Carlos Patiño : Estación Quilmes Estación Quilmes:   Carlos Patiño

  Carlos Patiño

28 de marzo de 2011




Breve teoría sobre suicidios básicos

"Hechas de piedra que se desmorona
y de pluma que se desparrama
hechas de espinas hechas de lino
de alcohol de
espumas de risas de llantos de tormentos ridículos
hechas de carne y ojos sin duda verdaderas"

Paul Eluard


Cuando el viejo Ernest Hemingway apretó la escopeta
contra su vida
hubo mucha gente que no sabía por qué/
yo no supe por qué/
pensé mucho en el dedo reseco
de Ernest Hemingway/ en ese gesto/ el último/
aferrado al gatillo que volaría campanas/ monasterios/
mares/ montañas/ cóleras/ burladeros/
pero ahora sospecho que ese dedo tremante y decidido
sólo quería salvar trozos de dignidad
sacrificados
en altares que ya no admitían sus ofrendas

Hemingway seguramente amaba
ese gesto dulce de la mujer dispuesta
ese girar la cabeza de una manera eterna
o ese cruzar las piernas de modo que se diría las abre
como si dejara encendidas las luces del pasillo
que lleva hasta su cama.

Pienso que el viejo Hemingway
entreveía/ con sus ojos eternos de ron y latitudes/
mujeres cruzando piernas delante suyo
simplemente cruzándolas
sin encender sus luces de pasillo/
por eso
en el dedo asumido sobre el percutor de la escopeta
con que Ernest Hemingway dijo hasta aquí
sospecho
habría no sólo ruinas de su propio cuerpo sino
un enjambre de mujeres hermosas
con sus piernas cruzadas/ sus luces encendidas/
invitándolo llamándolo desde ayeres perdidos
y por eso el viejo Hemingway
acostumbrado a poner en acciones sus
sentimientos
ordenó a su dedo hiciera.

En la bala viajera hasta el
fastidio del viejo Hemingway
montarían millones de mujeres que ya/ para él/
jamás ladearían la cabeza con su gesto eterno/ mujeres
que apenas rozarían su barba con labios secos
y cuyas manos tan sólo servirían para decir “hola”
o mejor “adiós”/
manos que ya no esconderían números de teléfonos
o de habitaciones.

Creo que fue allí cuando el dedo rugoso de
Ernest Hemingway
se deslizó hacia atrás


Carlos Patiño
Argentino – 1934

De: “Scalam”
Ed. El ojo de la ballena – 2006

Miembro del Grupo Barrilete. Debió radicarse en México en 1976 donde realizó una amplia tarea en el periodismo y en la cultura.
Dirigió talleres literarios de donde surgieron docenas de escritores de la mejor madera.
Premio Casa de las Américas, Cuba 1990.
Obras publicadas: Buenos Aires por la cabeza, Hombres de doce menos cuarto, Retratos, Jaque a la dama, Ceremonias (y otros desórdenes), Esquinas silenciosas, Murciélagos, Manuales del sobreviviente, Alrededores del enigma, Manantial en llamas, Selección poética 1975-2002, Buscados (pero no hay recompensa), Scalam.
En el 2004 fue publicada su novela La Pallamay (la indescifrable estrella de los indios Quilmes)

1 comentarios :

ESTACION QUILMES dijo...

viejo guacho, que poema!!!
grande nuestro maestro. Felicitaciones en este día especial
29-3-2011 CIUDADANO ILUSTRE DE LA CIUDAD DE QUILMES.

Vale y Fer