monja de hospital, su mamá. Enrique, te buscan... apareció el poeta. Me miró desde una profunda lejanía, soledad de mutante inadaptado. ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
Soy Jodorowsky, hijo de judíos de la calle Matucana... Quiero ser tu amigo!... Me preguntó entonces ¿Eres maricón?... Le respondí: De ninguna menera, pero soy casto. No pienso tirar hasta que me enamore... Bien, toma este sombrero y este bastón y vamos a caminar... Me pasó un sombrero de paja estilo Maurice Chevalier y un bastón fino.
Él se puso un sombrero similar y blandió otro bastón. Son estoques... En estos barrios y a estas horas, nunca se sabe... Los aditamentos eran de su padre, un señor borrado con ojos mirando adentro de su propio cráneo.
Avanzamos por las avenidas hablando de mil temas. Fuimos a dar frente a un árbol. Sin ponernos de acuerdo nos trepamos para sentarnos en una rama y allí, como dos enormes buhos, continuamos la conversación hasta el alba.
Así comenzó una amistad que continúa aún, más allá de la muerte. Tuve la suerte de convivir con un joven genial, el más gran poeta de habla castellana, poeta verdadero, genuino, auténtico, mediúmnico, funcionando a esa temprana edad con un sólo lema "Amor y Cultura"... Completamente inadaptado, sufriendo el impacto del mundo que él veía grotesco. Grotesco era incomunicaciones inconcientes... Me cuesta hablar de Enrique. Cada cien años nace uno como él... Su muerte para mí es una crucificación. Lihn se sacrificó por todos los poetas, para que comprendieran. Trató de ser payaso, la otra puerta poética que permite vivir en el horror del mundo que estamos haciendo, pero no pudo. Era profundo. Nadie le dio nunca un premio, nadie publicó nunca su obra completa, pocos se saben de memoria uno de sus poemas... En la poesía universal hay un inmenso sitio para él..., lo supe desde el primer instante que lo ví... Tengo una hija de 26 años que se llama Lihn Jodorowsky en honor a él...
Ahora, cuando tomo uno de sus libros y lo leo, hago como esos hindues que vi en Madres: para beber se acostaban ante un ojo de agua, con un gesto separaban invisibles moléculas estancadas y bebían el líquido bajo la superficie... Aparto la amargura que le dio un mundo que no estaba a la altura de su divino refinamiento y percibo la joya luminosa de cada una de sus frases...
Lo amé, sin sexo, tanto como se ama a una mujer, con amor sin límites espirituales. Lihn fue un amigo para mí y un maestro. Como nunca voy a morir, lo recordaré siempre.


Alejandro Jodorowsky
Julio, 1991, Paris

  Efemérides del 16 al 23


16 de Diciembre - Nace en 1902 Rafael Alberti



17 de Diciembre - Muere en 1830 Simón Bolìvar



17 de Diciembre - Muere en 1987 Marguerite Yourcenar



18 de Diciembre - Nace en 1879 Paul Klee



19 de Diciembre - Nace en 1915 Edith Piaf



19 de Diciembre - Nace en 1921 Ana Emilia Lahitte



22 de Diciembre - Nace en 1870 Gustavo Adolfo Bécquer

  El parto

El Parto



Tres días de parto y el hijo no salía:
-Tá trancado. El negrito tá trancado- dijo el hombre.
Él venía de un rancho perdido en los campos.
Y el médico fue.
Maletín en mano, bajo el sol del mediodía, el médico anduvo hacia la lejanía, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino; y llegó y vio.
Después se lo contó a Gloria Galván:
-La mujer estaba en las últimas, pero todavía jadeaba y sudaba y tenía los ojos muy abiertos. A mí me faltaba experiencia en cosas así. Yo temblaba, estaba sin un criterio. Y es eso, cuando corrí la cobija, vi un brazo chiquitito asomando entre las piernas de la mujer.
El médico se dio cuenta de que el hombre había estado tirando. El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de sangre seca, y el médico pensó: No hay nada que hacer.
Y sin embargo, quien sabe por qué, lo acarició. Rozó con el dedo índice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, súbitamente la manito se cerró y le apretó el dedo con alma y vida.
Entonces el médico pidió que le hirvieran agua y se arremangó la camisa.



Eduardo Galeano

Obra: Le paradis - Marc Chagall

  Efemérides del 1 al 7


1 de Diciembre - Muere en 1970 Jacobo Fijman



1 de Diciembre - Nace en 1907 Homero Manzi



1 de Diciembre - Nace en 1935 Woody Allen



3 de Diciembre - Muere en 2001 Juan José Arreola



4 de Diciembre - Muere en 1975 Hannah Arendt



4 de Diciembre - Nace en 1866 Kandinsky



4 de Diciembre - Nace en 1875 Rilke



5 de Diciembre - Muere en 1926 Claude Monet



7 de Diciembre - Nace en 1928 Noam Chomsky

  Fernando Pessoa

30 de noviembre de 2010




Si cuando que yo muera quieren escribir mi biografía,
Nada hay más simple.


Sólo tiene dos fechas: la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días son míos.

Soy fácil de definir.
Vi como un poseído.
Amé las cosas sin sentimentalidad alguna.
Nunca tuve un deseo que no pudiera realizar, porque nunca me cegué.
Ni siquiera oír fuera para mí más que un acompañamiento de ver.
Comprendí que las cosas son reales y todas diferentes unas de otras;
comprendí esto con los ojos, nunca con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento sería creerlas todas iguales.

Un día me entró sueño como a un niño cualquiera.
Cerré los ojos y dormí.
Aparte de esto, fui el único poeta de la Naturaleza.



(1935)

Fernando Pessoa
Portugal (1888 – 1935)

De Poemas de Alberto Caeiro
En “Poemas”
Ed. Losada – 2010
Trad. De Marcelo Cohen

Imagen extraída de descontexto.blogspot.com

  Diana Bellessi

29 de noviembre de 2010




El trueno entre las hojas

Licha entusiasmada
prepara en su cabeza
todas las comidas
paraguayas y lista
pa´invitarme está

a su casa, su calle
en el fulgor del verde
tropical que veo
mientras ella recuerda
entre aromas de especias

a la bella Asunción
y luego la corona
siempre con chipá
casero, un país
haciéndose dulce

en la lengua, de habla
y de sabores Licha
con un resplandor
que nunca te vi antes
y ahora parece el sol




Diana Bellessi
Argentina – 1946

De: “La rebelión del instante”
Adriana Hidalgo editora - 2005

Obra: Vendedora de chipá - tecnoarte de Artesanías del paraguay

  Oliverio Girondo

28 de noviembre de 2010




Cansancio

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y
remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo
remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio.




Oliverio Girondo
Argentino (1891 – 1967)

De: “En la masmédula”
Ed. Losada - 1998

Obra: Paul Klee - Abstraccion