Estación Quilmes

  Efemérides del 16 al 23

1 de diciembre de 2010


16 de Diciembre - Nace en 1902 Rafael Alberti



17 de Diciembre - Muere en 1830 Simón Bolìvar



17 de Diciembre - Muere en 1987 Marguerite Yourcenar



18 de Diciembre - Nace en 1879 Paul Klee



19 de Diciembre - Nace en 1915 Edith Piaf



19 de Diciembre - Nace en 1921 Ana Emilia Lahitte



22 de Diciembre - Nace en 1870 Gustavo Adolfo Bécquer

  El parto

El Parto



Tres días de parto y el hijo no salía:
-Tá trancado. El negrito tá trancado- dijo el hombre.
Él venía de un rancho perdido en los campos.
Y el médico fue.
Maletín en mano, bajo el sol del mediodía, el médico anduvo hacia la lejanía, hacia la soledad, donde todo parece cosa del jodido destino; y llegó y vio.
Después se lo contó a Gloria Galván:
-La mujer estaba en las últimas, pero todavía jadeaba y sudaba y tenía los ojos muy abiertos. A mí me faltaba experiencia en cosas así. Yo temblaba, estaba sin un criterio. Y es eso, cuando corrí la cobija, vi un brazo chiquitito asomando entre las piernas de la mujer.
El médico se dio cuenta de que el hombre había estado tirando. El bracito estaba despellejado y sin vida, un colgajo sucio de sangre seca, y el médico pensó: No hay nada que hacer.
Y sin embargo, quien sabe por qué, lo acarició. Rozó con el dedo índice aquella cosa inerte y al llegar a la manito, súbitamente la manito se cerró y le apretó el dedo con alma y vida.
Entonces el médico pidió que le hirvieran agua y se arremangó la camisa.



Eduardo Galeano

Obra: Le paradis - Marc Chagall

  Efemérides del 1 al 7


1 de Diciembre - Muere en 1970 Jacobo Fijman



1 de Diciembre - Nace en 1907 Homero Manzi



1 de Diciembre - Nace en 1935 Woody Allen



3 de Diciembre - Muere en 2001 Juan José Arreola



4 de Diciembre - Muere en 1975 Hannah Arendt



4 de Diciembre - Nace en 1866 Kandinsky



4 de Diciembre - Nace en 1875 Rilke



5 de Diciembre - Muere en 1926 Claude Monet



7 de Diciembre - Nace en 1928 Noam Chomsky

  Fernando Pessoa

30 de noviembre de 2010




Si cuando que yo muera quieren escribir mi biografía,
Nada hay más simple.


Sólo tiene dos fechas: la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días son míos.

Soy fácil de definir.
Vi como un poseído.
Amé las cosas sin sentimentalidad alguna.
Nunca tuve un deseo que no pudiera realizar, porque nunca me cegué.
Ni siquiera oír fuera para mí más que un acompañamiento de ver.
Comprendí que las cosas son reales y todas diferentes unas de otras;
comprendí esto con los ojos, nunca con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento sería creerlas todas iguales.

Un día me entró sueño como a un niño cualquiera.
Cerré los ojos y dormí.
Aparte de esto, fui el único poeta de la Naturaleza.



(1935)

Fernando Pessoa
Portugal (1888 – 1935)

De Poemas de Alberto Caeiro
En “Poemas”
Ed. Losada – 2010
Trad. De Marcelo Cohen

Imagen extraída de descontexto.blogspot.com

  Diana Bellessi

29 de noviembre de 2010




El trueno entre las hojas

Licha entusiasmada
prepara en su cabeza
todas las comidas
paraguayas y lista
pa´invitarme está

a su casa, su calle
en el fulgor del verde
tropical que veo
mientras ella recuerda
entre aromas de especias

a la bella Asunción
y luego la corona
siempre con chipá
casero, un país
haciéndose dulce

en la lengua, de habla
y de sabores Licha
con un resplandor
que nunca te vi antes
y ahora parece el sol




Diana Bellessi
Argentina – 1946

De: “La rebelión del instante”
Adriana Hidalgo editora - 2005

Obra: Vendedora de chipá - tecnoarte de Artesanías del paraguay

  Oliverio Girondo

28 de noviembre de 2010




Cansancio

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas y
remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo
remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara vana en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidefalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y líbido y oficio
recansadísimo
de tanta tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintitos perversitos
y de las ideítas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio
remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento
y al silencio.




Oliverio Girondo
Argentino (1891 – 1967)

De: “En la masmédula”
Ed. Losada - 1998

Obra: Paul Klee - Abstraccion

  Alfredo Zitarrosa

27 de noviembre de 2010

Doña soledad



Mire, doña Soledad,
póngase un poco a pensar,
doña Soledad,
cuántas personas habrá
que la conozcan de verdad.
Yo la vi en el almacén
peleando por un vintén,
doña Soledad.
Y otros dicen: "haga el bien,
hágalo sin mirar a quién".

Cuantos vintenes tendrá
sin la generosidad
doña Soledad,
con los que pueda comprar
el pan y el vino nada más.
La carne y la sangre son
de propiedad del patrón,
doña Soledad:
cuando Cristo dijo "¡no!",
usted sabe bien lo que pasó.
Mire, doña Soledad,
yo le converso de más,
doña Soledad,
y usted para conversar
hubiera querido estudiar.
Cierto que quiso querer,
pero no pudo poder,
doña Soledad,
porque antes de ser mujer
ya tuvo que ir a trabajar.

Mire, doña Soledad,
póngase un poco a pensar,
doña Soledad,
qué es lo que quieren decir
con eso de la libertad.
Usted se puede morir
-eso es cuestión de salud-
pero no quiera saber
lo que cuesta un ataúd.

Doña Soledad,
hay que trabajar...,
pero hay que pensar....
no se vaya a morir...,
la van a enterrar...
Doña Soledad...
Doña Soledad...



Alfredo Zitarrosa
Uruguay (1936 – 1989)