Nicolás Olivari : Estación Quilmes Estación Quilmes:   Nicolás Olivari

  Nicolás Olivari

5 de junio de 2010



Esta bestia magnífica y clinuda

Esta bestia magnífica y clinuda,
portentosa ramera de dos pesos,
nacida en el festón de piedra de las esquinas,
clinuda y magnífica
y cada día más bestia,
walkiria del mulataje
sexo tatuaje,
con el ano empotrado en la nostalgia
de su tribu cafre,
¡tiene mi amor!

Amo, a esta bestia, a esta prostituta,
autóctona y salvaje...
Amo su olor a Chaco,
clavado en la calle Talcahuano,
refugio de morconas y de hampones,
viaducto picaresco
de su amor que no pregunta,
que no averigua las ideas políticas del cliente
ni su opinión sobre las dictaduras.

Esta es la mujer en la que, impunemente,
se puede despreciar a todas las mujeres
y rebajarlas a torpezas ignomiosas,
y llamarla con los nombres obscenos
que uno debe callar a la consorte.

La amo en el nombre del hijo que no cuajó en su entraña
y en el cálido pelvis donde se hamacan
las murrias de todos los de mis casta,
vagos y atorrantes, poetas y furbantes
de esos que vienen al mundo protestando por haber nacido
y que tienen siempre la boca caliente de puteadas.

La amo en el film cortando de su angustia
puramente física
-inseguridad de techo y abrigo
y amenazas de hospital-.
La amo en la raíz de sus clines
de bestia amansada
a patadas
en el vaivén grasiento de sus ancas
chamuscadas
por el turbio fuego de las lujurias
y de las injurias
que se purifican en el Asilo San Miguel.

Mujer con quien hubiera sido
feliz, compartiendo su destino,
a pesar del cuello almidonado,
dogal ciudadano
de nuestra cobardía, hermanos.

No nacimos para ello
y la vemos pasar,
con ganas de tirar
por la espalda al prejuicio.

Y la vemos pasar
rumbo a la comisaría,
y hasta nos animamos a aumentar
su vergüenza, con nuestra pillería.

Y la vemos pasar
y me retracto,
yo nunca te he amado,
¡eso, claro está!.

Porque tenemos miedo
que nos descubran la afición,
y perdamos de condición,
al pedo.

Y por eso, magnífica bestia, encelada y clinuda,
hacia quien me tira la barbarie de mi ancestralidad,
de pirata y furbante, de poeta y anarquista
a fuerza de ser haragán, informal y atrabiliario,
agacho la testa y me voy al diario
a escribir contra la trata de blancas...


Nicolás Olivari
Argentino(1900-1966)
En Revista “El jabalí” N° 14 -2004


Buenos Aires, 1900 – 1966. Desde muy joven dio rienda suelta a sus inquietudes literarias, que le llevaron a formar parte de los principales grupos culturales y estéticos del país. Así, se dio a conocer como integrante del grupo Boedo, para pasar después a engrosar las filas del grupo Florida, congregado alrededor de la revista literaria Martín Fierro, una de las empresas culturales más fecundas del momentoSu obra, que abarca diversos géneros literarios, se caracteriza por su personal tono humorístico y agresivo. De sus poesías cabe mencionar La amada infiel (1924), La musa de la mala pata (1926), El gato escaldado (1929), Los poemas rezagados (1946). Entre sus relatos figuran El hombre de la baraja y de la puñalada (1933), La noche es nuestra (1952), Un negro y un fósforo (1959).

1 comentarios :

Pedro Donangelo dijo...

Espectacular...! Furbante qué hermosa palabra