Estación Quilmes

  Hugo Mujica

8 de noviembre de 2010




Alba


Quieto,

como no moviéndose

para que la sangre no rebase

la boca


Quieto,

como sintiendo un pájaro

herido

en la palma de la mano

sin cerrar la mano

sin abrir los ojos.

hay una fe que es absoluta:

una fe sin esperanza.





Hay perros que mueren de la muerte de su amo


Hay perros

que mueren de la muerte de su amo

cuerpos que no hacen el amor,

hacen el miedo

que no se agitan,

tiemblan.

Y hay hombres

en los que muere dios

como una gota de lacre

sobre el pecho

de un torso de mármol,


son los que lloran cuando creen

estar hablando,

o gritan soñando, pero al alba

olvidan el grito

con que encendieron la noche.

Hay hombres en los que gime dios

por no encontrar un hombre

donde morir de carne,

pero no llora como quien lo hace

solo,

llora como quien llora abrazado a un niño.




Hugo Mujica
Nació en Buenos Aires en 1942.

  José Emilio Pacheco

7 de noviembre de 2010




Memoria

No tomes muy en serio
lo que te dice la memoria.

A lo mejor no hubo esa tarde.
Quizá todo fue autoengaño.
La gran pasión
sólo existió en tu deseo.

Quién te dice que no te está contando ficciones
para alargar la prórroga del fin
y sugerir que todo esto
tuvo al menos algún sentido



Mar eterno

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes



Lluvia de sol

La muchacha desnuda toma el sol
apenas cubierta
por la presencia de las frondas.

Abre su cuerpo al sol
que en lluvia de fuego
la llena de luz.
Entre sus ojos cerrados
la eternidad se vuelve instante de oro.
La luz nació para que el resplandor de este cuerpo

le diera vida.
Un día más
sobrevive la tierra gracias a ella
que sin saberlo
es el sol
entre el rumor de las frondas



José Emilio Pacheco
México – 1939
Nació en Ciudad de México el 30 de Junio de 1939
Entre otros galardones ha recibido el Premio Cervantes (2009); el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009); el José Donoso (2001); el Octavio Paz (2003); el Pablo Neruda (2004); el Ramón López Velarde (2003); el Alfonso Reyes (2004); el José Asunción Silva (1996); el Xavier Villaurrutia (1973); y el García Lorca (2005).
Editó en poesía: “Los elementos de la noche” (1963); “El reposo del fuego” (1966); “No me preguntes cómo pasa el tiempo” (1970);“Irás y no volverás” (1973);“Islas a la deriva” (1976); “Desde entonces” (1979); “Los trabajos del mar” (1984);“Miro la tierra” (1987);“Ciudad de la memoria” (1990); “El silencio de la luna” (1996);“La arena errante” (1999); “Siglo pasado” (2000); “Tarde o temprano” (2000; poesía completa, ampliada en la edición de 2010);“Como la lluvia” (2009);“La edad de las tinieblas” (2009)

  Aca Seca Trío

6 de noviembre de 2010

Equipaje



Voy hurgando pa' ver que llevo
sin olvidar destino y pasaje,
origen y documentos.
Me voy a un horizonte
tan difuso
y tan incierto
que mejor me llevo en norte
en una brújula que me invento
la palabra con el acento,
calma en el paso y ansia de abrazo
y la arenga del ser querido
que me despide y que me acompaña:
"metéle chango,
metéle fuerza y maña"...
Mañanitas de sol de Enero,
luna y lucero
canto y mirada,
llanto con su silencio.
El mate y la palmada amiga y franca,
la guitarra y el asado
llevo un lastre de cariño por todos lados
y el dolor del error pasado,
el daño que hei hecho viaja en el pecho
Pa' tratar de matar los miedos
me llevo encima un poco 'e prudencia

y para sobrellevar la ausencia
la paciencia y nada más.

Cotidianos que pierdo el paso,
y desgarrándome en pedazos
me voy entero.
Y ya te estaré encontrando,
no se dónde y no sé cuándo
y mientras tanto largo esta copla
para que agite un poco el vacío
y que te abrace en el nombre mío
si no estoy más.


Aca Seca Trío
Juan Quintero (guitarra y voz)/ Andrés Beeuwsaert (piano y voz)/ Mariano Cantero (percusión y voz)

De su álbum “Avenido” (2006)

  Carlos Levy

5 de noviembre de 2010




Poema de Kadish melancólico

Después del Kadish
Ytgadal Veiparash Shmé Rabá
que alguien que me amaba dirá por mí
tocando mis oídos con esa melancolía de la
                                                            penúltima campana,
partiré,
único pasajero de un tren inmaterial hacia la tarde;

mi cuerpo
recién entregado a la tierra
dejará que alguna memoria se entretenga en el paisaje,
buscando un lugar para mi nombre en las pequeñas
                                                                                           pausas,
cada vez más pequeñas;

descubrirán los espejos y yo entraré en el crepúsculo,
ese territorio,
donde mis fantasmas moran como ángeles presos en el
                                                                                                 aire,
con las dudas pidiendo tregua y las inútiles
con la dudas pidiendo tregua y las inútiles
                                                            insurrecciones del alma
siendo un hombre apenas, apenas un hombre,
algo que fuera un pedazo de vida, un poco de ruido
                                                            que se movía en el espacio.

Y ya no habrá más puertos,
no seré parte ya del pueblo del adiós,
mi quieto corazón no volverá a despoblarse.

Serán testigos,
la estrella vespertina,
un pájaro que conserve el vuelo
y un niño como aquel que fui, que mientras miraba caía
en la trampa de las preguntas.



Carlos Levy
Argentino – 1942

De: “Doloratas”
Ed. Del Canto Rodado – 2001

Nació en Tunuyán, Mendoza. Ha publicado: “Inmensamente ciudadano” (1967); “La memoria y otras piedades” (1984); “Anverso Reverso” (1989); “Café de naúfragos” (1992); “Té con hielo” (1997); “La palabra y sus nombres” (1998) “Destierros” (selecc. 2000).
Participa en antologías nacionales y extranjeras.
Es miembro de la Sociedad de los Poetas Vivos.

  Baldomero Fernández Moreno

4 de noviembre de 2010




Soneto a tus vísceras


Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.

Canto a tu masa intestinal rosada,
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.

Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.

Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos…
Yo soy un sapo negro con dos alas.




Baldomero Fernández Moreno
Argentino (1886 – 1950)

De. “El amor en la poesía argentina”
Selección de Eduardo Romano
Ed. Del Club – 2003

Nació el 15 de septiembre en Buenos Aires, Argentina en 1886 y murió en 1950. Es considerado uno de los más importantes exponentes de la corriente o tendencia denominada sencillismo. Hijo de padres españoles, vivió años en España, donde estudió Humanidades. En 1899 regresó a Argentina e inició un lento aprendizaje literario, a la vez que avanzó y concluyó sus estudios de Medicina, profesión que ejerció en paralelo a su vocación poética. Fue colaborador en periódicos y revistas, obtuvo el Premio Nacional y el Municipal de Literatura y fue miembro de la Academia Argentina de Letras.
Entre sus obras figuran: “Intermedio provinciano” (1916), “Ciudad” (1917), “Por el amor y por ella” (1918), “Campo argentino” (1919), “Versos de Negrita” (1920), “Nuevos poemas” (1921), “Canto de amor, de luz y de agua” (1922), “Mil novecientos veintidós” (1922), “El hogar en el campo” (1923), “Aldea española” (1925), “El hijo” (1926), “Décimas” (1928), “Último cofre de Negrita” (1929), “Sonetos” (1929), “Cuadernillos de verano” (1931), “Dos poemas” (1935), “Seguidillas” (1936), “Romances” (1936), “Continuación” (1938), “Yo médico, yo catedrático” (1941), “Buenos Aires” (1941), “San José de Flores” (1943), “La mariposa y la viga” (1947).

  Beatriz Vallejos

3 de noviembre de 2010




LOS RÍOS

La humanísima vez
que cae una lágrima.



LA IMAGEN

Se despereza la luz
y funda la memoria.



BREVE BRISA

Si se mueve la hoja
el jardín aquieta.



EL POEMA

Yesca de Dios
arrasa la palabra.



EL GRITO

De orilla a orilla
como si no hubiese nadie.




Beatriz Vallejos

Nacida en la ciudad de Santa Fe en 1922, es autora de una obra poética singular, basada en la brevedad y la síntesis entre lo profundamente local y la universalidad más espiritual. Publicó desde 1945 numerosos poemarios, entre los que se destacan "Collar de arena" (1980), "Horario corrido" (1985), "Lectura en el bambú" (1987), "Sin evasión" (1992) y la antología "El cántaro" (2001), editada en Buenos Aires por Javier Cófreces, en la que se recoge una muestra muy representativa de la totalidad de su obra.
Falleció en rosario en 2007


Obra: Burriana Vicente Martínez Aparici

  Ana Emilia Lahitte

2 de noviembre de 2010




Aprendizajes



Comienzo
a perder instantes.


A perderme.


Una décima de segundo.
Un milésimo de silencio.


Nada de despoja.
Todo me desnuda.


Es lo infinito que regresa.


Aprendo
a habitar el esplendor
de la sombra.






Tigres



Dicen
que el territorio de las hembras
es menor.



Pero el olor a hembra atraviesa el verano
y el celo
es territorio prometido
para tigres
y albatros.






Ana Emilia Lahitte
Argentina

De: “Insurrecciones”
Ed. Nuevo hacer - 2003

Obra: de Zdravko Ducmelic